Sucesos
Oleada de robos a ladrillazos en comercios junto al centro de menas de Hortaleza
No ha sentado bien la llegada del nuevo año al barrio de Pinar del Rey, en el distrito de Hortaleza. En apenas seis días, cerca de una decena de comercios han amanecido con el escaparate reventado o las cerraduras de sus puertas forzadas. Los establecimientos están ubicados muy cerca del centro de Primera Acogida de Hortaleza (Valdetorres de Jarama, 1), ocupado en su mayoría por menores extranjeros no acompañados (menas), por lo que son varios los afectados que apuntan a estos internos como los autores materiales de los robos. Otros, en cambio, prefieren guardar cautela y que sea la Policía quien se encargue de esclarecer los hechos: «La único claro es que están entrando de noche en las tiendas para pillar cuatro duros y provocar destrozos, pero no sabemos quién».
La pasada Nochevieja, los ladrones aprovecharon el jolgorio para estampar un bloque de hormigón en el cristal de la zapatería Norteñas, en el número 12 de la avenida de San Luis. Tras ello, accedieron por el pequeño agujero para hacerse con el poco dinero de la recaudación, no más de 200 euros, y sustraer algunas zapatillas. « Dejaron la piedra ahí mismo, tirada en la acera», apunta María, al frente del negocio desde hace más de 25 años. Meses atrás, se mudaron de local, aunque no de calle. «En el otro lugar también hemos sufrido robos, pero aquí es el primero», añade, convencida de que el asalto lleva la firma de algunos de los menores inmigrantes: «Qué casualidad que antes estuvieran todos los días delante de la tienda y, desde que pasó esto, no hayamos visto a ninguno».
Su testimonio, no obstante, contrasta con el de su vecina de negocio, también víctima de esta oleada. Los delincuentes quebraron el cristal de la puerta de su peluquería, ocho números más arriba, y arrancaron la caja registradora. «Prefiero no decir nada hasta que no termine la investigación», justifica, sin querer culpabilizar a nadie. «Cuando vinieron los agentes, me dijeron que podían ser de cualquier parte», prosigue, mientras gesticula con la mano en todas direcciones. Al igual que en el caso de la zapatería, el robo se produjo de madrugada, solo que un día más tarde. Parte del material que emplean apareció tirado en una pequeña jardinera aledaña al establecimiento.
En la siguiente manzana, la panadería Sanz Plaza tuvo más suerte. La dueña no pudo arrancar su jornada con normalidad al comprobar que la cerradura había sido manipulada. «No consiguieron entrar», incide dubitativa. La puerta, con las marcas todavía recientes, continúa sin picaporte: «Pero eso fue de una anterior vez». En la misma línea que la peluquera, desconoce quiénes son los presuntos responsables. «Pregunté en la farmacia y me dijeron que en los tres primeros días del año habían robado en siete comercios», remarca, indicando la siguiente parada de esta particular ruta trazada por los rateros.
A espaldas del edificio, son dos los negocios damnificados. Una gestoría, con el cierre bajado el pasado viernes por la mañana; y una mercería regentada por trabajadores de nacionalidad asiática. En este punto, la mujer que atiende tras la barra no habla casi español, por lo que resulta imposible saber si la rotura del escaparate que cubre con papel de regalo es reciente o no. En cualquier caso, la verja metálica que hay detrás del cristal impide cualquier tipo de saqueo. « Lanzaron una botella que compraron ahí», logra chapurrear, en alusión al bazar de alimentación chino que hay en la esquina.
A cinco minutos a pie de esta zona de San Lorenzo, ya en la UVA de Hortaleza, dos trabajadores reponen la luna de un supermercado Aldi, fracturada en la madrugada del pasado viernes. Ese día también apareció estallado el escaparate de una frutería de la calle de Totana. «Solo se han llevado una caja de fruta», afirma su dependiente, antes de atender a un cliente. El pequeño agujero, tapado con un cartón, evidencia que solo personas de poca corpulencia pudieron acceder sin cortarse.
El estallido de hurtos y vandalismo, además de a los comercios, se extiende también a vehículos aparcados en el enclave. El sábado, sin ir más lejos, un residente observó cómo un grupo de jóvenes, presuntamente de origen magrebí, rompía la luna de una furgoneta para accionar la manilla de la puerta desde el interior y sustraer así los objetos guardados. Días antes, fueron los retrovisores de varios coches los que resultaron destrozados. «En este barrio siempre han pasado este tipo de cosas», relata un hombre de avanzada edad que no cree que la llegada masiva de estos menores al centro sea el detonante de todos los problemas.
El incremento en los últimos años de los robos, agresiones y actos vandálicos ha dividido a la barriada entre partidarios y detractores de los adolescentes. Los primeros consideran que el clima de tensión ha venido acompañado de «una campaña de criminalización», alimentada desde formaciones políticas como Vox y llevada hasta el extremo por determinados grupúsculos de ultraderecha. Una visión radicalmente opuesta a la denunciada por parte del vecindario y cuyo enfrentamiento ha encajonado un conflicto sin visos de resolverse.
Mientras eso llega, algunos moradores advierten de que se ha visto a varios de los chicos trepar por las fachadas de los bloques más cercanos para alcanzar las terrazas; un extremo aún en investigación. «La Policía ha recomendado a los que viven en los pisos más bajos que cierren las ventanas y bajen las persianas», manifiesta un joven. Dada la situación, en el barrio son muchos los que se preguntan si esta nueva oleada está relacionada con ellos o, por el contrario, alguien quiere aprovechar la coyuntura para culpabilizarles.
Sucesos
El estafador millonario: aparecen grafitis con el rostro de un presunto defraudador ucraniano en los muros de Port Adriano
El exclusivo enclave de Port Adriano, en Mallorca, tradicionalmente asociado al lujo, los megayates, el servicio de alto nivel y la máxima discreción, se ha visto inesperadamente situado en el centro de un escándalo internacional. En las últimas semanas, la preocupación se ha extendido entre los vecinos de la zona tras conocerse que allí se estaría ocultando Borys Konovalenko, un ciudadano ucraniano al que tribunales federales de Estados Unidos han declarado responsable en un caso relacionado con una de las mayores tramas internacionales de fraude financiero de los últimos años.
Para una comunidad como la de Mallorca, acostumbrada a un perfil de residentes muy diferente, la presencia de una persona vinculada a una investigación internacional de fraude ha causado una profunda conmoción. En los últimos días han aparecido en carreteras y muros de contención de Port Adriano varios grafitis en blanco y negro con el rostro de Konovalenko. Según el planteamiento del artículo original, mediante esta forma de protesta artistas urbanos y activistas pretenden alertar a los vecinos de que un fugitivo reclamado por la justicia internacional estaría residiendo muy cerca de sus familias.

En Estados Unidos, Konovalenko ya fue declarado responsable en un procedimiento tramitado al amparo de la ley federal RICO (Racketeer Influenced and Corrupt Organizations Act), diseñada para combatir el crimen organizado, las conspiraciones delictivas y las redes de extorsión. Un tribunal federal de Florida ordenó el pago de aproximadamente 225 millones de dólares en concepto de sanciones e indemnizaciones. Asimismo, se le atribuye la creación de RoFx.net, una plataforma descrita en la investigación como un esquema internacional relacionado con criptomonedas y el mercado Forex, que habría causado pérdidas de entre 57 y 75 millones de dólares a inversores de distintos países. La investigación también sostiene que la red financiera Mayon habría funcionado durante años como una estructura destinada al presunto blanqueo de capitales procedentes de operadores ilegales de juego online en Rusia mediante intermediarios financieros europeos. Según el texto original, la presencia de Konovalenko en España supone un riesgo tanto para la reputación como para la seguridad financiera del país.
Formalmente, Konovalenko se encuentra actualmente inmerso en un procedimiento de extradición a Estados Unidos, donde se enfrenta a una posible condena de larga duración. Sin embargo, los procedimientos judiciales en España suelen prolongarse durante meses e incluso años, y, según la investigación, el equipo jurídico contratado por Konovalenko está aprovechando todos los recursos y mecanismos procesales disponibles para retrasar al máximo el desenlace del caso.
Lo que más preocupa a vecinos y colectivos ciudadanos no es únicamente el historial que se le atribuye, sino su actividad actual en Mallorca. Según la información disponible, Konovalenko estaría intentando introducir el dinero presuntamente obtenido mediante fraude en el mercado español del lujo. La investigación sostiene que podría recurrir a ciudadanos españoles como testaferros o administradores nominales para reorganizar la titularidad de sus activos. De confirmarse estos extremos, cualquier persona podría verse involucrada, incluso sin ser plenamente consciente, en una presunta trama internacional de blanqueo de capitales, con las consiguientes responsabilidades penales.
Vecinos de Port Adriano reclaman a la Policía Nacional y a las autoridades judiciales una respuesta inmediata y un estricto control sobre los movimientos de Konovalenko mientras continúan los procedimientos abiertos. La aparición espontánea de grafitis en el paseo marítimo constituye, según los residentes, un claro mensaje dirigido a las autoridades: Mallorca no está dispuesta a aceptar en silencio la presencia de una persona reclamada por la justicia internacional.
