Castilla y León
Un juez de Valladolid fija la custodia compartida de un perro tras una separación de pareja
Un magistrado de Valladolid ha fijado en un auto judicial la custodia compartida de un perro, que durante años había sido el animal de compañía de una pareja que decidió separarse, dando por finalizada la relación sentimental de cinco años.
El juez de Primera Instancia se pronuncia de este modo, en una resolución sin precedentes en Valladolid, sobre el fin de uno de los ‘bienes’ sobre los que decenas de parejas hacen inventario al decidir su ruptura, y que forman parte de los convenios reguladores de divorcio donde se recoge el reparto de objetos, propiedades inmobiliarias comunes, o la custodia de los hijos.
La demanda fue presentada por la mujer frente a su excompañero, y en la misma se solicitaba como medida cautelar inmediata que se fijara su derecho a tener al animal, que fue adquirido en enero de 2015 durante el periodo de convivencia. Se trata de un can de la raza West Highland Terrier, nacido en noviembre de 2014.
El perro fue registrado en el Sistema de Identificación de Animales de Compañía de Castilla y León (SIACYL), entidad dependiente de la Junta, en donde se le puso un microchip que señala que el titular es el varón.
Sin embargo, en febrero de 2017 esta persona se marchó del domicilio en el que residía con su pareja, acordando entre ambos un disfrute compartido y el abono del 50% de los gastos del animal. Entre ellos se encontraba además de la alimentación, las vacunas y medicinas necesarias para el bienestar del can.
En octubre de 2018, el hombre manifestó que el West Highland era suyo, solicitando su expareja un régimen de visitas a lo que el demandado se negó.
Es en estas circunstancias en las que el Juzgado ha tenido que pronunciarse por entender que el animal no puede dividirse, y considera que a pesar de que administrativamente el perro figura a nombre del varón (el chip solo permite recoger el nombre de un propietario) la copropiedad es de ambos.
La tramitación de este procedimiento civil se ha llevado a cabo por un Juzgado de Primera Instancia de la capital, diferente a los especializados en derecho de Familia. La razón ha sido que ambos propietarios no eran matrimonio, sino pareja de hecho que convivió entre 2012 a 2017.
Por analogía, sin embargo, la medida de custodia compartida ha sido acordada teniendo en cuenta criterios de interés «de los miembros de la familia y el bienestar del animal». En este sentido, el Código Civil atribuye al juez la posibilidad de confiar a uno o a ambos cónyuges, con tiempos fijados, la atención y disfrute del animal de compañía.
Para materializar esta custodia, el magistrado ha ordenado provisionalmente que la entrega del perro se realice cada quince días, desde el pasado mes de marzo, en un punto de encuentro, en este caso en una peluquería canina del barrio de Parquesol. Deja el magistrado, no obstante, a las partes la posibilidad de otro acuerdo entre ambos exmiembros de la pareja.
Fuentes de la Audiencia Provincial de Valladolid, ante la que cabe recurso por esta custodia, indicaron lo novedoso de esta decisión que afecta un can. «Suele ser habitual que en los convenios reguladores de divorcios se produzcan diferencias en cuanto al patrimonio, pero en el caso de los animales de compañía suele existir acuerdo entre cónyuges».
La mujer acreditó en el procedimiento que el importe por el pago del perro (superior a los 350 euros), así como los gastos de peluquería del animal, fueron cargados en su cuenta bancaria.
Para fijar la custodia compartida del animal, comunicación y estancia quincenal en favor de la mujer, el juez de Primera Instancia se ampara en el Protocolo sobre Protección de Animales que figura en el Tratado Constituyente de la Unión Europea de 1997, que se firmó en Ámsterdam, y en el que se considera a los animales de compañía como «seres sensibles».
Normativa europea
Este reconocimiento como principio general fue pleno dentro de la UE en el año 2009, mediante el Tratado de Lisboa, «en el que se exige que los estados respeten las exigencias en materia de bienestar de los animales como seres sensibles».
Añade a este respecto que ordenamientos jurídicos de Austria, Suiza, Bélgica, Francia y Portugal han incorporado a su legislación Civil, Penal, y Procesal el Estatuto Jurídico de los animales, en donde se diferencia, por un lado, a los animales de las personas, y por otro, las cosas y otras formas de vida como son las plantas.
Recuerda el magistrado en su auto, que actualmente existe en tramitación parlamentaria una modificación del Código Civil español y de la ley Hipotecaria, sobre el régimen jurídico de los animales.
La normativa española considera hoy a los seres como un bien mueble o cosa, cuando ya desde el año 2003 el Código Penal distingue entre los daños a los animales domésticos y los objetos.
«Los animales no son cosas, sino seres dotados de sensibilidad, lo que implica que en determinados aspectos no se aplique supletoriamente el régimen jurídico de las cosas, sino que se ha respetar su cualidad de ser sensible», señala el auto, donde se sostiene que la propiedad y el derecho de uso y disfrute del animal no deben de prevalecer sobre el bienestar del mismo, «sobre todo cuando se producen crisis matrimoniales o establecimientos de custodias de los animales de compañía».
En este contexto normativo europeo y de tramitación española, el juez añade que el artículo 3 del Código Civil establece que las normas se interpretarán según los antecedentes históricos y «la realidad social del tiempo en que han ser aplicadas».
Por ello, fija cautelarmente un régimen de visitas y custodia del West Highland en favor de la propietaria, con periodos alternativos de quince días de posesión sobre dicho animal de compañía.
(El Norte de Castilla)
A Fondo
Pánico total en los sindicatos. Por Jesús Salamanca Alonso
«Hoy, los trabajadores ven unos sindicatos fundidos, acomplejados, vendidos al poder, lamerones de lo ajeno, aprovechados y con menos credibilidad que la Fiscalía general del Estado, el Tribunal Constitucional, …»
Dos insignes sindicalistas vallisoletanos me confiesan que los sindicatos mal llamados «obreros» han entrado en pánico ante futuros gobiernos de VOX y de la «derechita cobarde», que se ha tenido que amoldar al acuerdo para formar gobierno regional. Ya sucedió en Castilla y León la legislatura pasada hasta que la insigne derecha de VOX se rasgó las vestiduras, pero se dio un paso importante de legislatura como fue eliminar las subvenciones multimillonarias que recibían los sindicatos «comegambas» o «rebaña-ostras».
Aquel paso, que llevaba tiempo reclamando la ciudadanía, tuvo una vergonzosa retrocesión por parte del PP al verse desamparado, acobardado y sin apoyos, pero quedó patente que los ciudadanos exigen que ese paso se dé de forma permanente. Y ahora se debe hacer; los sindicatos clasistas de la izquierda ventajosa y fomentadora de odio y desigualdad no han hecho nada importante para ser mantenidos por papá Estado a toda costa y a lo grande. Hasta la ministra, Yolanda “Varufakis” Díaz o Yoli «cohete», alias «Tucán», ha hecho el más burdo ridículo con las subvenciones sindicales. Lo raro es que no los haya traicionado, que es su especialidad, aunque nunca es tarde. Está apartada del Consejo de ministros desde que se marchó a la entrega de los Óscar. Cada día despierta más desprecio y menos simpatías. Doy fe.
En los últimos siete años de izquierda presuntamente (y sin presunta) corrompida con apoyos golpistas, comunistas, independentistas y terroristas ha habido infinidad de motivos para convocar huelgas sectoriales y hasta generales, pero el dúo «comegambas» practica el famoso «do ut des». En pocas palabras: dame pan, llámame perro y lléname la faltriquera. ¡Manda huevos! Bien es verdad que han perdido la calle, se han hecho casta, incluso se creen con derecho de pernada con los trabajadores y hoy corren el riesgo de que se les echen encima esos trabajadores responsables, honrados y que no viven de un mundo subvencionado ni duermen hasta las doce de la mañana por estar liberados. Las movilizaciones contra esos sindicatos no se harán esperar y conocerán la horma de su zapato. Al tiempo.
Hay sindicatos sectoriales que no reciben ni un euro, ¿por qué estos vividores sí las reciben? Nunca serán respetados mientras no se hagan cargo de las nóminas de sus propios liberados, ¿qué es eso de que sean las empresas quienes sigan pagándolos si no producen? ¿Qué es eso de que Yolanda y los dos sindicatos más denostados socialmente decidan las subidas salariales sin contar con la patronal? No estaría de más que alguna vez pagaran ellos con el dinero público que reciben. Ellos invitan y el Estado paga con dinero público. ¡Cuánta indignidad y descontrol tienen y cuánta acumulan cada día! ¡Joder, qué tropa!, repetiría incesante don Álvaro de Figueroa y Torres, conde de Romanones.
Este modelo sindical ya no sirve, nadie cree en ellos, son la mofa y el hazmerreír permanente y, cuando salen en TV los líderes de esas formaciones izquierdosas y ultra-izquierdosas, lo primero que se escucha en los bares, restaurantes y mesones es «¡ladrones!» y, además, se enfatiza, repite y contagia a los asistentes. Incluso calificativos, o descalificativos, muchos más gruesos. Y es que han hecho méritos para ello, llevan siete años holgando y presenciando la corrupción de varios miembros del Gobierno y aledaños, incluso viendo y comprobando como huye el galgo de Paiporta o se esconde, a la vez que miente o entorpece la acción judicial, el avestruz de Adamuz o cómo la UCO saca los colores a la «fontanera», «la Paqui», Ábalos, Koldo, Cerdán y demás parroquia, a veces amparados por las hojas parroquiales de izquierdas: las misma que acusan al juez Peinado de tener dos DNI o a Julio Iglesias en falso.
Hoy, los trabajadores ven unos sindicatos fundidos, acomplejados, vendidos al poder, lamerones de lo ajeno, aprovechados y con menos credibilidad que la Fiscalía general del Estado, el Tribunal Constitucional, el Ministerio de Transportes o la presidencia de las Cortes, por no añadir a Felisín Bolaños, Yolanda «Tucán» o Isabelita Rodríguez, más parada que un baile agarrado de los años setenta.
El gran logro sindical español se alcanzará cuando los sindicatos paguen la nómica de sus propios liberados y los gastos de mantenimiento del propio sindicato. Ese día llegará, doy fe de que llegará y tendrá el apoyo de los organismos europeos y de los propios trabajadores. Precisamente será el momento del nacimiento de la modernidad sindical en España y sospecho que Juanma Moreno será quien dé el primer paso junto con Castilla y León, que ya tiene práctica de ello.
Tras las elecciones andaluzas, y el futuro nuevo gobierno de Moreno, ha anunciado que revisará y recortará drásticamente las subvenciones públicas que reciben CC.OO. u UGT cada año. Hablamos de decenas de millones de euros que reciben esas formaciones y cuyo control deja mucho que desear. Ni siquiera sabemos si actúa el Tribunal de Cuentas al respecto ni cómo actúa. Lo del patrimonio sindical lo dedicaremos artículo aparte y en exclusiva.
Los líderes sindicales ya han salido en tromba y planean movilizaciones para seguir mangoneando y chupando del bote, aunque saben que no tienen apoyo de los trabajadores y menos de la ciudadanía en general, pero tranquilos, que llega el día grande de las gambas, el 1º de mayo.
Está claro que lo que proyectan esos sindicatos es «¡un ataque a los trabajadores!» y una amenaza a la Administración para seguir mangoneando y desprestigiándose, aunque ya no pueden desprestigiarse más.
Yo, como trabajador, sigo luchando para acabar con esos privilegios de señoritos y abusadores. Ni creo en ellos ni he creído nunca y jamás me han reportado nada. De ello, doy fe.
