Connect with us

Europa

Un proyecto para transformar Francia

Published

on

En la imagen, los manifestantes de los "chalecos amarillos" cerca de la Torre Eiffel de París, el 2 de marzo de 2019.
Comparta este artículo.
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  

Guy Millière.- Después de dieciséis sábados de manifestaciones de los «chalecos amarillos», que empezaron en noviembre al protestar contra el aumento de los precios del combustible impuesto por el presidente francés, Emmanuel Macron, la polémica parece haber tomado un oscuro giro.

Esto salió a la luz el 13 de febrero, cuando un pequeño grupo de manifestantes empezaron a lanzar insultos a un filósofo francés judío, Alan Finkielkraut —que nació y vive en París—, cuando lo vieron en una acera. Un hombre le gritó: «Cállate, sucia mierda sionista», «Vete a tu casa a Tel Aviv», «Francia es nuestra», «Dios te va a castigar». Un cámara filmó el incidente, y después compartió el video en las redes sociales. Después se desató el escándalo. El movimiento de los «chalecos amarillos» en conjunto fue inmediatamente acusado por el Gobierno francés de antisemitismo y «fascismo».

Loading...

Finkielkraut afirmó que no había sido atacado por judío, sino por defensor del Estado de Israel. Después añadió que el hombre que le insultó no hablaba como «chaleco amarillo», y que las palabras «Dios te va a castigar» es una expresión de retórica islamista. La policía que vio el vídeo identificó al hombre como un musulmán radicalizado, y al día siguiente lo arrestó.

En los días previos al incidente, habían tenido lugar varios actos antisemitas en París y los alrededores. Apareció pintada la palabra alemana «juden» [«judíos»] en la fachada de una panadería; se dibujaron esvásticas con rotulador negro sobre los retratos de la exministra judía Simone Veil; se destruyeron unos árboles que se habían plantado en memoria de Ilán Halimi, un joven judío que fue secuestrado, torturado y asesinado en 2006. Se han puesto en marcha investigaciones, pero hasta ahora nada ha demostrado ninguna relación entre el movimiento de los «chalecos amarillos» y estos actos antisemitas. El Gobierno francés sigue, no obstante, acusando a los «chalecos amarillos» de ser al menos parcialmente culpables.

Cuando el Gobierno francés, por ejemplo, publicó las estadísticas sobre los actos antisemitas perpetrados en 2018, y señaló un aumento del 74% respecto al año anterior, el portavoz del Gobierno vinculó este incremento a los «desórdenes» que habían tenido lugar en Francia, refiriéndose implícitamente a los «chalecos amarillos».

Mientras, en una manifestación contra el antisemitismo organizada el 19 de febrero por el Partido Socialista y la República en Marcha (el partido creado por Macron), catorce partidos aceptaron participar. La Agrupación Nacional de Marine Le Pen, sin embargo, fue excluido. Los organizadores dijeron que la Agrupación nacional pertenece a la «extrema derecha», y que no puede participar en una protesta contra el «peligro fascista». Algunos de los lemas fueron: «Ya basta», «No al odio» y «El antisemitismo no es Francia». Participaron los expresidentes Nicolas Sarkozy y François Hollande. El primer ministro, Edouard Philippe, habló de una «Francia unida». Un cantante musulmán, Abd al Malik, fue invitado a cantar el himno nacional.

El presidente Macron, durante el acto, fue al memorial del Holocausto en París. Al día siguiente, asistió a la cena anual del Consejo Representante de las Instituciones Judías, y pronunció un discurso contra el «odio racista». Para asegurarse de que su público entendía que estaba hablando de los «chalecos amarillos», utilizó una expresión que ya había usado el 31 de diciembre: «las masas del odio».

El movimiento de los «chalecos amarillos» sigue siendo tachado por los miembros del Gobierno de antisemita y «fascista» a pesar del pequeño detalle de que nada prueba ninguna culpabilidad por su parte en los recientes actos antisemitas. El movimiento de los «chalecos amarillos» no empezó hasta noviembre, y por lo tanto no se le puede responsabilizar del aumento de los actos antisemitas en todo 2018. Los pequeños grupos de antisemitas que lograron infiltrarse en las manifestaciones de los «chalecos amarillos» fueron rápidamente expulsados. El movimiento de los «chalecos amarillos» va fundamentalmente contra los impuestos que muchos franceses consideran arbitrarios; no tiene nada que ver ni con el antisemitismo ni con el «fascismo».

El antisemitismo en Francia ha ido cobrando fuerza. En los últimos quince años, once judíos de Francia murieron a manos de asesinos antisemitas, a menudo de formas terribles. En un creciente número de barrios, la vida cotidiana se ha vuelto invivible para muchos franceses judíos. Muchos que cuentan con los medios se han marchado de Francia. Muchos de los que no se han ido se han mudado a zonas más seguras del país. En las últimas dos décadas, el 20% de los franceses judíos (100.000 personas) han emigrado, y decenas de miles que han abandonado los lugares no seguros, como Seine-Saint-Denis, se han ido a otras zonas de Francia.

Algunos periodistas observaron que una decisión de movilizar a la gente contra el «peligro fascista» —y unir a casi todos los partidos políticos excluyendo a la Agrupación Nacional— parece una treta política, injusta y sesgada. Han hecho hincapié en que la mayoría de los ataques antisemitas, y todos los asesinatos de judíos en Francia no los cometieron miembros de la Agrupación Nacional, sino musulmanes extremistas.

También el 19 de febrero, decenas de miles personas de toda Francia se manifestaron contra el antisemitismo. Esas protestas parecen sin duda encomiables, si no tuviesen una agenda oculta. Muchos comentaristas, sin embargo, parecen pensar que eso es lo que estaba pasando.

Algunos líderes de las comunidades insistieron en que la manifestación contra el antisemitismo era una operación política destinada a demonizar a los «chalecos amarillos» y generar temores de un peligro inexistente para ayudar al partido de Macron, La República en Marcha, a ganar las elecciones europeas en mayo.

Otras personas señalaron que celebrar una manifestación que excluía a la Agrupación Nacional era una jugada para desviar la atención del verdadero peligro antisemita. También dijeron que los partidos políticos que apoyan los asesinatos de judíos eran precisamente los que niegan que el islam radical sea un peligro.

Los tertulianos televisivos señalaron que el Gobierno ha ignorado ampliamente la dimensión «antisionista» de los insultos dirigidos a Finkielkraut. También comentaron que la presencia en las manifestaciones de formaciones como el Partido Comunista Francés, y Ecología Europa —que apoyan a los terroristas que asesinan a judíos— fue una conmoción.

Gilles William Goldnadel, presidente honorario de la Asociación Francia-Israel, publicó un artículo en Le Figaro, donde decía:

«Hacer que los chalecos amarillos asuman la culpa es un acto de cobardía [para evitar mencionar] el islamismo […]. Pedirle a la gente que marche contra el antisemitismo, y al mismo tiempo rechazar cínicamente a partidos políticos en nombre de un antifascismo fantasioso, pero aceptar estar al lado de partidos que apoyan a los asesinos [de judíos] es indignante. […] Es el islamismo el que mata a los judíos en Francia. No debemos olvidarlo. Desde 1945, cada gota de sangre judía que ha caído en Francia fue derramada por el islamismo».

El diputado Meyer Habib dijo que «la hipocresía alcanza nuevas cotas cuando los partidos que alaban a los asesinos terroristas afirman luchar contra el antisemitismo». Citó en el Parlamento la lista de judíos asesinados en Francia y el nombre de sus asesinos, para demostrar que todos eran musulmanes radicalizados. Añadió que la movilización debería ser contra el «islam radical», no contra los «fascistas».

En una entrevista en televisión, el escritor Éric Zemmour definió la conducta de Macron y del Gobierno como una «farsa de bomberos pirómanos»:

«Afirman que luchan contra el antisemitismo atacando a fascistas imaginarios, y lo hacen en alianza con izquierdistas que apoyan a los asesinos antisemitas, pero no hacen nada contra la islamización de Francia, que es la principal fuente hoy de antisemitismo en Francia. […]

Macron y el Gobierno están acelerando el auge del islamismo cada año al acoger en Francia a cientos de miles de inmigrantes musulmanes que vienen de países donde el antisemitismo es omnipresente, y siguen repitiendo ciegamente que el islam es una religión de paz. Contribuyen activamente al auge del antisemitismo cuando apenas denuncian el antisemitismo musulmán».

Zemmour añadió:

«Macron odia a los chalecos amarillos y quiere que desaparezcan. Quiere ganar las elecciones europeas y necesita el voto musulmán. Sabe perfectamente quiénes son hoy los antisemitas, pero no los va a atacar. Los necesita. Ataca [sólo] a los que son peligrosos para él».

Concluyó diciendo que piensa que «Macron y el Gobierno podrían lograr sus objetivos en el futuro inmediato», refiriéndose a la derrota de los chalecos amarillos y la victoria electoral, pero que el futuro de Francia parece sombrío:

«Macron cree que la situación está bajo control. Se equivoca. Mientras que invoca el fascismo para aplastar a los chalecos amarillos y ganar las elecciones, está adoptando forma una alianza entre la extrema izquierda —que intenta reclutar a jóvenes musulmanes de los suburbios para luchar contra el capitalismo— y los islamistas, que quieren aliados para islamizar Francia. Macron cree que está usando a los musulmanes; son los artesanos de la islamización los que lo están usando a él».

Zemmour también se refirió al hombre que había insultado a Finkielkraut y que había gritado «Francia es nuestra»:

«Los islamistas tienen planes. Ni siquiera lo disimulan al decirlo, pero nadie presta atención cuando lo dicen. Está en marcha un proyecto de conquista islámica en Francia. Eso es lo que debería preocupar a los judíos».

El periodista Ivan Rioufol, que también utilizó la palabra «farsa», habló de una lucha encabezada por el Gobierno contra «los casi inexistentes fascistas» y «el uso de la lucha contra el antisemitismo» para aplastar a un «antisemitismo casi inexistente» soslayando el «antisemitismo que ataca y mata».

En una entrevista reciente, Finkielkraut dijo: «Si alguien dice: ‘Francia nos pertenece’, significa [para él] que Francia está destinada a ser terreno islámico».

En un texto publicado el 23 de noviembre de 2018, en una de las principales webs musulmanas francesas, islametinfo.fr, el predicador francés islamista Elias d’Imzalene escribió:

«Nos corresponde a nosotros darle un significado político a esta revuelta. El objetivo no es simplemente desafiar una subida de los impuestos, sino al sistema político que lo induce. […] ¿Quién está más legitimado que el musulmán político —que asume su función de despertar a las masas y rechazar la opresión— para ser la vanguardia de la revuelta?»

Un documental, Under a False Identity (Bajo una identidad falsa), del periodista Zvi Yehezkeli, muestra en detalle cómo algunas organizaciones islamistas se están preparando para ser la «vanguardia de la revuelta» y utilizando todas las oportunidades disponibles para hacerse con el control de Francia. Una de las personas que entrevistó, líder de los Hermanos Musulmanes en Francia, dijo que los Hermanos Musulmanes están ganando terreno, y que pueden contar con la ayuda del Gobierno francés, que subvenciona sus actividades. El hombre muestra documentos a la cámara que prueban lo que dice. El texto es visible. El documental nunca se ha emitido en Francia.

Volviendo al discurso de Macron en la cena del Consejo Representante de las Instituciones Judías: habló brevemente de un «antisemitismo basado en el islamismo radical», pero inmediata —e incorrectamente, como dijo el presidente turco Recep Tayyip Erdogan: «El islam es el islam»— definió el «islamismo radical» como una «religión deformada» y no como un islam verdadero. Dijo igual de brevemente que el «antisionismo es una forma de antisemitismo», pero que no pediría votar una ley para condenar el antisionismo.

Añadió inmediatamente que su intención es luchar contra «otros odios: el odio contra los musulmanes, el racismo en todas sus formas y el racismo anti LGBT». Dijo que prohibirá las asociaciones que «alimenten el odio». Después nombró a tres asociaciones que tiene intención de prohibir lo antes posible: una organización neofascista muy pequeña, Social Bastion, y dos minúsculos grupos nazis, Hexágono de Sangre y Honor y Combate 18. No nombró a ninguna organización izquierdista, antifascista o islámica, a pesar de que son evidentemente responsables de mucha más violencia perpetrada al final de las manifestaciones de los «chalecos amarillos» y son fácilmente identificables: muchas páginas webs o direcciones postales.

Macron afirmó que «la política exterior de Francia es conocida», pero no lo desarrolló. No podía recordarle a un público judío que Francia es uno de los principales defensores de la Autoridad Palestina, o que «lamentó» la decisión de Israel de congelar los fondos utilizados por el líder de la Autoridad Palestina, Mahmud Abás, para recompensar a los asesinos de judíos y a sus familias, o que había trabajado durante meses con Alemania y Reino Unido para crear un mecanismo comercial destinado a ayudar a los mulás de Irán, que repiten a menudo su intención de borrar a Israel del mapa.

El 20 de febrero, tuvo lugar la decimoquinta manifestación de los «chalecos amarillos» en París sin mayores incidentes. La policía utilizó algunas granadas explosivas, pero nadie resultó herido. No hubo ataques antisemitas. A una mujer con el velo integral, que llevaba un chaleco amarillo con lemas antijudías, se le pidió que se marchara. Iba acompañada por algunos hombres con barba que también llevaban chalecos amarillos. Todos se fueron discretamente.

Al día siguiente, en el centro de París, se celebró otra manifestación. Los defensores de los palestinos se congregaron para exigir la puesta en libertad de «los presos políticos palestinos». Ondearon imágenes de personas condenadas por asesinar judíos que ahora están en cárceles israelíes, y carteles que decían: «Israel asesina a niños palestinos», «Destruyamos el apartheid israelí» y «Muerte a Israel». Macron y el Gobierno francés no parecen considerar problemáticos a los organizadores de esa manifestación.


Comparta este artículo.
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
Advertisement
Deje aquí su propio comentario

Internacional

Así se perdió Francia para los franceses: la criminal complacencia con el Islam en las escuelas

Published

on

En Francia bulle una guerra de baja intensidad que pretende radicalizar la escuela. El ministro de Educación, Jean-Michel Blanquer, reveló que tras la decapitación del docente Samuel Paty, el pasado 6 de octubre, se registraron 800 "incidentes" islamistas en los centros educativos del país. En la imagen (Bertrand Guay/AFP, vía Getty Images), el colegio donde fue asesinado Paty, en Bois-d'Aulne, Conflans-Saint-Honorine.
Comparta este artículo.
  •  
  • 4
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  • 2
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
    6
    Compartidos

«A diferencia de usted y de tantos otros, coronel, Mila jamás se someterá», escribió el padre de la adolescente francesa al director de su academia en una carta publicada por Le Point. El 18 de enero de 2020, Mila O., una chica de 16 años, hizo comentarios insultantes sobre el islam durante un directo que estaba llevando a cabo desde su cuenta de Instagram.

En los comentarios, un chico musulmán le pidió una cita, pero ella le rechazó porque es gay. Entonces, él la acusó de racista y la llamó «sucia lesbiana». En un airado vídeo grabado nada más concluir el directo en el que fue insultada, Mila respondió diciendo que ella «odia la religión».

Mila prosiguió: «El Corán es la religión del odio; sólo hay odio ahí… El islam es una mierda». Desde entonces, ha recibido unos 50.000 mensajes y cartas con amenazas de violación, degollamiento, tortura y decapitación. Y ha tenido que saltar de un centro educativo a otro.

Loading...

Una vez más, Mila se ha visto sin centro al que acudir. En una red social, accidentalmente dio el nombre de su nueva academia militar y la dirección enseguida la excluyó por ser una potencial amenaza para la seguridad de los estudiantes. «Devastado por tanta cobardía», escribió el padre de Mila. «Ni siquiera el Ejército puede protegerla y permitirle seguir con su formación académica. ¿Qué podemos hacer nosotros, sus padres? Para nosotros, esto es una película de terror».

¿Ni siquiera el Ejército francés puede protegerla? «Tiene 17 años y vive como la redacción de Charlie Hebdo, en un búnker. ¡Esto es insoportable!», declaró el abogado de Mila, Richard Malka.

Pocos días después, Caroline L., profesora en la Facultad de Derecho de la Universidad de Aix-Marsella, recibió incontables amenazas de muerte por «islamófoba». El fiscal de Aix-en-Provence abrió una investigación por «insultos públicos por pertenencia a una religión». ¿Su delito? Caroline L. dijo lo siguiente a sus estudiantes:

No hay libertad de conciencia en el islam. Si has nacido de padre musulmán, eres musulmán para toda la vida. Es una suerte de religión transmitida por el sexo. Uno de los mayores problemas que tenemos con el islam, pero desgraciadamente no el único, es que no reconoce la libertad de conciencia, lo cual es absolutamente estremecedor.

El instituto Pierre Joël Bonté de Riom (Puy-de-Dôme) fue clausurado el 11 de enero por «insultos y amenazas de muerte» al profesorado. «Hemos decidido cerrar el centro por los insultos y amenazas de muerte, para proteger a los estudiantes y al personal docente», manifestó un portavoz. Pocas horas después, una profesora de Toulouse, Fatiha Boudjahlat, pidió protección policial tras recibir amenazas de consideración.

En 2015, el Estado Islámico proclamó que había que atacar las escuelas francesas y alentó a sus seguidores a «matar a los profesores»Según el experto en islamismo Gilles Kepel, «para los partidarios del isñam político, la escuela se ha convertido en un bastión que asaltar».

En un artículo en L’Express se señalaba trágicamente que los centros educativos son objeto de violentas campañas islamistas en todo el mundo. En 2014, 132 jóvenes murieron en un mortífero ataque islamista contra una academia militar de Peshawar (Pakistán). Entre 2009 y 2012, el Talibán paquistaní atacó 900 escuelas, según un informe de la ONG International Crisis Group. La premio nobel de la paz Malala Yusafzai, conocida por su lucha por la instrucción de las niñas, fue disparada en la cabeza por un talibán en Swat (Pakistán). Boko Haram, responsable de numerosos ataques en Nigeria, reivindicó el secuestro de 276 chicas en Chibok. En un ataque de islamistas afiliados a Al Qaeda contra la Universidad Garissa de Kenia fueron asesinados 142 estudiantes. En Burkina Faso se han clausurado más de 2.000 escuelas.

En Francia bulle una guerra de baja intensidad que tiene por objeto radicalizar la escuela. Aunque muchos musulmanes no apoyen semejante transformación, el asalto parece haber empezado en 1989, año del bicentenario de la Revolución Francesa y de la publicación en el Hexágono de la novela de Salman Rushdie Los versos satánicos. En Creil, un centro educativo denegó la admisión a tres estudiantes por llevar el velo islámico. Las autoridades francesas trataron de rebajar la tensión mediante el diálogo y el apaciguamiento. No obstante, en un llamamiento publicado por Le Nouvel Observateur y firmado, entre otros, por Alain Finkielkraut y Elisabeth Badinter, varios intelectuales denunciaron el «Múnich de la escuela republicana».

La islamización de la escuela francesa está alcanzando un ritmo vertiginoso. En 1989, el grito fue «¡Profesores, no capitulen!». Desde entonces, algunos de los que se han negado a capitular lo han pagado con la vida.

En octubre de 2020, Samuel Paty, profesor de Historia, fue decapitado por un terrorista checheno por cumplir con su trabajo: instruir a sus alumnos en el respeto a los valores fundacionales de las sociedades occidentales y a las palabras que presiden sus escuelas (libertad, igualdad, fraternidad) debatiendo sobre la libertad de expresión y mostrándoles las viñetas de Mahoma publicadas por Charlie Hebdo.

«La convivencia es una fábula», escribió Alain Finkielkraut tras la decapitación de Paty. «Los espacios que pierde la República son espacios conquistados por el odio a Francia. Los ojos se han abierto, las pruebas ya no pueden seguir siendo ocultadas».

El ministro francés de Educación, Jean Michel Blanquer, reveló que tras la decapitación de Paty se produjeron 800 «incidentes» islamistas en los centros educativos del país.

En el Battières de Lyon, donde Paty empezó su carrera, un docente fue amenazado físicamente. Este profesor de Geografía e Historia había dado una clase sobre libertad de expresión siguiendo el programa de la asignatura. Entre otras cosas, dijo que Emmanuel Macron no es «islamófobo». El padre de uno de los alumnos –de quinto grado– fue a verle y lo desafió delante de testigos. «Fue explícito y muy intrusivo acerca de lo que se podía decir y no se podía decir en las clases», dijo uno de ellos. Conmocionado, el docente fue dado de baja por enfermedad y se le pidió que cambiara de centro.

En un instituto de Caluire-et-Cuire, cerca de Lyon, un estudiante amenazó a un profesor con «cortarle la cabeza». En Gisors, una chica distribuyó entre sus compañeros una imagen de la decapitación de Paty. En Albertville, Saboya, la Policía amonestó a cuatro escolares de diez años y a sus padres porque dijeron en clase que «ese profesor merecía morir». En Grenoble, un extremista musumám fue detenido por amenazar con decapitar a un profesor de Geografía e Historia llamado Laurent que sale en la TV. «Te cortaré la cabeza», le dijo. Laurent estaba preparando un vídeo de homenaje a Paty. En la escuela Pierre Mendès France de Saumur, un estudiante le dijo a su profesor: «Mi padre te decapitará».

Es imposible elaborar una lista exhaustiva de incidentes. Ocurren todos los días.

Una encuesta reciente da cuenta de los niveles de autocensura entre los profesores franceses. Para evitar episodios como esos, la mitad de los docentes admite que se autocensura en clase. Mediente el miedo, el terrorismo y la intimidación, el islamismo está cosechando lo que sembró.

Cómo permitimos al islamismo penetrar en la escuela es el título del libro que acaba de publicar Jean-Pierre Obin sobre el auge del islamismo en los centros educativos franceses. Obin, exinspector general de educación, coordinó en 2004 un informe sobre las manifestaciones de afiliación religiosa en los centros. No era el primer informe de un insider. Bernard Ravet fue, durante 15 años, director de tres de las escuelas más problemáticas de Marsella. En su libro ¿Director de colegio o imán de la República?, Ravet escribió:

El fanatismo lleva golpeando las puertas de decenas de centros desde hace más de diez años (…) Ha invadido el espacio físico de la República, centímetro a centímetro, imponiendo sus signos y parámetros.

El filósofo francés Robert Redeker escribió en 2006:

El islam trata de imponer sus normas en Europa, abrir las piscinas a determinadas horas sólo para las mujeres, prohibir la caricaturización de su credo, exige un menú especial para los niños musulmanes, combate por el uso del velo en la escuela, acusa de islamofobia a los espíritus libres.

Su artículo en Le Figaro se titulaba «¿Qué debería hacer el mundo libre ante la intimidación islamista?». Pocos días después, empezó a recibir amenazas de muerte. «No puedo trabajar y me he visto obligado a ocultarme», afirmó. «De alguna manera, los islamistas están consiguiendo castigarme en el territorio de la república como si fuera culpable de un delito de opinión».

Debimos haber prestado más atención a ese primer caso. Fue el primero en una ya larga serie de ataques contra profesores y centros educativos franceses. Catorce años después, Samuel Paty ha pagado con su vida, un profesor universitario acaba de recibir protección policial y otro ha tenido que abandonar su centro por amenazas. Si los extremistas consiguen intimidar a los colegios y universidades franceses, ¿por qué no van a poder someter a toda la sociedad?


Comparta este artículo.
  •  
  • 4
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  • 2
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
    6
    Compartidos
Continue Reading

Internacional

‘Ley de la libertad’: Polonia comenzará a multar la censura de las Big Tech

Published

on

Comparta este artículo.
  •  
  • 9
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  • 2
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
    11
    Compartidos

El viceministro de justicia de Polonia, Sebastian Kaleta, habló con Breitbart sobre la implementación de la ‘ley de la libertad’ la cual le permitirá al gobierno polaco multar la censura de las Big Tech cuando esta sea detectada.

“Cada vez que se utilice un algoritmo para limitar el alcance, se informará al usuario si se está limitando su alcance y por qué”, explicó el viceministro.

Loading...

El gobierno polaco designó una Junta de Libertad de Expresión que tendrá el poder de ordenar a las compañías de redes sociales restablecer las publicaciones censuradas luego de que los usuarios lo denuncien.

“El proceso de utilizar algoritmos para suprimir determinadas opiniones, siempre que no infrinjan la ley polaca, [será] regulado” y “si las plataformas de redes sociales infringen esta ley, serán multadas”, afirmó el Sr. Kaleta.

El viceministro argumentó que la decisión del gobierno de legislar a las Big Tech responde a que estas compañías se han convertido en un monopolio y fuera de ellas, la gente pierde la habilidad de comunicarse.

“Los propietarios de las compañías de redes sociales no dirigen un negocio cualquiera. Las grandes empresas tecnológicas son ahora monopolios”, dijo Kaleta, que para ilustrar su punto realizó una analogía.

“Imagínate que Alexander Graham Bell decidiera quién puede hablar por teléfono y que Thomas Edison decidiera dónde deben usarse las bombillas”, preguntó el viceministro.

Censura y persecución política, el marxismo de nuestros tiempos

Durante los 4 años de la administración Trump, Facebook, Twitter, Youtube y Google, jugaron un enorme rol en la censura o shadowban (censura invisible, solo el creador del contenido ve sus publicaciones) de las voces conservadoras, de los logros del expresidente y de cualquier contenido considerado políticamente incorrecto.

Para demonizar a Trump cualquier noticia positiva, era reportada como negativa por los medios de comunicación principales, poniendo a un gran segmento de la sociedad en contra de otro.

En los últimos meses de Trump en la Casa Blanca, la censura escaló a tal punto que el expresidente perdió su habilidad de comunicarse con los estadounidenses. De igual modo, aquellos que intentaban hacer eco de los dichos de Trump, también sufrieron censura, aun cuando muchas de estas personas viven de las redes sociales.

Habiendo sido ocupados y sometidos por los soviéticos, el gobierno conservador polaco actual, tiene un buen entendimiento de lo que sucede en el mundo en torno a la censura de las redes sociales y a aquellos que persiguen a los conservadores.

“La presión de la izquierda radical ha pasado de la corrección política blanda a una fase mucho más dura, la de la cultura de la cancelación… [es] muy preocupante, y recuerda más a las normas bolcheviques que a las democráticas”, dijo el viceministro.

Luego de que Trump dejara la Casa Blanca, los demócratas, “celebridades” de Hollywood y personajes famosos, iniciaron una ola de cancelación contra el expresidente y los republicanos que mostraron su apoyo.

Cuentas bancarias cerradas, personas despedidas de su trabajo, donaciones canceladas, e incluso leyes de la actual administración denominando “terroristas” a los estadounidenses que fueron al Capitolio aquel fatídico 6 de enero.

“Las señales de la izquierda son claras: si no estás de acuerdo con nosotros y nos criticas, el “sistema” que hemos creado no sólo hará que te despidan, sino que limitará tu acceso a determinados servicios y productos”, explicó el Sr. Kaleta que llamó a las personas detrás de esta tendencia “neo-marxistas”.

Álvaro Colombres Garmendia


Comparta este artículo.
  •  
  • 9
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  • 2
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
    11
    Compartidos
Continue Reading

Internacional

La suprema estupidez y pertinaz cretinismo de la izquierda «progre»: No ver, no escuchar y no hablar del supremacismo de la izquierda

Published

on

Comparta este artículo.
  •  
  • 1
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  • 1
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
    2
    Compartidos

Los académicos de la Universidad de York han eliminado la imagen de los tres monos sabios de una conferencia de historia del arte por considerar que los personajes representan un «estereotipo racial opresivo».

Todos conocemos el símbolo de los Tres Monos Sabios, ¿verdad? Hay hasta emojis de ellos. Uno se tapa los oídos, otro, los ojos, y el tercero, la boca, una viejísima exhortación a no prestar oídos al mal, no verlo y no hablarlo. Sabiduría oriental de esa que tanto gustaba a los progres de los sesenta y setenta del pasado siglo.

Loading...

Bueno, pues es horriblemente racista y debe desaparecer. Los académicos de la Universidad de York han eliminado la imagen de los tres monos sabios de una conferencia de historia del arte por considerar que los personajes representan un «estereotipo racial opresivo». Veremos cuánto duran los emojis.

Tengo para mí que la corrección política es, entre otras cosas, un medio de desactivar el sentido del humor. Se ponen tan serios, tan trágicos, que da cosa reírse en su cara cuando, en realidad, es la reacción de cualquier persona sana y normal ante sus «más difícil todavía», ante las pruebas de este concurso público de a ver quién dice la mayor estupidez. Y, del mismo modo, estoy convencida de que si respondiéramos colectivamente como nos pide el cuerpo y soltáramos la carcajada, todo el edificio se vendría abajo y podríamos tener una vida aproximadamente normal.

¿A qué «estereotipo racial opresivo» se refieren? Tengan, al menos, el valor de decirlo, para que veamos que son ustedes los últimos racistas de peso y cargo de nuestro tiempo

Pero nadie lo hará. La espiral de virtud es una proyección de estatus y poder, y siempre hay que adelantar por la izquierda para quedarse en el mismo sitio, demoliendo nuestra civilización y sentido común en el proceso.

A ver, señores académicos, que los tres monos en cuestión proceden de la cultura japonesa, un símbolo muy popular en el pueblo japonés entre los años 1185 y 1392. Cuéntennos, augustos próceres del saber, ¿a qué «estereotipo racial opresivo» se refieren? Tengan, al menos, el valor de decirlo, para que veamos que son ustedes los últimos racistas de peso y cargo de nuestro tiempo.

Porque, admitámoslo, el antirracismo de este palo es el último racismo con pase oficial. La ola de antidiscriminación es la cosa más brutalmente discriminatoria, igual que la ‘diversidad’ consiste en aplastar la variedad.

Veamos el caso. Lo único que se nos ocurre para juzgar «estereotipo racial opresivo» este de los tres monos es la identificación de los negros con simios. Y eso, naturalmente, es la prueba evidente de que el único criterio que importa, la única cultura que cuenta, es la nuestra, la de los blancos y, afinando aún más, la del varón heterosexual anglosajón.

«Los académicos neoyorquinos demuestran, una vez más, que en su afán de ser más antirracistas que nadie son los más repulsivamente racistas»

Porque es de cajón que esos monos fueron introducidos por una cultura para la que los negros, sencillamente, no existían, con lo que difícilmente podían pensar en ellos al representarlos. Más: en Occidente, donde no hay monos en la naturaleza, atribuyen a este animal rasgos simbólicos completamente diferentes que en Oriente. Aquí, «hacer el mono» no es exactamente un halago. En Asia, en cambio, es un animal sabio, lleno de connotaciones positivas. En China, el Mono es un signo zodiacal de gran fortuna. Como lo es, por ejemplo, el cerdo, otro animal que en nuestro entorno occidental equivale a un insulto.

Ahora, imagine que se le llama a alguien «león», o «águila». Es poco probable que se ofenda, ¿verdad? Porque nuestra cultura asocia cualidades positivas a esos animales, de un modo completamente arbitrario, porque «perro», un animal tan leal, inteligente y simpático, es un terrible insulto.

A lo que voy: los académicos neoyorquinos demuestran, una vez más, que en su afán de ser más antirracistas que nadie son los más repulsivamente racistas. Primero, viendo una asociación imposible en un antiguo símbolo asiático y, segundo, despreciando por completo cualquier visión cultural que no sea la suya propia, por la que juzgan a todas las demás.

Recuerden bien esto, porque es lo que quieren decir en realidad con «multicultural»: imponer los prejuicios occidentales procedentes de la Ilustración a todas las demás culturas, dejando de ellas la espuma: gastronomía y folclore ocasional.

Es por eso mismo que solo los varones blancos y heterosexuales tienen méritos y deméritos personales, individuales. En mujeres, no blancos y de sexualidades alternativas, su mayor mérito, como estamos viendo en los comentarios sobre el gabinete formado por el presidente Joe Biden, es que tengan esos rasgos que aún se consideran exóticos.


Comparta este artículo.
  •  
  • 1
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  • 1
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
    2
    Compartidos
Continue Reading

Europa

La náusea infinita y el vómito que no cesa. Lavado de cerebro sobre los géneros falsos: Polémica película de la BBC le enseña a los niños que existen más de 100 géneros

Published

on

Comparta este artículo.
  •  
  • 5
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  • 2
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
    7
    Compartidos

Una nueva producción audiovisual educativa para niños de nueve a doce años está generando polémica dado su contenido que afirma que existen más de 100 géneros de sexo y además enseña a los niños que ser transgénero es una forma de ser “felices”.

La película de la BBC titulada “Identidad: comprensión de las identidades sexuales y de género” se ofrece en el sitio web del mencionado medio como parte del “paquete de educación sexual y relaciones” que se financia mediante fondos públicos.

De acuerdo con el Daily Mail, actualmente la mayoría de niños en edad escolar se ven obligados a llevar a cabo sus estudios en línea debido a las cuarentenas impuestas, impidiendo el acceso a las aulas.

Loading...

La película muestra a los niños pequeños confundidos preguntando a adultos sobre sexualidad y género, mientras que a estos se les dice que las identidades de género incluyen ‘bigenero’, ‘género queer’ y ‘pansexual’.

Una sección del largometraje muestra el momento en el que un alumno pregunta cuántas identidades hay, y su profesora Kate, una maestra designada como RSE (Relaciones y Educación sexual) responde a él y otro niño que hay muchas identidades de género, resaltando que ahora hay más de 100.

El lanzamiento de la película se antepuso a la guía publicada por el gobierno de Reino Unido del año pasado en la cual se aconseja a las escuelas que tengan cuidado con enseñar sobre temas sexuales a los niños.

“Los recursos utilizados para enseñar sobre este tema siempre deben ser apropiados para la edad y estar basados ​​en evidencia”, señaló el anuncio, mientras que los maestros “no deben reforzar estereotipos dañinos, por ejemplo, sugiriendo que los niños pueden ser de un género diferente en función de su personalidad”.

Por su parte, la BBC justificó los propósitos de la cuestionada producción argumentando que más de 50 profesores habían participado en la consulta e indicaron que el sitio web de la BBC Teach estaba formalmente establecido, agregando que debido a la naturaleza sensible del tema, se recomendaba a los profesores revisar el contenido antes de verlo con sus alumnos.

Al respecto, la diputada del Partido Conservador de Reino Unido, Jackie Doyle-Price, señaló: “Decirle a los niños que hay más de 100 géneros es una tontería y es potencialmente dañino, ya que corre el riesgo de normalizar algo que es extremadamente raro”.

La producción audiovisual no aborda en ningún momento la actual preocupación que encierra el incremento en el número de niños que afirman querer cambiar de género.

Tampoco toma en cuenta las polémicas intervenciones médicas a las que se someten algunos niños transgénero, como los fármacos bloqueadores de hormonas no probados cuyo uso ha sido efectivamente prohibido por un reciente fallo del Tribunal Superior, según el Daily Mail.

El mismo medio antes citado informó que el centro Tavistock del NHS que ofrece a niños servicios en cuestiones de género, fue calificado la semana pasada como “inadecuado” por una entidad de vigilancia tras descubrir que el personal no llevaba registros básicos de los niños que recibían tratamientos hormonales básicos.

Respecto a la película promovida por la BBC, el comentarista de radio Darren Grimes, expresó a través de su cuenta de Twitter: “Si estas son las ideas de la BBC sobre “educación”, entonces, francamente, prefiero que no se molesten”.


Comparta este artículo.
  •  
  • 5
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  • 2
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
    7
    Compartidos
Continue Reading

Radio Cadena Española

¿Quiere recibir las últimas noticias en TELEGRAM?

ESCALPELO LITERARIO Y CINÉFILO

LOS LÍMITES DE LA MENTE

LA BANDERA ESPAÑOLA

Advertisement
Advertisement
Advertisement
Translate/Traducir »