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Sociedad

Los MENAS culpan a España de sus delitos por no darles ayudas

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Santiago Fontenla.- Ante el aumento de los delitos protagonizados por los menas, cuya llegada se ha disparado en un 400% durante el último año, en TVE han querido blanquear a los menores extranjeros no acompañados haciendo creer que la culpa de que delincan no es suya, sino de que en España no se les da la oportunidad de adaptarse a la sociedad.

Durante el Telediario de la noche, TVE emitió un pequeño reportaje en el que se hacía eco del gran número de menas que hay en España sin capacidad de ser atendidos por las autoridades. En su mayoría son inmigrantes procedentes de Marruecos, que llegan a España pensando que aquí van a tener todo gratis: piso, ropa, comida y por supuesto paga mensual.


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Sociedad

Una madre puede ser condenada a 30 años de prisión por grabar a su hija chupando un bajalenguas

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Cori Ward, grabó a su hija lamiendo un bajalenguas - Oficina del Sheriff de Jacksonville
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Una mujer ha sido detenida por grabar a su hija lamiendo un depresor lingual o bajalenguas (el palo de madera utilizado por los médicos para inspeccionar la boca y la garganta) y después volverlo a colocar en el frasco.

Ha ocurrido en la ciudad estadounidense de Jacksonville, en Florida. La madre, Cori Ward, acudió a una clínica con su hija. En la consulta, Ward grabó cómo su hija cogía un bajalenguas de madera, lo chupaba y lo devolvía a su lugar. Todo ello bajo un cartel que advertía no tocar los utensilios médicos.

El vídeo fue publicado por la mujer en su cuenta de Snapchat y momentos después se volvió viral. El material llegó a manos de la clínica, que solicitó una investigación policial. Ward ha sido acusada de intentar manipular un producto de consumo sin tener en cuenta sus consecuencias, como la «lesión corporal» o incluso «la muerte». En caso de ser declarada culpable, podría enfrentarse a una pena de 30 años de prisión y una multa de 10.000 dólares.

Antes de ser detenida, la mujer de 30 años explicó que no sabía que existía una moda de lamer cosas –en referencia al reto viral de chupar helados y devolverlos a las neveras en los supermercados–: «Lo subí a mi Snapchat personal, donde tengo a “veintipico” amigos. No lo colgué en Facebook ni YouTube, como si fuera un reto». La mujer dice que se arrepiente de sus acciones y siente que le han «arruinado la vida».


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A Fondo

¿Dónde están los chicos en esta sociedad feminizada?

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Claire de Gatellier.- Las estadísticas hablan. Algunos números tomados al azar: las 2/3 partes de los jóvenes que acaban el sistema educativo sin ninguna cualificación son chicos. En Medicina, el 62% de los títulos de doctorado corresponde al sexo femenino. En la Judicatura, el 82% son mujeres. En Veterinaria, en 2012, el 80% de los estudiantes fueron chicas, en el conjunto de la enseñanza superior son el 56%.

86% de mujeres y 80% de hombres de entre 20 y 24 años son titulares de un diploma de segundo ciclo de la enseñanza secundaria. Únicamente en las escuelas de ingenieros, de tecnología o de informática, los chicos son ampliamente mayoritarios, ¿pero por cuanto tiempo? Los informes internacionales Pisa y Eurydice subrayan el retraso de los chicos frente a las chicas. Eurydice habla incluso de crisis de la masculinidad.

En el recorrido escolar, desde el comienzo, los chicos están retrasados en lectura y escritura y forman la mayoría de los efectivos para alumnos en dificultades o con comportamiento violento. Más a menudo que las chicas, son objeto de una “orientación” en ciclo profesional. Las chicas son mejores en lengua francesa, prácticamente iguales con los chicos en matemáticas. En resumen: el fracaso escolar es asunto mayoritariamente de chicos.

Nos felicitamos, claro está, del éxito de estas señoritas en sus estudios, pero cómo explicar esta “superioridad” sobre los chicos.

Jean-Louis Auduc, autor de un libro “Sauvons les garçons”? (“Salvemos a los chicos”) no duda en hablar de “fractura sexuada”, que considera más importante que la fractura social. Según él, en el bachillerato, las chicas provenientes de entornos desfavorecidos obtienen resultados equivalentes a los de los chicos de entornos favorecidos. “Cuando sabemos que hay cuatro veces más suicidios de chicos que de chicas, comprenderemos que es tiempo de hacerse las preguntas oportunas. La tendencia podría invertirse y después de los planes quinquenales para la promoción de la mujer y la igualdad de los géneros podría ser que el feminismo se vuelva del todo pasado de moda y llegue la hora de la promoción de los chicos.

¿Qué sitio queda hoy para los chicos, y más generalmente, para los hombres? Cuando todo es juzgado, pensado y pesado con la mediada de la compasión y del sentimiento, cuando el principio de precaución se ha convertido en norma y que se tiene el riesgo cero por toda ambición, cuando las mujeres quieren ser idénticas a los hombres y que las madres llevan al Estado ante un juzgado porque sus hijos han caído en combate, en resumen, en una sociedad feminizada y castradora?, se puede entender que los hombres se sientan de más y se refugien, unos en la homosexualidad, otros en la afirmación de sí mismos por la violencia gratuita o incluso en la fascinación de un islam viril y dominante.

La Comisión Europea admite: “Los investigadores critican la fuerte feminización de la profesión de docente, ya que esa tendencia favorece a las chicas y puede finalmente ser responsable de bajos resultados escolares en los chicos”, pero toma sin embargo distancias: “Tratándose de las ventajas potenciales ligadas al hecho de contar más docentes del sexo masculino en las escuelas, no hay ninguna prueba clara de la influencia benéfica de una repartición más equilibrada de los sexos en términos numéricos entre los docentes sobre los resultados de los alumnos. Únicamente los docentes (hombres y mujeres) que cuestionan su propio papel de género y el de sus alumnos pueden generar un cambio”.

En esta sociedad feminizada, ¿cuáles son las figuras del Padre con el que estos adolescentes van a poder identificarse o ser confrontados para “crecer”? El 90 % del cuerpo docente es femenino, los asistentes sociales y magistrados representantes de la Ley, lo que es tradicionalmente el papel del padre, son en su mayoría mujeres. En las familias, muy a menudo el padre está ausente, o reemplazado por un tío o un abuelo. Cuando el padre existe, no se interesa por las tareas escolares y es más bien asimilado al ocio del fin de semana.

En un análisis muy severo sobre la feminización de nuestro mundo occidental, Paul-François Paoli muestra como las feministas han llevado a cabo una intensa campaña de culpabilización de los hombres: “Han querido la piel del hombre: la han obtenido. Ahora cosechan la miseria de sus hijos depresivos, perdidos y neurasténicos (3 o 4 veces más suicidios de chicos que de chicas, no lo olvidemos). Se les pide hoy a los hombres que “expresen sus emociones, que tengan menos pelos en el cuerpo, que sean compasivos y que sepan llorar”. ¿Pero quién encarnará la Ley, la fuerza, la virilidad cuando todas esas ideas se hayan vuelto sospechosas? Paoli se preocupa más todavía por los hijos de la inmigración que pertenecen a una cultura que exalta la virilidad y en la cual la autoridad del padre es incontestable. Ve ahí una explicación a la seducción del islam y a la violencia de una juventud que no sabe ya a qué autoridad referirse.

La escuela mixta no es necesariamente una mala cosa, pero ha sido introducida precipitadamente y por malas razones. Se trataba entonces de problemas de gestión y de demografía escolar. El impacto pedagógico de una educación indiferenciada no fue siquiera tomada en consideración. Sin embargo, pareciera que se haya hecho en beneficio de las chicas frente a los chicos.

Cuántas veces oímos decir: “La presencia de las chicas “suaviza” a los chicos y los obliga a comportarse más correctamente”? ¡Pero nunca se oye decir: “La presencia de chicos “endurece” a las chicas y las vuelve menos arpías”!? Una vez más, ¿a quienes les pedimos cambiar y adaptarse? Solamente a los chicos. En realidad, se espera de ellos que sean menos… chicos. El informe Eurydice reconoce que el punto débil de las medidas actuales residiría en el hecho de que se concentran esencialmente en las chicas. De tal manera, mientras el interés de las chicas por la tecnología suscita mucha atención, nos interesamos menos a los chicos y a su eventual acceso a las profesiones relacionadas con los cuidados médicos. Sin embargo, los roles de género no pueden ser puestos en cuestión de manera eficaz más que si el cambio se hace en los dos sentidos. Pero: “Las iniciativas de orientación sensibles a la dimensión de género tienen tendencia a centrarse más a menudo en las chicas que en los chicos”.

¿Las mismas exigencias escolares? Cuando son demasiado indiferenciadas para convenir a los dos géneros aventajan más a las chicas que a los chicos. A diferencia de madurez desigual se les pide lo mismo a ambos (las chicas maduran antes). Los chicos puestos públicamente en estado de inferioridad compensarán esa situación en el terreno que la naturaleza les deja: la fuerza física, pero utilizada de mala manera porque estará movida por el resentimiento, ámbito muy favorable a la marginalización y a la delincuencia. En el mejor de los casos, la escuela se convierte para ellos, en “un asunto de chicas”, entonces se desinteresan y su desasosiego acerca de su nidentidad no hace más que agravarse.

¿La búsqueda ansiosa y constante del riesgo cero? (riesgo físico claro está, ya que el riesgo sicológico y moral nunca es tenido en cuenta) conduce a los chicos, que tienen, a diferencia de las chicas, necesidad de probar sus fuerzas físicas hasta sus límites en el desafío, la competición, la aventura y el riesgo calculado, a frustraciones peligrosas.

A fuerza de querer la igualdad de los sexos entendida en el falso sentido de “uno puede estar en el lugar de otro y viceversa” (o bien: “intercambiabilidad”), poco a poco los hombres se borran discretamente y dejan completamente el lugar a las mujeres. Eso es un hecho en las pequeñas como en las grandes cosas.
En el campo de la moda se puede verificar esa tendencia: antaño los hombres llevaban pecheras de encaje, mientras que las mujeres lucían sus vestidos con cintas y demás perifollos. Después las mujeres se pusieron a copiar a los hombres y a llevar ellas encajes. Entonces los hombres renunciaron a los encajes y apareció la corbata. Cuando en las iglesias fueron admitidas las niñas como monaguillos, poco a poco los sirvientes de la misa se fueron y pronto no hubo más chicos como monaguillos. Hoy en día no vuelve a haber monaguillos más que ahí donde no hay más que chicos. Pasa lo mismo con los oficios. Los chicos se alejan de la función pública ya que para ellos es un trabajo de mujeres. En la lista de profesiones feminizadas, cuando la cantidad de mujeres sobrepasa el de los hombres, gracias a la política de igualdad de sexos, de cuotas y demás, el movimiento no ha podido pararse y los hombres se alejan de esas ocupaciones.

¿Qué hacer entonces? ¿Hay que resignarse y contentarse con calmar el resentimiento, la depresión o la agresividad (reprimida o no) de nuestros hijos a golpe de Ritalin (metilfenidato, también abreviado como MFD, es un medicamento psicoestimulante aprobado para el tratamiento de trastorno por déficit de atención con hiperactividad) cuyo uso empieza a banalizarse? ¿Seguir constituyendo “cursos de apoyo” y estructuras ad hoc únicamente poblados de chicos, lo que refuerza todavía más su sentimiento de inferioridad? ¿O cómo pretenden algunos, ya que los chicos no están adaptados a la escuela, adaptar la escuela a los chicos? En otras palabras, ¿aceptar poner en tela de cuestión una cierta cantidad de ideas recibidas sobre el informe entre la mixidad o la diferencia de sexos y la igualdad?

Jean-David Ponci, doctor en filosofía de la biología, experto en educación acerca de las organizaciones internacionales y delegado de la European Association Single Sex Education, comenta así estas cuestiones: “La influencia de la escuela sobre la fundación de una sociedad igualitaria no depende de la separación física de los chicos y las chicas, sino del contenido de la enseñanza. Asociar la mixidad a la igualdad y la no mixidad a la desigualdad es una simplificación desastrosa”. Sin embargo, aunque la no mixidad no resuelve todos los problemas, sobre todo si no está mejor pensada que la mixidad, sin embargo podemos decir que en términos de igualdad de los sexos” la mixidad escolar ha fracasado. (…). En nombre de la neutralidad laica, el sistema educativo no deja ningún lugar a las diferencias”.

El primer remedio sería reconocer de una vez por todas que un chico y una chica, un hombre y una mujer, serán iguales pero no son similares.? ¡Basta de teoría de género! Si una vez llegados a la edad adulta, los hombres quieren jugar a ser mujeres y a las mujeres creerse hombres, es su asunto, pero dejemos por lo menos a nuestros hijos la oportunidad de crecer de acuerdo a las reglas que la naturaleza ha otorgado a la diferencia. Eduquémoslos, ayudémoslos a crecer y a construirse conforme a lo que son y lo que está inscrito en el código genético de cada una de los miles de millones de células que lo componen. ¿Estudios de género? Si, pero estudios realistas no ideológicos. Si es para estudiar la naturaleza del hombre y la mujer, sus talentos y sus necesidades, tanto en la historia como en las sociedades contemporáneas, para que todos encuentren su lugar en una sociedad más armoniosa y más justa posible, entonces SI. Pero si es para oponer a los unos contra los otros en una carrera para los cargos y los poderes, mediante cuotas artificiales, o para negar su diferencia y su naturaleza y mezclar una humanidad cada día más anónima y estéril, entonces decimos NO. No nos dejemos seducir, bajo el pretexto de la igualdad de los géneros, por una lucha estéril contra la masculinidad.

No es necesario, a estas alturas, demostrar la importancia del papel del padre. Todos los grandes sociólogos, pediatras, siquiatras y filósofos han demostrado como el padre, al estar presente al costado de la madre, despega al niño de las faldas de su madre y le hace tomar conciencia, a la vez de sus límites y de su individualidad. el padre encarna la Ley, lo que es externo y que se impone en oposición a la afectividad subjetiva de la madre. Al llegar como un tercer elemento en la relación inicial entre la madre y el niño, el padre le abre a este el camino a la alteridad. Esa etapa permite la relación con el mundo y los demás Para el chico, el padre vuelve posible el proceso de identificación que necesita para crecer. El padre confirma al niño en su masculinidad y revela a la niña su feminidad.

Los adolescentes tienen necesidad de modelos masculinos para convertirse en hombres. Pero estos ya no existen más que en el mundo del deporte. Y no siempre. Según Eric Zemmour, estos deportistas magnifican los “nuevos hombres feminizados”: pendientes en las orejas, ropa refinada, productos de belleza, culto femenino de la apariencia, mucha depilación… En su ensayo “El primer sexo”, Zemmour hace el retrato robot del “papá moderno”: “Los hombres modernos son papás gallinas que “empollan”, que cambian pañales, mecen la cuna, dan el biberón… Ellos también quieren ser portadores del Amor y ya no sólo de la Ley. Quieren ser madres en lugar de padres, mujeres en lugar de hombres”.

Es urgente volver a dar al hombre el lugar que le corresponde, aunque eso les disguste a las feministas que no ven en él más que a un macho y un competidor. Para eso, volvemos al punto anterior: subrayar las diferencias ontológicas entre el hombre y la mujer, no para oponerlos sino para acoplarlos, y también animarlos a retomar su lugar en las profesiones de autoridad sobre los niños: la enseñanza, la justicia (por lo menos la de los menores), profesiones sociales y educativas diversas, y revalorizar la autoridad paterna.

En este mundo asexuado, ¿qué les queda a los chicos obsesionados por las necesidad de afirmar su virilidad? Las experiencias sexuales y la violencia o la delincuencia. A los chicos, por naturaleza les gusta el riesgo y experimentar sus límites. De ahí la necesidad de actividades físicas intensas, de aventuras en las que todo no está sistemáticamente previsto hasta en el menor de los detalles, bordado y organizado.

Tienen necesidad de estrés y de competición. El exceso de reglamentación y la judicialización del mundo ñoño actual impide el acceso a la responsabilidad a los jóvenes y desmotiva sus monitores que no saben como entretenerlos de otra manera que no sea poniéndolos a ver un partido de fútbol…en la televisión.
Jean-Louis ?Auduc, director adjunto de la IUFM (Insitutos Universitarios de los Maestros), cita un estudio que demuestra que cuanto más estricta es la gestión de la actividad en los patios de recreo (prohibición de juegos de pelota, prohibición de saltar y correr), más altos son los riesgos de comportamientos extremos como las paradas voluntarias de respiración o los episodios de juego de la asfixia entre los chicos. Mejor una buena lucha infantil entre equipos rivales, con su violencia contenida, sus reglas y la consciencia clara de que se trata de un juego, antes que hacer solo o en banda el aprendizaje de la violencia.

Por otra parte, es necesario que esa virilidad dentro de una violencia autorizada sea acompañada de una condición que la atempere: hay que desarrollar al mismo tiempo el sentido del honor, la rectitud, la sumisión a la ley y a la autoridad y la atención al más débil. Pero los chicos no son solamente seres llenos de energía para gastar, también son grandes tímidos. Por ejemplo: en la escuela siempre están pendientes de la mirada de las chicas. Muy raramente se atreverán a integrarse en los grupos de teatro o en los talleres de arte si no están entre ellos.

Como vemos, no se educa a un chico de la misma manera que una chica. Y eso no significa “reproducir los estereotipos sexuados”, como se suele decir, sino demostrar simple realismo.

Para concitar la atención de los chicos y hacerlos progresar, hay que tener en cuenta sus gustos, sus aptitudes y su madurez. Eso también vale par las chicas, claro está, pero en realidad la escuela mixta se ha convertido en una escuela para las chicas.

No se puede exigir lo mismo al mismo tiempo a ambos. Puede haber un desfase en el tiempo, una manera de abordar los temas, exigencias diferentes. El Instituto Libre de los Maestros organizó en 2011 una formación sobre la educación diferenciada chicos/chicas. Los distintos intervinientes demostraron uno tras otro, apoyándose tanto en datos científicos como sobre la experiencia, que no se estimula a los chicos y a las chics de la misma manera. Por ejemplo: se logra captar la atención de los chicos privilegiando el movimiento, la acción en Historia (las batallas, los acontecimientos) en Literatura la aventura, en Ciencias la electrónica la mecánica, mientras que las chicas son más sensibles a la vida cotidiana, a la evolución de las sociedades, a la descripción de los sentimientos, a los colores (mapas de geografía). Los chicos son estimulados por el estrés de los exámenes, las chicas son más bien inhibidas por el estrés pero más regulares en su trabajo, teniendo más éxito en control continuo. Y muchas más cosas que son necesarias a todos pero presentadas y abordadas bajo un ángulo diferente según el sexo para permitir a cada cual progresar según sus talentos.

La mixidad no es un valor absoluto y un mínimo de pragmatismo debería levar a diversificar la oferta. Sin llegar al extremo de denunciar sistemáticamente la mixidad de las aulas, que puede ser provechosa si está bien planificada, parece realista concebir al menos unos tiempos separados en algunas materias, cursos de apoyo que perderían su nombre con connotación peyorativa para convertirse en tiempos de chicos y tiempos de chicas, actividades extra o paraescolares ente iguales, listas de libros aconsejados que hagan la distinción entre loslibros dirigidos más a las chicas que a los chicos. Mixidad o no mixidad, sea lo que sea, habría que tomar ejemplo de muchos otros países que han procedido sobre esta cuestión con resultados alentadores. Tal vez dejaríamos de descender, peldaño a peldaño en las calificaciones internacionales. Pero yendo mucho más allá de los concursos y las notas, de lo que se trata en primer lugar es del porvenir, del equilibrio de nuestro hijos y de nuestra sociedad entera.


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Sociedad

La ONU declara la guerra a la libertad de expresión

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Antonio Guterres
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Por Judith Bergman.- En enero, el secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, encargó a su asesor especial para la Prevención del Genocidio, Adama Dieng, que “presentara un plan de acción global contra el discurso y los delitos de odio con carácter de urgencia”. En una rueda de prensa sobre los retos de la ONU para 2019, Guterres sostuvo: “El mayor reto al que se enfrentan hoy los gobiernos e instituciones es demostrar que nos preocupamos, y movilizar soluciones que atiendan a los temores y ansiedades de la gente con respuestas”.

Una de esas respuestas, pareció sugerir Guterres, es acallar la libertad de expresión.

“Tenemos que incorporar a todos los segmentos de la sociedad en la batalla por los valores a la que se enfrenta nuestro mundo de hoy, abordar el aumento del discurso del odio, la xenofobia y la intolerancia. Oímos ecos problemáticos y llenos de odio de tiempos muy lejanos —dijo Guterres—. Opiniones tóxicas que están penetrando los debates políticos y contaminando el discurso general. No olvidemos nunca las lecciones de los años treinta. El discurso y los delitos de odio son una amenaza directa a los derechos humanos”.

Guterres añadió: “Las palabras no bastan. Necesitamos ser eficaces a la hora de afirmar nuestros valores universales y al abordar las causas originarias del miedo, la desconfianza, la ansiedad y la ira. Esa es la clave para conseguir que se una a la defensa de esos valores que hoy están tan gravemente amenazados”.

Dicho con otras palabras, olvidemos por completo del libre intercambio de ideas: a la ONU le parece que sus “valores” están amenazados y que, por lo tanto, hay que acallar a aquellos que critican esos valores. No sólo eso, sino que —sin ninguna ingenuidad— la ONU está comparando a los que disienten de sus intereses con el auge del fascismo y el nazismo en los años treinta.

Ya está listo el plan de acción del que hablaba Guterres en enero. El 18 de junio, Guterres presentó la “Estrategia y plan de acción de Naciones Unidas contra el discurso del odio”:

“El discurso del odio es […] un ataque a la tolerancia, la inclusión, la diversidad y la propia esencia de nuestras normas y principios sobre los derechos humanos”, dijo Guterres. También escribió un artículo sobre el tema: “A los que insisten en utilizar el miedo para dividir comunidades, debemos decirles: la diversidad es una riqueza, nunca una amenaza […]. No olvidemos, al fin y al cabo, que cada uno de nosotros somos un ‘otro’ para alguien, en alguna parte”.

Según el plan de acción, “el odio se está trasladando a la corriente general, tanto en las democracias liberales como en los sistemas autoritarios. Y cada vez que se rompe una norma, se debilitan los pilares de nuestra humanidad común”. La ONU lo considera una función crucial en sí misma: “Por una cuestión de principios, Naciones Unidas debe enfrentarse al discurso del odio en cada ocasión. El silencio puede ser una señal de indiferencia al fanatismo y la intolerancia”.

Naturalmente, la ONU asegura a todo el mundo que “abordar el discurso del odio no significa limitar o prohibir la libertad de expresión. Significa impedir que el discurso del odio crezca y se convierta en algo más peligroso, en especial en incitación a la discriminación, la hostilidad y la violencia, que están prohibidas por el derecho internacional”.

Salvo que desde luego que la ONU intenta limitar la libertad de expresión, en particular el que cuestiona la agenda de la ONU. Esto se hizo evidente en lo relativo al Pacto Mundial para la Migración Segura, Ordenada y Regular, en el que se afirmaba explícitamente que debía cesar la financiación pública de “medios que promueven sistemáticamente la intolerancia, la xenofobia, el racismo y otras formas de discriminación” hacia los inmigrantes.

Quedó por definir qué es lo que constituye intolerancia, xenofobia, racismo o discriminación, por supuesto, lo que hace que en la disposición quepa cualquier cosa, muy oportuno para los gobiernos que quieren retirar la financiación de los medios que disienten de la actual ortodoxia política sobre la inmigración.[1]

A diferencia del Pacto Mundial de la ONU, el plan de acción de la ONU contra el discurso del odio sí incluye una definición de lo que ésta considera “odio” y resulta ser la definición más amplia y vaga posible:

“Cualquier tipo de comunicación verbal o escrita o conducta que ataque o utilice un lenguaje peyorativo o discriminatorio en referencia a una persona o grupo basado en quiénes son o, dicho de otra forma, basado en su religión, etnia, nacionalidad, raza, color de piel, origen, género u otro factor identitario”. Con una definición tan amplia como esta, cualquier discurso se puede calificar “de odio”.

El plan de acción “tiene por objetivo dar a Naciones Unidas el margen y los recursos para abordar el discurso del odio, que representa una amenaza para los principios, valores y programas de Naciones Unidas. Las medidas que se tomen serán acordes con las normas y estándares internacionales sobre derechos humanos, y en particular la libertad de opinión y expresión. Los objetivos son dobles: reforzar las labores de la ONU para abordar las causas de raíz y lo que impulsa el discurso el odio [y] mejorar la eficacia de las respuestas de la ONU al impacto del discurso del odio en las sociedades”.

La ONU deja claro en el plan que “aplicará acciones a nivel mundial y nacional, y también reforzar la cooperación internacional entre los organismos de la ONU pertinentes” para combatir el discurso del odio. Considera que “abordar el discurso del odio es responsabilidad de todos: gobiernos, sociedades y sectores privados” y concibe “una nueva generación de ciudadanos digitales, con el poder de reconocer, rechazar y plantar cara al discurso del odio”. Qué mundo feliz.

En el plan, la ONU establece una serie de áreas de prioridad. Al principio, la ONU “tendrá que saber más para actuar con eficacia” y, por lo tanto, “dejará que los organismos pertinentes de la ONU […] detecten, vigilen y recopilen datos y analicen las tendencias del discurso del odio”. También intentará “adoptar una comprensión común sobre las causas raíces y motores del discurso del odio con el fin de emprender las acciones pertinentes para abordar mejor y/o mitigar su impacto”. Además, la ONU “identificará y apoyará a los actores que desafíen el discurso del odio”.

Los organismos de la ONU también “aplicarán medidas centradas en los derechos humanos que se proponen contrarrestar el discurso del odio vengativo y la escalada de la violencia” y “promoverá medidas para asegurar que se defienden los derechos de las víctimas y que se atienden sus necesidades, incluida la defensa de compensaciones, el acceso a la justicia y la terapia psicológica”.

Es inquietante que la ONU tenga intención de ejercer una presión directa sobre los medios e influir en los niños por medio de la educación:

“El sistema de la ONU debería establecer y fortalecer las asociaciones con medios nuevos y tradicionales para abordar las narrativas de odio y promover los valores de la tolerancia, la no discriminación, el pluralismo y la libertad de opinión y expresión” y “actuar en la educación reglada y no reglada para […] promover los valores y competencias de la educación para la ciudadanía global y mejorar la alfabetización mediática e informativa”.

La ONU es sumamente consciente de que tiene que aprovechar las asociaciones estratégicas con una serie de actores mundiales y locales, gubernamentales y del sector público, para alcanzar su objetivo. “La ONU debería establecer/reforzar las asociaciones con las pertinentes partes interesadas, incluidas las que trabajan en la industria tecnológica. La mayoría de las acciones importantes contra el discurso del odio no las emprenderá la ONU en solitario, sino que lo harán también los gobiernos, las organizaciones regionales y multilaterales, las empresas privadas, los medios, las organizaciones religiosas y otros actores de la sociedad civil”, señala el plan de acción. Y añade: “Los organismos de la ONU deberían también involucrar a los actores del sector privado, incluidos los medios de comunicación, en los pasos que pueden dar para apoyar los principios de la ONU y las acciones que pueden emprender para abordar y contrarrestar el discurso del odio, fomentando la asociación entre el gobierno, la industria y la sociedad civil”. La ONU también dice que: “a petición, proporcionará apoyo a los países miembros en el área de construcción de capacidades y desarrollo de políticas para abordar el discurso del odio”.

El plan de acción también revela que la primera iniciativa concreta ya se ha planificado. Es una “conferencia internacional sobre educación para la prevención concentrada en abordar y contrarrestar el discurso del odio que involucraría a los ministerios de Educación”.

El nuevo plan de acción le hace directamente el juego a los intentos que lleva haciendo décadas la Organización de Cooperación Islámica (OCI) para prohibir las críticas al islam. A colación del lanzamiento del plan de acción de Guterres, Pakistán ya ha presentado un plan de seis puntos para “abordar las nuevas manifestaciones de racismo y odio basado en la fe, especialmente la islamofobia” en la sede de Naciones Unidas. La presentación fue organizada por Pakistán junto a Turquía, la Santa Sede y la ONU.
Según las informaciones de prensa, el plan fue propuesto por la representante permanente de Pakistán en la ONU, Maliha Lodhi, en una sesión titulada “Contrarrestar el terrorismo y otros actos de violencia basados en la religión o las creencias”.

“Un desarrollo de los acontecimientos particularmente alarmante es el auge de la islamofobia, que representa la última manifestación del odio milenario que abarca el antisemitismo, el racismo, el apartheid y muchas otras formas de discriminación”, dijo la embajadora en su discurso. Añadió: “Mi primer ministro, Imran Jan, ha vuelto a llamar hace poco a la acción para contrarrestar la islamofobia, que hoy es la expresión dominante de racismo y odio hacia ‘el otro'”.

“Estamos plenamente comprometidos con el apoyo a la estrategia de la ONU sobre el discurso del odio —dijo la embajadora paquistaní—. Este es un momento en el que todos tenemos que estar unidos y revertir la ola de odio e intolerancia que amenaza con socavar la solidaridad social y la convivencia pacífica”.

En 2017, el vicepresidente de Políticas Públicas de Facebook, Joel Kaplan, accedióa las peticiones del ministro de Interior paquistaní, Nisar Alí Jan, para que “eliminara cuentas falsas y el material explícito, de odio y provocador que incita a la violencia y el terrorismo” porque “toda la uma musulmana estaba muy consternada y está gravemente preocupado por el mal uso de las redes sociales para propagar contenidos blasfemos”.

En la ONU, Lodhi, la embajadora de Pakistán, pidió las intervenciones del gobierno para combatir el discurso del odio, incluidas unas leyes nacionales, y al parecer “pidió el establecimiento de una estrategia más concentrada para abordar las diversas expresiones de islamofobia. Se necesita un enfoque del “gobierno en conjunto” y “la sociedad en conjunto”. En este sentido, la enviada paquistaní instó al secretario general a implicar a un amplio abanico de actores, incluidos los gobiernos, la sociedad civil y las compañías de las redes sociales para emprender acciones e impedir que los usuarios de las redes sociales se conviertan en fuentes de radicalización en internet”.

La guerra sin cuartel de la ONU contra la libertad de expresión está en marcha.

[1] Según el objetivo n.º 17 del Pacto Mundial de la ONU sobre la inmigración, los estados miembros se comprometen a: “Promover un periodismo independiente, objetivo y de calidad en los medios de comunicación, incluida la información publicada en internet, por ejemplo, sensibilizando y educando a los profesionales de los medios informativos sobre las cuestiones y la terminología relacionadas con la migración, invirtiendo en normas y publicidad sobre la ética del periodismo, y dejando de asignar fondos públicos o apoyo material a los medios de difusión que promuevan sistemáticamente la intolerancia, la xenofobia, el racismo y otras formas de discriminación contra los inmigrantes, pero respetando plenamente la libertad de los medios de comunicación” [énfasis añadido].

(Gatestone Institute)


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