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Sociedad

Inmigración: Hablemos claro

Redacción

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Marianne.net.- En ello estamos. La cuestión de la inmigración, durante mucho tiempo considerada como el campo de maniobras exclusivo de la extrema derecha – hasta el punto de que cualquiera que se aventurara en ese tema era ipso facto culpable de connivencia inconfesable con ella – está ya en la portada de todos los periódicos en toda Europa. Simplemente porque los resultados de las elecciones en los principales países la plantean.

Sucesivamente, el Brexit inglés, Marine Le Pen en la segunda vuelta de las presidenciales en Francia, la elección sorpresa de Donald Trump en Estados Unidos, han tenido como tela de fondo los problemas de la inmigración bajo diferentes formas. Más recientemente, el ruido de las elecciones italianas, estableciendo un gobierno populista y anti-europeo, la subida de los grupos abiertamente xenófobos en Alemania (AfD) o en Suecia (los Demócratas de Suecia) han convencido ya de que se trata de una ola que barre el conjunto de los países occidentales sometidos a una inmigración creciente. Sin hablar de los países de Europa oriental (grupo de Visegrado, que comprende Hungría, Polonia, República Checa y Eslovaquia) que habían sido precedentes en cuanto a la desconfianza y rechazo a la inmigración, musulmana en particular.

De ahí la sorpresa de los espíritus ingenuos que pensaban que los comportamientos populares de masas están exclusivamente determinados por consideraciones materiales. ¿Cómo dice? ¿Los trabajadores alemanes o suecos, que disfrutan de prosperidad y pleno empleo, todavía encuentran motivos para quejarse y estar preocupados?

Se trata de una gran derrota intelectual para el marxismo ingenuo, que hace resultar las opiniones de los individuos exclusivamente de sus condiciones materiales de la existencia. Es una gran lección de humildad para los intelectuales que se consideran como los únicos que razonan con independencia de la casa y la comida. Se han debido de dar cuenta: los proletarios tienen también sus preferencias intelectuales, sus pasiones e incluso sus ideas. Nunca se les había ocurrido. Así son las decepciones de este materialismo de la carne que, desde hace dos siglos, reúne al marxismo y al liberalismo en una visión atrofiada de las motivaciones que son propias a los seres humanos.

Las cuestiones de las clases populares que, al no verse escuchadas por la izquierda progre han llevado sus preocupaciones a la extrema derecha, resultan ser – horresco referens – cuestiones de identidad. Nuestros doctores nos habían acostumbrado a pensar que la preocupación por la identidad debía reservarse a los nuevos proletarios – inmigrantes, mujeres, homosexuales -, excluyendo a los proletarios del pasado que tenían el deber moral de considerar su propia identidad teniendo en cuenta la apertura al otro y el mestizaje étnico y cultural. Esto ha sido pedir mucho para unos y no lo suficiente para los otros. El mestizaje cultural, cuando funciona, es el resultado de un esfuerzo común de poblaciones diferentes para formar un cuerpo nuevo, respetuoso con las raíces propias de unos y de otros, pero decidido a que se desarrollen en unas formas nuevas y comunes para todos: es un esfuerzo a largo plazo, que supone buena voluntad mutua. La pretensión del islamismo de imponer una figura propia e inmutable allá donde se implanta es la evidencia de la contradicción de ese ideal. La prueba de lo contrario la proporcionan los inmigrantes que pertenecen a otras religiones – las sabidurías orientales – que no ofrecen semejante intolerancia entre los europeos ya establecidos. No hay algo así como budismofobia o confucianofobia en Occidente.

En este punto, hay que evitar dos posturas diferentes: la religión de la identidad y la fobia de la identidad. La segunda, convertida en invasora en los círculos de la izquierda moralista, ha contribuido a separar de ella a una parte notable, y popular, de su clientela. No se puede esperar de los humanos que se consideren como seres de razón, con la sola obediencia de ese “patriotismo constitucional” definido de forma tan abstracta por Jürgen Habermas. “El tener unas raíces” escribió Simone Weil en su testamento “es la necesidad más importante y más desconocida del alma humana”. La izquierda ha pagado muy caro este desconocimiento.

La siguiente cuestión que viene con la inmigración, y que hace reaccionar a la población, es la de la cantidad. La rapidez y el buen precio de los transportes, combinados con el desequilibrio demográfico, sobre todo entre Europa y Africa, han reducido la evocación, de Jacques Derrida a Edgar Morin, de las leyes tradicionales de la hospitalidad. Si usted recibe un día a un viajero para cenar y dormir, y por la mañana le dice que se va a instalar definitivamente en su casa, y que va a llamar a su familia, a los primos y a los amigos del pueblo, todo el mundo comprende que se trata de un problema de otro orden que el de las leyes de la hospitalidad beduina. En términos cristianos, en ese caso pasamos de la caridad, que es inmediata, incondicional y provisional, a la justicia, que es indirecta, sometida a unas reglas y definitiva. La caridad se funda en la moral individual; la justicia, en las reglas de la democracia. No se gana nada confundiendo las dos, incluso si las dos se basan, bajo formas diferentes, en el mismo mandamiento: el amor al prójimo.

Ya es tiempo de que el debate se abra bajo formas claras, sin apasionamiento y sin sesgos. Ya es hora de tomar el reto de la extrema derecha que hace, con éxito, de la inmigración su caballo de batalla. La preocupación legítima de no recoger la problemática de los partidos populistas no debe ir hasta el rechazo de responder a las cuestiones que preocupan a las clases más populares. Las elecciones europeas son el próximo terreno de combate. Esto es tanto como decir que volveremos a hablar pronto del asunto.

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España

SIEMPRE LO HEMOS DICHO AQUÍ: Federico Trillo atribuye los atentados terroristas del 11M a comandos “enviados por Marruecos” y “bajo control de los servicios secretos franceses”

Redacción

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El exministro Federico Trillo ha atribuido este lunes los atentados terroristas del 11 de marzo de 2004 en Madrid a comandos “enviados por Marruecos” y “bajo control y coordinación de los servicios secretos franceses”. Así lo ha apuntado en el acto de presentación de su libro ‘Memorias de anteayer’, en el Círculo Ecuestre de Barcelona, presentado por el exdiputado del PP Manuel Milián Mestre.

Trillo ha expuesto una teoría sobre la autoría de los atentados del 11M que se contrapone a la que sostuvo el Gobierno de José María Aznar y que atribuía responsabilidades a ETA.

“Tengo la absoluta convicción de que fueron los comandos ‘moritos’, enviados por Marruecos, bajo control y coordinación de los servicios secretos franceses. Esa es mi conclusión. Siento ser tan claro”, ha afirmado.

Según Trillo, “tanto la CIA como el MI6 coinciden en que detrás de los moros había un servicio de inteligencia continental”. Trillo ha destacado la “torpeza” con la que su Gobierno gestionó aquella crisis, una gestión que “fue no mala, lo siguiente”.

El Gobierno de Aznar, ha comentado, cometió el “error” de no reunir al gabinete de crisis, lo que en ese momento dejó fuera del núcleo que debía analizar las causas y consecuencias de los atentados a los vicepresidentes Rodrigo Rato y Javier Arenas y al ministro de Defensa, el propio Federico Trillo.

“José María se encerró el jueves y el viernes con el ministro portavoz, Eduardo Zaplana, y el ministro del Interior, Ángel Acebes, y no quiso de ninguna manera que estuviéramos Rodrigo Rato, el ministro de Defensa o el vicepresidente Javier Arenas”, ha señalado.

Fraga sugirió relevar a Rajoy como candidato

También ha explicado que el expresidente gallego Manuel Fraga Iribarne, meses después de la derrota del PP en las elecciones generales de 2004, sugirió reemplazar a Mariano Rajoy como candidato del PP a la Moncloa.

En julio de 2004, ha recordado, Rajoy le pidió que fuera a hablar con Fraga para intentar convencerlo de que renunciara a presentarse a la reelección como presidente de la Xunta de Galicia.

Trillo se reunió con Fraga, que no solo no transigió con la idea de ceder paso como candidato a la reelección, sino que le dijo a su interlocutor: “No tenemos candidato a la presidencia del Gobierno”.

“A mí me había mandado Rajoy, que acababa de perder las elecciones, pero eran sus primeras elecciones. No podía admitir semejante planteamiento”, ha razonado Trillo, que ha justificado la derrota electoral de marzo de 2004 por el impacto del 11M. Según Trillo, en ese momento Fraga le sugirió dos nombres que a su juicio podrían relevar a Rajoy: “Tú o Alberto Ruiz Gallardón”.

Llama a “quitarnos de encima al tirano de Sánchez”

Refiriéndose a la política actual, se ha mostrado muy crítico con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que en su opinión no está a la altura del expresidente socialista Felipe González.

“Felipe nunca llegó al nivel de inmoralidad al que está llegando en este momento Sánchez”, ha afirmado Trillo, que ha hecho un llamamiento a “sacar del poder de España a esta mafia que está acabando con la idea de España misma”.

Y ha planteado: “Si fuimos capaces de quitarnos de encima aquellas corruptelas de González, a pesar de ser el mejor gobernante socialista que hemos tenido, deberíamos ser capaces de quitarnos a este tirano de encima”.

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