Connect with us

Colaboraciones

España ha cambiado y no precisamente a mejor

Published

on

Comparta este artículo.

Impactos: 52

Ángel Gutiérrez Sanz.- España ha cambiado y no precisamente a mejor. Diré más, caminamos hacia el precipicio y lo peor de todo es que los españoles en su gran mayoría se niegan a reconocerlo y así naturalmente va a ser muy difícil corregir el rumbo, porque la primera condición para que el enfermo se cure es comenzar reconociendo que sufre una enfermedad. Periodistas y políticos desde hace años nos están vendiendo la milonga de que vivimos en el mejor de los mundo posibles y decir esto será todo lo políticamente correcto que se quiera, pero no es cierto, no es así. Nuestra Nación va perdiendo el pulso y camina tambaleante, pero no tenemos el valor de reconocerlo.

Loading...

La crisis económica reciente que aún persiste, hay que tomarla como un toque de atención, las dificultades que están teniendo los gobiernos en orden a encontrar nuevas fuentes de ingresos para cuadrar los presupuestos, es otra señal más de alarma que nos está avisando de que al limón ya no se le puede exprimir más y que tampoco es buena idea gastar más de lo que se produce, porque bien sabido es lo que pasa con un pozo cuando se saca más de lo que entra.

Muy distinta es sin duda la actual situación que atraviesa España con aquella otra vivida en los años 60 y 70, que nuestra generación bien conoce.

Nosotros vivimos en el marco de una sociedad hecha de trabajo, ahorro y sacrificio, en que se vivía honradamente, cada cual según sus posibilidades, y que si se ganaba 30 nos las ingeniábamos para ahorrar 10 por si venían mal dadas. Las familias vivían modestamente, pero nunca faltaba lo necesario y se podían llegar a final de mes holgadamente sin ahogos. Prácticamente todos tenían trabajo y hasta no pocos se podían permitir el lujo de elegir entre dos, tres o más ofertas. Había ricos y pobres esto no se puede negar; pero lo que predominaba era la clase media, ilusionada con un proyecto de vida que la mayoría de las veces acababa cristalizando en un status económico-social satisfactorio.

Peldaño a peldaño fuimos construyendo entre todos una Nación próspera, que llegó a colocarse en puestos de privilegio en el ranking mundial de economía. Se mecanizó el campo, se crearon empresas como Renault o Seat, se construyeron pantanos, se levantaron hospitales como La Paz, Universidades como la Complutense o la increíble Universidad Laboral de Gijón etc. etc. Se dio un paso de gigante en la industria, se modernizo el turismo, las Arcas del Estado estaban saneadas, y la instrucción llegó a todos los rincones de la geografía española, alcanzando niveles inimaginables, lo que se dice una Nación en auge. En menos de 40 años España había pasado de unas estructuras prácticamente medievales a una nación de corte moderno y mucho tuvimos que ver nosotros en todo ello. Esto no nos lo pueden negar cuatro mindunguis de ahora, que creen haber descubierto el mediterráneo. No nos lo pueden negar porque fuimos testigos directos de esta realidad, pese a quien pese.

La generación de la posguerra , es decir la de nuestros padres y la nuestra, fueron capaces de levantar a España y realizar lo que se conoce como el milagro español . La herencia que dejamos a quienes venían detrás era más que estimable y de haber sido bien administrada hubiera dado para haber podido dormir tranquilos durante mucho tiempo. Si esto no fue así, ha sido porque ha habido mucho derroche , mucho gasto superfluo y mucho trinque. Para qué voy a entrar en detalles si quienes me van a leer conocen esta historia mejor que yo.

A la generación de la posguerra, que es también la nuestra, le cupo el mérito de haber entendido que el esfuerzo, el ahorro y el sacrificio eran pilares necesarios en todo proyecto de superación y crecimiento, pero este convencimiento no supimos trasmitírselo a los herederos que nacieron con la mesa puesta, gozaron de una situación privilegiada y fueron educados para gastar y vivir a lo grande, por aquello de que “no voy a consentir que mis hijos pasen por lo que yo pasé”. En lugar de inculcarles que “hay que vivir con el sudor de la frente”, les hicimos creer que es mejor “vivir con el sudor de el de enfrente”. En este contexto nuestros hijos pronto se convirtieron en unos consumidores empedernidos, incapaces de renunciar a nada y poco a poco se fueron aficionando a las marcas y productos caros.

Hemos vivido lo suficiente para ver como se lapidaba todo lo que nosotros habíamos ido amasando con tanto esfuerzo. Con dolor estamos siendo testigos del vaciamiento de la hucha de las pensiones, de como se ha disparado de forma descomunal la deuda publica y nos intranquiliza el amenazante déficit público, que pone en peligro el cobro de unas modestas pensiones. Aún con todo a mí lo que más me duele es la falta de gratitud y reconocimiento que la sociedad está teniendo con unos hombres y mujeres que lo dieron todo y fueron los que sentaron las bases de la sociedad del bienestar.

Las jóvenes generaciones no nos han agradecido suficientemente lo que hicimos por ellos y ni siquiera lo valoran porque piensan que lo nuestro fue solo trabajar, pero no supimos disfrutar de la vida y esto a sus ojos no pasa de ser una estupidez. En esta época de la posmodernidad donde el ideal es vivir y disfrutar a tope el momento presente, eso del espíritu de laboriosidad y renunciamiento queda para los pringaos, ni siquiera entienden nuestra presencia en este mundo de la informática, que nos rebasa y en el que nos sentimos como unos apátridas. No quisiera exagerar pero da la impresión de que solamente nos soportan por razones de humanidad.

Aún más digno de consideración es lo que nuestra generación representó a nivel espiritual, moral y humano, en una España que fue considerada por los grandes observadores de este tiempo como la gran reserva de Occidente y razón había para ello . No me estoy inventando nada, ahí están las hemerotecas y los documentos que pueden dar fe de cuanto estoy diciendo, aunque este hecho ha sido cuidadosamente ocultado y silenciado por periodistas y políticos, tanto de derechas como de izquierdas.

Mil razones había sin duda, para sentirnos orgullosos de esa España trabajadora y sacrificada que vivía en orden y paz, alentada por sublimes inquietudes y alimentada por valores universales e intemporales.

Nuestra generación tuvo el honor de vivir en esa España decente y honrada, donde se rendía culto a la Patria y a la familia, donde los mayores y las tradiciones eran respetados, donde la lealtad y honestidad eran puntales básicos de la convivencia; la libertad nada tenía que ver con el libertinaje, la disciplina y la autoridad eran bases sólidas del trabajo y el aprendizaje. Pensando en el mañana aprendimos a ser previsores, ejercitándonos en la virtud del ahorro y la austeridad, que nos pusieron a salvo de no pocas contingencias, pero sobre todo disponíamos de grandes dosis de sentido común y de prudencia. Nosotros supimos lo que es la grandeza de espíritu, nos dejamos contagiar por los sentimientos nobles, por las aspiraciones sublimes y servimos como mejor pudimos a esos grandes ideales por los que merecía la pena vivir, luchar e incluso morir. De nuestros padres heredamos un capital moral valiosísimo, tesoros espirituales preciosísimos, valores humanos y trascendentes, que después no supimos o no pudimos trasmitir a los que venían detrás. Esta ha sido y sigue siendo nuestra deuda pendiente con la historia.

Hoy, lo sabemos todos, España no es espejo ni ejemplo de nada ni de nadie, por mucho que la propaganda trate de hacernos comulgar con ruedas de molino; por el contrario se ha convertido en un paraíso de corruptos, embusteros, revanchistas y traidores. Paralelamente a la transición política se ha ido produciendo una transición social, cultural, religiosa y moral, que nos ha sumido en la más profunda de las miserias. El pronóstico: “a España no la va a conocer ni la madre que la parió” del ínclito A. Guerra, el hermanísimo, el del “to pa el pueblo” bien que se ha cumplido para regocijo de todos aquellos que nunca tuvieron a España como Patria, sino como un país al que se le robó el alma y para vergüenza de propios y extraños carece de un himno nacional con letra propia.

En este cambio drástico que se ha producido en España, sin duda, mucho ha tenido que ver la presión ejercida desde fuera de nuestras fronteras y por supuesto la propaganda desde dentro por parte de periodistas y políticos de todos los colores, dispuestos a romper con el pasado, fuera como fuera y costara lo que costara. Lo que no tengo claro es si en este acoso y derribo algo hemos tenido que ver también los de nuestra generación, bien sea por claudicación, por negligencia o acomplejamiento.

Nosotros, que veníamos de donde veníamos, con las convicciones firmes de que existe un orden natural al que todos estamos sometidos, con las seguridades también de que existen verdades y principios morales intemporales que no pueden ser alterados.

Nosotros que creíamos que existía un imperativo moral categórico que está por encima de la voluntad de los hombres, no debimos conformarnos con este relativismo moral, que al final han conseguido imponernos. En mi modesta opinión, creo que pudimos y debimos hacer algo más a favor de las esencias, no solo de lo que España representa como Nación de un pasado tan glorioso, sino también por lo que se refiere a nuestra identidad generacional; pero el hecho fue que callamos y dejamos hacer y con nuestro silencio, incluso condescendencias, de alguna manera nos convertimos en cómplices de lo tristemente sucedido.

Soy consciente de que las nuevas exigencias culturales pedían cambios. Sé perfectamente que la posmodernidad en la que estamos inmersos exige acomodaciones y remodelaciones, lo que me resulta difícil de entender es que hubiera que cambiarlo todo, cuando hubiera sido suficiente con rectificar algunas cosas. Se cometió el tremendo error de verter por el sumidero el agua sucia del barreño sin advertir de que con ella iba el bebé dentro. Hoy es fácil de advertir que entre los escombros de esa España entrañable que nosotros construimos han quedado sepultados patrimonios, bienes y pertenencias, que nosotros debimos preservar. Si bien en honor a la verdad he de decir que nuestra generación, en todo este tiempo de la transición, se encontró con obstáculos difíciles de superar. Me referiré a dos de ellos porque el espacio no da tiempo para más.

A partir de aquí nos encontramos con una profunda escisión. Las categorías de verdadero o falso, bueno o malo comienzan a perder vigencia y lo que verdaderamente importaba es si se estaba a favor del progresismo o del conservadurismo, en definitiva si se estaba contra Franco o con Franco. Si lo primero, entonces se te veía como persona honorable con un futuro prometedor, en cambio si lo segundo, se te veía como sujeto repudiable, al que había que atar corto. Si renegabas del espíritu del 18 de Julio se te abrían todas las puertas, pero pobre de ti si te mostrabas receptivo y fiel a este espíritu, porque entonces solo quedaba que Dios se apiadara de ti. Si te mostrabas librepensador, aconfesional, relativista, eras hombre de tu tiempo; en caso contrario eras visto como un troglodita. Esta injustificada discriminación pesó mucho en el ánimo de los hombres de nuestra generación, engendrando dudas en muchos de ellos.

El otro gran obstáculo con el que nos topamos fue el resquebrajamiento del principio de autoridad que nos impidió educar convenientemente a nuestros hijos y dificultó la trasmisión de valores en los que nosotros habíamos creído. Seguramente cometimos el error de acomodarnos a la situación, mostrándonos desmesuradamente condescendientes y omnitolerantes porque temíamos que de no ser así corríamos el riesgo de romper el dialogo con nuestros hijos, incluso que podían llegar a marcharse de casa y perderlos para siempre. El resultado en muchos casos fue, que les dejásemos crecer sin esas vitaminas morales tan necesarias en periodo de formación

Hoy, con la perspectiva que da el paso del tiempo y después de haber tenido que cosechar el fruto amargo de la desestabilización familiar, la materialización de la sociedad y la desintegración de nuestra sagrada Nación, solo nos queda poner un poco de juicio en tanto desvarío que ha llegado a alcanzar cotas esperpénticas con la ideología de género y con la memoria histórica que sin duda están poniendo en serio peligro la pacífica convivencia entre ciudadanos y arruinando la concordia y reconciliación que nosotros ya habíamos alcanzado perdonando y olvidando.

En este momento trascendente de nuestra historia, en el que tanto nos jugamos, los hombres de nuestra generación tenemos que hacernos presentes con el bagaje cultural, ético y humano que recibimos como herencia. Basta ya de tibiezas, después de haber constatado que nuestras aspiraciones siguen siendo legítimas. La historia nos concede otra oportunidad para ser leales con nosotros mismos y no debemos desperdiciarla.

Recordemos las severas palabras de Dante Alighieri: “Los lugares más oscuros del infierno están reservados para aquellos que mantienen neutralidad en tiempos de crisis moral”. No todo está perdido ni mucho menos. La última palabra la tiene la Verdad en la que nosotros seguimos creyendo

0 0 vote
Article Rating

Comparta este artículo.
Advertisement
Deje aquí su propio comentario
0 Comments
Inline Feedbacks
View all comments

Colaboraciones

MEMORIA HISTÓRICA REAL: La crisis sanitaria actual y Franco, por Juan Chicharro Ortega

Published

on

Franco en el sanatorio antituberculoso de Guadarrama (Madrid), el 23 de febrero de 1949
Comparta este artículo.

Impactos: 108

A lo largo de los dos últimos años la figura de Franco ha estado de forma cuasi permanente en los medios. La profanación de su tumba, objetivo del Sr. Sánchez y de sus colegas comunistas, era el motivo principal de esta presencia mediática pero también los ataques continuos a su familia y, desde luego, a quienes defienden lo que significó su mandato para España, como, por ejemplo, la Fundación Nacional Francisco Franco.

Loading...

Sí, el Sr. Sánchez consiguió su propósito de profanar la tumba de Franco, trasladar sus restos a Mingorrubio y mantenerlos allí secuestrados en una situación seguramente sin parangón en el mundo. Algo extraño en una democracia occidental pero no tanto en un régimen socialcomunista como en el que nos encontramos.

No es intención de estas líneas reiterarme en lo acaecido durante los dos últimos años sino incidir siquiera en la presencia aunque sea implícita y subliminal de Francisco Franco en el desarrollo de esta crisis sanitaria en la que nos encontramos.

Sí, no se extrañen de esto que digo pues la titánica lucha que nuestros sanitarios están llevando a cabo, pese a la incompetencia e inutilidad manifiesta de la gestión política del Sr. Sánchez, se ha fundamentado en muchas cosas pero sobre todo en la pervivencia de una red sanitaria pública organizada y construida por el régimen de Francisco Franco. De hecho, no pocos de los grandes hospitales españoles, por no decir la inmensa mayoría , llamados entonces ciudades o residencias sanitarias, fueron inaugurados por el Generalísimo.

Sería prolijo explicar aquí todo el proceso organizativo y normativo que comenzó con el Seguro Obligatorio de Enfermedad de 1942, pasando a la Ley de Bases de la Sanidad Nacional de 1944 y que culminó en 1963 con la Ley de Bases de la Seguridad Social. Y aún más lo sería darles una relación o lista según datos incompletos de 1974-1975 que el total de la infraestructura sanitaria creada por Franco se desglosaba en: 15 Ciudades Sanitarias más 2 Centros especiales y el Centro Nacional de Rehabilitación de Parapléjicos; 65 Residencias Sanitarias; 7 Hospitales Clínicos; 242 ambulatorios, más otros 207 ambulatorios provisionales; 260 Consultorios y 6 Centros de diagnóstico y tratamiento junto con otras instalaciones de nivel local.

Sería imposible abordar esta cuestión en el espacio de este breve artículo, pero si se repasa el listado desde la primera residencia inaugurada en 1949 hasta las que estaban levantándose o en fase inicial cuando Franco falleció en una de sus residencias sanitarias en 1975, es fácil percibir que ahí están la inmensa mayoría de los grandes hospitales españoles, centros de investigación, algunos situados entre los mejores de Europa.

A todos ellos en una acción de vergüenza nacional, para unos y otros, les han cambiado el nombre con la única intención de no identificar esta inmensa labor social llevada a cabo en España por Francisco Franco.

No los expongo aquí por cuestión de espacio más si hubiera alguien interesado en conocer algo más le recomiendo acuda a la página web de la FNFF donde, en un magnífico informe, el historiador Francisco Torres lo detalla en gran medida.

Leo al escribir estas líneas en «Abc» citar de nuevo a Franco como consecuencia de la censura marxista que el Sr. Marlaska quiere imponer a quienes no opinen como el Gobierno cuasi comunista que preside el Sr. Sánchez. Y es que en esa columna, que prefiero no citar, el articulista se acuerda de Franco a propósito de la censura. Le disculparé pues siendo joven pertenece a esa generación que convenientemente adoctrinada desconoce la totalidad de lo que significó para España la labor social de Francisco Franco.

Hoy en estas línea he intentado una ligera aproximación a que la batalla sanitaria que se libra en hoy en España tiene un componente muy importante en la red hospitalaria que se creó entre 1940 y 1975.

Y ese recuerdo se acentúa cuando viendo la gran labor desarrollada con la impresionante instalación de hospitales como el creado en Ifema uno advierte que no hubieran sido necesarios si no se hubieran desmantelado enormes complejos hospitalarios después de 1975 en beneficio de la sanidad privada. ¿Les suenan el Hospital del Aire o el del Generalísimo en Madrid o el Militar de Sevilla?

Sí, termino. La presencia implícita subliminal de Francisco Franco en esta crisis sanitaria está presente.

A Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César.

0 0 vote
Article Rating

Comparta este artículo.
Continue Reading

Colaboraciones

Carta a Pedro Sánchez de un médico sevillano despidiéndose de su larga militancia socialista

Published

on

Comparta este artículo.

Impactos: 6

(Remnitido) Hola, Pedro, hola Presidente:

Loading...

Te saludo en estos momentos tan duros para todas y todos nuestros compatriotas y para mandarte ánimos, fuerza y serenidad, eso es lo que debo hacer y lo que creo que se debe hacer en estos momentos.

Llevo votando Socialista, al PSOE desde las primeras elecciones democráticas, recién empezados mis estudios de medicina, allá por los años 70s, y desde entonces la medicina pública en la que creo, ha sido la espina dorsal de mi vida. He ido creciendo como profesional y como persona en la sanidad pública andaluza, concretamente en la provincia de Sevilla mayoritariamente tras el MIR, en pueblos pequeños y grandes, haciendo sustituciones del único médico del pueblo cuando éste se iba de vacaciones o enfermaba, porque los médicos también enfermamos, muchas veces contagiados por nuestros pacientes, pero no pasa nada, porque forma parte de nuestra profesión y lo aceptamos de buen grado, cuando en muchos pueblos era EL médico, no, UN médico más, donde no había horarios.

Luego fui intentando ser selectivo con mi especialidad, pero la bolsa de trabajo manda y hay que comer y vivir, Presidente.

Luego ya me fui asentando a base de puntos y antigüedad, en puestos acordes a mi especialidad, pero sin olvidar que ante todo soy médico, médico de toda la persona, de todo el cuerpo humano.

Seguí votando Socialista una y otra vez, primero a Felipe González a nivel nacional y a Escuredo, Chaves, Griñán etc en las autonómicas, y a los diferentes socialistas candidatos en los ayuntamientos donde viví, voté en las municipales, autonómicas o nacionales, los que pusiese el partido, sin rechistar ni discutir sus nulas valías a veces, y fueron pasando los años.

No quise aunque me lo propusieron mil veces, estar en ninguna lista electoral, yo estudié medicina durante más de 10 años para ser médico, sin incluir el doctorado, mi ilusión y mi vocación, y siempre tuve claro que o era político o era médico. En esas listas electorales de todo tipo en las que no quise estar ví los nombres de muchos compañeros y compañeras junto a los que participé en manifestaciones contra Franco mientras aún vivía en su último año de vida cuando éramos casi unos niños.

Muchos de aquellos compañeros de estudios no acabaron la carrera, otros la acabaron, como si hubiese sido ingeniería, historia o derecho, daba igual porque no las iban a ejercer nunca. Ya entraron en nómina en el partido socialista aún en los años 1970 unos, y en los 1980 y siguientes años, otros, y allí siguen, en la órbita del partido, si no es en fundaciones, en empresas públicas del INMENSO entramado económico y de poder del PSOE.

Otros compañeros de partido, que lo fueron aunque nunca estuve afiliado al PSOE, sí lo estuve y lo estoy a la UGT, nuestro sindicato-espejo, y aún así incansables cada cierto tiempo me ofrecían puestos dentro del SAS, del Servicio Andaluz de Salud, pero que nunca acepté, a pesar de los jugosos pluses económicos que suponían doblar el sueldo, y mucho más incluso.

Pero verás, Pedro, me permito tutearte por edad y como compañero de partido, aún necesitándolo y mucho, ese dinero, no pude, me pareció INDECENTE enriquecerme a costa de presionar a compañeros y a recortar “gastos”, pero siempre en personal, haciéndolos redoblarse para no contratar a nadie para completar turnos, y a ahorrar gastos en los pacientes, en obligar a compañeros a prescribir medicamentos de gama económica y procedencia y control casi desconocida, un acto de fe creer en esos principios activos.

Me pareció indecente enriquecerme a costa de forzar altas y liberar camas o atrasar cirugías para ahorrar en “gastos superfluos” y en recortar servicios para la población, y LO PEOR DE TODO, en nombre del “Socialismo”, ¿qué socialismo es ese, Pedro?

He seguido siendo un médico que ha querido estar dentro de los turnos de guardias y hacerlas para no perder el contacto con la realidad de mi profesión.

Pedro, compañero presidente, desde niño oía aquello de que más sabe el demonio, por viejo que por diablo, y con curiosidad por saber cuándo seré lo suficientemente viejo para ello, y ahora, aunque creo que no soy viejo, lo debo parecer bien pasados los 60 años, porque así oigo a mis alumnos y/o discípulos describirme. El caso es que veo a jóvenes idealistas entre mis alumnos y compañeros de trabajo, como yo lo fui, pero verás, Pedro.

He ido viendo durante muchos años de todo en el SAS y en La Junta de Andalucía, he ido viendo tanta corrupción y tanta suciedad en la sanidad, que ya no puedo más, Pedro, viéndote nombrar a ineptos y a tontos útiles con tragaderas tan Grandes como su ansia de poder a toda costa al mando de la sanidad, viendo lo que está pasando. PERO AHORA YA NO, AHORA ESTÁN MURIENDO CIENTOS DE PERSONAS DIARIAS.

La vida me ha llevado a venir a Madrid, donde mi mujer y yo, ambos médicos, hemos venido a ayudar a nuestra hija con los preparativos de su boda, con un excelente joven, y además, los dos médicos al igual que nosotros. Una boda que iba a haber sido a mediados de abril, para lo que nos vinimos a la capital a principios de marzo entre vacaciones y algunos días de libranza de los muchos que nos debían y que nunca nos iban a pagar.

No creo necesario decirte, Pedro, que cuando la situación se agravó nos pusimos a disposición de nuestros puestos en el SAS, pero ni nuestras especialidades ni la situación de Sevilla lo requerían, así que nos pusimos a disposición de la sanidad Madrileña, donde sí nos aceptaron, y así hemos llegado a la situación de convivir 4 médicos en una misma vivienda, cada uno en una habitación para evitar contagios, como cuando hicimos nuestras carreras, unos hace unos años y otros, mi esposa y yo desde los años 80s.

Pedro, esta carta la estoy escribiendo llorando, si las lágrimas que están cayendo sobre el teclado hubiesen caído sobre un papel escrito, sería un gran borrón de tinta difuminada por las lágrimas, lo que he visto aquí y lo que ya llevaba visto en Andalucía durante toda mi carrera, me han llevado a perder mi fe en el socialismo, durante años he querido vota con la nariz tapada, votando a lo que creía lo menos malo, pero ya votando al PSOE sin ilusión los últimos años. Pero Pedro, Presidente, nunca pensé decir esto, pero ya no voy a poder votar nunca más al PSOE, has conseguido que pierda la fe en el socialismo, viendo a tanta gente indigna, mediocre, trepa a tu alrededor, aferrados a sus cargos, y tú el peor de todos, Pedro, además de tus socios catalanes y vascos, me has llevado a romper políticamente con mi partido de siempre.

Porque, Pedro, oigo tus largos discursos estudiados y preparados, llenos de impostación y teatralidad vana, pero carentes de humanidad ni dignidad, y me avergüenzo de ti, de nuestro partido, el PSOE, y de mí mismo por haberte votado y haber pedido el voto para ti a muchas personas. Vergüenza, siento mucha vergüenza y arrepentimiento por ello, porque Pedro, incluso algunas de esas personas a las que pedí el voto para ti, han fallecido víctimas del covid-19, y de tu inacción, Pedro.

Esto dicho anteriormente me duele y mucho, pero más aún me ha dolido ver como en vez de dar pasos para salvar vidas, dabas pasos para salvar tu puesto. Como me dijo otro viejo descorazonado compañero del partido en Madrid, de los de siempre, el día 5 de marzo: “Este tío (tú, Pedro) hace lo que haga falta por mantener su presidencia, el disparate de las manifestaciones del día 8 con esta crisis sanitaria es una locura, pero no hubo cojones para parar aquello, aquellas lobas feministas lo habrían crucificado políticamente”, y a sabiendas de que las horas eran vitales y así se lo decían y hacían saber los expertos desde hace mucho. Mucho antes del día 8.

Cuando acabe de escribir esta carta, irán cerca de 4.000 personas fallecidas.

He visto más cadáveres en estos días en Madrid que en toda mi carrera profesional durante 40 años, incluyendo las prácticas en el anatómico forense.

Es una pesadilla absoluta.

Pedro, Presidente, nombra un comité de expertos, de expertos de verdad y dimite. Convoca elecciones para después del verano, pero vete ya. Ten, por una vez en tu vida, TEN DIGNIDAD Y SALVA VIDAS DEJANDO A LOS VERDADEROS EXPERTOS.

He podido tragar como Socialista, con corrupciones, con golfos con vicios, con ansias de poder infinitas, y he querido creer que era lo menos malo, pero Pedro, no puedo más, nunca esperé ver cientos, muchos miles de muertes de personas en apenas unas semanas que se podrían haber salvado con unas decisiones políticas valientes que no hubo nadie capacitado para tomar.

-¡Presidente!

-¡Te hablo de miles de muertes por Dios!

-¡Que tienes hasta a familiares directos infectados, mucho más que la media!

-¡Pedro! ¡que tus familiares han estado expuestos por la soberbia de tu mujer, gritando “que el machismo mata más que el coronavirus”!

Dios no quiera que falleciesen ninguno de tus seres queridos y cercanos por haberse contaminado gracias al 8-M.

Pedro, horas después de terminar esa manifestación, con muchas de las asistentes llegando a sus casas borrachas y contagiadas, te apresuraste a empezar a hablar abiertamente la alerta sanitaria que callaste ese mismo día 8-M, eso podría y debería tener repercusiones legales, porque hay ya casi 3.000 muertes, y los muchos más que por desgracia vendrán, miles de muertes más.

No, no podré votar nunca más al PSOE, has ido demasiado lejos, ¡porque coño! ¡Que esto no es el Prestige soltando chapapote!, ni las mariscadas, ni los ERES falsos! ni los cursos de formación falsos para parados. ¡Que esto no es lo del perro muerto del ebola!

¡Que son y van a ser muchos miles de personas muertas, coño!

¡POR DIOS! ¡SOCORRO!

¿QUÉ COJONES HACE EL REY Y JEFE DEL ESTADO?

¡ALGUIEN TIENE QUE PARAR ESTO!

Pedro, te podría insultar como fruto de mi frustración y dolor, pero creo que lo peor que puedo decirte es algo que es una triste y desgraciada realidad:

HAS SIDO NEGLIGENTE,?HAS SIDO Y ERES UN PRESIDENTE INDIGNO, pero lo peor es que LO SIGUES SIENDO a pesar de tener ya miles de muertos en tu haber, de los que a muchos los podrías haber salvado. Cada hora DE INACCIÓN supone más muertes.

Se te podría acusar de haber actuado mal y tarde, tarde y mal, y podrías defenderte diciendo que no supiste hacerlo mejor, pero Presidente, SIGUES ACTUANDO TARDE Y MAL, Y SIGUES SIENDO INDIGNAMENTE NEGLIGENTE a pesar de que oigo a verdaderos EXPERTOS en sanidad en los hospitales siendo ninguneados desde las altas instancias por aquellos compañeros nuestros de carrera de medicina que NUNCA EJERCIERON porque se dedicaron a servir a nuestro partido, el tuyo y el mío, Pedro, el PSOE, desde hace ya 40 años.

Gente tan preparada para ejercer la medicina hoy como el Gran Wyoming, o sea, nada, están al frente de altos cargos relacionados con el control de esta PANDEMIA.

Toda EspaÑa se ha recluido en sus casas respetando la cuarentena solidariamente, salvo los típicos cuatro imbeciles inevitables de siempre, incluyendo en esos cuatro imbeciles al vicepresidente Iglesias y su ansia de de protagonismo con el que te has aliado, que conviviendo con una enferma confirmada y hasta en la duda de que él mismo también esté infectado, sea como sea, pone en peligro a todo su servicio de seguridad, choferes etc para poder aparecer en los telediarios a tu lado, Pedro, que también deberías estar en cuarentena estricta e imponiendo consejos de ministro por vía teleconferencia, pero no, ni para eso tienes autoridad.

Ya hay miles de muertos, Pedro, en Madrid usan ya a modo de gigantesco frigorífico el palacio de hielo para conservar a tantos muertos a los que no se da abasto para poder incinerar.

Pedro, como te dije al principio, te mando ánimos y serenidad, pero sobre todo FUERZA Y DIGNIDAD para tomar las decisiones correctas, INCLUIDO DIMITIR Y NOMBRAR A UN COMITÉ DE EXPERTOS DE VERDAD, sin servidumbres políticas ni compromisos adquiridos. Creo que sería el único gesto que te podría salvar como persona y como ser humano. Pero, Pedro. No lo vas a hacer.

Ya nunca vas a tener mi voto, y presiento que como el mío, muchos españoles más. No quiero hablar de política, pero es inevitable hacerlo cuando sois los políticos de los que dependen tantas vidas.

Permíteme que no te diga mi nombre, porque aún me quedan unos años para la jubilación, y en el SAS, aunque ya no esté el PSOE, las redes de mando y clientelares de 40 años aún perduran amenazantes con su vuelta, y quiero tranquilidad en mis últimos años, cuando mi mujer y yo volvamos a Sevilla, si sobrevivimos y volvemos.

Adiós, Presidente, adiós, Pedro, adiós PSOE.

Un humilde médico español

0 0 vote
Article Rating

Comparta este artículo.
Continue Reading

Colaboraciones

El comunismo chino tiene miedo

Published

on

Comparta este artículo.

Impactos: 2

Ramón Pérez-Maura.- En medio de la pandemia del coronavirus, la República Popular China ha dado una nueva muestra de la singularidad de ese régimen político. Una singularidad que demuestra la debilidad del gigante.

Loading...

Esta semana hemos visto cómo el Gobierno del Partido Comunista de China ha ordenado la expulsión de aquel país de los periodistas que tenían destacados allí tres grandes diarios norteamericanos: «The New York Times», «The Wall Street Journal» y «The Washington Post». En total aproximadamente una docena de informadores. La razón sería que el régimen de Pekín acusa a los tres medios de ser agentes del Gobierno americano y esbirros del presidente Trump. Creo que lo de que el Times y el Post son esbirros de Trump es algo que la inteligencia china tiene que analizar con mucho cuidado. Eso sí que es novedad. Ése es el nivel de la verdad que difunde el régimen de Pekín. Y al tiempo que China expulsa a esos periodistas, exige un trato respetuoso y profesional para los corresponsales en Estados Unidos de los medios estatales chinos. Porque en la mejor tradición comunista, hay que respetar a quienes son los portavoces de la verdad del Estado. Y los que cuentan «la verdad» de acuerdo con los intereses de ese Estado.

Es evidente que los corresponsales de esos tres medios norteamericanos estaban contando lo que veían en China al margen de los intereses de la Administración norteamericana. Y eso le puede parecer muy bien al Gobierno chino. Lo que no pueden soportar es que cuenten la verdad de lo que ocurre dentro de su país. El capitalismo salvaje que aplica el régimen comunista chino no alcanza a la libertad de expresión. Eso es simplemente inimaginable porque si un solo periodista chino intentase hacer al presidente Xi cualquiera de las preguntas que se hace cada día al presidente Trump, ese periodista dejaría de serlo. Puede que incluso dejase de consumir oxígeno.

Como muy bien ha dicho el columnista Walter Russell Mead («Beijing Escalates the New Cold War» WSJ. 19-03-2020) «en el pasado los comunistas se conformaban con impedir que la población china leyese lo que tiene que decir la prensa libre. Eso hoy no basta. Hoy están trabajando en construir un nuevo Telón de Acero que impida conocer lo que está ocurriendo dentro de las fronteras de China.» Porque cada vez es más difícil de mantener el equilibrio entre una pujanza económica, que permite a la población reclamar algún derecho, y la falta total de libertades que sigue poniendo el régimen chino. Es cierto que el chino es un pueblo extremadamente sumiso, que rara vez habla de sus libertades. Pero lo está haciendo de forma incansable en Hong Kong y saben que no va a renunciar a ellas en Taiwan. El afán de la China unida de reprender crea incertidumbres. Y la única forma de contestar a ellas no es con mayor libertad o escuchando a la población.

La respuesta siempre es la de la fuerza y la opresión del Estado. Y con ella se intenta imponer que la mayor sabiduría del partido debe ser reconocida siempre. Pero los medios extranjeros han estado contando e investigando errores que se han puesto de manifiesto en Wuhan, donde empezó esta pandemia todavía pendiente de una explicación. Y la solución de esta pandemia sólo se explica –hasta ahora– con la mentira. Mentira en sus orígenes y mentira en su resultado, porque por mal que lo estemos haciendo en algunos países europeos, no es creíble que ya haya más muertos en Italia que en China. Lo que hay en Italia es más medios de comunicación libres que pueden decir la verdad. Y el comunismo chino tiene mucho miedo a la verdad.

0 0 vote
Article Rating

Comparta este artículo.
Continue Reading

Radio Cadena Española

¿Quiere recibir las últimas noticias en TELEGRAM?

HIJAS DE EUROPA

Advertisement
Advertisement
Advertisement
Translate/Traducir »
0
Would love your thoughts, please comment.x
()
x