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España

¿Qué coño es eso de la lectura?

Redacción

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Manuel I. Cabezas González.–  “¿Qué coño es eso de la UDEF?”. Así, en una entrevista en Espejo Público, Jordi Pujol i Soley respondió a la gallega, al sentirse acorralado por las preguntas de Susanna Griso sobre un informe de la Udef, que lo vinculaba con tramas de corrupción. “¿Qué coño es eso de la lectura y de la escritura?”, se podrían preguntar también los jóvenes universitarios, sorprendidos y acorralados por las deficiencias que tienen en estas dos actividades y competencias instrumentales fundamentales.

Creo que no existen estudios sobre estas competencias (capacidad de lectura, de escritura, de espíritu crítico) de los jóvenes bachilleres que llegan a las universidades españolas. Ahora bien, a partir de mi experiencia docente en la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), puedo afirmar y afirmo que la mayoría de ellos llegan con unas lagunas lingüísticas tan acusadas, que éstas ponen en entredicho tanto las PAU como la calidad de la formación acreditada formalmente por los títulos universitarios. Por eso, no se puede aseverar, como hacen los “todólogos” que los jóvenes españoles de hoy son la “Generación JASP”: la generación de los mejor y más formados de la historia de España. Eso es sólo una leyenda urbana.

Para argumentar estas aseveraciones y llevar el agua a mi molino, hoy vamos a tratar de responder, plagiando al Honorable (?) Jordi Pujol, a la pregunta “¿Qué coño es eso de la lectura?”. Y dejamos, para una próxima reflexión, la respuesta a esa otra pregunta complementaria: “¿Y qué coño es eso de la escritura?”.

No es la primera vez que analizo la actividad lectora. En otro lugar, ya he respondido a las tres preguntas que André Gide se plantea sobre los “alfabetos” (aquellos que saben leer y escribir): “¿Qué leerán, cuánto leerán y cómo leerán?. Hoy, ante las lagunas en la competencia lectora de los estudiantes universitarios, vamos a ocuparnos de escudriñar, desde un punto de vista pedagógico y analítico, en qué consiste la lectura comprensiva y detallada de un texto, tipo de lectura necesaria en los estudios universitarios. Para ello, vamos a responder a tres nuevas preguntas: ¿qué es un texto?, ¿en qué consiste comprender un texto? y ¿cómo proceder para conseguirlo?

El texto: objeto complejo y pluricodificado. Un texto es un objeto nuevo para el lector; de ahí, la funcionalidad de la lectura: permitirle descubrir ese algo nuevo vehiculado por el texto. Y, además, es un objeto complejo; por eso, su lectura es una actividad complicada y difícil. Ahora bien, los textos suelen estar “pluricodificados”: el mismo mensaje es expresado con códigos diferentes. Por un lado, el mensaje lingüístico suele estar acompañado de mensajes icónicos (fotos, dibujos, etc.). Además, los textos siempre están precedidos de un “ante-texto” (título, subtítulos). Y finalmente, si los textos están bien escritos, el autor ha cuidado la edición, dividiéndolos en párrafos. Ante la complejidad de los textos y de la lectura, estos elementos son la tabla de salvación y un seguro a todo riesgo para la comprensión lectora del mensaje lingüístico.

En efecto, el mensaje icónico permite descubrir el tema y el contenido global del mensaje lingüístico. Por otro lado, este descubrimiento es confirmado por el “ante-texto” y la “lectura parcial del texto” (primera frase de cada párrafo). Así, estos elementos permiten llevar a cabo una “pre-lectura” del texto, sin haberlo leído, y alcanzar una comprensión global del mismo.

La lectura comprensiva. Para que el lector demuestre que ha comprendido realmente un texto, debe ser capaz de responder a cuatro preguntas. P1: ¿De qué o de quién se habla en el texto leído? P2: ¿Qué aspectos de la cosa o de la persona son abordados en el texto? (i.e. ¿Cuál es la estructura —partes— del mismo?). P3: ¿Cuáles son las informaciones fundamentales y secundarias expresadas en cada parte del texto? Y P4: ¿Qué piensa el lector de lo leído? (i.e. el lector debe rumiar el texto).

Metodología. Desde un punto de vista analítico y pedagógico, el aprendiz de lector, para alcanzar su objetivo, debe recorrer 4 etapas y realizar 4 actividades sucesivas. En primer lugar, debe sobrevolar el texto. “Leer” es como viajar a un país desconocido. Por eso, antes de iniciar un viaje turístico y para sacar el mayor provecho del mismo, es necesario documentarse, prepararlo y tomar ciertas precauciones. Podemos decir lo mismo de la lectura de un texto: si iniciamos la lectura “in extenso” del texto, sin haberlo sobrevolado y explorado, corremos el riesgo de perdernos, de no comprenderlo y, lo que es más grave, de abandonar la lectura. De ahí, la funcionalidad de la “pre-lectura”: descodificación del mensaje icónico; luego, del título y de los subtítulos; y, finalmente, de la lectura parcial del mensaje lingüístico (primera frase de cada párrafo), gracias a la división del texto en párrafos.

En segundo lugar y hecho lo que precede, el aprendiz de lector debe realizar la primera lectura “in extenso” del mensaje lingüístico. Para ello, debe leer el texto sin detenerse antes las palabras o expresiones desconocidas o los pasajes oscuros o que presentan dificultades. Esto no impide una comprensión global del texto, facilitada ya por la pre-lectura. Con esta primera lectura, el aprendiz de lector debe ser capaz de responder a las dos primeras preguntas, formuladas ut supra: ¿de qué o de quién se habla? (P1) y ¿Cuál es la estructura del texto? (P2).

En tercer lugar, el aprendiz de lector debe hacer una segunda lectura “in extenso”, por dos motivos: si no es capaz de responder a las dos preguntas precitadas y para solucionar los problemas puntuales de léxico, morfosintaxis o referenciales. Para ello, tiene que localizarlos (subrayándolos o encuadrándolos o marcándolos con un rotulador, etc.) y utilizar diccionarios y gramáticas.

Una vez solucionados todos los problemas encontrados en la segunda lectura “in extenso”, el aprendiz de lector podrá proceder a la tercera y definitiva lectura del texto y a tomar apuntes para poder responder a las 4 preguntas explicitadas “ci-dessus”: P1, P2, P3 y P4. Y, finalmente, debe analizar, rumiar y apropiarse, con sentido critico, lo que acaba de conocer.

Moraleja. Si “alfabetizar” es hacer adquirir el alfabeto para leer y escribir, un “analfabeto” sería aquel que no lo ha adquirido y, por lo tanto, no sabe ni leer ni escribir. Estas competencias básicas deberían ser adquiridas en la enseñanza primaria y secundaria. Sin embargo, según mi experiencia docente, esto no siempre sucede y, lo que es más grave, sucede cada vez menos, en la mayoría de los jóvenes bachilleres que llegan a la universidad. Con estas livianas alforjas lingüísticas no se puede ir muy lejos y sólo se puede resentir la formación que deben adquirir en la universidad. No se pueden pedir peras al olmo.

La lectura, como la escritura o cualquier otra capacidad, se puede y se debe enseñar y aprender. Pero, para ello, hay que tener claro y explicar qué es lo que se quiere enseñar-aprender. Y, además, tener claro cómo se va a proceder para llevarlo a cabo. Con estas dos premisas y si no se escatiman esfuerzos y uno se lanza a la acción, el éxito estará asegurado en cualquier empresa. Giner de los Ríos, uno de los padres de la Institución Libre de Enseñanza, lo tenía muy claro cuando formuló el siguiente principio pedagógico: “Teoría y práctica, no. La teoría debe ser teoría de la práctica. Y la práctica, práctica de la teoría”. Plantear las preguntas correctas sobre la lectura, como hemos hecho ut supra, es tener ya la mitad de la respuesta, es situarse en el camino de la adquisición de la competencia lectora, tan fundamental para sacar provecho de la enseñanza universitaria y para asegurar la obligatoria autoformación continua y continuada.

*Doctor en Didactología de las Lenguas y de las Culturas. Profesor Titular de Lingüística y de Lingüística Aplicada. Departamento de Filología Francesa y Románica (UAB)

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España

SIEMPRE LO HEMOS DICHO AQUÍ: Federico Trillo atribuye los atentados terroristas del 11M a comandos “enviados por Marruecos” y “bajo control de los servicios secretos franceses”

Redacción

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El exministro Federico Trillo ha atribuido este lunes los atentados terroristas del 11 de marzo de 2004 en Madrid a comandos “enviados por Marruecos” y “bajo control y coordinación de los servicios secretos franceses”. Así lo ha apuntado en el acto de presentación de su libro ‘Memorias de anteayer’, en el Círculo Ecuestre de Barcelona, presentado por el exdiputado del PP Manuel Milián Mestre.

Trillo ha expuesto una teoría sobre la autoría de los atentados del 11M que se contrapone a la que sostuvo el Gobierno de José María Aznar y que atribuía responsabilidades a ETA.

“Tengo la absoluta convicción de que fueron los comandos ‘moritos’, enviados por Marruecos, bajo control y coordinación de los servicios secretos franceses. Esa es mi conclusión. Siento ser tan claro”, ha afirmado.

Según Trillo, “tanto la CIA como el MI6 coinciden en que detrás de los moros había un servicio de inteligencia continental”. Trillo ha destacado la “torpeza” con la que su Gobierno gestionó aquella crisis, una gestión que “fue no mala, lo siguiente”.

El Gobierno de Aznar, ha comentado, cometió el “error” de no reunir al gabinete de crisis, lo que en ese momento dejó fuera del núcleo que debía analizar las causas y consecuencias de los atentados a los vicepresidentes Rodrigo Rato y Javier Arenas y al ministro de Defensa, el propio Federico Trillo.

“José María se encerró el jueves y el viernes con el ministro portavoz, Eduardo Zaplana, y el ministro del Interior, Ángel Acebes, y no quiso de ninguna manera que estuviéramos Rodrigo Rato, el ministro de Defensa o el vicepresidente Javier Arenas”, ha señalado.

Fraga sugirió relevar a Rajoy como candidato

También ha explicado que el expresidente gallego Manuel Fraga Iribarne, meses después de la derrota del PP en las elecciones generales de 2004, sugirió reemplazar a Mariano Rajoy como candidato del PP a la Moncloa.

En julio de 2004, ha recordado, Rajoy le pidió que fuera a hablar con Fraga para intentar convencerlo de que renunciara a presentarse a la reelección como presidente de la Xunta de Galicia.

Trillo se reunió con Fraga, que no solo no transigió con la idea de ceder paso como candidato a la reelección, sino que le dijo a su interlocutor: “No tenemos candidato a la presidencia del Gobierno”.

“A mí me había mandado Rajoy, que acababa de perder las elecciones, pero eran sus primeras elecciones. No podía admitir semejante planteamiento”, ha razonado Trillo, que ha justificado la derrota electoral de marzo de 2004 por el impacto del 11M. Según Trillo, en ese momento Fraga le sugirió dos nombres que a su juicio podrían relevar a Rajoy: “Tú o Alberto Ruiz Gallardón”.

Llama a “quitarnos de encima al tirano de Sánchez”

Refiriéndose a la política actual, se ha mostrado muy crítico con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que en su opinión no está a la altura del expresidente socialista Felipe González.

“Felipe nunca llegó al nivel de inmoralidad al que está llegando en este momento Sánchez”, ha afirmado Trillo, que ha hecho un llamamiento a “sacar del poder de España a esta mafia que está acabando con la idea de España misma”.

Y ha planteado: “Si fuimos capaces de quitarnos de encima aquellas corruptelas de González, a pesar de ser el mejor gobernante socialista que hemos tenido, deberíamos ser capaces de quitarnos a este tirano de encima”.

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