A Fondo
Terrorismo y “pensamiento Disney»
Jacobo de Andrés.- La exuberancia de recursos materiales actúa como uno de los principales y más poderosos agentes de narcotización de las voluntades, pero, además, las colectividades que alcanzan elevados niveles de opulencia se caracterizan por desarrollar paralelamente una portentosa capacidad para interceptar y cauterizar todos aquellos elementos capaces de poner en peligro los pilares básicos sobre los que se asienta su prosperidad.
No resulta factible afirmar que todo aquel sujeto (persona, colectivo, organización o sociedad) que alcanza unas elevadas cotas de renta ha de situarse de inmediato en condiciones de aceptar acríticamente las felonías más insospechadas y las más obtusas aberraciones éticas, pero sí resulta innegable que si al abotargamiento de las conciencias que indefectiblemente provoca el dinero fácil se le añade la laxitud moral, la desidia del compromiso y la apatía de la sensibilidad provocada por el pensamiento posmoderno, nos hallamos ante un tejido social, especialmente representado por sus élites, que es incapaz de proteger no sólo valores esenciales como la paz o la libertad colectivas, sino que también resulta incompetente para salvaguardar los fundamentos básicos sobre los que se asientan la integridad y la dignidad de las personas.
Emmanuel Macron, el presidente francés, es el más reciente y mejor representante de este “pensamiento Disney” que tiene modelos de amplio renombre como José Luis Rodríguez Zapatero, Barack Obama, Justin Trudeau o el Papa Francisco, entre otros muchos. Hace unos días, el máximo responsable del Ejecutivo parisino afirmaba, sin sonrojarse, que “no es posible actuar contra el terrorismo global si antes no se actúa contra el calentamiento global”.
Este tipo de afirmaciones petulantes, que mezclan ignorancia, demagogia y cobardía a partes iguales, reflejan de un modo escandaloso la nada ética en la que vive Occidente y demuestran, una vez más, que la apatía moral y de indolencia ideológica impulsadas por la globalización socialdemócrata, agravadas por la capacidad corrosiva de la extrema izquierda que tan bien vive en Europa de las subvenciones públicas, están resultando demoledores para los compromisos individuales y colectivos en defensa de las libertades individuales y de la seguridad colectiva, y están dando como resultado un conjunto de Gobiernos lacios, líquidos y vacuos desprendidos de todo tipo de voluntad de resistencia y carentes de cualquier estrategia para reafirmar nuestros valores.
El analista Eric Delbecque, director del Departamento de Inteligencia Estratégica de la Consultora de Riesgos Sifaris y autor del libro “Le Bluff sécuritaire”, recientemente editado en Francia por Editions Delbecque, explica muy gráficamente en la revista “Valeurs” lo que está ocurriendo:
“(Occidente) ha perdido toda voluntad y toda estrategia de poder: palabras como ‘nación’ o ‘voluntad de poder’ se han convertido en groserías porque son percibidas como belicistas o xenófobas (…) Sufrimos, fundamentalmente, de una enfermedad de falta de voluntad. Como nuestras élites no creen en la nación no creen en la necesidad de batirse por ella. A partir del momento en el que un país comienza a dudar de sí mismo y quiere abandonar su historia, no puede imponer ninguna estrategia de poder”.
Hace unos meses fue John Kerry, secretario de Estado con Barack Obama y una persona muy alejada de cualquier ideología extremista o de cualquier comportamiento políticamente “duro”, quien respondió con claridad a quienes, como su jefe de entonces o Emmanuel Macron hoy, abogaban por cierto “laissez faire, laissez passer” con respecto a la amenaza terrorista.
“El terrorismo, especialmente el terrorismo del Estado Islámico (EI), es una amenaza para el mundo entero. El Estado Islámico es una organización abierta y públicamente comprometida con la destrucción de Occidente y con la generación del caos en Oriente Medio. Imagínense que pasaría si no resistiéramos y lucháramos contra ellos. Seguramente, nos enfrentaríamos a nuevas migraciones masivas hacia Europa que destruirían el viejo continente, que terminarían con el proyecto europeo y que alumbrarían una situación parecida a la que ya se vivió en los años treinta del pasado siglo XX, con los fascismos y los nacionalismos campando a sus anchas. Por esto estamos interesados en luchar contra el terrorismo, tenemos un enorme interés en ello”.
¿Hasta dónde tendrá que caer Occidente para que estalle la Resistencia?
Responsable de redacción de la revista Naves en Llamas
A Fondo
Las Pardo de Vera, las niñas de familia bien, presuntas delincuentes
El exjefe de personal de ADIF apunta a Pardo de Vera por la contratación de las mascarillas
Miranda reconoce que existieron más ofertas, pero que no las valoraron porque pensaban que no cumplirían

El exjefe de personal de ADIF, Michaux Miranda, en el juicio.
El último testigo de la quinta jornada del juicio de las mascarillas deja la pelota en el tejado de Isabel Pardo de Vera. El exdirector de Gestión Personal en ADIF Michaux Miranda ha apuntado a la expresidenta del administrador de infraestructuras ferroviarias. El ex alto cargo ha subrayado este martes en el Supremo que fue ella quien le pidió que llamara a Soluciones de Gestión. El exdirectivo ha reconocido que existieron otras ofertas más económicas, pero que no se valoraron porque pensaban que no cumplirían el contrato. Además, ha subrayado que ya tenían la experiencia positiva de Puertos del Estado, por lo que decidieron contratar con ella.
Miranda ha relatado que buscaron proveedores desde semanas antes de que se publicara la orden ministerial el 26 de marzo de 2020 de forma «insistente y con ahínco», pero que «nos estaba costando» encontrar empresas que suministraran mascarillas de forma inminente. A pesar de que valoraron dos ofertas, decidieron adjudicar la compra a Soluciones de Gestión porque garantizaba el suministro de manera inmediata. Pardo de Vera acudirá este miércoles como testigo para explicar cómo se transmitió la instrucción para adquirir material.
El exjefe de personal de ADIF ha asegurado que el ente público tenía otra oferta de mascarillas sobre la mesa, presentada por una empresa china de tecnología con sede en Granada (Innjoo Technology) dedicada a la venta de teléfonos móviles y tabletas. Sin embargo, tras valorarla, decidieron confiar en la de Soluciones de Gestión y encargarle cinco millones de unidades de mascarillas por 12 millones de euros.
Ofertas más económicas
El antiguo responsable de ADIF, investigado en la Audiencia Nacional, ha explicado que la noche en la que estaban deliberando sobre las ofertas recibieron la información de que el suministrador de Puertos del Estado ya tenía montada la logística para la entrega de las primeras mascarillas. Eso les motivó en confiar en la firma vinculada a Víctor de Aldama, que se enfrenta a siete años de prisión por el atenuante de colaboración. La Fiscalía y las acusaciones populares elevan la petición para Koldo García y José Luis Ábalos a 30 años.
El fiscal jefe Anticorrupción, Alejandro Luzón, le ha preguntado al testigo si los 2,5 euros por mascarilla que pagaron a Soluciones de Gestión eran habituales en ese momento, a lo que Miranda ha respondido que sí. El exjefe de Recursos Humanos de ADIF ha esgrimido que las empresas que ofertaban por debajo de esa cantidad no solían conseguir entregar la totalidad del pedido. Luzón ha recordado entonces al compareciente que «el Servicio Madrileño de Salud las compró a 1,24 a una empresa española en esas fechas».
«Las mascarillas se entregaron en cinco envíos. Sasemar detectó que había unas mascarillas defectuosas, lo trasladamos a la empresa y las sustituyó», ha apuntado Miranda. El exdirector de Recursos Humanos de ADIF ha señalado que Soluciones de Gestión «cumplió el contrato» y que tenía a las empresas SGS y Bureau Veritas como verificadores del proceso.
El ex alto cargo ha señalado que habló con Koldo García en tres ocasiones en abril de 2020 porque era la persona designada por el Ministerio de Transportes para el reparto de mascarillas: «En la orden venían ya fijadas las cantidades de entrega». Ha explicado que Pardo de Vera, que fue quien le designó para la adquisición de cinco millones de cubrebocas, pero que desconoce los motivos por los que le eligió.

La auditoría de Puente
En un informe reciente, la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil vinculó a Pardo de Vera con la trama de las mascarillas. El oficio remitido a la Audiencia Nacional, incluye una serie de mensajes con el propio Miranda, donde este le recuerda que fue ella quien le pasó el teléfono de Íñigo Rotaeche, representante de Soluciones de Gestión. Los investigadores apuntan que la expresidenta de ADIF lo consiguió a través de Koldo García.
Miranda también se ha mostrado este martes muy criticó con la auditoría encargada por el ministro Óscar Puente: «La forma en la que se gestionó deja mucho que desear». El exdirector de Recursos Humanos de ADIF fue cesado de su cargo en agosto de 2024, tras su imputación en la Audiencia Nacional.
