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Opinión

Acomplejados falsificadores del currículum. Por Jesús Salamanca Alonso

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El PSOE acusa a los demás, pero cuando ellos se enfangan y son pillados, silban a la farola o el habitual «pero no es lo mismo».

No conozco casos de opositores que presenten títulos falsos para optar a pruebas donde se exija una oposición o una prueba de especialización. No conozco profesores, médicos, ingenieros, arquitectos, por poner algunos ejemplos, que hayan falsificado su currículum para presentarse a pruebas específicas. Debe ser que se lo toman en serio. Bien es verdad que estamos ante gente normal, formal, sacrificada, respetuosa con la norma, con equilibrada ética y que aspiran a obtener una plaza para desenvolverse en la vida o servir al prójimo. ¿Sucede lo mismo con los políticos españoles y algunos extranjeros? Las pruebas dicen que no. Y no hay más que echar una mirada a los políticos españoles: entiendo que son personajes acomplejados por carecer de la titulación que les gustaría tener o por querer presumir de tener varias licenciaturas sin haberlas cursado. ¡Qué cobardes demuestran ser!

El caso más sonado fue el de Mónica García, cabeza de lista de Más Madrid para las elecciones del 4-M. Es vergonzoso que, siendo médico (al menos, eso dice ella), llegara a falsificar su currículum constatando que es doctora sin serlo, como el otro doctor «cum fraude» que retoza, plagia y miente en Moncloa. Pero como intentan justificarlo todo echando la culpa al otro o negándolo, llegó a decir la actual ministra de Sanidad que «alguien lo puso en su currículum». ¿Qué podemos esperar de esta señora, que aún no ha resuelto la trampa del chalet ilegal en Cercedilla?   

De esta gente se puede esperar cualquier cosa: el tal Óscar Puente confunde un máster con un cursillo del PSOE dirigido por Tezanos. Begoña Gómez exige que le pongan que es «licenciada» en su currículum. Pilar Bernabé se dice licenciada en Filología Hispánica, pero se quedó en bachiller. El inquisidor aborregado, Pachi López, puso en su currículum que era ingeniero, pero no pasó de primero. José Manuel Franco se licenció falsamente en matemáticas. Yolanda Díaz nunca demostró tener los tres másteres que aparecían en su currículum, pero sí los borró porque eran falsos. Cristina Narbona se doctoró ella sola, sin tribunal ni tesis. Sánchez plagió su tesis doctoral en más de un 50% como quedó demostrado. De esta gente acomplejada por carecer de títulos académicos no se puede esperar nada más allá de la corrupción.  

La ‘pistolera’ de la Asamblea madrileña no plagió, sino que mintió, aunque lo retiró en cuanto pillaron su falsedad. ¿A qué se debe ese complejo de no ser doctora? Era motivo suficiente para dimitir “ipso facto”, pero no lo hizo, por eso añadió a su currículum la categoría de “SINVERGÜENZA HONORIS CAUSA”. Quienes así actúan, tan sólo demuestran que son mediocres sin honradez ni ética y son muy peligrosos.

No todo el mundo tiene que ser licenciado: unos sirven para vendimiar y otros para sacar cestos. Todos necesarios, nadie imprescindible. Buen ejemplo ha dado la diputada del Partido Popular, Noelia Núñez, que, además dimitir con carácter inmediato, ha dado explicaciones en los medios de comunicación. Eso ha hundido a toda la panda de falsificadores socialistas. Tras la publicación de diputados con titulaciones fraudulentas, muchos otros políticos se han apresurado a borrar de su currículum vitae los falsos doctorados, licenciaturas, postgrados no realizados y másteres que jamás cursaron.

En Europa se suele dimitir cuando te pillan en un renuncio, excepto los integrantes de la mafia criminal sanchista y otros despreciables personajes de la vida política española. Este tipo de calaña es en la sectaria izquierda donde más proliferan, fruto de inconfesables complejos y titulitis.  Acuérdense de la exministra, Carmen Montón, que se inventó un máster que no completó.  Posteriormente aparecieron otros con irregularidades: José Manuel Franco Pardo, Pablo Casado, Cristina Cifuentes, que más tarde fue exculpada por los tribunales y declarada inocente.

Me viene a la mente lo sucedido con el ministro de Defensa alemán. Dimitió de su cargo tras demostrarse que había plagiado parte de su tesis doctoral, lo mismo que la entonces ministra de Educación y Ciencia (Annette Schavan), gran plagiadora y a la que Merkel — a pesar de la cercanía entre ambas– abrió la puerta de par en par para que abandonara el Consejo de ministros.

También recuerdo el asunto del presidente de Hungría en 2012: dimitió por plagiar su tesis doctoral diez años antes. El caso del húngaro, Pal Schmitt, tiene muchas similitudes con el del presidente español, Pedro Sánchez, aunque este último la plagió en mucha mayor cantidad: su actitud de desprecio hacia la ciudadanía demuestra su obsesión por el poder, su nula preparación investigadora, su excesiva cara dura, su mafioso liderazgo y, según algunos, su enfermiza inclinación por mentir, negarlo todo, culpar al prójimo de sus errores e ineptitud.  

Otro caso parecido al de Pedro Sánchez fue el de Silvana Koch-Mehrin que, siendo vicepresidenta del Parlamento Europeo, se vio obligada a dimitir porque había incluido en su tesis párrafos enteros de anteriores trabajos académicos. ¡Qué manía con decir que son lo que no son! ¿Es chulería? ¿Es presunción basada en la torpeza y la ignorancia? Sin duda, detrás de esos plagios y falsedades hay una explicación amplia que puede ir desde la falsa presunción hasta el complejo de inferioridad, pasando por el narcisismo del sinvergüenza.

Hasta ahora ningún socialista plagiario ha dimitido y el PP los tiene cogidos por los estatutos. La dimisión de Noelia ha pillado a los falsificadores con el pie cambiado, aunque España es olvidadiza. Dudo que dimita alguno de los falsificadores, sobre todo los que no tienen oficio al que reintegrarse para tener un sustento económico. El PSOE acusa a los demás, pero cuando ellos se enfangan y son pillados, silban a la farola o el habitual «pero no es lo mismo». Justo es decir que, en otra época, algunos dimitieron con menos motivos.

Estamos obligados a distinguir entre la honradez y la degeneración política. Ahí tienen al ministro de Educación italiano, quien dimitió por falta de presupuesto en su cartera y que descentró hasta al entonces presidente del Consejo de ministros, Giuseppe Conte. Y no olviden a Magens Jensen, ministro danés, a quien le faltó tiempo para marcharse tras el sacrificio de 17 millones de visones.

Podría citar bastantes ejemplos de dimisiones en España (no durante el corrompido sanchismo) y en la Unión Europea. Las hay muy curiosas y sorprendentes. Los más habituales son por multas de tráfico, disconformidad con los presupuestos asignados, incompatibilidad ministerial, desavenencias personales y plagio de doctorados o publicaciones varias. La más frecuente es el plagio de tesis doctorales, con retirada del título, incluso.

Veremos cómo acaba nuestro «doctor cum fraude», Pedro Sánchez y su «catedrática» de pacotilla, claras muestras de candidatos a un profundo estudio psiquiátrico.

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Opinión

Cutre sanchismo bolivariano, corrupto y caprichoso. Por Jesús Salamanca Alonso

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«Esa penetración en las instituciones se ha hecho de forma cutre, rácana y con intención de engorde de bolsillos, a pesar del desprestigio que ello supone…»

 

Ya no lo pueden ocultar. Se les ha visto enseguida el pelo de la dehesa y han mostrado un alto grado de chulería, bandolerismo e inusual acomodo sin importarles la ciudadanía. Con muy mala fe y peores intenciones, el sanchismo de bragueta caliente ha penetrado en las instituciones como elefante en cacharrería. Y lo han hecho con la colaboración y aquiescencia de esos pequeños partidos asalvajados, sin perspectiva, sin futuro y con miedo a quedar fuera del parlamento; me refiero a los socios del sanchismo, hoy corrompido por los cuatro costados, sin nada que ofrecer y mucho que penar por sus desmanes, presuntos delitos, comisiones ilegales, mordidas brutales, enriquecimiento ilícito, contrabando de joyas y cuentas opacas entre otras gracietas. Ayer decíamos que «el que paga por llegar, llega para robar». Y así ha sido. ¿Ha cambiado algo de ayer a hoy?

Esa penetración en las instituciones se ha hecho de forma cutre, rácana y con intención de engorde de bolsillos, a pesar del desprestigio que ello supone, el riesgo de ser juzgado y la garantía de ser un pasante más de centro penitenciario. Solo apreciaremos una brisa de esperanza cuando el castigo de la prisión acoja a los comisionistas, golpistas, francotiradores del deshonor, corruptos, titulares de «offshore» y abusadores aprovechados del Erario Público. Tranquilos que en Hacienda también se refugian algunos, como se ha podido comprobar. ¿Acaso creen que la cúpula del ministerio de Hacienda, recién dimitida, ha dado el paso por deporte? «Átate los machos, María Jesús, que empiezan a sonar esquilas, vociferar denunciantes y llegar documentación a quien debe basarse en ella y después condenar».

La situación política de corruptos, acosadores y jueces responsables se pone interesante. No hay más que fijarse en la judicialización del sobre de Víctor de Aldama. En este sentido, Donald Trump se ha comprometido a que, de no decir la verdad la «cacatúa» venezolana, acabará en prisión. Pero ha ido más lejos el «amenazador» presidente, de ahí que haya comprometido su palabra. Antes o después, y tras ser buenos amigos, Aldama y Delcy han acabado como el rosario de la Aurora. Para quien no lo sepa, o no lo recuerde, Delcy Rodr´guez ha sido la primera responsable de asesinatos, abundante narcotráfico, procuradora de presuntas riquezas con destino a Rodríguez Zapatero y ha saqueado el petróleo venezolano para dárselo a Cuba, lo que ha supuesto un incontable enriquecimiento para ella. Con ese petróleo no se podía traficar.

Me gustaría saber qué ha tenido que ver Delcy Rodríguez en la muerte de Paco Suárez. Tal vez, todo. No lo puede negar. Quizá nada tuvo que ver Zapatero. Yo no le creo capaz, pero no pongo la mano por un sanchista ni para colgar su abrigo. Están empezando a recoger lo que han sembrado. La delincuencia sanchista me agobia, delinquen más deprisa de lo que puedo abarcar. Hoy me entero que PDVSA estaba defendida por Baltasar Garzón; conste que lo cuenta el «Pollo» Carvajal, el mismo que acusa a Garzón de haberse «llevado mucho dinero», pero ni da pruebas ni lo aclara ni lo explica, ¿será que esa información no me ha llegado o es que tira la piedra y disimula la mano?

Tras las fechorías de Delcy, se nota que ha ganado en inseguridad sobre su persona. ¿Venían las «joyas de Nefertiti» en alguna de las cuarenta maletas del aeropuerto? Ha demostrado que colaboró con el PSOE a tiempo total, desde callar trapacerías hasta ocultar las mentiras que se han dicho sobre la falsa liberación de presos por parte de Zapatero y el episodio de Edmundo González, pasando por la posible entrega de mina de otro y joyas sin controlar tras expropiarlas, al menos es lo que cuenta el «Pollo», que más tiene de gallo que de cobardica. Eso, sí, el expresidente, Rodríguez Zapatero, que no vuelva a hablar de liberación de presos bolivarianos porque no lo ha hecho.

Esa falsa liberación y sus amenazas a presos del helicoide, tan solo son palabras vacías del ministro Albares para tapar su propia inutilidad en el exterior. No coincide lo dicho por el «joyero» Zapatero con lo que cuentan los presos y la ciudadanía venezolana. Al «Zapa», como le llaman en Caracas, le consideran una de las personas que más ha colaborado con el régimen y más daño ha hecho a los venezolanos, de ahí su miedo a que hablen Corina Machado, Trump, Edmundo González, Diosdado Cabello y el «Pollo» Carvajal. Ya solo le falta decir a Rodríguez Zapatero que el helicoide y la tumba eran un «resort», un invento de la oposición y un chiringuito financiero para los presos políticos, con ahorro obligatorio.

¿De dónde venía el dinero de las comisiones y mordidas de Rodríguez Zapatero y sus hijas? Canta, canta, José Luis, que te va a arder la lengua. Se habla de unos trabajos, llevados a cabo por las «góticas», que no tenían el valor de lo que ingresaban. ¿Y pensaba ZP que no se iban a investigar esas cantidades astronómicas? Todos sanchistas y «zapateristas» nos toman por imbéciles hasta que alguien los orina en la oreja para que crean que llueve. José Luis estaba convencido que nadie le metería mano por haber sido presidente. Demostraba ser un chulo de estantería, sin más, como Patxi López ante las preguntas del considerado y profesional de la comunicación, Vito Quiles.

A la vista de lo sucedido, estamos ante un mentiroso compulsivo y lo hemos visto en el tema de las joyas: ha dado varias versiones diferentes y difíciles de creer. Es tan torpe que, con tal de que nos creamos sus inventados relatos, lo mismos le da planchar huevos que freír corbatas o arrastrar catedrales. Si bien es tan chapucero y mentiroso como Sánchez, también es falso, corrupto y zángano, además de irresponsable. ¿A quién se le ocurre pringar a sus hijas en su trama, sabiendo que pueden acabar en prisión como él? El tiempo dará fe de cuanto digo. De momento, la doy yo. Al «Bambi» se le ha caído el sombrajo. Hoy tiene menos credibilidad que la directora general de la Guardia Civil, el DAO y la fiscalía general del Estado juntos.

¿Tendrá Zapatero la hombría, categoría moral y dignidad de renunciar al doctorado que la Universidad de León (ULE) le regalo por desconocimiento de sus fechorías y abusos posteriores? ¿Qué mérito y merecimiento tenía este señor? ¿Tendrá dignidad Fernández Mañueco para exigir a la ULE que le retire el doctorado?

Supongo que algo tendrá que decir la Junta de Castilla y León de este caso y de las acusaciones de corrupción al todavía presunto, y tal vez futuro imputado por la UCO, exalcalde soriano.

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