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El libro, ese amigo fiel

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Manuel I. Cabezas González.- Hace unos meses, estaba tomando mi café matutino, instalado en una de las mesas de la cafetería de la Facultad de Letras de la UAB y enfrascado en la lectura del libro de Juan Eslava Galán “De la alpargata al seiscientos”. Una camarera, como de costumbre, recogía las mesas. Al llegar a mi altura, me dijo: “Hoy estás solo”. A lo que yo le respondí: “Nunca se está solo, si tienes un libro abierto y en las manos”. Traigo a colación esta anécdota personal para contextualizar el objeto de mi reflexión de hoy: el “libro”, ese gran amigo, siempre disponible, paciente y fiel, Cicerón dixit; y la “lectura”, esa actividad tan gratificante y tan fundamental pero, al mismo tiempo, tan desprestigiada y olvidada, por desgracia, hoy en día.

En la sociedad actual (y cada vez más, en la futura), los ciudadanos debemos hacer frente a dos enemigos letales para la salud, tanto psíquica como somática: por un lado, el “individualismo” galopante; y, por el otro, la “soledad”, hija del individualismo y de un déficit comunicativo cada vez mayor. Para escapar y protegerse de esta espada de Damocles que es la soledad, los seres humanos nos estamos auto-engañando masivamente con ciertos “gadgets”, que crean la ilusión de establecer lazos y de crear redes de amigos. Cuando hablo de “gadgets” me refiero al uso inapropiado de las tecnologías de la información y la comunicación (las TIC), y, en particular, de las redes sociales y de ese artilugio, pegado a cada ser humano, que es el móvil. En realidad, estos medios nos aíslan al crear un espejismo de comunicación. Y, de esta forma, se incrementa, aún más, el individualismo, la soledad y el “spleen” de vivir.

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Los usuarios de los móviles y de las redes sociales estamos confundiendo, como subrayó muy acertadamente el Papa Francisco en una entrevista reciente, el hecho de “estar conectados”, que es una cuestión técnica y mecánica, con el hecho de “estar comunicados”, que es algo muy diferente y que implica compartir, intercambiar, poner en común para transformar y hacer crecer al otro. Y, en base a esta confusión, pensamos y creemos que no estamos solos y que tenemos cientos o miles o millones de amigos gracias a Facebook, a Twitter, a Instagram, etc. ¡Craso error!

En estos contextos y en estos medios, emplear el término “amigos” es utilizar la palabra en vano y prostituir el lenguaje. Estos amigos virtuales no son amigos y se puede afirmar que no llegan ni siquiera a la categoría de “conocidos”. Son simplemente un espejismo de la verdadera amistad y un auto-engaño.

En efecto, como dice el refrán castellano, los auténticos amigos se cuentan con los dedos de una mano y nos sobran dedos. Por eso, ¡menos lobos, Caperucita, con los cientos o miles o millones de amigos, conseguidos gracias a las redes sociales!

Para destetarnos de estas ilusiones y quimeras comunicativas —creadas por los móviles y las redes sociales— y hacer frente al individualismo, a la soledad y al sucedáneo de la comunicación imperante —verdaderas epidemias en las sociedades modernas— disponemos de dos antídotos o vacunas muy eficaces, que perjudican seriamente nuestra soledad y también nuestra incultura: el “libro” y la “lectura”.

Estos dos términos designan dos realidades interdependientes, que se implican necesariamente. Es una verdad de Pero Grullo afirmar que, sin libro, la lectura sería imposible; y que la lectura es la que justifica la existencia del libro al que, por cierto, da vida.

Además, entre el escritor y el lector se produce también una fuerte interdependencia, que Michel de Montaigne expresó magistralmente cuando escribió que la palabra o el texto son mitad del que habla o escribe y mitad del que escucha o lee (Les Essais, Livre III, Cap. XIII: “De l’expérience”). Este punto de vista fue argumentado y corroborado por el semiólogo francés Roland Barthes, que puso el acento también en esta simbiosis entre el escritor y el lector, al afirmar que el lector es el que pone siempre el punto final a un libro y el que lo preña de sentido. Sin él, el libro sería letra muerta, sin vida.

Los libros no son un producto de usar y tirar (A. Gallimard). Son, más bien, esos amigos que, según Cicerón, “están siempre a nuestra disposición y nunca están ocupados”. Por eso, dejó escrito que “si tienes un jardín y una biblioteca, tienes todo lo necesario” para ser feliz. Además, el libro permite “trocar horas de hastío por horas de inefable y deliciosa compañía” (J.F. Kennedy). Comparados con los auténticos amigos de carne y hueso, que se pueden contar con los dedos de una mano, el número de amigos-libros es prácticamente infinito, si los comparamos con la brevedad de la vida humana para entrar en comunicación con todos ellos y cultivar la amistad. Estos instrumentos de comunicación en diferido, que son los libros, pueden ser comparados con las flores que, en primavera, están henchidas de polen y de néctar, que las abejas recolectan y liban.

La lectura, por su lado, es el proceso desencadenado por el lector-abeja, que transporta el polen y el néctar de una inteligencia (la del escritor) a otra (la del lector). Algunos han considerado muy acertadamente la lectura como el viaje, gracias a la lengua, de aquellos que no pueden coger el tren, el avión, el barco o el coche. Así, sin otros artilugios, sin desplazarse en el espacio y a pesar de leer sólo letras, el lector puede ver imágenes, contemplar paisajes, oír otras voces,… y vivir miles de vidas distintas. Por eso, Flaubert afirmaba que “leer es vivir”; y Napoleón consideraba que la “lectura era para el espíritu lo que la gimnasia es para el cuerpo”. Además, en base al papel jugado por la verbalización lingüística en el psicoanálisis, se habla cada vez más del valor terapéutico y taumatúrgico de la lectura.

En efecto, en el marco de la “biblioterapia”, se prescribe la lectura de libros para ayudar a superar conflictos. Ahora bien, no se trata de la prescripción de “libros de autoayuda”, sino de algo muy distinto. Maruja Torres, lo tenía muy claro cuando escribió que «algunos leen libros de autoayuda; otros simplemente leemos para auto-ayudarnos».

A pesar del provecho y de los beneficios potenciales, tanto desde el punto de vista personal como social, que se pueden sacar del libro y de la lectura, los españoles leemos poco y mal. Según el “Barómetro de Hábitos de Lectura y Compra de Libros, 2017”, más del 40% de los españoles no ha leído un libro en su vida ni piensa hacerlo. Este porcentaje es superior a la media de los países europeos de nuestro entorno (30%). Además, a pesar de que leemos un poco más que en años anteriores, leemos peor. En efecto, la lectura tranquila, atenta y reflexiva, que necesita la lectura de un libro, no ha mejorado. Por otro lado, a partir de los 25 años, se produce un descenso significativo de los índices de lectura. Y, en las bibliotecas, los préstamos de libros han disminuido en los últimos años. Además, a pesar de que haya aumentado ligeramente el número de compradores de libros, el número de libros mercados anualmente ha disminuido. Finalmente, tanto en la escuela como en casa, las horas dedicadas a la lectura en España están por debajo de las de los países de nuestro entorno.

Ante esta triste realidad, para el período 2017-2020, se ha implementado un “Plan de Fomento de la Lectura”. Con él se pretende que los españoles leamos más y mejor. Ahora bien, los resultados esperados son inciertos y pueden hacerse esperar por la competición que la lectura debe librar con otras formas más motivadoras de divertirse y matar el tiempo: la TV, las redes sociales, el móvil, etc. Y, por otro lado, la lectura, como la amistad o la felicidad, no es algo que se pueda imponer: “Con nuestros amigos los libros, si pasamos una velada en su compañía, es solo porque realmente nos apetece”, Marcel Proust dixit. Pastichando el adagio popular “la letra con sangre entra”, Pedro Salinas afirma, por su lado, que “la letra con letra entra”. De ahí el papel de la escuela para inocular en los niños y jóvenes el virus adictivo de la lectura de libros.

Por eso, no dejemos para mañana lo que podamos leer hoy. La lectura perjudicará seriamente nuestra ignorancia y nuestra soledad. La lectura nos hará más libres y menos manipulables. Nuestra reputación social y nuestra autoestima dependerán de ella, como rezan estos aforismos posmodernos: “Dime qué lees y te diré quién eres” o “Dime quién eres y te diré qué lees”. Para cambiar radicalmente nuestro destino, como escribió D’Alembert, “no hacen falta otras armas que el libro y la palabra”. Por lo tanto, ¡Apaguemos la televisión y los móviles y abramos un libro, ese auténtico y gran amigo, siempre disponible, siempre paciente y siempre fiel!

Doctor en Didactología de las Lenguas y de las Culturas. Profesor titular de Lingüística y de Lingüística Aplicada . Departamento de Filología Francesa y Románica (UAB)


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12 de Octubre: Día de la Hispanidad

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Un agente besa a una niña en un acto del Día del Pilar
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José L. Román.- Una vez más, esta fecha tan emblemática festividad de la Virgen del Pilar, no quiero dejar de resaltarla como fiesta patronal de la Guardia Civil, y como Patrona Insigne también de la Hispanidad. Y al hacerlo, quiero rendir un homenaje, un tributo de admiración, cariño, adhesión y agradecimiento a quienes visten el verde uniforme y están dando la cara, pese a tantas circunstancias adversas, tanta injuria y ataques malevolentes, en zonas “calientes” como la España africana.

 

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Un Cuerpo como el de la Guardia Civil, que hoy se siente agredido no sólo por los asesinos encubiertos, homenajeados e indultados, sino por el auténtico desamparo a que se ven sometidos por quienes detentan el Poder y les obligan, por férrea disciplina –virtud sin duda encomiable-, a soportar toda clase de humillaciones, a tener que estar prácticamente con las manos atadas en la justa represión y en su defensa, ante la grave situación que se vive por ejemplo en Melilla. Situación límite silenciada por los que viven de la mamandurria, y sólo aireada por patriotas ejemplares como don Jorge Carretero, que valientemente nos da cuenta puntual, semana tras semana, de lo que allí acontece con la inmigración ilegal, y las mafias del narcotráfico que pululan y actúan con total impunidad.

 

También este día, es efeméride gloriosa para los pueblos de nuestra estirpe, de nuestro idioma y nuestro sentir, de nuestro irrenunciable respeto a la vida y a la cruz de Cristo. Es la gran fiesta de la Hispanidad, aun cuando una “casta política” traidora, de espaldas a nuestras verdaderas esencias y a la historia común de los pueblos de este y aquel lado del océano, pretenda ignorar o tratar de falsificar su realidad tradicional, pues lamentablemente, y como hoy podemos contemplar, las naciones que un día constituyeron la Cristiandad, conformadas por el cristianismo, están sufriendo un ataque en bloque que llega hasta su propia entraña, pues somos testigos del avance del proceso, puesto en marcha con verdadero descaro a partir de la Transición en sus tres vertientes, la política, la castrense y la eclesiástica.

 

El 12 de Octubre es la fecha de las reafirmaciones de identidades entre los hombres y mujeres de nuestra raza hispánica, de los que luchan, rezan y piensan en español, de los que frente a tantas presiones, traiciones y sucias entregas de minorías vendidas al mejor postor, que tratan de borrar nuestro común pasado y el orgullo de nuestro mismo destino, siguen manteniendo alto el pabellón de sus fidelidades, de sus orígenes, de su españolidad y, en definitiva, el más caro legado que podía hacerles la Historia en el acontecer de los siglos, y en la realidad de su marcha a través del tiempo.

 

No quiero terminar sin rendir también un humilde reconocimiento, a los que defienden la españolidad en Cataluña, que dando la cara y jugándose la vida y la hacienda ante la barbarie separatista, han dado un ejemplo de patriotismo y de fidelidad a la Patria allí donde el odio visceral a España, la prohibición del idioma español en las escuelas, la persecución a todo aquel que rotule en español y el enriquecimiento ilícito del que fuera la figura más emblemática del secesionismo, ha dejado sin autoridad moral -no solo a los que tienen como fin romper con España-, sino a los que siguen empecinados en no extirpar de raíz ese tumor maligno que todo lo corroe y lo destruye.

 

Gracias por tanto a todos esos valientes catalanes que se sienten profundamente españoles, que a pesar de las amenazas, la persecución, la extorsión y las agresiones de las que son objeto, llevan a España en su corazón y en sus venas. Que este supremo sacrificio nos estimule, en esta hora de los nacionalismos independentistas, a ser más españoles que nunca.

 


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MEMORIA HISTÓRICA REAL: La crisis sanitaria actual y Franco, por Juan Chicharro Ortega

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Franco en el sanatorio antituberculoso de Guadarrama (Madrid), el 23 de febrero de 1949
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A lo largo de los dos últimos años la figura de Franco ha estado de forma cuasi permanente en los medios. La profanación de su tumba, objetivo del Sr. Sánchez y de sus colegas comunistas, era el motivo principal de esta presencia mediática pero también los ataques continuos a su familia y, desde luego, a quienes defienden lo que significó su mandato para España, como, por ejemplo, la Fundación Nacional Francisco Franco.

Sí, el Sr. Sánchez consiguió su propósito de profanar la tumba de Franco, trasladar sus restos a Mingorrubio y mantenerlos allí secuestrados en una situación seguramente sin parangón en el mundo. Algo extraño en una democracia occidental pero no tanto en un régimen socialcomunista como en el que nos encontramos.

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No es intención de estas líneas reiterarme en lo acaecido durante los dos últimos años sino incidir siquiera en la presencia aunque sea implícita y subliminal de Francisco Franco en el desarrollo de esta crisis sanitaria en la que nos encontramos.

Sí, no se extrañen de esto que digo pues la titánica lucha que nuestros sanitarios están llevando a cabo, pese a la incompetencia e inutilidad manifiesta de la gestión política del Sr. Sánchez, se ha fundamentado en muchas cosas pero sobre todo en la pervivencia de una red sanitaria pública organizada y construida por el régimen de Francisco Franco. De hecho, no pocos de los grandes hospitales españoles, por no decir la inmensa mayoría , llamados entonces ciudades o residencias sanitarias, fueron inaugurados por el Generalísimo.

Sería prolijo explicar aquí todo el proceso organizativo y normativo que comenzó con el Seguro Obligatorio de Enfermedad de 1942, pasando a la Ley de Bases de la Sanidad Nacional de 1944 y que culminó en 1963 con la Ley de Bases de la Seguridad Social. Y aún más lo sería darles una relación o lista según datos incompletos de 1974-1975 que el total de la infraestructura sanitaria creada por Franco se desglosaba en: 15 Ciudades Sanitarias más 2 Centros especiales y el Centro Nacional de Rehabilitación de Parapléjicos; 65 Residencias Sanitarias; 7 Hospitales Clínicos; 242 ambulatorios, más otros 207 ambulatorios provisionales; 260 Consultorios y 6 Centros de diagnóstico y tratamiento junto con otras instalaciones de nivel local.

Sería imposible abordar esta cuestión en el espacio de este breve artículo, pero si se repasa el listado desde la primera residencia inaugurada en 1949 hasta las que estaban levantándose o en fase inicial cuando Franco falleció en una de sus residencias sanitarias en 1975, es fácil percibir que ahí están la inmensa mayoría de los grandes hospitales españoles, centros de investigación, algunos situados entre los mejores de Europa.

A todos ellos en una acción de vergüenza nacional, para unos y otros, les han cambiado el nombre con la única intención de no identificar esta inmensa labor social llevada a cabo en España por Francisco Franco.

No los expongo aquí por cuestión de espacio más si hubiera alguien interesado en conocer algo más le recomiendo acuda a la página web de la FNFF donde, en un magnífico informe, el historiador Francisco Torres lo detalla en gran medida.

Leo al escribir estas líneas en «Abc» citar de nuevo a Franco como consecuencia de la censura marxista que el Sr. Marlaska quiere imponer a quienes no opinen como el Gobierno cuasi comunista que preside el Sr. Sánchez. Y es que en esa columna, que prefiero no citar, el articulista se acuerda de Franco a propósito de la censura. Le disculparé pues siendo joven pertenece a esa generación que convenientemente adoctrinada desconoce la totalidad de lo que significó para España la labor social de Francisco Franco.

Hoy en estas línea he intentado una ligera aproximación a que la batalla sanitaria que se libra en hoy en España tiene un componente muy importante en la red hospitalaria que se creó entre 1940 y 1975.

Y ese recuerdo se acentúa cuando viendo la gran labor desarrollada con la impresionante instalación de hospitales como el creado en Ifema uno advierte que no hubieran sido necesarios si no se hubieran desmantelado enormes complejos hospitalarios después de 1975 en beneficio de la sanidad privada. ¿Les suenan el Hospital del Aire o el del Generalísimo en Madrid o el Militar de Sevilla?

Sí, termino. La presencia implícita subliminal de Francisco Franco en esta crisis sanitaria está presente.

A Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César.


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Carta a Pedro Sánchez de un médico sevillano despidiéndose de su larga militancia socialista

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(Remnitido) Hola, Pedro, hola Presidente:

Te saludo en estos momentos tan duros para todas y todos nuestros compatriotas y para mandarte ánimos, fuerza y serenidad, eso es lo que debo hacer y lo que creo que se debe hacer en estos momentos.

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Llevo votando Socialista, al PSOE desde las primeras elecciones democráticas, recién empezados mis estudios de medicina, allá por los años 70s, y desde entonces la medicina pública en la que creo, ha sido la espina dorsal de mi vida. He ido creciendo como profesional y como persona en la sanidad pública andaluza, concretamente en la provincia de Sevilla mayoritariamente tras el MIR, en pueblos pequeños y grandes, haciendo sustituciones del único médico del pueblo cuando éste se iba de vacaciones o enfermaba, porque los médicos también enfermamos, muchas veces contagiados por nuestros pacientes, pero no pasa nada, porque forma parte de nuestra profesión y lo aceptamos de buen grado, cuando en muchos pueblos era EL médico, no, UN médico más, donde no había horarios.

Luego fui intentando ser selectivo con mi especialidad, pero la bolsa de trabajo manda y hay que comer y vivir, Presidente.

Luego ya me fui asentando a base de puntos y antigüedad, en puestos acordes a mi especialidad, pero sin olvidar que ante todo soy médico, médico de toda la persona, de todo el cuerpo humano.

Seguí votando Socialista una y otra vez, primero a Felipe González a nivel nacional y a Escuredo, Chaves, Griñán etc en las autonómicas, y a los diferentes socialistas candidatos en los ayuntamientos donde viví, voté en las municipales, autonómicas o nacionales, los que pusiese el partido, sin rechistar ni discutir sus nulas valías a veces, y fueron pasando los años.

No quise aunque me lo propusieron mil veces, estar en ninguna lista electoral, yo estudié medicina durante más de 10 años para ser médico, sin incluir el doctorado, mi ilusión y mi vocación, y siempre tuve claro que o era político o era médico. En esas listas electorales de todo tipo en las que no quise estar ví los nombres de muchos compañeros y compañeras junto a los que participé en manifestaciones contra Franco mientras aún vivía en su último año de vida cuando éramos casi unos niños.

Muchos de aquellos compañeros de estudios no acabaron la carrera, otros la acabaron, como si hubiese sido ingeniería, historia o derecho, daba igual porque no las iban a ejercer nunca. Ya entraron en nómina en el partido socialista aún en los años 1970 unos, y en los 1980 y siguientes años, otros, y allí siguen, en la órbita del partido, si no es en fundaciones, en empresas públicas del INMENSO entramado económico y de poder del PSOE.

Otros compañeros de partido, que lo fueron aunque nunca estuve afiliado al PSOE, sí lo estuve y lo estoy a la UGT, nuestro sindicato-espejo, y aún así incansables cada cierto tiempo me ofrecían puestos dentro del SAS, del Servicio Andaluz de Salud, pero que nunca acepté, a pesar de los jugosos pluses económicos que suponían doblar el sueldo, y mucho más incluso.

Pero verás, Pedro, me permito tutearte por edad y como compañero de partido, aún necesitándolo y mucho, ese dinero, no pude, me pareció INDECENTE enriquecerme a costa de presionar a compañeros y a recortar “gastos”, pero siempre en personal, haciéndolos redoblarse para no contratar a nadie para completar turnos, y a ahorrar gastos en los pacientes, en obligar a compañeros a prescribir medicamentos de gama económica y procedencia y control casi desconocida, un acto de fe creer en esos principios activos.

Me pareció indecente enriquecerme a costa de forzar altas y liberar camas o atrasar cirugías para ahorrar en “gastos superfluos” y en recortar servicios para la población, y LO PEOR DE TODO, en nombre del “Socialismo”, ¿qué socialismo es ese, Pedro?

He seguido siendo un médico que ha querido estar dentro de los turnos de guardias y hacerlas para no perder el contacto con la realidad de mi profesión.

Pedro, compañero presidente, desde niño oía aquello de que más sabe el demonio, por viejo que por diablo, y con curiosidad por saber cuándo seré lo suficientemente viejo para ello, y ahora, aunque creo que no soy viejo, lo debo parecer bien pasados los 60 años, porque así oigo a mis alumnos y/o discípulos describirme. El caso es que veo a jóvenes idealistas entre mis alumnos y compañeros de trabajo, como yo lo fui, pero verás, Pedro.

He ido viendo durante muchos años de todo en el SAS y en La Junta de Andalucía, he ido viendo tanta corrupción y tanta suciedad en la sanidad, que ya no puedo más, Pedro, viéndote nombrar a ineptos y a tontos útiles con tragaderas tan Grandes como su ansia de poder a toda costa al mando de la sanidad, viendo lo que está pasando. PERO AHORA YA NO, AHORA ESTÁN MURIENDO CIENTOS DE PERSONAS DIARIAS.

La vida me ha llevado a venir a Madrid, donde mi mujer y yo, ambos médicos, hemos venido a ayudar a nuestra hija con los preparativos de su boda, con un excelente joven, y además, los dos médicos al igual que nosotros. Una boda que iba a haber sido a mediados de abril, para lo que nos vinimos a la capital a principios de marzo entre vacaciones y algunos días de libranza de los muchos que nos debían y que nunca nos iban a pagar.

No creo necesario decirte, Pedro, que cuando la situación se agravó nos pusimos a disposición de nuestros puestos en el SAS, pero ni nuestras especialidades ni la situación de Sevilla lo requerían, así que nos pusimos a disposición de la sanidad Madrileña, donde sí nos aceptaron, y así hemos llegado a la situación de convivir 4 médicos en una misma vivienda, cada uno en una habitación para evitar contagios, como cuando hicimos nuestras carreras, unos hace unos años y otros, mi esposa y yo desde los años 80s.

Pedro, esta carta la estoy escribiendo llorando, si las lágrimas que están cayendo sobre el teclado hubiesen caído sobre un papel escrito, sería un gran borrón de tinta difuminada por las lágrimas, lo que he visto aquí y lo que ya llevaba visto en Andalucía durante toda mi carrera, me han llevado a perder mi fe en el socialismo, durante años he querido vota con la nariz tapada, votando a lo que creía lo menos malo, pero ya votando al PSOE sin ilusión los últimos años. Pero Pedro, Presidente, nunca pensé decir esto, pero ya no voy a poder votar nunca más al PSOE, has conseguido que pierda la fe en el socialismo, viendo a tanta gente indigna, mediocre, trepa a tu alrededor, aferrados a sus cargos, y tú el peor de todos, Pedro, además de tus socios catalanes y vascos, me has llevado a romper políticamente con mi partido de siempre.

Porque, Pedro, oigo tus largos discursos estudiados y preparados, llenos de impostación y teatralidad vana, pero carentes de humanidad ni dignidad, y me avergüenzo de ti, de nuestro partido, el PSOE, y de mí mismo por haberte votado y haber pedido el voto para ti a muchas personas. Vergüenza, siento mucha vergüenza y arrepentimiento por ello, porque Pedro, incluso algunas de esas personas a las que pedí el voto para ti, han fallecido víctimas del covid-19, y de tu inacción, Pedro.

Esto dicho anteriormente me duele y mucho, pero más aún me ha dolido ver como en vez de dar pasos para salvar vidas, dabas pasos para salvar tu puesto. Como me dijo otro viejo descorazonado compañero del partido en Madrid, de los de siempre, el día 5 de marzo: “Este tío (tú, Pedro) hace lo que haga falta por mantener su presidencia, el disparate de las manifestaciones del día 8 con esta crisis sanitaria es una locura, pero no hubo cojones para parar aquello, aquellas lobas feministas lo habrían crucificado políticamente”, y a sabiendas de que las horas eran vitales y así se lo decían y hacían saber los expertos desde hace mucho. Mucho antes del día 8.

Cuando acabe de escribir esta carta, irán cerca de 4.000 personas fallecidas.

He visto más cadáveres en estos días en Madrid que en toda mi carrera profesional durante 40 años, incluyendo las prácticas en el anatómico forense.

Es una pesadilla absoluta.

Pedro, Presidente, nombra un comité de expertos, de expertos de verdad y dimite. Convoca elecciones para después del verano, pero vete ya. Ten, por una vez en tu vida, TEN DIGNIDAD Y SALVA VIDAS DEJANDO A LOS VERDADEROS EXPERTOS.

He podido tragar como Socialista, con corrupciones, con golfos con vicios, con ansias de poder infinitas, y he querido creer que era lo menos malo, pero Pedro, no puedo más, nunca esperé ver cientos, muchos miles de muertes de personas en apenas unas semanas que se podrían haber salvado con unas decisiones políticas valientes que no hubo nadie capacitado para tomar.

-¡Presidente!

-¡Te hablo de miles de muertes por Dios!

-¡Que tienes hasta a familiares directos infectados, mucho más que la media!

-¡Pedro! ¡que tus familiares han estado expuestos por la soberbia de tu mujer, gritando “que el machismo mata más que el coronavirus”!

Dios no quiera que falleciesen ninguno de tus seres queridos y cercanos por haberse contaminado gracias al 8-M.

Pedro, horas después de terminar esa manifestación, con muchas de las asistentes llegando a sus casas borrachas y contagiadas, te apresuraste a empezar a hablar abiertamente la alerta sanitaria que callaste ese mismo día 8-M, eso podría y debería tener repercusiones legales, porque hay ya casi 3.000 muertes, y los muchos más que por desgracia vendrán, miles de muertes más.

No, no podré votar nunca más al PSOE, has ido demasiado lejos, ¡porque coño! ¡Que esto no es el Prestige soltando chapapote!, ni las mariscadas, ni los ERES falsos! ni los cursos de formación falsos para parados. ¡Que esto no es lo del perro muerto del ebola!

¡Que son y van a ser muchos miles de personas muertas, coño!

¡POR DIOS! ¡SOCORRO!

¿QUÉ COJONES HACE EL REY Y JEFE DEL ESTADO?

¡ALGUIEN TIENE QUE PARAR ESTO!

Pedro, te podría insultar como fruto de mi frustración y dolor, pero creo que lo peor que puedo decirte es algo que es una triste y desgraciada realidad:

HAS SIDO NEGLIGENTE,?HAS SIDO Y ERES UN PRESIDENTE INDIGNO, pero lo peor es que LO SIGUES SIENDO a pesar de tener ya miles de muertos en tu haber, de los que a muchos los podrías haber salvado. Cada hora DE INACCIÓN supone más muertes.

Se te podría acusar de haber actuado mal y tarde, tarde y mal, y podrías defenderte diciendo que no supiste hacerlo mejor, pero Presidente, SIGUES ACTUANDO TARDE Y MAL, Y SIGUES SIENDO INDIGNAMENTE NEGLIGENTE a pesar de que oigo a verdaderos EXPERTOS en sanidad en los hospitales siendo ninguneados desde las altas instancias por aquellos compañeros nuestros de carrera de medicina que NUNCA EJERCIERON porque se dedicaron a servir a nuestro partido, el tuyo y el mío, Pedro, el PSOE, desde hace ya 40 años.

Gente tan preparada para ejercer la medicina hoy como el Gran Wyoming, o sea, nada, están al frente de altos cargos relacionados con el control de esta PANDEMIA.

Toda EspaÑa se ha recluido en sus casas respetando la cuarentena solidariamente, salvo los típicos cuatro imbeciles inevitables de siempre, incluyendo en esos cuatro imbeciles al vicepresidente Iglesias y su ansia de de protagonismo con el que te has aliado, que conviviendo con una enferma confirmada y hasta en la duda de que él mismo también esté infectado, sea como sea, pone en peligro a todo su servicio de seguridad, choferes etc para poder aparecer en los telediarios a tu lado, Pedro, que también deberías estar en cuarentena estricta e imponiendo consejos de ministro por vía teleconferencia, pero no, ni para eso tienes autoridad.

Ya hay miles de muertos, Pedro, en Madrid usan ya a modo de gigantesco frigorífico el palacio de hielo para conservar a tantos muertos a los que no se da abasto para poder incinerar.

Pedro, como te dije al principio, te mando ánimos y serenidad, pero sobre todo FUERZA Y DIGNIDAD para tomar las decisiones correctas, INCLUIDO DIMITIR Y NOMBRAR A UN COMITÉ DE EXPERTOS DE VERDAD, sin servidumbres políticas ni compromisos adquiridos. Creo que sería el único gesto que te podría salvar como persona y como ser humano. Pero, Pedro. No lo vas a hacer.

Ya nunca vas a tener mi voto, y presiento que como el mío, muchos españoles más. No quiero hablar de política, pero es inevitable hacerlo cuando sois los políticos de los que dependen tantas vidas.

Permíteme que no te diga mi nombre, porque aún me quedan unos años para la jubilación, y en el SAS, aunque ya no esté el PSOE, las redes de mando y clientelares de 40 años aún perduran amenazantes con su vuelta, y quiero tranquilidad en mis últimos años, cuando mi mujer y yo volvamos a Sevilla, si sobrevivimos y volvemos.

Adiós, Presidente, adiós, Pedro, adiós PSOE.

Un humilde médico español


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El comunismo chino tiene miedo

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Ramón Pérez-Maura.- En medio de la pandemia del coronavirus, la República Popular China ha dado una nueva muestra de la singularidad de ese régimen político. Una singularidad que demuestra la debilidad del gigante.

Esta semana hemos visto cómo el Gobierno del Partido Comunista de China ha ordenado la expulsión de aquel país de los periodistas que tenían destacados allí tres grandes diarios norteamericanos: «The New York Times», «The Wall Street Journal» y «The Washington Post». En total aproximadamente una docena de informadores. La razón sería que el régimen de Pekín acusa a los tres medios de ser agentes del Gobierno americano y esbirros del presidente Trump. Creo que lo de que el Times y el Post son esbirros de Trump es algo que la inteligencia china tiene que analizar con mucho cuidado. Eso sí que es novedad. Ése es el nivel de la verdad que difunde el régimen de Pekín. Y al tiempo que China expulsa a esos periodistas, exige un trato respetuoso y profesional para los corresponsales en Estados Unidos de los medios estatales chinos. Porque en la mejor tradición comunista, hay que respetar a quienes son los portavoces de la verdad del Estado. Y los que cuentan «la verdad» de acuerdo con los intereses de ese Estado.

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Es evidente que los corresponsales de esos tres medios norteamericanos estaban contando lo que veían en China al margen de los intereses de la Administración norteamericana. Y eso le puede parecer muy bien al Gobierno chino. Lo que no pueden soportar es que cuenten la verdad de lo que ocurre dentro de su país. El capitalismo salvaje que aplica el régimen comunista chino no alcanza a la libertad de expresión. Eso es simplemente inimaginable porque si un solo periodista chino intentase hacer al presidente Xi cualquiera de las preguntas que se hace cada día al presidente Trump, ese periodista dejaría de serlo. Puede que incluso dejase de consumir oxígeno.

Como muy bien ha dicho el columnista Walter Russell Mead («Beijing Escalates the New Cold War» WSJ. 19-03-2020) «en el pasado los comunistas se conformaban con impedir que la población china leyese lo que tiene que decir la prensa libre. Eso hoy no basta. Hoy están trabajando en construir un nuevo Telón de Acero que impida conocer lo que está ocurriendo dentro de las fronteras de China.» Porque cada vez es más difícil de mantener el equilibrio entre una pujanza económica, que permite a la población reclamar algún derecho, y la falta total de libertades que sigue poniendo el régimen chino. Es cierto que el chino es un pueblo extremadamente sumiso, que rara vez habla de sus libertades. Pero lo está haciendo de forma incansable en Hong Kong y saben que no va a renunciar a ellas en Taiwan. El afán de la China unida de reprender crea incertidumbres. Y la única forma de contestar a ellas no es con mayor libertad o escuchando a la población.

La respuesta siempre es la de la fuerza y la opresión del Estado. Y con ella se intenta imponer que la mayor sabiduría del partido debe ser reconocida siempre. Pero los medios extranjeros han estado contando e investigando errores que se han puesto de manifiesto en Wuhan, donde empezó esta pandemia todavía pendiente de una explicación. Y la solución de esta pandemia sólo se explica –hasta ahora– con la mentira. Mentira en sus orígenes y mentira en su resultado, porque por mal que lo estemos haciendo en algunos países europeos, no es creíble que ya haya más muertos en Italia que en China. Lo que hay en Italia es más medios de comunicación libres que pueden decir la verdad. Y el comunismo chino tiene mucho miedo a la verdad.


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