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Opinión

Un partido de ladrones y asesinos

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En 1917, el PSOE se estrenó contra un régimen liberal que le permitía organizarse, hacer propaganda, presentarse a las elecciones generales y haber ganado ya algunas municipales. Y se estrenó en compañía de anarquistas y republicanos radicales, mediante una huelga insurreccional en la que ya practicó actos de terrorismo. Juzgados sus dirigentes, al poco estaban en las Cortes despotricando contra quienes les permitían tales cosas.

El PSOE aprovechó la desgracia de Annual para volverla, sin reparar en demagogias, contra el régimen liberal, contribuyendo, en alianza de hecho con los separatismos vasco y catalán, y el terrorismo anarquista, a destrozar un sistema de libertades. El resultado inmediato fue la dictadura de Primo de Rivera, y dentro de esa dictadura, el PSOE no solo fue permitido, sino que colaboró a fondo con ella.

Llegada la república, el PSOE pasó pronto de una posición reformista a otra revolucionaria, lo que en la práctica fue esto: terrorismo y preparación de la guerra civil (textualmente en sus palabras) y finalmente lanzamiento de la guerra, en octubre de 1934, con propósito reconocido de implantar un régimen de estilo soviético y ocasionando 1300 muertos en solo dos semanas. Detenidos varios de sus dirigentes y puesto en libertad el principal de ellos, Largo Caballero, por “falta de pruebas”, organizó una gigantesca campaña internacional de falsas acusaciones de torturas y terror, inventadas casi todas ellas, contra quienes habían defendido la legalidad republicana frente a su asalto.

Y poco después, en 1936, después de unas elecciones manifiestamente violentas y fraudulentas, los golpistas revolucionarios salieron en libertad convertidos en héroes. Y nuevamente volvieron a las huelgas salvajes que destrozaron en pocos meses la economía elevando el paro a más de un millón de personas, al paso que practicaban un intenso terrorismo que causó cientos de muertos y de incendios en solo cinco meses, culminando con el asesinato del jefe de la oposición, Calvo Sotelo, que desencadenó la continuación de la guerra civil empezada por el PSOE en 1934. Todo ello, como siempre, en nombre de “los intereses del proletariado” que afirmaba defender.

Durante la guerra, el PSOE se distinguió por tres cosas: la entrega de las reservas de oro de España a Moscú (lo hizo el PSOE, no los comunistas), con lo que convirtió a Stalin en árbitro y jefe de hecho del Frente Popular; la proliferación de chekas o cárceles de partidos (las había también anarquistas, comunistas y separatistas) en las que fueron torturadas, robadas y asesinadas miles de personas; y el robo organizado y sistemático de bienes nacionales y particulares, con saqueo del patrimonio histórico-artístico, de las cajas de seguridad de los bancos y hasta de las alhajas de la gente humilde en los montes de piedad. Por cierto que la destrucción de obras de arte valiosísimas y de bibliotecas y archivos fue otro rasgo de estos apóstoles de “la cultura”.

Me gustaría señalar que todo lo dicho hasta ahora y lo que continuará, no son acusaciones de panfleto, como los de la “memoria histórica”, sino hechos plenamente documentados, que he investigado y analizado en mis libros sobre la guerra civil, sin poder ser desmentido por ningún “memorioso histórico”.

Al terminar la guerra, los líderes socialistas, con alguna mínima excepción, huyeron al exterior con el producto de sus saqueos, dejando que se las compusieran como pudieran sus sicarios, muchos de los cuales fueron capturados por los nacionales y fusilados. Caerían algunos inocentes, pero la gran mayoría habían cometido crímenes realmente sádicos.

Después de la guerra, el PSOE dejó de hacer oposición significativa al régimen de Franco, salvo intrigas de sus jefes exiliados (y algunos enriquecidos con el botín sacado de España, que motivó agrias polémicas entre Prieto y Negrín) en otros países. Es ahora cuando “luchan” contra el franquismo a base de calumnias e invenciones.

Cuando el pueblo español decidió en referéndum la transición a la democracia, de la ley a la ley, contra el deseo de la oposición de enlazar con la “democracia” y las “libertades” del Frente Popular, el PSOE se presentó, con un descaro absoluto, como el partido de los “cien años de honradez y firmeza”. Ni un solo año de honradez, y su firmeza consistió en la cobardía ante el franquismo. La oposición real a Franco siempre fue comunista y/o terrorista. El PSOE solo ha sido capaz de ejercer su demagogia delictiva en regímenes de libertades, corroyéndolos.

En el PSOE ha habido personas decentes un tanto ingenuas, que creían la retórica marxista, o eso de que el partido defendía a los obreros, y similares. Un ejemplo típico fue el de Besteiro, que pasó de una actitud de energúmeno en 1917 a otra moderada y democrática en la república. Y que por esa razón fue apartado de toda influencia real por los nuevos energúmenos guerracivilistas de 1934, sin tener el coraje de marcharse de semejante partido, lo que motivó su condena al terminar la guerra. Besteiro reconoció al final que el PSOE había sido el gran culpable por dejarse arrastrar al bolchevismo.

La demagogia típica de ese partido consiste en presentarse como defensor de los obreros o de “los de abajo”, ahí, de la mujer, de los jóvenes o de quien se tercie. Su defensa de los obreros la marca el desempleo masivo: en el Frente Popular, más de un millón de parados, con Felipe González, tres millones; con Zapatero, cinco millones. Pero estamos acostumbrados a que los datos de la realidad no digan nada a muchas personas. Y ha habido y quizá siga habiendo en ese partido iluminados y gente bienintencionada. Pero los hechos reales del PSOE son los que he resumido aquí brevísimamente, lo que prueba que la línea ha sido marcada siempre por los más violentos y totalitarios. Solo podría excluirse la época de la dictadura de Primo de Rivera, cuando adoptaron una posición moderada y colaboradora, o el franquismo, cuando simplemente tuvieron la decencia de no hacer casi nada; incluso, hasta cierto punto, la de Felipe González. Es muy triste decir que uno es un socialista honesto y bienintencionado y al mismo tiempo negarse a conocer la historia real del propio partido.

El PSOE, en lo esencial, no ha cambiado en la democracia. En primer lugar, porque nunca ha hecho la menor autocrítica de su terrorífico pasado, sino que se jacta de él; y en segundo lugar porque pronto inundó la democracia de corrupción, practicó al mismo tiempo el terrorismo de gobierno y la connivencia con la ETA y con los separatismos, hasta que, con Zapatero, creyó posible volver al Frente Popular, es decir, a las amenazas totalitarias y de disgregación del país, amenazas siempre combinadas y hermanadas. Uno de sus aspectos fue la ley de memoria histórica, una ley de exaltación de los chekistas como “víctimas” llenas de “dignidad” y necesidad de reparación moral y económica, y no sé cuántas cosas más, ley de falseamiento totalitario de la realidad histórica, de destrucción de la democracia, porque en ninguna democracia la historia es decidida por un partido en el poder: solo puede atreverse a tal cosa un partidos de ladrones y asesinos. Y hay que decir que el PP lo ha secundado muy activamente, fingiendo al principio una oposición de chiste malo.

Pues bien, ahora ese partido presenta un proyecto de ley que retuerce aún más la nefasta ley anterior. Un proyecto de tipo bolivariano o soviético, anticonstitucional porque vulnera el más elemental derecho, reconocido en la Constitución, a la libertad de opinión y expresión, de investigación y de catedra; antidemocrático, porque pretende que los votos le dan derecho a decidir la realidad de la historia e imponerla por la fuerza a la población, con amenazas de cárcel y multas a los discrepantes; antihistórico, porque su visión de la historia es la falsificación sistemática de ella. ¿Qué partido podría atreverse a proponer semejante ataque frontal a la libertad de los españoles y a las normas más elementales de respeto a la verdad y a la convivencia? Pues justamente un partido con el historial totalitario, hispanófobo, de violencias y robos como el que lo ha hecho. Hay que decir esto porque es la verdad, y cuando la verdad evidente se oculta con eufemismos y divagaciones, la política se convierte en una farsa y la convivencia en paz y en libertad se evapora.

Hay otro aspecto en este proyecto criminal, y es el momento en que sale: cuando el golpe del separatismo catalán ha suscitado una fuerte reacción patriótica que ningunos de los partidos actuales esperaba ni mucho menos deseaba. En el programa de ellos es prioritario reconducir a la nada esa reacción, que ven como una amenaza a sus posiciones y privilegios. Y la forma que se la ha ocurrido al PSOE es esa: desviar la atención con una estafa sobre el franquismo que hasta ahora le ha dado buenos resultados. Pero que no debe dárselos más. De todos los que aman la libertad depende que ese ataque, ese nuevo asalto a la legalidad y la democracia fracase. Es preciso movilizarse.


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La campaña electoral va a ser de todo menos limpia. Por el General Chicharro

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Mal comienzo tuvo ayer la precampaña electoral para las próximas elecciones del próximo día 4 de mayo en Madrid. Y digo mal comienzo por la violencia inusitada que la izquierda radical desencadenó ayer en Vallecas, que no por previsible dejó de ser sorprendente. Azuzada e instigada por sus líderes ricachones desde sus buenas “dachas” una banda de deshecho social se lanzó cumpliendo las consignas recibidas al ataque directo contra los representantes de un partido legal como lo es VOX. A mí lo primero que me viene a la cabeza es cómo es posible que esta panda de energúmenos se deje todavía engatusar y engañar por quienes, aprovechándose de la política, hasta ahora lo único que han hecho por el pueblo al que dicen defender ha sido “forrarse” económicamente con un descaro y cinismo sin parangón. Se ve que el odio inoculado por el Sr. Zapatero y ahora por el Sr. Sanchez con sus proclamas y leyes ideológicas está dando desgraciadamente sus frutos. El enfrentamiento y división entre españoles inexistentes hace 20 años están hoy presentes como vimos ayer en Vallecas o con anterioridad en Barcelona o en las provincias vascongadas.

Ayer, salvo algunos heridos , no ocurrió una desgracia mayor porque Dios no lo quiso pues a la vista de los objetos lanzados todo podía haber ocurrido. La inoperancia de la Policía Nacional al establecer un dispositivo inadecuado así como su tibieza en la respuesta a los ataques que se produjeron no me deja otra idea de que respondieron a órdenes recibidas. No me cabe otra opinión pues no dudo de su eficacia si así se lo hubieran ordenado. Y esto es muy grave pues nos indica que quienes mueven los hilos de la división y el enfrentamiento, o sea el Gobierno socialcomunista, no da puntadas sin hilo al permitir que hechos como el de ayer se hayan producido. Me temo que esto no es más que el comienzo de lo que está por venir. Está escrito en los libros de historia y en las tácticas subversivas en curso y ante cuya aplicación estamos asistiendo. Es todo de libro. Y si de historia hablamos no está de más que la parte socialista de este Gobierno recuerde que el comunismo siempre intensifica sus acciones violentas cuando tiene la sensación de la debilidad del Estado. La apariencia del poder comunista es siempre inferior a su verdadera realidad. Ojo a esto. Deberían tomar buena nota los ideólogos de la Moncloa.

Nos encontramos, nos vamos a encontrar, con una campaña electoral que va a ser de todo menos limpia. La previsible victoria en las urnas de la derecha sociológica ha desatado una especie de terror mental en la izquierda sectaria que todo apunta que están dispuestos a todo. No son pocos los ejemplos históricos, algunos no lejanos, que nos lo demuestran.

Y si seguimos bebiendo de la historia es menester igualmente que la denominada derecha liberal, en concreto, hoy, el Partido Popular, aprenda de hechos pasados y que no caiga en errores como otrora hizo al condenar por ejemplo el Alzamiento de 1936 en un afán ridículo y cobarde por no sufrir la congoja de que se dudase de su liberalismo. Parece que aún no han aprendido que por ser fieles a esa falsa idea fueron en su momento asesinados o tuvieron que huir sus antecesores ideológicos en el liberalismo como Marañón, Ortega y Gasset o Ramón Pérez de Ayala.

Y en estas estamos cuando en España, al igual que ha sucedido siempre en nuestra larga historia, aparece un grupo de jóvenes liderados por Santiago Abascal, que no se arredran ante el peligro y hacen frente de cara a la inquina totalitaria que representa el marxismo. Para mí esto no supone ninguna novedad. Les conozco desde hace años y soy consciente del valor demostrado muchas veces en su día en elecciones en las vascongadas o en Cataluña o en la reivindicación de Gibraltar. La dirección del contubernio marxista en España, que sí bebe de la historia, sabe y conoce que solo unos cuantos hombres de acción, decididos a todo y bien organizados acaban imponiéndose a la mayoría siempre. Y digo que lo saben pues no se han olvidado de que la revolución rusa triunfó por el esfuerzo de un grupo insignificante en su día de bolcheviques. He aquí la razón de sus desaforados ataques a VOX. No les quepa duda.

Es la hora de los valientes y estos están representados hoy en España por quienes lideran VOX, herederos directos de aquel Partido Popular de Miguel Ángel Blanco, Gregorio Ordóñez o María San Gil entre otros muchos y quiero pensar que también hoy por Ayuso en Madrid.

Y finalizando estas líneas un recuerdo a modo de aviso a esa caterva de mala gente, que es lo que son los adinerados dirigentes socialistas y comunistas, para que no menosprecien a los que despectivamente llaman “Cayetanos” o del “barrio de Salamanca” porque a la hora de la verdad en el momento oportuno siempre aparecen y su valentía y apego a la Patria ya la han demostrado en muchas ocasiones anteriores. Sin ir más lejos nutriendo las filas del bando nacional en 1936 y regando el suelo patrio con sangre.

A lo largo de estas líneas he apelado a la historia e incluso dado algún aviso recordatorio, por lo que desde la Fundación Nacional Francisco Franco que en ningún caso es plataforma de ningún partido político, aunque sí de ideas , recuerde a los valientes, que lo son, y mucho, que si bien el Generalísimo Franco está ya en la historia pues murió hace casi medio siglo no así los enemigos a los que él venció que precisamente son los mismos que ayer gritaban “ A por ellos, a Paracuellos” y que es hora de evitar complejos  y recordar su nombre y su puesto en la historia. ¿Se atreverán? Les aconsejo que lean sin temor sus últimas palabras: su testamento. Siguen siendo de actualidad. La historia es maestra del arte de la política.

 

General de División (R) Juan Chicharro Ortega.

Ingresó en la Escuela Naval Militar en 1969.
Ha participado en las siguientes operaciones: Campaña del Sáhara en 1975, En Nicaragua/Honduras en 1989 y en Bosnia Herzegovina en 1999.
Es General de División de Infanteria de Marina y Diplomado de Estado Mayor del Ejercito de tierra.
Actualmente en la situación de reserva ha sido el Comandante General de la Infantería de Marina entre el 2006 y el 2011 y fue Ayudante de Campo de SM el Rey durante 4 años.
En la actualidad es Presidente de la Fundación Nacional Francisco Franco.

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Opinión

Una guía para evitar los cuentos que son dañinos para los niños. Por Roberto Marchesini

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Pocos cuentan cuentos a los niños, olvidándose de su utilidad, pero los enemigos del ‘Logos’ continúan produciendo cuentos para los más pequeños. ¿Cómo entender qué libro tenemos en nuestras manos? Aquí hay algunas preguntas. Las respuestas te ayudarán a orientarte.

Algunos padres me han preguntado cómo reconocer, qué pistas seguir para detectar los libros que portan ideologías sospechosas.

Personalmente, antes de ocuparme de los libros, me preocuparía por la televisión. A decir verdad, sugeriría tirar a la basura la televisión… pero no me gustaría pasar por un talibán. Ocupémonos pues de los libros para niños y adolescentes.

Las ideologías revolucionarias tienen como objetivo la destrucción de la filosofía aristotélico-tomista, es decir, esa filosofía que se basa en el finalismo y en la ley natural, que conocemos en forma de ley moral y religiosa.

Según esta filosofía, los seres no son realmente como son, sino como deberían ser. Cada ser -ente- tiene su propio proyecto (una «naturaleza») que guía su desarrollo, su realización. Esto, obviamente, se aplica al ser humano: todo hombre tiene un proyecto; una vocación, para decirlo en términos religiosos. Por tanto, existe un must be [deber ser], superior a lo que es actualmente. La razón es la facultad humana más elevada; tiene la tarea de discernir el bien (lo que es según la naturaleza) del mal (lo que está en contra de la naturaleza) y guiar a la persona hacia su propia realización.

La literatura y el cuento han sido la herramienta fundamental para la construcción de la civilización europea, fundada en el ‘Logos’

Las ideologías más recientes, por supuesto, lo niegan. No hay naturaleza humana, no hay proyecto, no hay necesidad de serlo. Somos quienes queremos ser. Como no hay fin, la moralidad, el bien y el mal también son obviados. La razón, destronada, es reemplazada por las pasiones, por los movimientos del cuerpo. Todo esto, evidentemente, se refleja en la literatura infantil y juvenil.

La literatura y el cuento han sido la herramienta fundamental para la construcción de la civilización europea, fundada en el Logos. Basta pensar en los poemas homéricos, los relatos bíblicos, la literatura caballeresca, la Divina Comedia… Ahora Europa parece haber olvidado la importancia de este instrumento: pocos cuentan cuentos a los niños antes de dormirse, el narrador parece una figura perdida en la niebla mientras la televisión ha sustituido a la chimenea y el bafle al abuelo. Pero los enemigos del Logos, no: continúan produciendo cuentos y narraciones, especialmente para los más pequeños. De los cuentos del Marqués de Sade a Little Egg y Daddy’s Secret, la literatura revolucionaria ha cambiado el destino y el idioma.

He aquí, entonces, algunas sugerencias para distinguir la literatura infantil «tradicional» de la literatura ideologizada.

1) ¿Quién es el enemigo? En la literatura tradicional, el enemigo es una persona. El mal no es abstracto, sino que actúa bajo la apariencia de un ser personal. Alguien ha elegido el mal, ha decidido estar de su lado y actuar en consecuencia. En la literatura ideológica, sin embargo, el enemigo es impersonal: es tradición, prejuicio, expectativas. No hay «buenos» ni «malos».

En la literatura tradicional, frente al enemigo, el protagonista cambia, crece, se convierte en lo que debería ser. La lucha es una circunstancia que permite la propia realización

2) ¿Cómo luchas contra el enemigo? En la literatura tradicional, el enemigo lucha a través de una lucha real, luchando también físicamente; es decir, arriesgando su propia seguridad e incluso su vida. En la literatura revolucionaria, el enemigo se vence convenciendo a los demás, mostrándoles que están equivocados, gracias a los buenos argumentos.

3) ¿Hay crecimiento y cambio? En la literatura tradicional, frente al enemigo, el protagonista cambia, crece, se convierte en lo que debería ser. La lucha es una circunstancia que permite la propia realización. En la literatura ideológica el protagonista no cambia: está bien como está, con sus rarezas y peculiaridades (que otros consideran defectos). Todos los demás cambian. Es el vuelco de la materia de la paja y la viga (Lc 6, 41).

4) ¿Cómo termina la historia? En la literatura tradicional, el protagonista triunfa y se regocija. Pagó un precio por su victoria, pero enfrentarse al enemigo lo ayudó a lograr su propia realización. El enemigo es derrotado: si no está muerto, es exiliado y se muerde a sí mismo por la derrota. En la literatura ideológica, por lo general, todos están felices y en armonía. Nadie ha perdido, nadie ha sido derrotado.

El modelo de la literatura ideológica es, para simplificar, El patito feo de Andersen (1805-1875). Es la historia de un patito que se siente diferente: feo, en comparación con otros patitos. Luego huye y, tras varias aventuras, es recibido por una bandada de cisnes. Descubre así que su malestar se debe a que se obliga a asumir un papel que no le pertenece. Habiendo cambiado el contexto social, ahora es libre de ser lo que quería: un hermoso cisne. Un ejemplo más reciente de un cuento ideológico es, nuevamente, por ejemplo, el Cuento del tiburón (Dreamworks 2004).

Obviamente, estos son solo algunos puntos ilustrativos; no es seguro que en todo relato ideológico haya todos y sólo estos. Pero me parecen un buen punto de partida para evaluar si el libro que los tíos le regalaron a nuestro cachorro es adecuado o, más bien, un tortuoso vehículo propagandístico.

 

 Roberto Marchesini es filósofo. Publicado en la Nuova Bussola Quotidiana


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Opinión

ANÁLISIS: Ecologismo y antinatalismo: un ataque conjunto contra la familia y la humanidad

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El feminismo y el ecologismo son dos caras de la misma moneda que buscan atacar la familia.
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La pandemia finalizará, pero la agenda 2030 se sostendrá; allí la idea del cambio climático y la sobrepoblación estarán tan vigentes como el aire que se respira. En este punto es interesante ver cómo la cultura antinatalista se sostiene mediante las más diversas banderas ideológicas y no sólo desde el tan conocido feminismo. Para comenzar el presente análisis es oportuno ver al pensador de referencia a los sucesos revolucionarios de Francia; Jean-Jacques Rousseau, nacido en 1712 y criado en Ginebra, engendró un pensamiento filosófico que influye notoriamente en la idiosincrasia actual. Sostuvo una tesis muy particular a lo largo de su obra intelectual que se puede sintetizar de la siguiente manera: “Todo está bien al salir de manos del autor de la Naturaleza; todo degenera en manos del hombre”. Esta forma de pensar a la civilización como un “mal” para el Mundo encuentra a su vez paridad en otros pensadores ampliamente difundidos, en el Siglo XXI.

El ecologismo, que es en sí mismo una expresión más (entre tantas otras) de la nueva izquierda, posee discursos que varían según el contexto, aunque mantiene un patrón común latente en sus mensajes a lo largo de la historia: el Hombre es artífice principal de la destrucción del Planeta y en consecuencia todo desastre natural es su culpa. Por ello es que actualmente, en una cultura fuertemente marcada por la paranoia ambiental, se está volviendo en forma silenciosa a considerar válida la teoría del pastor protestante y economista Thomas Malthus. Véase cómo la propia ONU dice en su portal oficial lo siguiente: “Las ciudades y las áreas metropolitanas son centros neurálgicos del crecimiento económico, ya que contribuyen al 60 % aproximadamente del PIB mundial. Sin embargo, también representan alrededor del 70 % de las emisiones de carbono mundiales y más del 60 % del uso de recursos. La rápida urbanización está dando como resultado un número creciente de habitantes en barrios pobres, infraestructuras y servicios inadecuados y sobrecargados (como la recogida de residuos y los sistemas de agua y saneamiento, carreteras y transporte), lo cual está empeorando la contaminación del aire y el crecimiento urbano incontrolado”. Resulta útil para comprender la realidad del presente siglo ver la idea que subyace en el pensamiento malthusiano y que es la mejor forma de graficar el ethos ecologista: “El poder de la población es tan superior al poder de la tierra para permitir la subsistencia del hombre, que la muerte prematura tiene que frenar hasta cierto punto el crecimiento del ser humano”. Así pues, se desacredita la posibilidad de innovación espontánea del Hombre para sólo considerar desde la élite globalista que existe “sobrepoblación” (cuando lo óptimo sería analizar la densidad demográfica que es un concepto totalmente distinto) la cual debe de alguna forma frenarse a tiempo antes de un fatal desenlace.

A pesar de que la humanidad prevaleció ante hambrunas y pestes desde su origen, lo real y concreto es que la hegemonía ecologista se hizo eco de los postulados de Malthus. Hoy, en una suerte de “religión verde”, se intenta trasladar la “culpa” al individuo por el sólo hecho de existir y ser parte del “cáncer” del planeta. Frente a esta situación, uno puede dejarse llevar por la hegemonía o comenzar a plantearse si realmente la especie humana es una atrocidad que merece ser extinguida.

La solución ecologista (aunque sólo los sectores más radicalizados lo afirman abiertamente como lo hace la organización Earth Fist) posee una visión malthusiana: es necesario realizar una restricción al crecimiento poblacional. Si uno considerase a la pobreza cómo el verdadero factor de contaminación y hambruna, claramente optaría por seguir las reglas de una economía abierta, como bien se extrae de los informes de The Heritage Foundation. Pero si uno ve al Hombre como un mal en sí mismo, es lógico considerar que sólo reduciendo la presencia humana en la Tierra se disminuiría el malestar y las amenazas que tanto preocupan a los “Verdes”. Esta nefasta visión a la que se adhiere el núcleo intelectual ecologista tan febrilmente permite explicar cómo es que organizaciones referentes del ecologismo, ejemplificadas, por mencionar una, Earth First, con Dave Foreman a la cabeza, llegan a reconocer que “La vida humana individual no es lo más importante del mundo. Una vida humana individual no tiene mayor valor intrínseco que la de un oso gris (de hecho, algunos de nosotros argumentaríamos que la vida individual de un oso gris es más importante que una vida individual humana porque hay muchos menos osos grises). El sufrimiento humano resultante del hambre y la sequía en Etiopía es lamentable, sí; pero la destrucción de otras criaturas y del hábitat allí es aún más lamentable”. Es expreso el reconocimiento de bastos intelectuales ambientalistas de que los humanos “son demasiados” y frente a tal coyuntura surgen las más variadas especulaciones. Lo expuesto podría explicar entonces las razones que subyacen a que algunas teóricas pioneras en asuntos sobre ecologismo, como lo fue Petra Kelly, hayan adherido también al Feminismo moderno, cuya bandera a favor del aborto siempre está presente. Véase cómo para Kelly, todas las injusticias del mundo se entrelazan y encuentran como nodo en común la opresión del régimen patriarcal. Las ideas de destrucción ambiental, guerra y pobreza, las asocia directamente con el racismo y el sexismo. Expresamente establece “mientras los varones blancos tengan el poder social y económico, las mujeres y las personas de color continuarán siendo discriminadas y la pobreza y la mentalidad militarista continuarán sin disminuir”.

Retomando el punto principal, al igual que Thomas Malthus, el conocido profesor y ecologista Paul R. Ehrlich ve que la mejor alternativa para afrontar los males de la humanidad es evitar que nuevas vidas vengan al mundo. Tan convencido de su teoría estuvo que a la par de publicar su libro “The Population Bomb” también fue patrón en “Population Matters”, una organización creada con el fin de generar conciencia respecto al crecimiento poblacional en relación al ambiente y los recursos naturales. Entre las múltiples comodidades que ofrece vivir en un sistema capitalista, más la influencia vil del ecologismo que considera a la existencia humana como un cáncer, las nuevas generaciones no encuentran razones para conservar la tradición más antigua del Hombre: formar familia. Paul R. Ehrlich predijo las más catastróficas situaciones para el hombre moderno, siendo que en la realidad cada modelo ecologista pereció por completo (desde la catástrofe de los agujeros en la capa de ozono hasta el enfriamiento global). Incluso Ehrlich llega a decir que “la epidemia mundial de sida podría llegar a matar a cientos de millones de personas”, y todo esto constituiría un “riguroso programa de ´control demográfico´ ejercido por la naturaleza en vista de la negativa de la humanidad a poner punto a medidas más menos severas”.

Tanta influencia ha tenido la agenda antinatalista en su discurso que se observa que “Se prevé que la tasa global de fecundidad, que bajó de 3,2 nacimientos por mujer en 1990 a 2,5 en 2019, disminuya aún más, alcanzando 2,2 nacimientos por mujer en 2050”; así reza un informe presentado por la ONU el 17 de junio de 2019. Este simple dato de una escala mundial, pone en manifiesto la idea distópica de la sobrepoblación ha sido una constante guía para el establishment internacional, siendo que la realidad indica que la tasa de fertilidad está decayendo a pasos agigantados a nivel global. Por citar un ejemplo entre tantos posibles, en España, madre patria de bastos países latinoamericanos, la cifra de nacimientos en España es la más baja en las últimas décadas, según han señalado fuentes del Instituto Nacional de Estadística (INE) al dar a conocer los datos provisionales del Movimiento Natural de la Población correspondiente a 2018. En el país de la península ibérica, mientras sus habitantes autóctonos mueren más de lo que nacen, la tasa de natalidad inmigrante aumenta al 20% aproximadamente. Países de Europa buscan combatir el invierno demográfico mediante políticas de estímulo económico por una elemental cuestión; se calcula que la población en algunas naciones podría verse reducida un 25% en tan sólo 3 décadas. Esto implica que no habrá suficiente población activa que produzca los bienes económicos necesarios para hacer frente a diversas erogaciones estatales, tales como el pago de las pensiones y jubilaciones de millones de personas o la asistencia en salubridad. En Latinoamérica pareciera que aún no se hace eco de lo que sucede a escala mundial. “Alentar a los niños, adolescentes y jóvenes, en particular las jóvenes, a que continúen sus estudios a fin de que estén preparados para una vida mejor, de aumentar su capacidad humana y de impedir los matrimonios a edad muy temprana y los nacimientos de gran riesgo y reducir la consiguiente mortalidad y morbilidad” es una de las conclusiones vertidas en el “Consenso de Montevideo sobre población y desarrollo”; claramente que dicha cumbre apuesta a convertir a los ciudadanos locales en unidades de producción y no de reproducción, lo que finalmente aparejará los resultados ya vistos en el viejo continente. Véase incluso cómo el medio internacional “BBC” postula una noticia de especial relevancia al decir: “”Childfree”: la creciente tendencia de personas que solicitan (o incluso pagan para) estar aisladas de los niños”; Ya sea mediante la vida consagrada a generar conciencia ecológica, o ya sea mediante la lucha hegemónica en pos del aborto libre, lo cierto es que la maternidad como principal poder de la mujer es desarraigado de su ser sin que muchas de ellas reaccionen ante tales consecuencias. Cuando una feminista habla, la maternidad es vista como signo de opresión; cuando un ecologista opina, la familia es la reproducción del cáncer del planeta; cuando un liberal posmoderno se expresa, la mujer libre es la que rompe con la familia tradicional; cuando un socialista emite un comentario, la familia es el sostén de aquel sistema que se debe quebrar. Todas las ideologías imperantes mantienen relaciones carnales en su núcleo: Mantener a la sociedad lejos de la proliferación del género humano. Muchos creen que la familia tradicional es sinónimo de retraso mientras que la vida eterna como siervo de las multinacionales es sinónimo de libertad e iluminación.

Para finalizar véase el caso del animalista Peter Singer, filósofo utilitarista australiano y confeso adherente a la ideología de la Nueva Izquierda, quien esboza un pensamiento que circula fuertemente en la actualidad, cuando distintos sectores de la sociedad debaten si debe el Estado punir, o no, las prácticas abortivas. este filósofo en su libro Ética Práctica, afirma “Es posible dar un significado preciso a “ser humano”. Podemos utilizarlo como equivalente a “miembro de la especie homo sapiens”. Determinar si un ser es miembro de una especie concreta es algo que se puede hacer científicamente, examinando la naturaleza de los cromosomas en las células de los organismos vivos. En este sentido, no existe duda de que, desde los primeros momentos de su existencia, un embrión concebido de un óvulo y un espermatozoide humano es un ser humano; y lo mismo ocurre con el ser humano que se encuentre discapacitado psíquicamente de la manera más profunda e irreparable, incluso con un bebé que haya nacido sin cerebro”. El pensamiento citado se condice con vastos sectores de la nueva izquierda que, en forma abierta y sin escrúpulos, no niegan la existencia de la vida, sino que consideran que esa vida no tiene la categoría ontológica de persona. Es el padre intelectual del animalismo moderno quien incluso promovió recientemente la legitimidad de la “discriminación de la tercera edad”, tal como se extrae de Project Syndicate.

Por ello, cuando ve que la propia ONU sostiene objetivos expresos tales como “Modernizar la gobernanza ambiental a nivel mundial”, “Producir un cambio transformativo para la naturaleza y las personas”, “Empleos verdes y crecimiento sostenible e inclusivo” o el especial objetivo de “Asegurar el acceso universal a la salud sexual y reproductiva y los derechos reproductivos según lo acordado de conformidad con el Programa de Acción de la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo, la Plataforma de Acción de Beijing y los documentos finales de sus conferencias de examen” verá que siempre subyace la idea propia del ecologista, reducir ciertas poblaciones venideras para que los recursos sean suficientes para el gozo de ciertas élites globalistas actuales.

Horacio Giusto Vaudagna

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«Para el PP su enemigo real es VOX, porque tiene una alternativa real y le quita los votantes que han engañado tanto tiempo» Las «píldoras» de Pío Moa que explican porqué NO hay que votar PP

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Si votas a VOX apoyas también a Ayuso. Si votas a Ayuso apoyas también al Casado, el del Master. Que se jacta de entenderse bien con el Doctor. Dos intelectuales.

**Para el PP  el PSOE y los separatistas solo son rivales políticos con los que entenderse. Su enemigo real es VOX, porque presenta una alternativa real y le quita votantes a quienes ha engañado tanto tiempo.

**Dice Casado el del Máster  que “el pluripartidismo es lo peor que ha pasado en diez años”. Añora el bipartidismo que conducía a  España a la disgregación, el totalitarismo, la pérdida de soberanía  y el golpe de estado permanente. El masterizado  quiere rematar la faena, que VOX le está obstaculizando.

**El hombre del Máster calcula que si gana Ayuso, él sacará el beneficio político para sustituir al Doctor en la Moncloa y sobre todo para hundir a VOX.

**El Ayuntamiento del PP de  Almeida, el tontín LGTBI, de memoria histórica y demás, ya está saboteando la campaña electoral de VOX, impidéndole empezar en Vallecas.

**VOX puede cometer un grave error si persigue la verdad sobre el franquismo. No le va a ganar ningún voto y le puede costar muchos. Al respecto le basta con condenar la memoria histórica como totalitaria y permitir la expresión de la verdad sobre el pasado. En esto consiste la democracia, precisamente, que otros intentan aplastar.  Sanear la democracia pasa por recuperar la historia.

**Un timador de esquina conocido por “el Coletas” o por “el Psicópata  (autorreconocido) de Galapagar”, quiere imponer su “educación afectivo-sexual”, como llama a la corrupción de menores. Cualquier día lo vemos en vídeos practicando sus aficiones.

**Me pregunta un lector por qué España se ha vuelto tan irrelevante internacionalmente. Le contesto: “Creo que no importa mucho ser irrelevante, siempre que se mantenga la independencia. Suiza o Noruega son irrelevantes en el plano internacional, pero están bastante bien. Lo primero, en España, es recuperar la historia, que ha sido masacrada por unos y otros. Y recuperar una política internacional, que ha dejado de existir desde Franco. Pasamos por una pésima época llena de desmanes que se pretenden encubrir bajo capa de una supuesta democracia.  Y, como pasa siempre en la historia, o hay una resistencia y una respuesta o no la hay. Por ahora la hay, pero muy débil”. A esto tendría que añadir: “De todas formas, España  está en distinta posición que Noruega o Suiza, por dos razones: su posición geoestratégica es por sí misma muy relevante; y sobre todo su idioma es uno de los más hablados del mundo, base de una cultura que en otro tiempo fue de la mayor importancia y en principio puede volver a serlo. Esto carga a España con responsabilidades y posibilidades de las que tratan de huir sus gobiernos”.


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