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Opinión

La pedagogía del «apartheid»

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M. Parra Celaya.  El Sr. González-Cambray, a la sazón Conseller d´Educació de la Generalidad de Cataluña, dictamina tajantemente en una entrevista que “no hay conflicto con el catalán en la escuela catalana y no ha existido nunca”, y reparte sus acusaciones tremendistas contra la familia del niño de Canet de Mar que se atrevió a reclamar el 25% de clases en castellano, la prensa (no subvencionada, claro) y los tribunales.

    Un nuevo agravio, pues, servido en bandeja para que el nacionalismo separatista practique su deporte favorito, el victimismo, y que ha tenido su expresión pública en una manifestación que, esta vez, no derivó en tumulto ni en quema de contenedores. Allí estaban todos, los antiguos rivales en el parlament, los partidarios de la unilateralidad y los más cucos, los que siguen sangrando al gobierno de Sánchez a cambio de su apoyo; los puigdemonistas y los posibilistas… Y, también, vaya usted a saber por qué, UGT, CC.OO. y diversos sindicatos de la cuerda.

    Naturalmente que no existe conflicto “con el catalán”, lengua tan española como otra, que se emplea simultánea o en alternancia por la inmensa mayoría de catalanes con el idioma común, el castellano o español por antonomasia. El conflicto real es con la utilización política del catalán, como ariete del nacionalismo para conseguir sus objetivos, para conferir en un gueto a quienes son reputados de malos catalanes, para ahondar en el nosotros y ellos, para hacer más grande la fractura que divide hoy en día a la sociedad.

    El detonante, ya saben, ha sido un niño de cinco años, cuya familia reclamó ese 25% concedido por resolución judicial; el resultado está siendo un recorrido que va desde el escrache a la amenaza de apedreamiento; del ser señalado por el dedo inquisitorial al vacío social; del vacío al ostracismo e, incluso, a la muerte civil. ¿Quién tendrá ahora agallas para sumarse a la reclamación? La dictadura silenciosa ha dejado de ser silenciosa, y se ha convertido en vecinal y callejera.

    Esto es el resultado, no solo del gobierno sanchista y de sus amistades peligrosas, sino de toda una trayectoria de todos los gobiernos españoles, mande Juan o mande Pedro en los Madriles (léase Suárez, González, Aznar, Zapatero, Rajoy o Sánchez, que tanto monta); la impunidad de los separatistas para imponer sus ucases y desobedecer sistemáticamente las sentencias de los tribunales ha sido total. Ahora queda la pedagogía del apartheid de los alumnos y familias díscolas.

    ¿Problema idiomático? Este puede ser el interrogante que se formularía algún ingenuo que no viviera el caso in situ. No, simplemente es una nueva vuelta de tuerca en el intento establecer barreras sociales y de marginar a los que se puedan oponer; es una demostración más del supremacismo de los separatistas, que requiere un estudio más profundo que vaya al fondo del asunto.

    Todo nacionalismo se sustenta en una base, casi subconsciente, de tipo biológico, al llevar al terreno de la espontaneidad, de lo inmediato, lo que da cuerpo a un tema político, el de una supuesta construcción nacional. En sus orígenes, los nacionalistas -en nuestro caso, los de Cataluña y del País Vasco- llevaron este biologismo hacia sendas inequívocamente racistas; conocidos son los dislates de Sabino Arana, pero más silenciados -en este momento- son los de los nacionalistas catalanes primigenios; así, Valentí Almirall, con su teoría de las dos razas, la centro-meridional o semita y la de tipo anglosajón o catalana; o Pompeyo Gener, con su clasificación antropológica entre semitas y arios, o Pere Mártir Rosell, en su propuesta de “desterrar la raza infame”, o la del Dr. Rober…

    Una segunda generación nacionalista dulcificó la división, llevándola al terreno idiomático, como explicación bíblica del mito de Babel, casos de Prat de la Riba, Pere Montanyola, Pompeu Fabra…, incluso con algún nostálgico en los años 20 del siglo pasado, como Mosén Riera, que entroncaba el catalán con una raza ario-gala y el castellano con lo íbero-romano, arabizado por sus hablantes semitas (vamos, la aldea de Asterix en versión pseucientífica).

    En resumen, el idioma como trasunto de la raza. Y, evidentemente, a los inferiores no les queda más remedio que ser sumidos en un apartheid social y, en el caso de la escola catalana, pedagógico, destino del niño de Canet de Mar y de cualquier que reclame poder ser educado en las dos lenguas de uso en Cataluña.

    Me viene a la memoria el recuerdo de un gran poeta sevillano recientemente fallecido, Aquilino Duque, enamorado de lo catalán, que gustaba de repetir aquella cita de Juan de Mairena (alter ego de Antonio Machado, como aclaración para quienes van a sufrir la ley Celáa), al negarse a definirse como andalucista, porque se trataría se “español de segunda” y “español de tercera”; pues bien, el poeta diagnostica, en su libro “Cataluña crítica”, que “nada hay que movilice a las masas como aquellas ideas-fuerza que son lo suficientemente elementales como para no pasar del paleocórtex o cerebro reptiliano”.

    Evidentemente, estas ideas-fuerza son las que movían el otro día a los manifestantes que protestaban del “agravio” de los Tribunales y de la familia del niño de Canet. Lo malo es que los promotores de la manifestación y agitadores de las masas en la calle tienen los objetivos mucho más claros y -perdónenme al estar en fechas navideñas- satánicos.

 

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España

Los sindicatos reactivarán algaradas y movilizaciones. Por Jesús Salamanca Alonso

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«La falta de experiencia en la formación de equipos de trabajo y en gobernar instituciones puede hacer que VOX interfiera en cuestiones que deben darse por superadas»

 

Con tanta ayuda pública, los sindicatos mayoritarios viven en la abundancia como señores feudales venidos a menos. Permiten llevar una vida de lujos y privilegios; eso hizo hace unos años que, en algunas sedes de las formaciones mayoritarias, colgaran longanizas como forma de llamarlos «chorizos»: esas debieron de ser bien acogidas porque no las devolvieron, confirmando lo que ya se sabía.

Mientras se dan una vida de lujo y sin sobresaltos, los trabajadores ven cómo los recortan y aprietan cada vez más. Por eso, la ciudadanía en general, exige que sean los afiliados quienes mantengan a esas organizaciones tan costosas, tan poco rentables y desprestigiadas. Protestar, deben de protestar mucho, pero en lo de trabajar ya tengo más dudas y una prueba es que más del 30% de los convenios colectivos siguen sin aprobar, pero como no afecta directamente al bolsillo de ellos, pues tranquilidad, no hay prisa. Si esa es su forma de actuar en todo, mejor que cierren sus sedes, envíen al tajo a sus liberados y se jubilen los dirigentes, que ya chirría y molesta hasta su imagen degradada y despreciada sindicalmente.

¡Qué diferencia, de lidiar con esta gente que se agarra como lapas al sillón, a negociar con Marcelino Camacho, Nicolás Redondo y, posteriormente, José Mª Fidalgo y Cándido Méndez! Hay que destacar que Nicolás Redondo luchó y padeció el franquismo y siempre fue un referente en la lucha obrera en las acerías navales de Vascongadas. Y puesto que vive en el mismo municipio del que es natural Patxi López, no estaría de más que le diera unas lecciones de urbanidad, educación básica, cortesía, dignidad y protocolo; tal vez de esa forma dejaría de hacer el ridículo en las controladas y sesgadas ruedas de prensa del Congreso de los Diputados, más propias de un dictador que de un demócrata. No por casualidad lo llaman «el zorro del Congreso» por sus espantadas.

Volvamos al gran logro que ya planifican las comunidades donde la derecha y VOX trabajan para formar Gobierno: la eliminación y dependencia de las ayudas públicas. Andalucía lo tiene claro y ya ha anunciado que retirará el 50% de las ayudas sindicales. Sin duda, es un intento fallido, ya que debe ser el 100% si no quiere tener problemas a corto plazo, lo mismo que Castilla y León. De Aragón apenas ha trascendido nada al respecto, pero es firme el convencimiento de seguir la misma línea que las demás comunidades. Extremadura también acabará con ese atropello que ha existido durante años: tal vez se chupen menos cabezas de gamba y se respete más a los pobres crustáceos emparentados con el langostino y el camarón.

Lo prometido por Andalucía es el camino que seguirán las demás, excepto las dos comunidades rebeldes, más egoístas y aprovechadas e insolidarias. También es el momento de que los trabajadores se organicen contra los sindicatos sectarios y de clase y convoquen movilizaciones contra ellos. En una reunión de amigos, el más político de todos comentaba que «si VOX no cumple su compromiso, lo mejor es que no participe en los gobiernos autonómicos y calle en lo sucesivo» La falta de experiencia en la formación de equipos de trabajo y en gobernar instituciones puede hacer que VOX interfiera en cuestiones que deben darse por superadas. Desde que se celebraron las elecciones ya va siendo hora de que se formen los gobiernos. Han perdido demasiado tiempo con la constitución de las mesas de cada Parlamento y cualquiera diría que les da miedo dar el paso de formar los gobiernos. ¡A trabajar, gandules!

A ver si es verdad que se les acaba el abuso público y se inicia la transparencia que nunca ha existido, ni en las comunidades y no digamos en el Gobierno central donde nos ocultan hasta los viajes viciosos, lascivos y deshonestos del Falcon al ser declarados treinta y nueve de ellos como secreto de Estado. Eso no huele bien y menos los que llevaban destino a República Dominicana y a Venezuela vía Colombia.

Llevamos sin una huelga general muchos años y no será que no ha habido motivos para ello: corrupción, latrocinio, malversación, mordidas, comisiones, nula transparencia, ataques a los jueces, corrupción del exfiscal general y otras instancias más respetables que el Gobierno del felón «cum fraude». Ahora que se sienten rechazados los sindicatos, las huelgas se cuadruplican en este año 2026, debido al bloqueo de las negociaciones salariales. Más de un 30% de los trabajadores están afectados.

Hay que recordar que desde 2022 parecía que la relación entre empresas y trabajadores se había normalizado o, por lo menos, se había calmado debido al acuerdo entre CEOE, Cepyme y el sindicalismo fantasma de la izquierda bolchevique, protegidos por doña Yolanda «Tucán», hoy caída en desgracia en el Gobierno sanchista. Sus traiciones al sanchismo y a Podemos le han pasado factura. Nadie le admite en sus filas porque lo que toca, lo desgobierna. ¡Si tendrá capacidad de traición y facilidad para la misma que hasta a su principal mentor lo «apuñaló» por la espalda! ¿Se acuerdan de Xosé Manuel Beiras, político y economista gallego, además de líder del BNG? Si a ello añaden la protección y encubrimiento al pederasta Ramiro Santalices por pare de Yolanda, pues ya tienen todos los ingredientes para que nadie se fie de ella y genere un rechazo brutal, menos en UGT y CC.OO. a quienes ha regado de euros y prebendas.

Las solicitudes de huelga y los conflictos laborales ya han comenzado y aumentarán si hay adelanto electoral y se hunde, como es previsible, la zurda sindical, falsaria y ruinosa. Quienes llevan siete años tirándose a la bartola se reactivarán con las algaradas y las movilizaciones.

Tan sólo las huestes del felón tranquilizan a esos sindicatos radicales y reaccionarios cuyo logro de la «derechita cobarde» será eliminar por completo las abundantes ayudas y subvenciones públicas que reciben los dos sindicatos sectarios y falsarios amparados y amamantados también por la mafia criminal sanchista.

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