Opinión
Ambiente hostil en la economía española. Por Jesús Salamanca Alonso
Miedo me da cuando estén disponibles los otros 70.000M y los 3.000M que recientemente nos ha adjudicado Bruselas por ser el país más retrasado en los planes de recuperación tras la pandemia.
En una situación económica como la actual, pero con la derecha en el Gobierno, los sindicatos sectarios de clase llevarían meses pintando pancartas y organizando algaradas en la calle. Hoy por hoy tienen lleno el pesebre y no precisan levantar la voz, no sea que contraríen al amo y no vuelvan a llenar el dornajo. Está siendo ejemplar el paso que VOX ha dado en Castilla y León, tras el «Pacto de la Esperanza» con la «derechita cobarde» del incendiario, Fernández Mañueco.
Todo un ejemplo por parte de García-Gallardo lo de reducir las subvenciones a los sindicatos clasistas, algo que nunca se atrevió a hacer el partido del actual líder derechista, Núñez Feijóo. Reducir la mamandurria sindical un 50% es un pasito, es subir un peldaño, pero el camino se ha abierto y hay que impedir que se vuelva a cerrar.
No importa el polvo que se levante durante la andadura, pero habrá merecido la pena, incluso lo agradecerán las arcas públicas. Y no me vengan con lo de supeditar las subvenciones a los acuerdos de negociación. ¿No se ha hecho ya suficiente daño a los trabajadores? Empecemos por trabajar para que esos «sindicatos de hamaca» se mantengan exclusivamente de las cuotas de sus afiliados.
El ambiente económico de la nación es un ambiente enrarecido, incluso hostil me atrevería a decir: la inflación va al alza y los tipos de interés también. No obstante, el crecimiento económico no está en su mejor momento. Por eso, si se devuelve un solo euro a Europa, porque no se han sabido gastar los fondos «Next», será el momento de incrementar el acoso ciudadano al «El mentiroso» con gritos e improperios allí donde acude. Y eso que sigue ocultando sus temores por la continuada corrupción de su Gobierno de despropósito y brutalidades descabelladas.
¿Con qué motores cuenta actualmente nuestra economía? Si la memoria no me falla, sólo cuenta con dos; hablamos del turismo y de los fondos europeos. Al menos ese es el convencimiento de la «confundida oficial», Nadia Calviño, más preocupada de que su «melocotón» corrupto no acabe en la cárcel que de la economía del país en sí. Cierto es que la vicepresidenta primera y ministra de Economía no debe de dormir a pata suelta por la infinidad de errores que cometió en el Plan de Estabilidad que remitió a Bruselas allá por el mes de abril. Transcurridos tres meses no se ha cumplido ninguno de sus pronósticos y hasta el banco de España le da capones a diario y pescozones cada semana.
Nadie duda de que el turismo puede ser ese revulsivo que precisa la economía española y, hasta el momento, todos los indicios apuntan a ello. Veremos si la subida de tipos, a la que puede verse obligado el BCE en las próximas semanas, no trunca el sueño de los sufridos trabajadores españoles. Piensen que existe la preocupación de que la inmigración ilegal ahuyente a muchos sectores del turismo en determinadas zonas, lo mismo que la abominable prolongación de la invasión rusa a Ucrania.
El otro motor al que nos referíamos son los fondos europeos «Next Generation». Los datos oficiales demuestran que el Gobierno de Sánchez ha sido incapaz de hacer llegar esos a las empresas que los precisan. Buena parte de la culpa de ello la tiene el propio Gobierno que viene falseando la realidad desde que los fondos estaban en proyecto. Ha sido incapaz de crear una agencia que estableciera criterios adecuados para la distribución de dichos fondos y la valoración de planes realmente necesarios. No quiero terminar el artículo sin dejar constancia de cómo también se reparte ese dinero a los sindicatos sectoriales para arreglar sedes que albergan a los «vividores» del podrido sistema sindical. ¡Es lo que nos faltaba por ver dentro de la podredumbre socialcomunista!
El propio Gobierno ha reconocido el fracaso en la distribución de los reseñados fondos. Según la vicepresidenta primera, únicamente se han desembolsado 13.000 millones de los 50.000 que se recibieron inicialmente; es decir, un 26% del total. Y como ahí también meten mano las autonomías, cuando reciben el dinero del Estado, pues resulta que a las empresas ni siquiera ha llegado el 11 o 12%. El sistema fijado para repartir esos fondos es para correr a gorrazos a todo el Ministerio de Economía y también a gran parte del de Hacienda. ¡Ay, si fuera la ciudadanía quien tuviera que ingresar dinero en la Hacienda Pública!
Las protestas de los empresarios no se han hecho esperar. Esos han criticado la lentitud en la recepción de las ayudas, los confusos criterios existentes, las dificultades de que llegue el dinero para aquello que se pidió y el caos existente. Precisamente eso es lo que ha hecho desistir a muchos empresarios del proyecto inicialmente presentado. Además de cornudo apaleado.
Con este desgobierno, la informalidad de España está garantizada, al igual que el incumplimiento de los plazos. Tengan presente que miles de millones son devueltos por la inadaptación de las ayudas a los requisitos planteados por la Unión Europea. En muchas ocasiones, el empresariado se pierde entre la burocracia y acaba por desistir de la ayuda. También en esto de las ayudas ha sido un fracaso la UE, lo mismo que lo está siendo respecto a la invasión de Ucrania: me suena a algo así como «¡Ahí van armas y otros medios bélicos, pero mataros entre vosotros!»
Miedo me da cuando estén disponibles los otros 70.000 millones y los 3.000 millones que recientemente nos ha adjudicado Bruselas por ser el país más retrasado en los planes de recuperación tras la pandemia. Pero no se preocupen, amigos lectores, porque Pedro Sánchez «El mentiroso» echará la culpa a alguien, seguramente a la falta de personal para distribuir los fondos que llegan de Europa. ¡Como si no se le hubiese advertido antes de recibirlos! ¡Miente hasta cuando duerme!
España
Los sindicatos reactivarán algaradas y movilizaciones. Por Jesús Salamanca Alonso
«La falta de experiencia en la formación de equipos de trabajo y en gobernar instituciones puede hacer que VOX interfiera en cuestiones que deben darse por superadas»
Con tanta ayuda pública, los sindicatos mayoritarios viven en la abundancia como señores feudales venidos a menos. Permiten llevar una vida de lujos y privilegios; eso hizo hace unos años que, en algunas sedes de las formaciones mayoritarias, colgaran longanizas como forma de llamarlos «chorizos»: esas debieron de ser bien acogidas porque no las devolvieron, confirmando lo que ya se sabía.
Mientras se dan una vida de lujo y sin sobresaltos, los trabajadores ven cómo los recortan y aprietan cada vez más. Por eso, la ciudadanía en general, exige que sean los afiliados quienes mantengan a esas organizaciones tan costosas, tan poco rentables y desprestigiadas. Protestar, deben de protestar mucho, pero en lo de trabajar ya tengo más dudas y una prueba es que más del 30% de los convenios colectivos siguen sin aprobar, pero como no afecta directamente al bolsillo de ellos, pues tranquilidad, no hay prisa. Si esa es su forma de actuar en todo, mejor que cierren sus sedes, envíen al tajo a sus liberados y se jubilen los dirigentes, que ya chirría y molesta hasta su imagen degradada y despreciada sindicalmente.
¡Qué diferencia, de lidiar con esta gente que se agarra como lapas al sillón, a negociar con Marcelino Camacho, Nicolás Redondo y, posteriormente, José Mª Fidalgo y Cándido Méndez! Hay que destacar que Nicolás Redondo luchó y padeció el franquismo y siempre fue un referente en la lucha obrera en las acerías navales de Vascongadas. Y puesto que vive en el mismo municipio del que es natural Patxi López, no estaría de más que le diera unas lecciones de urbanidad, educación básica, cortesía, dignidad y protocolo; tal vez de esa forma dejaría de hacer el ridículo en las controladas y sesgadas ruedas de prensa del Congreso de los Diputados, más propias de un dictador que de un demócrata. No por casualidad lo llaman «el zorro del Congreso» por sus espantadas.
Volvamos al gran logro que ya planifican las comunidades donde la derecha y VOX trabajan para formar Gobierno: la eliminación y dependencia de las ayudas públicas. Andalucía lo tiene claro y ya ha anunciado que retirará el 50% de las ayudas sindicales. Sin duda, es un intento fallido, ya que debe ser el 100% si no quiere tener problemas a corto plazo, lo mismo que Castilla y León. De Aragón apenas ha trascendido nada al respecto, pero es firme el convencimiento de seguir la misma línea que las demás comunidades. Extremadura también acabará con ese atropello que ha existido durante años: tal vez se chupen menos cabezas de gamba y se respete más a los pobres crustáceos emparentados con el langostino y el camarón.
Lo prometido por Andalucía es el camino que seguirán las demás, excepto las dos comunidades rebeldes, más egoístas y aprovechadas e insolidarias. También es el momento de que los trabajadores se organicen contra los sindicatos sectarios y de clase y convoquen movilizaciones contra ellos. En una reunión de amigos, el más político de todos comentaba que «si VOX no cumple su compromiso, lo mejor es que no participe en los gobiernos autonómicos y calle en lo sucesivo» La falta de experiencia en la formación de equipos de trabajo y en gobernar instituciones puede hacer que VOX interfiera en cuestiones que deben darse por superadas. Desde que se celebraron las elecciones ya va siendo hora de que se formen los gobiernos. Han perdido demasiado tiempo con la constitución de las mesas de cada Parlamento y cualquiera diría que les da miedo dar el paso de formar los gobiernos. ¡A trabajar, gandules!

A ver si es verdad que se les acaba el abuso público y se inicia la transparencia que nunca ha existido, ni en las comunidades y no digamos en el Gobierno central donde nos ocultan hasta los viajes viciosos, lascivos y deshonestos del Falcon al ser declarados treinta y nueve de ellos como secreto de Estado. Eso no huele bien y menos los que llevaban destino a República Dominicana y a Venezuela vía Colombia.
Llevamos sin una huelga general muchos años y no será que no ha habido motivos para ello: corrupción, latrocinio, malversación, mordidas, comisiones, nula transparencia, ataques a los jueces, corrupción del exfiscal general y otras instancias más respetables que el Gobierno del felón «cum fraude». Ahora que se sienten rechazados los sindicatos, las huelgas se cuadruplican en este año 2026, debido al bloqueo de las negociaciones salariales. Más de un 30% de los trabajadores están afectados.
Hay que recordar que desde 2022 parecía que la relación entre empresas y trabajadores se había normalizado o, por lo menos, se había calmado debido al acuerdo entre CEOE, Cepyme y el sindicalismo fantasma de la izquierda bolchevique, protegidos por doña Yolanda «Tucán», hoy caída en desgracia en el Gobierno sanchista. Sus traiciones al sanchismo y a Podemos le han pasado factura. Nadie le admite en sus filas porque lo que toca, lo desgobierna. ¡Si tendrá capacidad de traición y facilidad para la misma que hasta a su principal mentor lo «apuñaló» por la espalda! ¿Se acuerdan de Xosé Manuel Beiras, político y economista gallego, además de líder del BNG? Si a ello añaden la protección y encubrimiento al pederasta Ramiro Santalices por pare de Yolanda, pues ya tienen todos los ingredientes para que nadie se fie de ella y genere un rechazo brutal, menos en UGT y CC.OO. a quienes ha regado de euros y prebendas.
Las solicitudes de huelga y los conflictos laborales ya han comenzado y aumentarán si hay adelanto electoral y se hunde, como es previsible, la zurda sindical, falsaria y ruinosa. Quienes llevan siete años tirándose a la bartola se reactivarán con las algaradas y las movilizaciones.
Tan sólo las huestes del felón tranquilizan a esos sindicatos radicales y reaccionarios cuyo logro de la «derechita cobarde» será eliminar por completo las abundantes ayudas y subvenciones públicas que reciben los dos sindicatos sectarios y falsarios amparados y amamantados también por la mafia criminal sanchista.
