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Libertad de expresión en Dinamarca

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Jaleh Tavakoli es una bloguera danés-iraní, abierta crítica del islam, y autora del libro Public Secrets of Islam (Secretos públicos del islam). La Autoridad de Supervisión Social de Dinamarca ha amenazado con retirarle la custodia de su hija adoptiva, no porque no exista la más ligera sospecha de maltrato de la niña, sino porque su madre ejerza su derecho a la libertad de expresión.
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Por Judith Bergman.- En Dinamarca, en las últimas semanas, el asunto de la libertad de expresión ha ocupado un lugar destacado en las noticias.

En marzo, una abierta crítica del islam, Jaleh Tavakoli, bloguera danés-iraní y autora del libro Public Secrets of Islam (Secretos públicos del islam), fue amenazada por la Autoridad de Supervisión Social (Socialtilsyn Øst) con retirarle la custodia de su hija adoptiva después de que Tavakoli compartiera en internet un video de la violación y asesinato de dos jóvenes escandinavas en Marruecos a manos del Estado Islámico. Se le comunicó en una carta que la agencia de aprobación del Gobierno les había rescindido el permiso de adopción a ella y a su marido —llevaban criando a la niña de 8 años desde que era recién nacida—, ya que la agencia no consideraba que tuviesen “las cualidades necesarias para tener niños a su cuidado”. La carta también decía:

Como familia de adopción aprobada, se asume una labor especial en relación con el cuidado de los niños con necesidades especiales, de modo que la moral o la ética de la familia no puede ser cuestionable en ningún extremo significativo.

En su carta, la Autoridad de Supervisión Social mencionó que Tavakoli había sido acusada —pero no condenada— según la ley penal danesa por compartir el video del asesinato yihadista de Louisa Vesterager Jespersen. Bajo la ley danesa, es ilegal “la revelación inadecuada de mensajes o imágenes relacionadas con los asuntos privados de alguien o imágenes de la persona […] en circunstancias que puedan […] requerir que se mantengan al margen del [ámbito] público”.

Tavakoli explicó que había compartido el video porque los medios internacionales estaban diciendo que la danesa había sido decapitada, pero no se encontraba esa información en los medios daneses.

La Autoridad de Supervisión Social escribió a Tavakoli:

“Podría ser un problema para tu hija en adopción que tú, Jaleh, fueses acusada de un delito grave por compartir tu video al participar en el debate público […]. La manera en que tú, Jaleh, has elegido exponerte y expresarte políticamente en este caso al compartir un video violento […] y el hecho de que aparezcas en el debate público […] en los principales medios daneses, tanto impresos como digitales, puede poner en peligro tu papel como madre adoptiva […]. Que tú, Jaleh, como uno de los principales modelos a seguir para tu hija adoptiva se vea tan gravemente expuesto y que en relación con ello haya transmitido un video muy violento puede constituir una situación complicada para tu hija adoptiva […]. Que tú, Jaleh, a través de tu conducta en las redes sociales en el presente caso, [no] actúes como el “modelo digital” que debe ser una madre adoptiva […]. En este contexto, tus actividades pueden ser confusas y provocarle serias dudas a un niño sobre cómo actuar en el universo digital […]”.

“Es el peor tipo de abuso de poder que haya visto nunca”, dijo Karoly Németh, el abogado danés que está representando a Tavakoli y su marido. La carta de la Autoridad de Supervisión Social causó una gran indignación en Dinamarca, incluidos varios políticos de todo el espectro. La ministra de Infancia y Asuntos Sociales, Mai Mercado, escribió en Facebook:

“Me quedo sin palabras. No puedo entrar en los detalles específicos del caso, que entiendo que aún no está determinado. Debo decir muy claramente que si las reglas pueden causar, de algún modo, que los niños en adopción puedan verse atrapados [en el sistema], entonces estoy dispuesta a cambiar las reglas de inmediato y ya he sido informada de que se puede hacer con carácter de urgencia si es necesario”.

La Autoridad de Supervisión Social, desde que mandó su carta, parece estar reculando. Sus funcionarios enviaron una nueva carta a Tavakoli y a su marido en la que les decían que “les gustaría señalar que la supervisión social no ha pretendido afectar a la libertad de expresión de la familia de adopción, ya que las familias adoptivas tienen la misma libertad de expresión que todos los demás ciudadanos de Dinamarca”.

El caso sigue abierto y Tavakoli no ha recibido aún una respuesta definitiva sobre lo que pasará con su hija adoptiva. Lo que es asombroso es que la agencia estatal haya amenazado con quitarle a una niña adoptiva su única familia, no porque no exista la más ligera sospecha de maltrato de la niña, sino porque su madre ejerza su derecho a la libertad de expresión.

En otro caso distinto de intento de acallar la libertad de expresión, el medio de comunicación DR —de propiedad pública y financiado por los contribuyentes daneses, que incluye radio, televisión e internet—, antes llamado Danmarks Radio y también conocido como dr.dk, se puso en contacto con Facebook a principios de abril para quejarse de un medio danés, pequeño e independiente, 24nyt.dk. Esta web ha sido crítica con la UE, las consecuencias de la inmigración musulmana en Dinamarca y el sistema de poder danés en general. Después de que DR presentara su queja a Facebook, Facebook borró la página de 24nyt.dk en Facebook. “Hace una semana, DR se puso en contacto con Facebook y le presentó una serie de datos y preguntas en relación con las actividades de 24nyt en su plataforma”, escribió DR en un artículo en su web.

Facebook confirma en un mensaje de texto a DR News que, basándose en el estudio [que DR realizó de 24nyt], han decidido cerrar 24nyt, pero no ha detallado aún cuál es la razón exacta.

Más tarde, DR, sin dar explicaciones, cambió el redactado del artículo para no mencionar el papel crucial de DR, y por lo tanto decía después:

Facebook le dice a DR que han cerrado la página de 24nyt en Facebook por “conducta no auténtica y que puede conducir a error”. Facebook, hasta ahora, no ha detallado qué significa eso en realidad.

El experto en redes sociales Johan Farkas, de la Universidad de Malmo en Suecia, dijo que la medida era “extraordinaria”. “Es sumamente inusual que Facebook expulse a un medio danés. Por lo que sé, es la primera vez”, dijo.

Quizá parte de la explicación de que DR quiera que se elimine un pequeño medio de Facebook reside en el hecho de que 24nyt.dk fuese un competidor. Según un artículo de DR:

“A lo largo del año pasado, 24nyt ha recibido 295.000 “me gusta”, reacciones y comentarios en Facebook. DR ha averiguado esto basándose en los datos de Facebook. Por lo tanto, el medio, relativamente joven, ha recibido más interacciones que el [importante] diario Børsen, y se está acercando al nivel de los [aún más importantes] periódicos Information y Kristeligt Dagblad”.

El momento elegido para el cierre también es reseñable. Las elecciones generales danesas se celebrarán como muy tarde el 17 de junio de este año. Además, las elecciones al Parlamento Europeo están previstas para los días 23-26 de mayo de 2019. 24nyt.dk no sólo es crítico con la UE y las políticas migratorias danesas, también con las políticas del establishment.

¿Es aceptable que un gigante mediático público, como DR, aplaste a un pequeño competidor privado, que no cuenta con fondos públicos, haciendo que le borren la página oficial en Facebook? En Dinamarca, no parece importarle a prácticamente nadie en los grandes medios o el establishment político.

Sin embargo, los límites de la libertad de expresión en Dinamarca fueron puestos más radicalmente a prueba cuando, el 14 de abril, Rasmus Paludan, presidente del pequeño partido antiislamista Stram Kurs —que está intentando presentarse a las próximas elecciones— celebró una de sus muchas manifestaciones contra el islam, esta vez en el barrio de Nørrebo, en Copenhague, que tiene un alto porcentaje de habitantes musulmanes. Paludan, que se autodenomina “el soldado de la libertad, el protector de los débiles, el guardián de la sociedad, la luz de los daneses” ha estado viajando por Dinamarca con sus manifestaciones contra el islam durante el año pasado. Esas manifestaciones suelen incluir algún numerito con el Corán. En ellas, Paludan o bien tira un Corán, o lo quema o le pone beicon encima. En abril, Paludan recibió una sentencia suspendida a 14 días de cárcel por hacer presuntamente declaraciones racistas contra los africanos en un video que subió a internet. Paludan ha recurrido la sentencia.

“Es importante seguir hasta que ya no haya musulmanes u otros en este país que crean que pueden decidir cuál debería ser el límite de la libertad de expresión”, explicó en una entrevista Paludan, que está bajo protección policial tras recibir amenazas de muerte.

Si la gente empieza a cambiar sus afirmaciones jurídicas y democráticas porque alguien quiere hacerle daño o intenta matarla, pues, bien, entonces ya no tenemos democracia. Así que no tengo la culpa en absoluto de que haya una amenaza a mi persona […]. Hay dos cosas en Dinamarca que son completamente legales, pero nadie se atreve a hacerlas: profanar el Corán quemándolo, tirándolo o poniendo beicon encima, y dibujar al profeta Mahoma. La razón es que el riesgo de ser atacado o asesinado es muy alto. No creo que los atacantes y asesinos deban decidir dónde deberían estar lo límites de la libertad de expresión, y por lo tanto creo que es importante que hagamos justo eso.

La manifestación en Nørrebo del 14 de abril duró 15 o 20 minutos. Paludan, y especialmente la policía que lo estaba protegiendo, fueron atacados por los musulmanes de la zona y activistas de extrema izquierda, y tuvieron que llevarse a Paludan por su seguridad. Le siguieron violentos disturbios en el barrio durante horas, incluidos ataques pirómanos y lanzamientos de piedras a la policía. Los disturbios se extendieron después a otras partes de Copenhague, con 20 casos de ataques pirómanos y 23 arrestos. En consecuencia, la policía prohibió a Paludan que se manifestara en Copenhague durante una semana.

“La libertad de expresión corre un grave peligro cuando [se permite que] la violencia y los disturbios frenen las manifestaciones”, dijo Jonas Christoffersen, director del Instituto Danés de los Derechos Humanos. “Es un problema que Rasmus Paludan no pueda expresarse. Lo que hemos visto es extremadamente grave en una democracia en la que hay esos disturbios”, dijo, aconsejando a los ciudadanos descontentos que protesten contra Paludan con contramanifestaciones pacíficas o que simplemente lo ignoren.

Si continúa la tendencia de los grupos de personas que impiden a otra gente expresarse mediante la violencia o los disturbios, esto podría disuadir a otros de expresar sus opiniones. Puede tener el efecto de que la gente, en general, no hable o tenga miedo a hablar porque temen a la reacción.

Varios altos cargos políticos parecen culpar más a Paludan de sus actos que a los que atacan con violencia a él a y a la policía. Aunque uno piense que los actos de Paludan fueron insensatos y ofensivos para los musulmanes, son legales y están protegidos por la ley danesa. El derecho a la libertad de expresión ampara a la minoría de la tiranía de la mayoría. Las expresiones suaves o políticamente correctas no necesitan protección. El primer ministro, Lars Løkke Rasmussen, tuiteó después de los disturbios:

Discrepo profundamente de las absurdas provocaciones de Paludan, que no tienen más propósito que el de sembrar la división. Enfréntemonos a él con argumentos, no con violencia. Protejamos la democracia y la libertad de expresión. No permitamos que los actos denigrantes dirigidos a grupos específicos en Dinamarca arruinen nuestra unidad.

El ministro de Justicia, Søren Poulsen, tuiteó:

“Un triste domingo. El circo de Paludan, que sólo va de sembrar división entre la gente y provocar, y el otro lado, con antidemócratas muy violentos que están tan locos que tiran piedras a la policía. ¡La violencia nunca es la respuesta! Utilicemos argumentos —o mejor aún—, ignoremos a Paludan”.

Nótese que ninguno de ellos mencionó explícitamente quién estaba detrás de la violencia contra Paludan.

Como han señalado algunos analistas daneses, sin embargo, el valor que está en juego no es Paludan: es si la libertad de expresión, al margen de lo que uno insulte o a quién insulte, puede garantizarse cuando se enfrenta a la violencia y los disturbios.

Esa pregunta parece que ya se respondió en 2006, después de las viñetas danesas de Mahoma, cuando estallaron los disturbios en el mundo musulmán. Dieron lugar a ataques e incluso incendios en las embajadas danesas de algunos países musulmanes, como Siria. Los dibujantes daneses recibieron amenazas de muerte. Uno de los dibujantes fue víctima de un intento de asesinato. En vez de defender a los dibujantes daneses, muchos prefieren calificar el valor de la libertad de expresión. El ministro de Exteriores británico, Jack Straw, por ejemplo, criticó en 2006 a los periódicos europeos por reproducir las viñetas:

Existe la libertad de expresión, y todos la respetamos. Pero no hay ninguna obligación de insultar o ser gratuitamente incendiarios. Creo que la reproducción de esas viñetas ha sido innecesaria. Ha sido insensato. Ha sido poco respetuoso y ha sido un error.

De manera similar, también en 2006, el Departamento de Estado de EEUU dijo:

“Estas viñetas son efectivamente ofensivas para la fe de los musulmanes. Reconocemos y respetamos plenamente la libertad de prensa y de expresión, pero debe ir aparejada de la responsabilidad de la prensa. Incitar a los odios religiosos o étnicos de esta manera no es aceptable”.

La pregunta pareció recibir su respuesta definitiva diez años después, cuando la revista satírica francesa Charlie Hebdo publicó viñetas de Mahoma y lo pagó con las vidas de muchos de sus empleados. Los editores de la revista dijeron después que ya no habría más viñetas de Mahoma.

Es improbable que los intentos de Paludan de dar marcha atrás al asunto recurriendo a quemas del Corán y cosas parecidas vayan a cambiar la situación, como demuestra ampliamente el gran número de policías necesarios para proteger su seguridad. Precisamente por eso, tanto en Dinamarca como en toda Europa, es urgente evitar que la libertad de expresión siga deteriorándose.

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Los inmigrantes del Open Arms serán reubicados en España, Francia, Alemania, Portugal y Luxemburgo

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Los inmigrantes que estaban a bordo del barco Open Arms serán reubicados en España, Francia, Alemania, Portugal y Luxemburgo, según ha confirmado este miércoles la Comisión Europea, que ha insistido en que está “preparada” para comenzar a coordinar este proceso pero no ha querido detallar cuántas personas serán enviadas a cada país. Rumanía, que también mostró su disponibilidad a acoger a algunos de los migrantes a bordo del barco de la ONG española, no recibirá finalmente a ninguno de ellos porque la reubicación ha quedado cubierta con las plazas ofrecidas por los otros cinco Estados miembros y su oferta se reserva entonces para futuros casos.

Bruselas, por tanto, comenzará a coordinar el proceso de reubicación de los migrantes que han desembarcado en la isla italiana de Lampedusa tan pronto como sea posible, para lo que están en contacto con las autoridades italianas pertinentes. “Los compromisos de reubicación de los cinco países se mantienen y estamos preparados para iniciar este proceso”, ha explicado la portavoz del Ejecutivo comunitario Natasha Bertaud en la rueda de prensa diaria de la institución.

Bruselas, no obstante, ha preferido no detallar cuántos inmigrantes viajarán a cada país en virtud de estos compromisos y ha remitido a las autoridades nacionales de cada uno de los Estados miembros para esgrimiendo que son ellos los que deben facilitar las cifras.

Tampoco ha querido valorar la posibilidad de que la ONG Proactiva Open Arms pueda ser sancionada y se ha limitado a señalar que la Comisión no hace comentarios sobre organismos judiciales españoles.

En cualquier caso, Bruselas ha celebrado que las personas que estaban a bordo de la embarcación hayan podido desembarcar finalmente en Lampedusa y estén ahora recibiendo los cuidados médicos necesarios. También ha apelado a los Estados miembros para que muestren “el mismo espíritu de solidaridad” para acoger a los 365 inmigrantes y refugiados que siguen todavía a bordo del Ocean Viking.

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Europa

La Fiscalía italiana ordena incautar el Open Arms y el desembarco inmediato de los inmigrantes a bordo

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La Fiscalía de Agrigento (Sicilia) ha ordenado la incautación del barco humanitario español «Open Arms» y el desembarco inmediato de los alrededor de 90 inmigrantes que siguen a bordo en el puerto de Lampedusa (Italia), informaron los medios italianos.

La decisión de la Justicia italiana llega tan solo media hora después de que haya zarpado el Audaz, el buque de la Armada española dispuesto por el Gobierno de Sánchez, desde Rota (Cádiz) hacia Lampedusa para trasladar a los inmigrantes a Palma de Mallorca. Este martes, el Gobierno ha decidido fletar este buque «de acuerdo a las recomendaciones logísticas de la Armada» por estimar que se trata de la opción «más adecuada y la que permitirá resolver esta misma semana la emergencia humanitaria que viven los casi 100 inmigrantes que quedan en el barco. Se estima que la travería de esta embarcación hasta las costas italianas dure tres días.

Minutos antes de salir de la base de la localidad gaditana, el comandante de la nave, Emilio Damiá Marqués, ha dicho a los periodistas: «Lo que sé es que tengo que ir a Lampedusa y, una vez allí, ya recibiré instrucciones más concretas, y en función de cómo evolucione todo y lo que determine el Gobierno, pues así haremos».

El fiscal Luigi Patronaggio ha examinado las condiciones del barco de la ONG española y estima necesaria esta medida por las condiciones en que se encuentran los inmigrantes, pese a la decisión del Gobierno españolde enviar un buque para trasladar a los inmigrantes desde Lampedusa a un puerto balear.

El ministro del Interior italiano, Matteo Salvini, había anticipado poco antes la posibilidad de que el fiscal tomase medidas, pero insistió en su defensa de la doctrina de «puertos cerrados» aunque le llegase la «enésima» denuncia en contra. Salvini ha asumido el «riesgo personal» al que se expone.

Así, y durante una comparecencia en Facebook, ha descartado que los inmigrantes y refugiados que siguen a bordo del Open Arms pudiesen desembarcar en Italia con su permiso, especialmente ahora que ha «convencido» a España de que envíe una patrullera de la Armada.

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“Il Capitano” Matteo Salvini y la política como lucha por la Identidad

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Sergio Fernández Riquelme.- Todo ejército tiene su capitán. En la guerra, dirige a sus huestes hacia la victoria, y en la paz intenta mantener el orden interno. Capitanes heroicos o cobardes, fieles o traidores, exitosos o fracasados encontramos en la Historia. “O Captain! my Captain! our fearful trip is done, The ship has weather’d every rack, the prize we sought is won”, dedicaba Walt Withman al asesinado Lincoln. Líderes más cercanos que élites intelectuales o afamados generales, que comparten en muchas ocasiones el rancho y que buscan este cargo por servicio público o por intenciones de ascenso. Elegidos por tradición, raciocionio o carisma, la tropa necesitada de verdades y seguridades cree en ellos y lo consideran, habitualmente, uno de ellos.

Italia tiene ahora a Salvini, Il capitano, que pretende representar a la que considera la verdadera Italia. Frente a un Cavaliere provocador (Silvio Berlusconi), a un Professore conciliador (Romano Prodi) o a un moderno y joven Rottamatore (Matteo Renzi) muchos italianos de diversa ideología y origen siguen los pasos y los tuits del Capitán.

Presente como nadie en las redes sociales y creciendo en las encuestas de manera vertiginosa, Matteo Salvini, viceprimer ministro y ministro del Interior, impulsó en el país transalpino un nacionalismo soberanista capaz de integrar el regionalismo histórico italiano (uno de los países que más tarde accedió a su unificación político-territorial) con el nuevas posiciones identitarias frontalmente contrarias al diktat de Bruselas ante fenómenos migratorios globales, uniformizaciones culturales globalizadas, imposiciones socioeconómicas internacionales y problemas ciudadanos cada vez más profundos que eran caldo de cultivo para los llamados populismos de izquierdas o derechas.

Quedaba atrás la vieja Lega norte de Umberto Bossi, marcada por la masonería y los negocios sobre la coartada del ensueño de la Padanía étnica y secesionista (desde el neologismo de la llanura que atraviesa el río Po o Padus) y reunida cada año en la exótica celebración de Pontida para denuncia a los ladrones romanos y a los pobres sureños. Le sucedía una nueva Lega italiana, parte del gobierno nacional en 2019 (en coalición con el peculiar Movimento 5 Stelle, M5S, liderado por Luigi di Maio), nacionalista y regionalista a la vez, defensora de los valores tradicionales (de la Familia natural a la herencia cristiana) y promotora de una gran alianza de reforma europea (con Polonia y Hungría).

Pero todos tenemos un pasado. Salvini fue ardiente nacionalista lombardo, como líder del Movimiento de Juventudes padanas y como candidato de los comunistas padanos en las elecciones de 1997, siendo además asiduo colaborador del izquierdista centro social Leoncavallo y admirador declarado de los nacionalismos izquierdistas del momento (del quebequés al vasco). Pero años después, y como miembro de la Lega en el Parlamento europeo desde 2004, comenzó su transformación.

Una conversión en toda regla. En primer lugar, adoptando el soberanismo nacionalista italiano (sin olvidar el regionalismo primigenio de la Lega, pero ahora para todo el pais transalpino), al colaborar en el seno del grupo Europa de la Libertad y la Democracia, y y acercarse al nacionalismo identitario del francés Frente Nacional y del holandés Partido por la Libertad. El lema soberanista “Basta Euro” reemplazó, definitivamente, a la reivindicación del sueño folclórico de la “Padania” en la tribuna del Parlamento europeo. En segundo lugar, asumiendo el catolicismo identitario (entre la tradición y la modernidad) a partir de las enseñanzas de su admirado Joseph Ratzinger, el Papa Benedicto XVI (y del cardenal Raymond Burke) al que siempre recuerda como su verdadero Pontífice, del que reivindicó su famoso Discurso de Ratisbona y al que dedicó una camiseta que llevó en diferentes ocasiones con su foto y un lema bastante elocuente:“l mio papa è Benedetto XVI”.

A su vuelta de Estraburgo como conocido “eurófobo”, lideró la facción derechista de la Lega en 2013, y de la mano del todopoderoso gobernador de Lombardia Roberto Maroni, logró hacerse con el control de un partido en caída libre en elecciones y encuestas (tras haber sido miembro de los gobiernos de Silvio Berlusconi) y en plena crisis tras los arrestos de su cúpula por corrupción.

La toma del poder se tradujo en un cambio de estrategia. La Lega o era italiana o no sería, o era soberanista o desaparecería. Por ello en las diversas elecciones regionales de 2015 la nueva Lega se presentó con la marca “Nosotros con Salvini” (Noi con Salvini) tanto en el norte como en el sur de Italia (del Lazio a Cerdeña). Y tras apartar al mísmísimo Maroni y a Flavio Tosi, su principal contendiente en la Lega, Salvini pudo completar su transformación. El éxito de la convocatoria (primero en el Véneto, segundo en Toscana o Liguria, y tercero en las Marcas y Umbria) respaldaron su apuesta y provocaron un ascenso histórico en las encuestas, que se tradujo en el tercer puesto en las elecciones generales de 2018 (triplicando sus votos). Sin el adjetivo “norte”, la ahora “Lega Savini Premier” superó en estos comicios, y por primera vez, a su viejo socio de Forza Italia e hizo de la Coalizione di centrodestra la primera del país (junto con Fratelli d’Italia, Unione di Centro y Noi con l’Italia). Pero ante la debilidad de los de Berlusconi en las negociaciones y ante ciertas coincidencias programáticas con el ganador grillino, la Lega entró en el 65º Gobierno nacional, en coalición con el M5S (fundado por el llamado cómico antisistema Beppe Grillo) y bajo presidencia del tecnócrata Guiseppe Conte.

Omnipresente en las redes (gracias a la labor de su asesor Luca Morisi) y bajo el lema “Prima Gli Italiani” la nueva Lega desembarcó en el Palazzo Chigi. En este nuevo gobierno, Salvini y los suyos impusieron algunas de sus condiciones. Interior fue para el mismo Salvini, situando la seguridad nacional y el respaldo a las fuerzas estatales como prioridad; Familia y discapacidad fue para Lorenzo Fontana, católico tradicionalista veronés; Agricultura para Gian Marco Centinaio, defensor decidido de la producción nacional; Educación para Marco Bussetti, partidario de eliminar la ideología de género de las escuelas; Asuntos Regionales y Autonomías para Erika Stefanini, desde el regionalismo militante de la Lega; y Administración Pública para Giulia Bongiorno, buscando reducir eficazmente el Estado (con el impulso de infraestructuras y la idea del impuesto único). Participación en el gobierno que encumbró a los leghistas en las encuestas (por primera vez líder de las mismas, tanto en 2018 como en 2019 con más del 30%), fagocitando a su socio grillino y haciéndole ganar elecciones regionales en zonas insospechadas hasta ese momento como los Abruzzos o Cerdeña (liderando de nuevo la coalición de centroderecha).

La protección de las fronteras (frente a mafias e inmigrantes ilegales), el apoyo a la natalidad (ante el envejecimiento demográfico), la defensa de la autonomía regional (de Lombardía al Véneto), la reivincidcación de la Familia natural (eliminando en el documento de identidad “progenitores” por padre y madre), la protección del productor nacional, la apuesta por el salario básico universal (propuesta estrella, en puridad, de Di Maio), el proyecto de custodia compartida obligatoria, o la consecución de la Ley de legítima defensa. Estas fueron algunas de las grandes propuestas de la Lega en el ejecutivo y el parlamento, que provocaron críticas de sus propios socio de gobierno (amenazando con nuevas elecciones en más de una ocasión el llamado sector progresista de los grillini, encabezado por Roberto Fico), la furibunda reacción de la oposición izquierdista (el PD de Maurizio Martina y Niccola Zingaretti) y también de parte de la Conferencia episcopal italiana (en especial desde las páginas de Avvenire y Famiglia Cristiana). Iniciativas a las que se unieron proyectos claramente tradicionalistas como la norma de establecer crucifijos en las instituciones públicas, la Ley de custodia compartida para prevenir conflictos en la separación e incluso desalentar el divorcio (“garanzia di bigenitorialità”) del senador Simone Pillon, la ayuda de entrega de tierras públicas a las familias con tres o más hijos, la Ley frente a los vientres de alquiler (“utero in affitto”), o el apoyo directo a la celebración del XIII Congreso Mundial de Familias en Verona (World Congress of Families, WCF).

Odiado por sus enemigos y amado por sus seguidores. El Capitán lograba la polarización necesaria en tiempos de política altamente mediática. Pero especial ha sido el encontronazo con el clero democristiano (al que acusaba de “cattocomunisti”), que denunciaba a la Lega y sus socios por patrimonializar (e instrumentalizar) casi en exclusiva la bandera de la Identidad cristiana de Italia y la defensa de sus valores nacionales; especialmente ante el impacto de la imagen de un Salvini con rosario y biblia en mano en los principales actos electorales. El mismo Salvini reivindicaba las raíces cristianas de Italia y sus valores tradicionales (reconociendo públicamente sus pecados personales en numerosas ocasiones): “Rivendico che questo Paese abbia profonde radici cristiane. Nel Paese che ho in testa gli ultimi, non saranno più ultimi. Vado al governo cambiando le leggi, ma ispirandomi a certi valori”. Y Lorenzo Fontana defendía que el verdadero cristianismo debía proteger a los hermanos nacionales, a los más próximos ante las dificultades o la inseguridad: “Ama il prossimo tuo, quello in tua prossimità. Quindi se io amo le persone che stanno dall’altra parte del mondo e poi mi dimentico della persona del difficoltà e non parlo nemmeno al mio vicino di casa, allora sono un ipocrita”.

Il capitano era el político europeo con más seguidores en la redes sociales, en comunicación casi directa con sus followers, y sin pelos en la lengua. Dueño del debate político, sus lemas llegaban en internet y se publicitaban en sus sudaderas, sus mensajes se vestían de policía o de obrero, y su presencia impactaba en directo con detenciones policiales (como en la llegada del extraditado terrorista Cesare Battisti) o redadas antidrogas. Sus continuos videos en Facebook sumaban decenas de miles de seguidores, sus visitas a pueblos y barrios deprimidos o inseguros se convertían en pequeños baños de masas, y los medios de comunicación, los propios y los ajenos, no paraban de hablar de él, de Il capitano, y sobre todo de sus polémicas porque Salvini necesitaba la polémica.

Esta política virtual contemporánea (mediática y viralizada) parecía premiar o bien la corrección ideológica (desde el triunfo del “Yes we can” y sucesivas creaciones comerciales) o bien la incorrección ideológica (desde la reacción identitaria, ciudadana, soberana). No hay término medio, parece. Y Salvini, como otros antes que él, lo aprendió muy bien. Su labor política parece una incansable campaña electoral, abrazando a los amigos y señalando a los enemigos. Escuchar directamente a los ciudadanos, atender miedos e inseguridades minimizados por el poder, meterse en toda batalla en los medios, no eludir la confrontación o el debate, usar lemas directos y llamativos, combinar casi todo lo posible en el discurso político, tocar los temas más sensibles, y ser tan directo como directo es el mundo actual.

Su postura ha sido, así, radical contra las migraciones ilegales, prohibiendo el desembarco de inmigrantes a las costas italianas, tanto de las ONGs a las que acusa de connivencia con las mafias como los rescatados en el Mediterráneo por la propia Guardia costera. Su enfrentamiento con el presidente Macrón ha sido frontal, especialmente por las devoluciones “en caliente” de migrantes por parte de la policía gala que cruzaban la frontera italo-francesa (en el paso de Ventimiglia) o por temas de política europea (cruzándose palabras gruesas). Su oposición a la burocracia de la UE por la soberanía nacional ha sido casi visceral, especialmente por el control financiero de Bruselas de las cuentas italianas o por sus pretensiones de colonización ideologica y moral en la sociedad. Y sus reacciones inmediatas ante críticas (de machista o xenófobo) e insultos (casi diarios) son casi siempre trending topic.

A nivel interno, Salvini y su Lega no ha dejado títere con cabeza: frente al novelista Roberto Saviano por sus posturas ante las migraciones, frente al ganador italo-egipcio del festival de San Remo por no representar realmente a Italia, frente al Tribunal que quiere juzgarlo por impedir el desembarco de refugiados del barco Diciotti por supuesta persecución política, frente al Papa Francisco o al presidente Matarella por sus declaraciones identitarias, e incluso frente a Pamela Anderson por sugerir que Salvini era algo propio de los años treinta. Y a nivel internacional sus socios eran evidentes: los partidos soberanistas-nacionalistas que pretendían una Europa más descentralizada (y a los que quería aglutinar en una especie de ”Europa de las naciones”), la Hungría de Viktor Orbán (quién consideraba a Salvini como “mi héroe y mi compañero de destino”), o la Polonia de Ley y Justicia, con quién compartía el sueño de un “nuevo equilibrio europeo” fundado en la independencia nacional y la tradición cristiana. Sobre este equilibrio Salvini declaró que “Italia e Polonia saranno protagoniste di una nuova primavera europea, di una rinascita dei valori veri della Ue: meno finanza e burocrazia, più lavoro e sicurezza”, donde “l’Europa deve tornare alla sua identità, alle sue radici giudeo-cristiane, identità che viene respinta a Bruxelles in modo pazzesco, dove i valori della famiglia vengono respinti”.

Pero un lugar muy especial ocupó la Rusia de Vladimir Putin. Una nación de la que aprender a defender un mundo multipolar, de la que copiar su protección de los valores tradicionales, y a quién levantar las sanciones por la crisis de Ucrania (aunque disentían en la crisis de Venezuela). Una admiración (y relación) atestiguada ya en su paso por el Parlamento europeo, y nunca escondida por Salvini (virales fueron sus fotos con la camiseta de Putin en plena Plaza Roja de Moscú), centrada en la colaboración cultural, política y económica con Rusia Unida y con diversas instituciones del Kremlin. Sobre el presidente ruso Salvini declaró que “non abbiamo fatto discorsi profondi, ma credo che egli – un uomo di potere – sia toccato dalla necessità della fede. È un realista. Vede che la Russia soffre per la distruzione della morale. Anche come patriota, come persona che vuole riportarla al ruolo di grande potenza, capisce che la distruzione del cristianesimo minaccia di distruggerla. Si rende conto che l’ uomo ha bisogno di Dio e ne è di certo intimamente toccato”.

A la Lega le llamaron Il Carroccio, símbolo de independencia e identidad de las ciudades-estado del Medioevo italiano, inicialmente usado por las urbes de la Liga lombarda frente al expansionismo del Emperador romano-germánico Federico I Barbarroja. Un altar de cuatro ruedas tirado por bueyes, como plataforma rectangular con el estandarte de la ciudad y con una cruz en el centro, donde se celebraba la eucaristía y se llamaba con trompetas a la batalla. Y Salvini puso el suyo en Roma, simbólicamente, cuando los leghistas llenaron, por primera vez en la Historia, la Piazza del Popolo con ciudadanos de las ciudades del norte y del sur en su gran concentración del 7 de diciembre de 2018, ante los ojos incrédulos de vecinos y opositores. La Italia soberana, nacionalista (y regionalista) e identitaria (y tradicionalista) aparecía en escena para intentar cambiar el país y transformar Europa.

(La Tribuna del País Vasco)

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