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Aparecen pintadas en la sede de Vox Torre-Pacheco

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El candidato de Vox a la alcaldía de Torre-Pacheco, José Francisco Garre (Pepe Paco), ha cubierto la pintada en el muro de La Algodonera donde se leía “Vota Vox”, en una acción con la que la formación quiere demostrar su compromiso con el civismo y la limpieza del municipio.

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“Desde Vox Torre-Pacheco no estamos de acuerdo con estos actos, que no nos representan y no tienen nada que ver con nuestro partido”, dijo Pepe Paco Garre sobre la pintada, hecha por desconocidos en la víspera de las pasadas elecciones generales.

“Hacer pintadas no es nuestra forma de trabajar, y siempre estaremos dispuestos a reparar este tipo de actos incívicos, incluso cuando recojan mensajes a favor de nuestro partido o nuestras ideas”, añadió Garre.

El aspirante a la alcaldía de Torre-Pacheco estuvo acompañado por varios de sus compañeros en la lista de Vox para los comicios locales del 26 de mayo, que también colaboraron en volver a pintar el muro de blanco.

Vox Torre-Pacheco cubrió la pintada con el consentimiento del propietario de La Algodonera.


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La familia Pujol Ferrusola es una organización criminal

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El juez de la Audiencia Nacional José de la Mata propone juzgar a los miembros de la familia Pujol Ferrusola por formar una organización criminal que, aprovechando su posición privilegiada de ascendencia en la vida política, social y económica catalana durante décadas, acumuló un patrimonio desmedido directamente relacionado con percepciones económicas derivadas de actividades corruptas.

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En el auto de pase a procedimiento abreviado, que pone fin a la instrucción de la pieza principal de este caso, el titular del Juzgado Central de Instrucción 5 considera que los hechos investigados serían constitutivos de delitos de organización criminal o asociación ilícita, blanqueo de capitales, contra la Hacienda Pública y falsedad documental.

En la resolución, el juez procede contra el expresidente Jordi Pujol, su mujer Marta Ferrusola y contra sus siete hijos, además de contra otras 18 personas que participaron o colaboraron en las actividades ilegales, entre ellos la exmujer de Jordi Pujol Ferrusola, Mercé Gironés, o los empresarios Luis Delso Heras, Carlos Sumarroca Coixet y Carlos Sumarroca Claverol. Acuerda también el sobreseimiento provisional parcial de la causa en relación con Ramón Gironés Riera, Ana Vidal Maragall y Amelia Barrigón Lafita.

El auto, de 509 páginas, explica que la investigación durante estos años ha acreditado que la familia Pujol Ferrusola ha aprovechado su posición privilegiada de ascendencia en la vida política, social y económica catalana durante decenios, “para acumular un patrimonio desmedido, directamente relacionado con percepciones económicas derivadas de actividades corruptas”. Parte de esas actividades, subraya el juez, coincidieron en el tiempo con la Presidencia de Cataluña que ostentó Pujo entre 1980 y 2003.

La procedencia de dicho patrimonio, señala el juez, proviene de distintas fuentes que, en algún caso es desconocida, si bien, incide, no existen indicios sólidos que acreditan que no proviene, como se alega por los miembros de la familia, de una herencia familiar procedente del abuelo Florensi Pujol Brugat.

“A lo largo de la investigación -señala el juez- no se ha aportado elemento alguno que permita contrastar la veracidad de esta versión, ni tampoco se ha suministrado explicación alguna razonable y contrastable por ninguno de las personas investigadas de esta familia sobre este particular”.

Así, paradójicamente, explica de la Mata, los investigados niegan tener conocimiento del lugar donde estuvo el legado; la entidad o entidades bancarias donde estuvo depositado o fue administrado; el momento y forma en que llegó a Andorra; y la cuenta o productos financieros en que estuvo invertido (más allá de meras generalidades).

En ocasiones, continúa De la Mata, el origen de los fondos está en los pagos ilícitos realizados por terceras personas, en su mayor parte vinculadas con distintas empresas, que realizaban pagos millonarios a la familia, disimulados bajo distintas estructuras societarias más o menos sofisticadas y utilizando diferentes paraísos fiscales y fórmulas contractuales. Todos estos contratos simulados encontraban su contraprestación en el ejercicio de concretas influencias por parte de la familia Pujol Ferrusola en adjudicaciones, cambios de calificación urbanística, adjudicación de concesiones, etc., a lo largo y ancho del espacio geográfico catalán.

Otras veces, apunta el magistrado, los pagos a la familia se verificaban simplemente para congraciarse con la misma o para mantener la buena relación que ya tuvieran con ellos y así hacerse acreedores a futuras adjudicaciones y favores políticos y contractuales.

Todos estos pagos se hacían, en algunos casos, simulando supuestas operaciones contractuales de asesoramiento en los campos más variados, dotadas de la más perfecta apariencia de regularidad formal, “cuya existencia real no ha quedado acreditada”, señala. De hecho, añade, en múltiples ocasiones ha quedado acreditado exactamente lo contrario, es decir, la inexistencia del supuesto negocio subyacente. En otros casos, los contratos de intermediación o asesoramiento se engranaban en operaciones económicas reales, a las que se agregaba el coste asociado al pago irregular que se realizaba a la familia Pujol Ferrusola.

Una organización criminal liderada por Jordi Pujol Soley y con reparto de tareas

De la Mata explica que el liderazgo de la organización estaba encarnado en Jordi Pujol Soley y Marta Ferrusola Llados quien, de hecho, se autodenominaba la “madre superiora de la congregación”. Debajo de estos y siguiendo sus instrucciones se encontraba Jordi Pujol Ferrusola (“el capellán de la parroquia”).

El auto indica que Jordi Pujol Ferrusola asumió la dirección de toda la estrategia y la recepción y distribución de las cantidades ilícitas entre sus padres y sus hermanos. El juez considera que este ha admitido que todas las operaciones que se llevaron a cabo en las cuentas de Andorra, todos los movimientos que se realizaron en las mismas y buena parte de los “negocios” en que invirtió durante años, estuvieron directamente relacionados con el patrimonio económico que gestionaba para sí y su familia. También tenía capacidad para dar instrucciones a los gestores bancarios sobre las cuentas particulares de cada uno de los miembros de la familia, apunta el juez.

El resto de los hermanos (Josep, Pere, Oleguer, Oriol, Marta y Mireia), sin perjuicio de su participación individual en determinados “negocios” u operaciones, seguían las instrucciones de Jordi Pujol Ferrusola abriendo sus propias posiciones bancarias en Andorra, gestionando los capitales que eran “distribuidos” por aquel y tomando decisiones a lo largo de los años para mantener oculto su patrimonio ilícito.

No obstante, el rol más preeminente de Jordi Pujol Ferrusola y su carácter de responsable principal de la recepción y distribución de dinero entre los miembros de la familia, en alguna ocasión fueron Josep Pujol Ferrusola, Oleguer Pujol Ferrusola o Pere Pujol Ferrusola los que realizaron las transferencias a sus hermanos.

Otras personas, por último, colaboraron estrechamente con la organización, con carácter transversal, permanente y sistémico, aportando sus estructuras mercantiles y fungiendo como intermediarios para asegurar la opacidad de los pagos y servir de parapeto a los auténticos beneficiarios de las operaciones.

El instructor explica que en este caso se cumplen los requisitos doctrinales del delito de organización criminal con diversos niveles jerárquicos, una estructura planificada y permanencia en el tiempo, desde que se abrieron las primeras cuentas corrientes en Andorra en 1992 hasta que la familia cerró sus últimas fundaciones en 2014.

Una organización con la finalidad de obtener multimillonarios beneficios ilícitos

Esta organización criminal, concluye el juez, tenía finalidad claramente ilícita: “obtener multimillonarias beneficios ilícitos mediante actividades falsarias y corruptas”.

A lo largo de las 509 páginas del escrito, el magistrado detalla todas las operaciones orquestadas por la familia durante estos años y que les reportó cantidades multimillonarias sin razón alguna.

En relación con el delito de blanqueo de capitales, De la Mata sostiene que “es claro que todos estos actos se realizaron con el único ánimo de ocultar o encubrir el origen ilícito del dinero y situarlo así en el circuito económico legal, al que hacían retornar de forma encubierta, ya que esa fue precisamente la finalidad que pretendían conseguir con el sistema que crearon, pues con anterioridad al mismo el dinero se hacía llegar a la familia directamente en “negro», en metálico, por lo que la ejecución de dichos actos fue intencionadamente realizada para buscar la ocultación de la ilicitud de los fondos”.

La resolución del juez advierte de las pautas comunes de actuación en la estrategia defensiva de los investigados en el sentido de negar todos ellos conocer detalles incluso sobre la propia coartada que aportan sobre el origen de los capitales que se repartieron entre todos, “de modo que la confabulación y la organización se extiende hasta el día de hoy”.

 

PD: Dedicado a Victoria Álvarez. 


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Colaboraciones

MEMORIA HISTÓRICA REAL: La crisis sanitaria actual y Franco, por Juan Chicharro Ortega

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Franco en el sanatorio antituberculoso de Guadarrama (Madrid), el 23 de febrero de 1949
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A lo largo de los dos últimos años la figura de Franco ha estado de forma cuasi permanente en los medios. La profanación de su tumba, objetivo del Sr. Sánchez y de sus colegas comunistas, era el motivo principal de esta presencia mediática pero también los ataques continuos a su familia y, desde luego, a quienes defienden lo que significó su mandato para España, como, por ejemplo, la Fundación Nacional Francisco Franco.

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Sí, el Sr. Sánchez consiguió su propósito de profanar la tumba de Franco, trasladar sus restos a Mingorrubio y mantenerlos allí secuestrados en una situación seguramente sin parangón en el mundo. Algo extraño en una democracia occidental pero no tanto en un régimen socialcomunista como en el que nos encontramos.

No es intención de estas líneas reiterarme en lo acaecido durante los dos últimos años sino incidir siquiera en la presencia aunque sea implícita y subliminal de Francisco Franco en el desarrollo de esta crisis sanitaria en la que nos encontramos.

Sí, no se extrañen de esto que digo pues la titánica lucha que nuestros sanitarios están llevando a cabo, pese a la incompetencia e inutilidad manifiesta de la gestión política del Sr. Sánchez, se ha fundamentado en muchas cosas pero sobre todo en la pervivencia de una red sanitaria pública organizada y construida por el régimen de Francisco Franco. De hecho, no pocos de los grandes hospitales españoles, por no decir la inmensa mayoría , llamados entonces ciudades o residencias sanitarias, fueron inaugurados por el Generalísimo.

Sería prolijo explicar aquí todo el proceso organizativo y normativo que comenzó con el Seguro Obligatorio de Enfermedad de 1942, pasando a la Ley de Bases de la Sanidad Nacional de 1944 y que culminó en 1963 con la Ley de Bases de la Seguridad Social. Y aún más lo sería darles una relación o lista según datos incompletos de 1974-1975 que el total de la infraestructura sanitaria creada por Franco se desglosaba en: 15 Ciudades Sanitarias más 2 Centros especiales y el Centro Nacional de Rehabilitación de Parapléjicos; 65 Residencias Sanitarias; 7 Hospitales Clínicos; 242 ambulatorios, más otros 207 ambulatorios provisionales; 260 Consultorios y 6 Centros de diagnóstico y tratamiento junto con otras instalaciones de nivel local.

Sería imposible abordar esta cuestión en el espacio de este breve artículo, pero si se repasa el listado desde la primera residencia inaugurada en 1949 hasta las que estaban levantándose o en fase inicial cuando Franco falleció en una de sus residencias sanitarias en 1975, es fácil percibir que ahí están la inmensa mayoría de los grandes hospitales españoles, centros de investigación, algunos situados entre los mejores de Europa.

A todos ellos en una acción de vergüenza nacional, para unos y otros, les han cambiado el nombre con la única intención de no identificar esta inmensa labor social llevada a cabo en España por Francisco Franco.

No los expongo aquí por cuestión de espacio más si hubiera alguien interesado en conocer algo más le recomiendo acuda a la página web de la FNFF donde, en un magnífico informe, el historiador Francisco Torres lo detalla en gran medida.

Leo al escribir estas líneas en «Abc» citar de nuevo a Franco como consecuencia de la censura marxista que el Sr. Marlaska quiere imponer a quienes no opinen como el Gobierno cuasi comunista que preside el Sr. Sánchez. Y es que en esa columna, que prefiero no citar, el articulista se acuerda de Franco a propósito de la censura. Le disculparé pues siendo joven pertenece a esa generación que convenientemente adoctrinada desconoce la totalidad de lo que significó para España la labor social de Francisco Franco.

Hoy en estas línea he intentado una ligera aproximación a que la batalla sanitaria que se libra en hoy en España tiene un componente muy importante en la red hospitalaria que se creó entre 1940 y 1975.

Y ese recuerdo se acentúa cuando viendo la gran labor desarrollada con la impresionante instalación de hospitales como el creado en Ifema uno advierte que no hubieran sido necesarios si no se hubieran desmantelado enormes complejos hospitalarios después de 1975 en beneficio de la sanidad privada. ¿Les suenan el Hospital del Aire o el del Generalísimo en Madrid o el Militar de Sevilla?

Sí, termino. La presencia implícita subliminal de Francisco Franco en esta crisis sanitaria está presente.

A Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César.


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Dos catástrofes españolas con naufragios, pandemias y muerte (II): la tragedia del Valbanera, el “Titanic canario”

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En esta segunda entrega de tragedias navales españolas, queremos comentaros el desconocido caso del que yo llamo el “Titanic canario” y cuya historia, a mi juicio, es de lo más apasionante por varios motivos. Juzguen ustedes mismos.

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En primer lugar, tenemos la circunstancia de que se trata de un buque español, el Valbanera, con pasaje y tripulación españolas, casi en su totalidad, y era un vapor que unía los puertos de nuestra patria con los más lejanos de Ultramar. Y los precedentes qué vamos a contar aquí son, como en el caso del Titanic y su línea de buques Olympic, una cadena de desastres que harían naufragar la propia naviera: la también española Pinillos y Cía, que tuvo que desaparecer tras perder prácticamente todos sus buques.

Esta compañía  ya venía lastrada por naufragios y desgracias anteriores. La mayor hasta 1919 era lo que podría llamarse el Titanic español: el imponente vapor Príncipe de Asturias, que naufragó (1916) frente a las costas de Brasil poco tiempo antes del desastre del Valbanera. Un Titanic canario que arrastraba ya de antes, por sí mismo, muy mala fama, por las muy numerosas quejas de sus pasajeros. Incluso denuncias formales, por las condiciones que sus pasajeros llegaron a sufrir, pero lo peor fue un penoso incidente a bordo, en el cual 30 de sus ocupantes fallecieron por un brote infeccioso. La medida de emergencia fue, entonces, con el consentimiento del médico a bordo, arrojar esos cadáveres por la borda.

Una medida drástica, pero entiendo que necesaria para atajar la grave situación sanitaria del buque y que, en su tiempo, no fue bien recibida. De hecho, al arribar el barco a España, hubo intentos de linchamiento contra el capitán y el médico, pero sobre todo una campaña prensa feroz contra la naviera en sí. Son muchos los testimonios publicados contra Pinillos y Cía, una Gran Compañía Trasatlántica española cuya ambición de superar a la competencia y crecer, en el pujante mercado de los viajes ultramarinos, se vio truncada pon una serie de catástrofes. La peor de las todas fue el naufragio del Príncipe de Asturias, pero aún quedaba un episodio aún más trágico.

Al final de su existencia como naviera, tras casi 3 años de muy mala suerte, a los navieros Pinillos sólo les quedaba el Valbanera: un barco que en su día fue revolucionario en España, por su modernidad, pero qué pronto se vio desfasado ante el imparable avance de la industria naval, y que terminó convertido en el Titanic canario. La cabeza de la ruta estaba en Barcelona y de allí partió, en el otoño de 1919, para recalar en otros puertos de Levante y del Sur, como Málaga o Cádiz, antes de arribar a Canarias y su partida definitiva hacia las Antillas. También había muchos valencianos a bordo.

Hay anécdotas curiosas, como la de una familia cuyos billetes fueron robados en Cádiz. El Marqués de Comillas, que poseía la trasatlántica más poderosa de España, se ofreció entonces a embarcarles gratis en uno de sus buques, pero está no sería la fortuna mayor de estos pobres emigrantes: lo fue el hecho de salvar su vida, porque el destino del Valbanera no sería otro que el naufragio y la muerte. Hubo también un tripulante que perdió el barco y tal vez por ello el empleo, pero que salvo su vida, tal y como vamos a ver ahora.

Aquel viaje fue extraño desde el principio. Hubo muchos antecedentes a la partida del buque, como el caso de algunos niños que no quisieron embarcar, porque decían que el barco se iba a hundir. Y destaca el caso de una niña concreta, Zumalabe, cuyos padres, tal vez por la insistencia de su hija pequeña, se bajaron antes de tiempo en Santiago de Cuba, cuando su destino real era La Habana.

¡Mamá, mama, no quiero irme para Cuba, que estaba soñando que el barco se hundía y me estaba ahogando. ¡Ahogando! La madre trataba de consolarla, pero la niña insistía “¡Que no me voy, mamá, que tengo miedo!

Y muchas personas con billete hasta La Habana, que era más caro, hicieron lo mismo, sin duda cansados del largo viaje o del hacinamiento o por otros motivos diversos. Estas personas también se darían un susto cuando cundió el rumor de que el Valvanera había desaparecido: jamás llegó a La Habana.

Hay más precedentes extraños, anteriores incluso de antes de la botadura del barco. Y es que resulta que al pintar el nombre de la nave en el casco se equivocaron y cometieron una falta de ortografía, pues escribieron la segunda V de Valvanera con B. Esto se consideraba un mal presagio en la mar y hubo marinos que renunciaron a embarcarse en este entonces moderno buque. Todo por este absurdo motivo. Porque son muchos los naufragios de barcos que han tenido incidencias con sus nombres, como le ocurrió al propio Titanic y a su barco gemelo Gigantic, qué al final fue llamado Britannic.

La mayor parte del pasaje del Valbanera eran las personas más pobres de España. Gente que huía de la pobreza más extrema, pero también del injusto servicio militar, que condenaba a tantos jóvenes a servir en Marruecos como carne de cañón. Una mili de la que los hijos de los ricos se libraban pagando, exceso que el presidente Canalejas había intentado cortar, con su propio ejemplo, sirviendo además en Cuba como soldado raso: de hecho, ésta fue una de las causas de su asesinato en el centro de Madrid. Un magnicidio cuyos ecos aún resonaban en el tiempo del Valbanera.

Tal asesinato ocurriría en 1912, el año del Titanic, mucho antes de que la mala suerte cebara compañía Pinillos. Ya el Príncipe de Asturias, el buque insignia, se había perdido, pero aún les quedaba otro gran disgusto y ruina total con la pérdida de su barco favorito: el Valbanera. Un trasatlántico al que llamaron así por su patrona riojana.

¿Recordáis el triste episodio de los muertos a bordo, que fueron arrojados por el camino? Para lavar su imagen, como siempre ocurre en España, ese problema se lavó con el despido del capitán, qué es casi seguro que ninguna culpa tenía. De hecho, tanto él como el médico a bordo declararon en el juicio que la culpa era de la compañía, por vender más billetes de los permitidos. Dejo a los más curiosos la labor de discernir, por la prensa de la época, que era bastante más crítica de la actual, con excepciones como este buen diario, de quién fue la culpa de lo que pasó. Porque otra tesis acusa la tripulación de ciertas corruptelas, para cobrar costos extra a los pobres emigrantes, y eso por supuesto era responsabilidad el capitán.

Hoy llamamos a las puertas de la Autoridad de Marina en espera de justicia. Se la pedimos por el honor de la bandera que juró defender, por el historial de la Marina y por una pobre madre española que, oídlo todos, ha perdido a su quinto hijo. Una madre española que, en unión de sus 5 hijos, que constituían toda su familia, cometió la debilidad de embarcarse en un barco de Pinillos. Esta mujer ha pagado con las vidas de sus 5 hijos el viaje emprendido a España bajo el amparo de leyes españolas, en barcos españoles de compañías españolas.

Pero para que no hubiera dudas y hacer borrón y cuenta nueva, Pinillos confío su único buque superviviente a un capitán gaditano. Un marino de muy buen cartel que a sus 34 años era todo un experto, teniendo en cuenta que los marinos empezaban muy pronto su carrera en la mar y sus travesías eran muy intensas. Ahí sólo ascendían los mejores y ahí estaba Ramón Martín Cordero. Pero este buen hombre tenía ya su destino marcado, cuando recibió tan importante responsabilidad, porque la suerte queda afuera de la pericia de uno. Se dice que Napoleón preguntaba a sus generales si se creían hombres con estrella porque la suerte en las batallas, y también en la mar, es un factor muy importante.

En este caso, la mala suerte tenía más que ver con la compañía en sí que con el capitán, que todo indica que siguió las buenas prácticas marineras y los consejos que desde Cuba se le dieron. En efecto, desde el Observatorio de Belén, institución científica jesuita de muy buena fama, se les indico que un ciclón se estaba formando por la región. Una circunstancia que preocupo al capitán, porque aún le quedaba un trecho largo de ruta, pero que no le impidió seguir su viaje. Y es que lo normal era qué dichos ciclones, como los propios buques, siguieran una trayectoria determinada. Un camino que no entraba en el derrotero del Valbanera. Y cuál no sería su sorpresa cuando dicho ciclón escapó a la trayectoria habitual y se cruzó, en el camino del Valvanera, con vientos huracanados que causaron olas de 12 metros. El último mensaje del capitán, de hecho, es una angustiosa petición de información sobre este fenómeno atmosférico. Un ciclón terrible y extraño que lo hizo desaparecer, porque no hubo nunca más noticia del barco.

¿Qué ha sido del Valbanera?

La prensa de entonces se preguntaba lo mismo, en todos los países implicados, sin que nadie supiera dar una respuesta. La Marina de Guerra cubana envío varios barcos, en busca del Valvanera, mientras que el Gobierno español y la compañía Pinillos especularon, hasta el último minuto, con la cada vez más lejana posibilidad de que el barco hubiera sobrevivido al ciclón. Y hay que reconocer que esto hubiera sido posible, porque lo primero que se perdió en el transatlántico, debido a la falta de comunicaciones, fueron sus antenas arrancadas por el viento. Cabía entonces la posibilidad, aunque cada vez más lejana, de que el barco hubiera encallado en algún sitio, incomunicado, o que se encontrase a la deriva en el Atlántico, pero la Marina de Guerra yankee se incorporó muy pronto a las labores de búsqueda. Y a su mando estaba un reciente agregado naval de Estados Unidos en Madrid, durante la Primera Guerra Mundial, que conocía muy bien España y nos tenía gran simpatía. Fueron ellos los que encontraron el barco.

Una de las características habituales de los naufragios, que no tuvo el Valbanera, son los cadáveres esparcidos por la mar, pero esto no es ningún misterio. Al caer justo en la trayectoria del ciclón, con vientos fortísimos que castigaron al buque, la tripulación sin duda alguna cerró todos los compartimentos. Para evitar que pasajeros y mercancías acabaran en el agua. Lo que sí es un misterio muy grande, que está pendiente de resolverse es el hallazgo u ocultación de esos cadáveres. Observemos esta noticia publicada en la prensa española, en concreto en el diario santanderino El Cantábrico, donde se da cuenta de este macabro hallazgo:

Principio del formulario

La pérdida del Valbanera. Cádiz. La Casa Pinillos ha recibido un cablegrama de La Habana diciendo que han salido para va más varios buques de guerra por si se encuentra algún superviviente del Valbanera los buzos ha reconocido el casco del Valvanera y han encontrado gran número de cadáveres confirma la idea de que fue sorprendido por el temporal.

Petición al Gobierno. Barcelona. La casa consignataria del Valbanera ha enlutado sus balcones. La Sociedad de Capitanes y Pilotos de la Marina Mercante se ha dirigido al Ministro de Marina pidiéndole que se conceda subvención a las familias de los tripulantes que han perecido en el naufragio de dicho buque.

Sin embargo, durante los días siguientes y años, puede decirse que hasta hoy, se ha negado de forma tajante el hallazgo de dichos cadáveres. ¿Por qué? Lo veremos en el capítulo siguiente, con una curiosa referencia al Valbanera de Ernest Hemingway. También quería agradecer a Fernando José García Echegoyen su apasionada investigación sobre este tema.


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