Sucesos
Madres que asesinan a sus propios hijos: las víctimas que el Gobierno desprecia y ni siquiera registra
No hay rastro de Antonio David cuatro meses después de su desaparición. Su madre aseguró haberlo matado y arrojado a unos contenedores en Madrid.
Si se contabiliza como asesinato, serían al menos seis los menores que perdieron la vida el año pasado a manos de sus madres. Son víctimas invisibles. La Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género solo registra los crímenes cometidos por los padres. Siete en 2021. Es la llamada violencia vicaria.
El término fue acuñado hace una década por la psicóloga Sonia Vaccaro. Alude a la violencia que ejerce un varón contra los allegados de una mujer para causarle el mayor daño posible. El concepto caló en la sociedad con el caso de Olivia y Anna, las menores que desaparecieron en Tenerife en abril después de que su padre dijera a su expareja que jamás volvería a verlas. Tras varias semanas de búsqueda, encontraron el cadáver de una de las pequeñas en el fondo del océano.
Modificar la ley
PSOE y Podemos registraron en diciembre una propuesta para introducir por primera vez el término en la ley de violencia de género. Todos los partidos, excepto Vox, parecen estar de acuerdo. Eso se desprende de la inclusión del concepto en el Pacto de Estado contra la Violencia de Género suscrito en noviembre, al que solo se opuso la formación que preside Santiago Abascal.
La modificación en la ley de violencia de género también tiene detractores entre los profesionales del Derecho. La abogada Guadalupe Sánchez considera que el concepto es fruto de la «manipulación». «Es puramente ideológico porque solo alude a los padres que hacen daño a sus hijos. Nos dicen que al contrario no hay violencia vicaria, lo cual supone una instrumentalización política», insiste la autora de Populismo punitivo, un libro que relata cómo se explota el dolor de las víctimas.
Sánchez no entiende la distinción entre víctimas, que en su opinión son siempre los niños. «Las estadísticas solo reflejan al hombre como autor de estos crímenes, cuando es un delito que también cometen las mujeres. A los primeros se les da una significación especial y a los segundos se les orilla». La abogada va un paso más lejos al asegurar que «el feminismo identitario usa la ley para convertirla en privilegios».
«Se trata de crear un derecho penal en el que solo pueden ser víctima las mujeres y autores los hombres. Si una mujer agrede a su pareja recibe una pena, pero mucho menor que si el delito lo comete el varón», explica Sánchez. En su opinión, esto pone en jaque al Estado de derecho, pues puede acabar con la presunción de inocencia. E insiste: «La ideología ha llegado al derecho».
La presunción de inocencia
Una opinión que comparte Luis Romero, abogado penalista y doctor en Derecho. «Se aplica el principio de culpabilidad, no el de presunción de inocencia». Según este experto, la ley de violencia de género es «inconstitucional» porque vulnera el derecho de igualdad: «Dice que hay que proteger a las mujeres, pero discrimina al hombre por el simple hecho de serlo». Pone como ejemplo los casos en que hay una denuncia por malos tratos y se prohíbe al padre ver a sus hijos antes de ser condenado.
Romero afirma que los asesinatos de menores se han convertido en una cuestión de Estado cuando el número crímenes es «ridículo, aunque no deje de ser terrible». En su opinión, también hay casos de mujeres que acaban con la vida de sus hijos para hacer daño al padre, aunque estos ni salen a la luz ni existen «estadísticas fiables».
El año pasado, la diputada de Vox Mireia Borrás denunció en redes sociales que el 70% de los filicidios fueron cometidos por mujeres y «nadie las criminaliza». Un estudio realizado por el verificador de información Newtral reveló que 34 de los 61 filicidios cometidos entre 2013 y 2020 llevaban el sello del padre biológico, lo que supone el 56% de los asesinatos. Como fuente se aludía al Portal Estadístico de la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género.
El Ministerio del Interior contabiliza 13 asesinatos de menores hasta septiembre del año pasado. Sin embargo, su sistema estadístico no desglosa el autor por parentesco. La Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género presentó hace dos semanas los datos relativos a 2021. Anunció siete asesinatos de niños a manos de sus padres, por los tres del año anterior. Sin embargo, no registra cifras de los menores que han perdido la vida a manos de sus madres.
Save the Children, una ONG internacional que vela por los derechos de la niñez, contabilizó hasta noviembre 12 asesinatos de menores. La mayoría, cinco, fueron perpetrados por sus padres. En tres ocasiones, la autoría correspondió a la madre. En otros casos fueron cometidos por desconocidos o un exnovio. «No hay datos oficiales sobre este tipo de asesinatos. Lo que realizamos es un seguimiento de los casos que trascienden mediáticamente, así que no están todos», revela un portavoz de la organización.
Víctimas sin registrar
La ONG incluye en su base de datos el caso Leyre, una niña de dos años asesinada en Zaragoza por su madre y el novio de esta en enero del año pasado. O el de un niño de siete meses acontecido en mayo en Elche (Alicante) a manos de su madre y la pareja de esta. El mismo mes, una mujer acabó con la vida de su hija Yaiza, de cuatro años, en Sant Joan Despí (Barcelona), tras administrarle una sobredosis de medicamentos. Tres menores asesinadas por sus madres que no aparecen en ninguna estadística.
Buceando en las informaciones que han aparecido en los medios de comunicación se han podido contabilizar al menos otros tres casos. Uno de ellos, si se termina reconociendo su muerte, es el de Antonio David, el niño discapacitado de 15 años al que se le perdió la pista hace cuatro meses y cuya madre asegura haber matado en un caso de «suicidio asistido».
En noviembre, una mujer y sus dos hijos menores fallecieron en el incendio de una vivienda en el barrio de El Alquián, en Almería. La policía descubrió que la mujer había provocado el fuego para matar a sus hijos y suicidarse. En los días previos había comprado una gran cantidad de gasolina y en el origen de las llamas se encontraron restos de acelerantes. Además, una cama bloqueaba la puerta de acceso de la habitación de los pequeños, que estaban sedados.
En los últimos años se han producido otros casos similares, aunque ninguno forma parte de la estadística oficial. En abril, la Audiencia Provincial de Almería condenó a una mujer a prisión permanente revisable por el asesinato de su hijo Sergio, de siete años. Lo hizo, aseguró la acusada, para «hacer el mayor daño posible al padre».
Violencia vicaria
José Luis Pedreira, prestigioso psiquiatra del Hospital La Luz de Madrid, explica que el término violencia vicaria solo se puede utilizar en el caso de varones porque son quienes ejercen su posición a través de la fuerza. «También hay mujeres que dañan y asesinan a sus hijos, pero una cosa es el maltrato a la infancia y otra la violencia de género. Hay que distinguir».
Este experto con más de cuatro décadas de ejercicio afirma que emplear la violencia contra los niños no tiene por qué llevar aparejado un problema mental ni de conducta. «No se activa nada en el cerebro, simplemente hay personas que son malas. Sin más».
Sucesos
El estafador millonario: aparecen grafitis con el rostro de un presunto defraudador ucraniano en los muros de Port Adriano
El exclusivo enclave de Port Adriano, en Mallorca, tradicionalmente asociado al lujo, los megayates, el servicio de alto nivel y la máxima discreción, se ha visto inesperadamente situado en el centro de un escándalo internacional. En las últimas semanas, la preocupación se ha extendido entre los vecinos de la zona tras conocerse que allí se estaría ocultando Borys Konovalenko, un ciudadano ucraniano al que tribunales federales de Estados Unidos han declarado responsable en un caso relacionado con una de las mayores tramas internacionales de fraude financiero de los últimos años.
Para una comunidad como la de Mallorca, acostumbrada a un perfil de residentes muy diferente, la presencia de una persona vinculada a una investigación internacional de fraude ha causado una profunda conmoción. En los últimos días han aparecido en carreteras y muros de contención de Port Adriano varios grafitis en blanco y negro con el rostro de Konovalenko. Según el planteamiento del artículo original, mediante esta forma de protesta artistas urbanos y activistas pretenden alertar a los vecinos de que un fugitivo reclamado por la justicia internacional estaría residiendo muy cerca de sus familias.

En Estados Unidos, Konovalenko ya fue declarado responsable en un procedimiento tramitado al amparo de la ley federal RICO (Racketeer Influenced and Corrupt Organizations Act), diseñada para combatir el crimen organizado, las conspiraciones delictivas y las redes de extorsión. Un tribunal federal de Florida ordenó el pago de aproximadamente 225 millones de dólares en concepto de sanciones e indemnizaciones. Asimismo, se le atribuye la creación de RoFx.net, una plataforma descrita en la investigación como un esquema internacional relacionado con criptomonedas y el mercado Forex, que habría causado pérdidas de entre 57 y 75 millones de dólares a inversores de distintos países. La investigación también sostiene que la red financiera Mayon habría funcionado durante años como una estructura destinada al presunto blanqueo de capitales procedentes de operadores ilegales de juego online en Rusia mediante intermediarios financieros europeos. Según el texto original, la presencia de Konovalenko en España supone un riesgo tanto para la reputación como para la seguridad financiera del país.
Formalmente, Konovalenko se encuentra actualmente inmerso en un procedimiento de extradición a Estados Unidos, donde se enfrenta a una posible condena de larga duración. Sin embargo, los procedimientos judiciales en España suelen prolongarse durante meses e incluso años, y, según la investigación, el equipo jurídico contratado por Konovalenko está aprovechando todos los recursos y mecanismos procesales disponibles para retrasar al máximo el desenlace del caso.
Lo que más preocupa a vecinos y colectivos ciudadanos no es únicamente el historial que se le atribuye, sino su actividad actual en Mallorca. Según la información disponible, Konovalenko estaría intentando introducir el dinero presuntamente obtenido mediante fraude en el mercado español del lujo. La investigación sostiene que podría recurrir a ciudadanos españoles como testaferros o administradores nominales para reorganizar la titularidad de sus activos. De confirmarse estos extremos, cualquier persona podría verse involucrada, incluso sin ser plenamente consciente, en una presunta trama internacional de blanqueo de capitales, con las consiguientes responsabilidades penales.
Vecinos de Port Adriano reclaman a la Policía Nacional y a las autoridades judiciales una respuesta inmediata y un estricto control sobre los movimientos de Konovalenko mientras continúan los procedimientos abiertos. La aparición espontánea de grafitis en el paseo marítimo constituye, según los residentes, un claro mensaje dirigido a las autoridades: Mallorca no está dispuesta a aceptar en silencio la presencia de una persona reclamada por la justicia internacional.
