Opinión
El desfile del 9 de Mayo más allá de la instrumentalización ideológica
I. Terrenzio
Más de tres años después del conflicto ruso-ucraniano, el 9 de mayo y el desfile de la victoria se prestan a polémicas instrumentales que verían a Rusia y su maquinaria de propaganda operando dentro del continente europeo para sembrar divisiones en el campo disidente occidental. El objetivo, según la redacción de Primato Nazionale, sería frenar y obstaculizar los tímidos intentos de rearme europeo y «una estrategia común contra los ataques externos». Una parte, afortunadamente sectaria, de la derecha radical sigue sosteniendo una narrativa ideológica instrumental con acentos marcadamente reaccionarios, como surge del artículo de Sergio Filacchioni, https://www.ilprimatonazionale.it/approfondimenti/altro-che-folklore-il-9-maggio-e-unarma-ideologica-contro-leuropa-287930/ que pone en cuestión a los soberanistas “prorrusos” caídos bajo el yugo de Moscú.
Ya he tenido oportunidad de aclarar el equívoco que una lectura fuera de la historia y anclada en el 45, ha provocado dentro del llamado «área», pero dada la contundencia e importancia del conflicto ruso-ucraniano para el destino de Europa, es necesario volver a aquellos puntos donde habría acusación de «traicionar los intereses de Europa». Por cierto: sobre el concepto de Europa habría que ponerse de acuerdo primero, porque los “camaradas” pro-Kiev se identifican con la UE de Macron y Von Der Leyen; y aquí podríamos cerrar todo espacio para la discusión. Pero sigamos adelante, tratando de aclarar punto por punto aquellas cuestiones donde los compañeros que apoyan las razones de Moscú serían acusados de tener «inteligencia con el enemigo».
La celebración del 9 de mayo, de la victoria sobre el nazifascismo por parte de las fuerzas soviéticas y aliadas, tiene un carácter meramente histórico y, en el caso ruso, coyuntural a la guerra que vio al Occidente colectivo y por tanto a la UE, financiar y armar hasta los dientes a las brigadas y escuadrones “pseudonazis”, los Banderistas del Batallón Azov, cegados únicamente por un sentimiento de “rusofobia”. Una parte de la extrema derecha ha elegido culpablemente el lado equivocado que fue y sigue en contra de los intereses vitales de Europa para finalmente reunirse con Rusia, que es parte de ella por historia y cultura. Los nacionalistas de la junta de Kiev son los principales, si no los únicos, responsables de tres años de guerra que han causado un millón de muertos. Los camaradas pro-Kiev ignoraron los designios de la Doctrina Brezinski de cercar a la Federación Rusa y el papel que juegan los nacionalistas de las ex Repúblicas Soviéticas como agentes de provocación atlantista contra Moscú, pero también contra Europa.
El hecho de que en el aniversario del 25 de abril o del 9 de mayo, los antifa y los colectivos «celebran la liberación», desfiguran placas dedicadas a Sergio Ramelli o mancillan la memoria de los caídos de Acca Larentia, por muy irritante que sea para quienes comparten ese recuerdo, no puede dejar de notar que los antifascistas de los centros sociales son los primeros en arremeter contra el régimen de Putin y en soñar con una Rusia finalmente retornada al orden progresista-liberal, con todas las consecuencias políticas y culturales que esto conlleva. Se trata, pues, de una polémica estética, que no viene al caso y que choca con el espíritu marcial del desfile del 9 de mayo, donde me cuesta imaginar a Ilaria Salis y a los Fratoianni. Esta UE, a merced de la élite demócrata de Washington y de los intereses anglo-franceses, es una emanación directa de las potencias financieras mundiales que hoy imponen un rearme de 800.000 millones de euros para entrar en un enfrentamiento loco contra Rusia. La degeneración oligárquica de un continente que no es nada más que expresión de ese “Imperium Europeo” anhelado por todos los pensadores y activistas que dieron su vida y sus ideas por él. Escuchar a gente hablar de rearme y de pensamiento estratégico imitando la jerga de Macron y de Von Der Leyen da una idea de la confusión y el desconcierto que ha afectado a ciertas personas, sobre todo si te acusan de traicionar el ideal de potencia continental.
Si Europa se ha condenado a la irrelevancia política, no es porque alguien haya conspirado contra ella, sino por la iniquidad y la mediocridad de sus propias clases dirigentes. Los que quedaron en el 45 son aquellos apegados a una visión embalsamada e ideologizada de la historia, que aún ven en Rusia el espectro del comunismo y están convencidos de que en el Kremlin reina un cleptócrata corrupto que anhela volver a poner todo el Viejo Continente bajo el yugo de Moscú, ¡quizás en un acuerdo no tan secreto con los EE.UU., si no con Londres!
En la retórica contra el «mal absoluto» participan todos los aliados occidentales, recibidos en el Palacio de Backingham por el rey Carlos III, evidentemente con la complicidad del tío Vladimir, muy contento con tres años de sanciones y de guerra, y con los polacos y los bálticos gruñendo en las fronteras, haciendo estallar conductos de cables y soñando con una Federación Rusa reducida a Moscovia. Estamos más allá de la paranoia. Además, en la propaganda «antifascista» de Moscú, estaría el objetivo a través de marchas, asambleas, llamamientos al desarme, de atacar la identidad europea y su autonomía estratégica, y quien se oponga al rearme es prorruso (Von Der Leyen docet), o mejor dicho según Sergio Filacchioni, «bolchevique-capitalista». Haríamos bien en dejar de leer, como sugiere el autor del artículo, porque aquí ya hay material para psiquiatras.
El enemigo absoluto, como decía Indro Montanelli, sólo existe en la mente de quien lo concibe. Rusia no es un enemigo de Europa hoy y no quiere serlo en el futuro. Hablar todavía de terceras vías, como si estuviéramos estancados en 1945, significa ser rehenes de delirios alucinatorios, como ver en la retórica propagandística antifascista de Moscú contra la UE un ataque a una Europa todavía «fascista», como si el Führer todavía se sentara en Berlín y el mariscal Pétain en París.
Europa está pagando el precio de haberse doblegado ante un Occidente americanizado que la ha vaciado de su fuerza y de su espíritu. La Federación Rusa sigue siendo un punto de referencia no sólo en geopolítica sino también en términos de valores.
Más allá de las idealizaciones, porque ciertas tendencias nihilistas occidentales han encontrado un freno en una sociedad todavía dispuesta al sacrificio colectivo, no atomizada por la cultura del individualismo liberal. Superponer, como hacen los del PN, “antifascismo woke y postsoviético como dos caras de una misma moneda”, armas morales e ideológicas para deconstruir Europa, significa no entender nada de los términos de la cuestión y que esta podrá recuperar su espíritu y su identidad, tomando como ejemplo el ejemplo de Rusia, que vive esos valores y los defiende frente al Occidente globalista que anhela su destrucción espiritual y material. Los que utilizan como pretexto la «lucha contra el nazismo europeo» lanzada por Moscú, olvidan que la UE utilizó a esos «nazis» como carne de cañón contra Rusia, que sigue siendo un baluarte «de facto» contra el globalismo porque es intrínsecamente antiliberal y patriótica. Es sorprendente, pero no demasiado, cómo las posiciones de los camaradas pro-ucranianos coinciden con la de la propaganda dominante, incluso en la retórica de «Hay un agresor y un agredido». El autor no cuestiona el rearme europeo ni la necesidad de una política de defensa en sí misma, sino su propósito, que es llevarla a un conflicto con Rusia. Europa sólo podrá recuperar su dimensión imperial integrando a Rusia, que en cambio sigue provocando amenazando con un choque militar y nuclear, sirviendo a los intereses de la anglosfera, los mismos que determinaron su subyugación tras el fin de la Segunda Guerra Mundial. Los objetivos descubiertos por las élites eurodemócratas siguen siendo los mismos a pesar del cambio de administración estadounidense: mantener separadas las potencias terrestres Alemania y Rusia, para que Europa no se convierta en una potencia continental. La guerra en Ucrania cumplió este propósito. Que una secta de camaradas pro-Kiev, con ideas al margen de la historia y de la razón, se aferre a posiciones reaccionarias y antieuropeas es algo desalentador y muestra el estado terminal de un ambiente que, con esta elección de bando, ha decidido suicidarse.
Traducción: Carlos X. Blanco
Opinión
Cutre sanchismo bolivariano, corrupto y caprichoso. Por Jesús Salamanca Alonso
«Esa penetración en las instituciones se ha hecho de forma cutre, rácana y con intención de engorde de bolsillos, a pesar del desprestigio que ello supone…»
Ya no lo pueden ocultar. Se les ha visto enseguida el pelo de la dehesa y han mostrado un alto grado de chulería, bandolerismo e inusual acomodo sin importarles la ciudadanía. Con muy mala fe y peores intenciones, el sanchismo de bragueta caliente ha penetrado en las instituciones como elefante en cacharrería. Y lo han hecho con la colaboración y aquiescencia de esos pequeños partidos asalvajados, sin perspectiva, sin futuro y con miedo a quedar fuera del parlamento; me refiero a los socios del sanchismo, hoy corrompido por los cuatro costados, sin nada que ofrecer y mucho que penar por sus desmanes, presuntos delitos, comisiones ilegales, mordidas brutales, enriquecimiento ilícito, contrabando de joyas y cuentas opacas entre otras gracietas. Ayer decíamos que «el que paga por llegar, llega para robar». Y así ha sido. ¿Ha cambiado algo de ayer a hoy?
Esa penetración en las instituciones se ha hecho de forma cutre, rácana y con intención de engorde de bolsillos, a pesar del desprestigio que ello supone, el riesgo de ser juzgado y la garantía de ser un pasante más de centro penitenciario. Solo apreciaremos una brisa de esperanza cuando el castigo de la prisión acoja a los comisionistas, golpistas, francotiradores del deshonor, corruptos, titulares de «offshore» y abusadores aprovechados del Erario Público. Tranquilos que en Hacienda también se refugian algunos, como se ha podido comprobar. ¿Acaso creen que la cúpula del ministerio de Hacienda, recién dimitida, ha dado el paso por deporte? «Átate los machos, María Jesús, que empiezan a sonar esquilas, vociferar denunciantes y llegar documentación a quien debe basarse en ella y después condenar».
La situación política de corruptos, acosadores y jueces responsables se pone interesante. No hay más que fijarse en la judicialización del sobre de Víctor de Aldama. En este sentido, Donald Trump se ha comprometido a que, de no decir la verdad la «cacatúa» venezolana, acabará en prisión. Pero ha ido más lejos el «amenazador» presidente, de ahí que haya comprometido su palabra. Antes o después, y tras ser buenos amigos, Aldama y Delcy han acabado como el rosario de la Aurora. Para quien no lo sepa, o no lo recuerde, Delcy Rodr´guez ha sido la primera responsable de asesinatos, abundante narcotráfico, procuradora de presuntas riquezas con destino a Rodríguez Zapatero y ha saqueado el petróleo venezolano para dárselo a Cuba, lo que ha supuesto un incontable enriquecimiento para ella. Con ese petróleo no se podía traficar.
Me gustaría saber qué ha tenido que ver Delcy Rodríguez en la muerte de Paco Suárez. Tal vez, todo. No lo puede negar. Quizá nada tuvo que ver Zapatero. Yo no le creo capaz, pero no pongo la mano por un sanchista ni para colgar su abrigo. Están empezando a recoger lo que han sembrado. La delincuencia sanchista me agobia, delinquen más deprisa de lo que puedo abarcar. Hoy me entero que PDVSA estaba defendida por Baltasar Garzón; conste que lo cuenta el «Pollo» Carvajal, el mismo que acusa a Garzón de haberse «llevado mucho dinero», pero ni da pruebas ni lo aclara ni lo explica, ¿será que esa información no me ha llegado o es que tira la piedra y disimula la mano?
Tras las fechorías de Delcy, se nota que ha ganado en inseguridad sobre su persona. ¿Venían las «joyas de Nefertiti» en alguna de las cuarenta maletas del aeropuerto? Ha demostrado que colaboró con el PSOE a tiempo total, desde callar trapacerías hasta ocultar las mentiras que se han dicho sobre la falsa liberación de presos por parte de Zapatero y el episodio de Edmundo González, pasando por la posible entrega de mina de otro y joyas sin controlar tras expropiarlas, al menos es lo que cuenta el «Pollo», que más tiene de gallo que de cobardica. Eso, sí, el expresidente, Rodríguez Zapatero, que no vuelva a hablar de liberación de presos bolivarianos porque no lo ha hecho.
Esa falsa liberación y sus amenazas a presos del helicoide, tan solo son palabras vacías del ministro Albares para tapar su propia inutilidad en el exterior. No coincide lo dicho por el «joyero» Zapatero con lo que cuentan los presos y la ciudadanía venezolana. Al «Zapa», como le llaman en Caracas, le consideran una de las personas que más ha colaborado con el régimen y más daño ha hecho a los venezolanos, de ahí su miedo a que hablen Corina Machado, Trump, Edmundo González, Diosdado Cabello y el «Pollo» Carvajal. Ya solo le falta decir a Rodríguez Zapatero que el helicoide y la tumba eran un «resort», un invento de la oposición y un chiringuito financiero para los presos políticos, con ahorro obligatorio.
¿De dónde venía el dinero de las comisiones y mordidas de Rodríguez Zapatero y sus hijas? Canta, canta, José Luis, que te va a arder la lengua. Se habla de unos trabajos, llevados a cabo por las «góticas», que no tenían el valor de lo que ingresaban. ¿Y pensaba ZP que no se iban a investigar esas cantidades astronómicas? Todos sanchistas y «zapateristas» nos toman por imbéciles hasta que alguien los orina en la oreja para que crean que llueve. José Luis estaba convencido que nadie le metería mano por haber sido presidente. Demostraba ser un chulo de estantería, sin más, como Patxi López ante las preguntas del considerado y profesional de la comunicación, Vito Quiles.
A la vista de lo sucedido, estamos ante un mentiroso compulsivo y lo hemos visto en el tema de las joyas: ha dado varias versiones diferentes y difíciles de creer. Es tan torpe que, con tal de que nos creamos sus inventados relatos, lo mismos le da planchar huevos que freír corbatas o arrastrar catedrales. Si bien es tan chapucero y mentiroso como Sánchez, también es falso, corrupto y zángano, además de irresponsable. ¿A quién se le ocurre pringar a sus hijas en su trama, sabiendo que pueden acabar en prisión como él? El tiempo dará fe de cuanto digo. De momento, la doy yo. Al «Bambi» se le ha caído el sombrajo. Hoy tiene menos credibilidad que la directora general de la Guardia Civil, el DAO y la fiscalía general del Estado juntos.
¿Tendrá Zapatero la hombría, categoría moral y dignidad de renunciar al doctorado que la Universidad de León (ULE) le regalo por desconocimiento de sus fechorías y abusos posteriores? ¿Qué mérito y merecimiento tenía este señor? ¿Tendrá dignidad Fernández Mañueco para exigir a la ULE que le retire el doctorado?
Supongo que algo tendrá que decir la Junta de Castilla y León de este caso y de las acusaciones de corrupción al todavía presunto, y tal vez futuro imputado por la UCO, exalcalde soriano.
