Opinión
Mienten más que hablan y ocultan lo importante. Por Jesús Salamanca Alonso
«El recelo que genera Sánchez tiene que acabar estallando. De momento, al dictadorzuelo la calle no le traga porque se ha ganado a pulso el desprecio»
No dejan de mentir. Si hoy planchan huevos, mañana fríen corbatas. A eso lo llaman cambio de opinión. Para el Gobierno socialcomunista no existe la mentira; eso sí, la practican a diario, pero se la achacan al otro. Ellos dicen ser puros, limpios, transparentes y volcados con la ciudadanía; sin embargo, nunca más lejos de la realidad, hasta en eso mienten. ¡Caramba, qué tropa más desleal, indigna y vulgar!
Hoy lo ha vuelto a hacer el desgobierno de Sánchez con el brote de sarna en Alcalá de Henares. Hasta la mayor ONG de refugiados se ha quitado el sombrero para felicitar a Ayuso y no ha puesto en duda el demostrado maltrato del Gobierno central. Ha vuelto a meter la pata el ministerio responsable de migraciones. Un ministerio en el que destaca «el maltrato continuado a las personas usuarias del centro». Hasta agresiones sexuales denunció la Comunidad de Madrid, cosa que el Gobierno negaba, a la vez que miraba al tendido dando muestras de la ineptitud y de la inutilidad que en él es habitual. El machismo descontrolado de Sánchez no le permite admitir que una mujer como Ayuso le vapulee una y otra vez. Hasta los empresarios se mofaron ayer de él en Davos: pensaba que le iban a aplaudir al entrar en la sala. El caso es que, de no ser por dos empresarios del ibex35, se habrían salido todos a la vez. El ridículo volvió a dibujarse en su rostro de facineroso y amigo del terrorismo de ETA y Hamás.
Cuanto afecta al resentido y mentiroso PSOE no se ve, aunque se culpa al maestro armero. ¿Pruebas? Ahí va una, pero podemos mencionar una tras otra y así centenares de ellas: La Red Española de Inmigración y Ayuda al Refugiado «ha interpuesto tres denuncias ante el Defensor del Pueblo, pero sin éxito alguno». Y todo por las situaciones que han provocado los inmigrantes desatendidos por el ministerio. ¿Para quién trabaja el Defensor citado? Pues, eso. ¿Y saben quién es el tal Defensor? Pues, eso. El «sanchismo» se ha degenerado tanto, que ya no hay quién le conozca.
Eso no es todo. Alcalá de Henares sigue alarmado por la extrapolación que pueda tener ese brote en la población. Sánchez y sus huestes negarán lo que tengan que negar, si es preciso. Por eso es el momento de que envíen al Centro al provocador de presidentes de comunidades autónomas, Félix Bolaños; aquel «okupa del Dos de Mayo» a quien el pueblo de Madrid le hizo pasar toda la Vergüenza del mundo y le apuntó con el dedo, incluso fue «fusilado» a insultos e improperios sin que la cara de vergüenza se le llegara a caer, aunque estuvo a punto de lágrima. Y tampoco me olvido del «fofo y ñoño» ministro, Grande Marlasca, quien negará todo llegado el momento, como negó los muertos desaparecidos de la valla de Melilla o confundió un suicidio acaecido en Valladolid con un maltrato intrafamiliar. ¡Qué pena de negligentes y mediocres políticos!
Y como remate, no faltará la ministra de Hacienda para verborrear sandeces propias de ella o el tal Patxi López, incapaz de responder a preguntas serias de la oposición y los medios, pero capaz de soltar sapos y culebras contra la oposición. Menos mal que a este «chuleta de sacristía» y «adorador de bilduetarras» le van a «sobar el morro» tan pronto como se convoquen las elecciones vascas, piedra de toque del degenerado «sanchismo» de palitroque y cansino sesteo o «esconzuñamiento».
Una vez más ha tenido que ser la presidenta, Díaz Ayuso, quien dijera al presidente, Sánchez, que miente. Claro que ha habido denuncias por agresión sexual en Alcalá. Esas denuncian contradicen, incluso al delegado del Gobierno en Madrid, rastrero ejemplar y mentiroso compulsivo de la misma escuela que el felón, Pedro Sánchez, y sus ministros. No tengo dudas de que, entre este delegado y el tal Cerdán de Ferraz, formarían un dúo ejemplar de banderilleros recurrentes, donde las banderillas serían las mentiras, el capote de quite la falta de transparencia y la mamandurria su estoque de presentación.
Hoy voy a saltar la situación que viven los inmigrantes ilegales, a quienes enviaron al balneario de Medina del Campo. El tiempo nos contará las andanzas y el pueblo la preocupación y la desesperanza diaria. En definitiva, lo que busca el Gobierno en Alcalá de Henares es que «no se denuncie la situación inhumana en que han dejado a esta gente y quieren dar la vuelta a la verdad y construir un relato para descalificarme», ha dicho Díaz Ayuso. Lo cierto es que ya nadie cree las versiones barriobajeras del Gobierno de Sánchez y la vicepresidenta «Tucán». Menos aún si quienes vociferan son el ministro de Transportes, conocedor de las bolitas en las playas gallegas desde primeros de diciembre, previa comunicación del Gobierno portugués: había que ocultarlo como fuera hasta la campaña electoral de Galicia para apuntar con el dedo al gobierno gallego. Y es que el «engorilador» socialista del Parlamento nunca tuvo intención de notificarlo al gobierno gallego. Para el socialcomunismo es un éxito dañar a la sociedad española, sea como sea, pero dañarla hasta verla disgregarse o romperse. ¿Acaso no es lo confesado por bilduerras e independentistas de gorro y pijama?
¡Qué mala leche y cuánta indignidad acompaña al exalcalde que dejó gris la ciudad de Pucela! Hasta el propio Abel Caballero ha caído en la trampa (también lo sabía desde principios de diciembre «por conducto particular», según él). No fue capaz de hablarlo con el Gobierno de su comunidad y sus declaraciones han dañado considerablemente la compra de pescado de la ría de Vigo. Al pobre Abel solo le ha faltado aquello de «¡ande yo caliente y jó…. la gente!». ¡Qué borregada andante! Ha demostrado que pone muchas bombillas, pero tiene pocas luces. Abel Caballero ha querido esputar hacia arriba y toda la porquería le ha caído en la cara. Y eso se paga. Al tiempo.
Mañana seguiremos con más mentiras de esta gente dictadora y represora. Mostraremos engaños de su acuerdo con JxCat; la desactivación de la amnistía por parte del Parlamento europeo; el chorreo de los abogados del Estado no afines al dictadorzuelo; las triquiñuelas y falta de credibilidad en el mal llamado Tribunal Constitucional con un presidente sectario, generador de desconfianza y siniestro en sus actuaciones y credos. El recelo que genera Sánchez tiene que acabar estallando. De momento, al dictadorzuelo la calle no le traga porque le desprecia. Tan solo es felicitado por terroristas y organizaciones mafiosas sin credibilidad de ningún tipo.
Por cierto, no nos olvidaremos de cómo los presidentes de comunidades autónomas han puesto pie en pared para defender la permanencia de las empresas llegadas desde Cataluña: más de 9.700 firmas al día de la fecha, ahuyentadas por el «procès», represaliadas por rotular en castellano y amenazadas en su estabilidad. Por cierto, la facturación superaba los 6.000 millones de euros.
Hoy aún hay firmas catalanas (entre 90 y 140) –ver registros oficiales– que están gestando su salida de sedes sociales y fiscales a otras comunidades autónomas de España. Más de la mitad de ellas se marchan a Alicante y Madrid, sin olvidar a Cantabria, Castilla y León (138 llegaron de Cataluña), Aragón y Galicia.
España
Acrecentado fariseísmo sindical. Por Jesús Salamanca Alonso
«Hoy, mencionar a los sindicatos mayoritarios es motivo de chanza, mofa y pitorreo burlesco y descontrolado. Siete años esperando las movilizaciones de calado y no han dado un solo paso».
Los desencuentros entre la CEOE y los sindicatos vasallos del sanchismo se han trasladado a los propios trabajadores. Las discrepancias en la negociación son el motivo de las movilizaciones impulsadas por los sindicatos mayorías que, dicho sea de paso, cada vez representan a menor número de trabajadores. El único «mérito» alcanzado por las dos formaciones mayoritarias es ser muy afines al sanchismo y al desaparecido «yolandismo», que repartía millones y cambiaba de traje como el que reparte chuches entre los niños de educación infantil. Son sindicatos sin credibilidad hacia los que no se descarta una movilización contra su fariseísmo cabalgante, mala gestión, su mediocridad, su parasitismo y su nula ocupación por los problemas de los trabajadores.
Hoy, mencionar a los sindicatos mayoritarios es motivo de chanza, mofa y pitorreo burlesco y descontrolado. Siete años esperando las movilizaciones de calado y no han dado un solo paso. Se han dedicado al parasitismo, a evitar las madrugadas y al pago de viajes de sus afiliados a paraísos exóticos con fondos del Erario público. Ahora investiga la fiscalía europea si tales viajes eran financiados también por fondos europeos. No entramos en sus Agencias de Viales, que son cosa privativa de ellos, siempre que no se usen fondos públicos.
De esos sindicatos, cada vez más afines a la mafia criminal sanchista y al ruinoso «yolandismo tombolero», requieren cada vez mayor control y mayor transparencia, entre otras cuestiones para poder confiar en ellos, aunque lo que no se ha hecho… mal lo pueden arreglar a toro pasado. Esa transparencia pasa por que sea el Tribunal de Cuentas quien actúe con rigor sobre la facturación, subvenciones y otros pagos. También la UCO debe actuar contra los ministerios de riego económico para callar bocas a los sindicatos y domesticarlos, sin asonadas ni alborotos ni movilizaciones ni ruido de ningún tipo.
Lo del «yolandismo» está por salir y sorprende que la prensa de investigación no haya sacado nada: se ha detenido en los siete mil euros del viaje a la entrega de los Óscar, el viaje a ver al Papa y pagos varios en hoteles gallegos y no gallegos. Pero eso es el chocolate del loro. Tranquilidad, que todo se sabe y todo se desgrana: pongamos como ejemplo el recorrido «archisobado» del Peugeot, pues resulta que no era un Peugeot, sino un Mercedes de más de setenta mil euros, que paraba cuatrocientos metros antes de llegar al destino. ¡Manda huevos! Falsos hasta para viajar. Es como si los sindicalistas de un sindicato obrero viajan en un Mercedes para hacer campaña electoral y paran en la misma puerta del destino donde lo pueden ver todos los trabajadores de esa empresa. ¿Entienden lo que quiero decir? ¿Sera, por eso, por lo que Félix Bolaños ha dicho «que no quiere verla (a Yolanda Díaz) en el sanchismo ni en la puerta de entrada. Él sabrá a qué se refiere, en qué está pensando y qué es lo que sabe de antemano que tanto le asusta.
Volviendo a las discrepancias iniciales, éstas tienen un claro origen: los salarios, el incumplimiento de la normativa y la propia negociación. El punto de inflexión no es otro, según la CEOE, que la reducción de jornada a 37,5 horas semanales. Lo sorprendente es que los sindicatos viciados nunca señalan la reducción de salarios en esa misma proporción ni se comprometen a pagar nada. Ellos piden y que paguen otros. ¡Cómo se nota que están acostumbrados a las gambas! Generalmente, cuando se consigue algo, suelen cargarse de méritos que no suelen ser suyos.
¡Qué poca dignidad sindical! ¡Cuánto abuso, corrupción y falsedad acumulan y encubre el Gobierno! Al menos, ya tenemos tres comunidades autónomas que van a ir eliminando las ayudas y subvenciones a los sindicatos y la próxima será la andaluza. Esta gente, con tal de no perder un euro, son capaces de acogerse a la «prioridad nacional» e intentar convencer a sus afiliados que la idea ha sido suya, aunque la defiendan los partidos. Por cierto, la idea de la «prioridad nacional» era la sorpresa que el PSOE tenía guardada para recuperar votos y lanzarla en la campaña andaluza, pero se le ha pinchado el globo y, lo que consideraban extraordinaria medida, ahora la rechazan. Torpes y cenizos hasta más no poder.
El demérito sindical radica en que ahora, cuando ven perdida su situación de privilegio, piden con urgencia que «se blinde su dotación económica». ¡Qué cara más dura y espalda más! ¿Cuántos crustáceos aspiran a descabezar? Hoy por hoy lo único que hay que blindar en los sindicatos es su urgente modernidad y el mantenimiento de sus estructuras con fondos de los afiliados, así como olvidarse de subvenciones, montantes económicos y patrimonio sindical que se otorgan para callar al oponente.
