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Europa blanca (la que queda)

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BD (R).- Navegando por la Red, buscando temas de los años 80 para grabar un CD: tipo Modern Talking, Pet Chop Boys y otras mariconadas similares (decía Sócrates o Aristóteles que de vez en cuando hay que entregarse a la frivolidad para no morir de solemnidad), caígo sin querer sobre este coro a capella, que interpreta una canción que tuvo su momento de éxito en su día, “Africa” de Toto. Como dicen los franceses: “Cela ne nous rajeunit pas”. O sea que ha pasado agua bajo los puentes desde entonces.

A lo que voy. A los pocos segundos de visionar el vídeo, apenas mi atención se ha distraido de la original “tormenta” del inicio, he reparado que todos los intérpretes son blancos, sin excepción. Inmediatamente he pensado con angustia en una secta destructiva. Todos blancos y blancas: aquí pasa algo, me he dicho con creciente emoción y una cierta aprensión (uno nunca sabe si el Gran Ojo te está vigilando y llevando la lista de lo que uno mira en Internet)).

Como no cantan himnos racistas ni marchas del Tercer Reich, sino más bien cancioncillas propias de nuestros años mozos, he descartados las Nuevas Generaciones de la Sociedad Thule y he pensado en los mormones, descartando a los amish, menomitas y demás grupos del mismo género que no creo que tengan permitido cantar otra cosas que salmos anabaptistas. La presencia de un hobbit (uno de los dos solistas parece el hermano de Frodo Bolsón) en ese coro ha añadido misterio a la cosa.

Me he precipitado a la Wikipedia. He averiguado que son eslovenos. ¡Bendita Eslovenia! ¡Todos de raza blanca! ¡Ni la más mínima diversidad! He quedado prendado de Eslovenia y los eslovenos. Con el trasfondo imaginado de románticos castillos medievales y frondosos bosque alpinos, esas caras me han parecido aún más simpáticas. Y para mayor alegría de nuestro delicado y exigente sentido estético: ningún piercing visible, ningún tatuaje a la vista, ni el menor rastro de rastas, ningún hombre con tres o cuatro pendientes en la oreja y un aro en la nariz (solamente el director del coro lleva un colgante, pero ya sabemos que esta gente suele ser un pelín gay). Ni siquiera unas patillas en forma de aguja, la última gilipollez que un hombre normalmente constituido puede hacer con el pelo que le crece en la cara, y tampoco trenzitas africanas en las féminas. Nada de ropa estrafalaria y chillona. Estética blanca. Ni cafres del Monomotapa ni putones verbeneros. Ninguna sacude las tetas impúdicamente ni ninguno se toca los huevos en escena. Hombres y mujeres limpios, aseados, visiblemente humanos, no orcos pringosos salidos de una cueva. Siendo así, qué importa que parezca que en algún momento van a desafinar.

Esta es la Europa que queremos, la que fue en gran parte del continente y la que todavía es en algunos reductos del corazón de nuestra patria grande: blanca, limpia, decente, humana. A estos chicos y chicas siempre se les puede cambiar el repertorio por algo más acorde a una estética superior, y que canten algo que merezca la pena y no se queden en las performances vocales de estos inocentes divertimientos aptos para arrancar el aplauso fácil de un público ávido de curiosidades antes que de verdadero arte.

Disfruten de esa original actuación y sobre todo de esta imagen, ya prácticamente una rareza en nuestras vidas de europeos invadidos y aplastados bajo la plaga de la inmigración no deseada y el yugo de la diversidad impuesta.

Debemos liberarnos de esa Europa multicultural y multirracial que nos anega y volver a ser lo que siempre hemos sido, levantarnos de la indignidad en la que se hunde nuestro mundo traicionado y entregado a las bestias. De lo contrario toda vida se apagará, será el reino de la muerte sin resurreción, el fin de toda belleza y bondad, el corazón de las tinieblas.

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Ciencia Y Tecnología

“Todos los ensayos clínicos han fallado porque siempre se ha mirado el alzhéimer con la misma lupa”

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Ana María Cuervo es líder mundial en el estudio del envejecimiento y la autofagia.
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Agencia Sinc.- Ana María Cuervo (Barcelona, 1966) se licenció en Medicina en la Universidad de Valencia y presentó su tesis sobre biología celular en el Instituto de Investigaciones Citológicas de Valencia. Ahora, 25 años después, es codirectora del Instituto Albert Einstein para la Investigación del Envejecimiento de Nueva York (EE UU).

Desde que comenzó sus estudios, sintió frustración ante la imposibilidad de luchar contra el envejecimiento, por eso decidió centrar sus investigaciones en este campo. Hoy afirma tener esperanza en la búsqueda de una cura para el alzhéimer.

La semana pasada viajó a Madrid para asistir al congreso internacional de Gerociencia, organizado por la Fundación Gadea por la Ciencia, con el objetivo, explica, de poner en común todas las ideas relacionadas con el estudio del envejecimiento para integrarlas y estudiarlas a la vez.

Aprovechando su visita, hablamos con ella para entender cómo sus investigaciones están ofreciendo nuevas perspectivas en el campo del alzhéimer.

¿Por qué es importante estudiar el envejecimiento?

Porque todos envejecemos [risas]. Es muy importante porque se puede hacer algo. No queremos eliminar el envejecimiento, todos vamos a seguir envejeciendo. Lo que queremos es alargar el periodo de vida en el que una persona está sana.

Lo que a todos nos asusta es la perdida de función, los achaques continuos, dejar de ser independientes, necesitar que tus hijos te lleven de un lado para otro… La gente considera que eso ya no es vida y no quiere alargarlo. La idea sería mantenerse funcional el máximo tiempo posible y luego ya morirse.

Si esto sucede, ¿no supondría simplemente una prórroga?

Ese sería uno de los efectos secundarios. Retrasar la edad en la que aparecen las enfermedades hará que la gente viva más porque estará sana más tiempo. Los centenarios son un ejemplo muy claro: ellos están muy sanos y en dos meses se van. Nosotros tratamos continuamente con centenarios y observamos que han comprimido esas enfermedades en unos meses. En cambio, el resto de los mortales que no tenemos sus genes empezamos pronto con los achaques. La idea es aprender a vivir y a morir como lo hacen los centenarios.

¿Qué te ha llevado a centrar tus investigaciones en los trastornos neurodegenerativos?

Ha sido más el envejecimiento per se, no solo la neurodegeneración, sino todo el panel de enfermedades del envejecimiento. Tengo gente trabajando en diabetes, en cáncer… Aunque la gente no lo piensa, excepto en el caso de cáncer pediátrico, el único factor de riesgo común en todos los cánceres es la edad.

Cuando cursé Medicina me desmoralizó la idea de que con las personas mayores no se puede hacer nada porque, al fin y al cabo, se están haciendo mayores. Si entendemos un poquito mejor de qué va el envejecimiento, sí que se podrá hacer algo.

¿Cuál es el perfil más propenso a tener alzhéimer? ¿Hay una relación de causalidad entre la enfermedad y los genes?

Hay distintos tipos. En el alzhéimer familiar, tienes una mutación particular en una proteína que tiende a acumularse en tu cerebro y acaba matando sus células. Pero esa es una fracción muy pequeñita, un 5 % como máximo. La mayoría de los otros tipos de alzhéimer se llaman idiopáticos y eso significa que no sabemos cuál es su causa. Es la forma elegante que utilizamos los médicos para decir que no tenemos ni idea. En este caso, durante el curso de la enfermedad las neuronas que se ven afectadas y las proteínas que se acumulan son las mismas que en el alzhéimer genético. Tienen las mismas características, pero no se sabe la causa todavía.

El diagnóstico del alzhéimer suele ser post mortem, cuando hacen la autopsia y ven la presencia de placas de esa proteína en el cerebro. Normalmente, por sintomatología te diagnostican alzhéimer, pero con certeza al 100 % no lo pueden hacer.

Ni el alzhéimer ni la demencia tienen tratamiento. Por tanto, el diagnóstico prematuro ayuda, pero no va a provocar un cambio dramático.

¿Cuánto se ha avanzado hasta ahora en el estudio del alzhéimer?

El tratamiento en este momento es sintomático. Por ejemplo, cuando los pacientes de alzhéimer tienen ansiedad, se le administran ansiolíticos; pero no hay un tratamiento que vaya directamente a la causa de enfermedad, aunque ya se están intentando desarrollar modelos experimentales de ratón. Sí hay algunos compuestos que parecen tener un efecto beneficioso en la proteína que se acumula en las neuronas dañadas, pero hasta ahora, todos los ensayos clínicos han fracasado.

¿Por qué han fracasado?

Yo creo que parte del problema del fracaso, y ahí me puedo meter en líos con mis colegas, es que la enfermedad siempre se ha mirado bajo la misma lupa. Todos los tratamientos han ido destinados a un componente particular de la enfermedad: las proteínas tau o las placas de β-amiloide. La idea era eliminarlas. Y sí, contribuyen, pero seguramente no son la única causa.

Algo que yo creo que va a ayudar es la declaración de emergencia por parte de Obama, en Estados Unidos, para investigaciones en alzhéimer. Dedicó una parte del presupuesto, que todavía está protegida, para la investigación en alzhéimer porque se está convirtiendo en epidémico. Con el sida se descubrió un tratamiento en tiempo récord porque se puso un montón de dinero y de gente de todas las disciplinas a investigar.

Por eso, la idea es que este dinero no vaya solo a los grupos que tradicionalmente han estudiado el alzhéimer, sino que científicos como yo, que soy bióloga celular, también podamos contribuir porque vemos la enfermedad de una forma distinta. Creo que ha sido una estrategia que ha funcionado con otras dolencias.

¿Las investigaciones actuales se centran en prevenir el alzhéimer o en curarlo?

Lo ideal sería curarlo, pero lo que nosotros estamos intentando es retrasarlo lo máximo posible. Por eso estudiamos un proceso llamado autofagia, que nos protege del alzhéimer porque es un sistema de autolimpieza celular que se encarga de eliminar continuamente las proteínas tóxicas que se acumulan en el cerebro. Pero a medida que te vas haciendo mayor el sistema se estropea, esas proteínas empiezan a acumularse y acaban matando a las neuronas.

Por ejemplo, vimos que una persona que había nacido con una mutación en la proteína tau –que predispone a padecer alzhéimer– no mostraba síntomas cuando era joven porque tenía sistemas de autofagia que se encargaban de eliminar la proteína. Al envejecer, aunque tuviera la misma cantidad de proteína mutada, acumulaba el doble porque ya no la podía reciclar. Nuestra idea es reparar la autofagia en lugar de actuar en la mutación. Así conseguiremos que los sistemas de limpieza celular de una persona de 80 años sean los mismos que cuando tenía 20 y, por tanto, dejará de tener síntomas de nuevo.

¿Cómo conseguiréis llevar a cabo esta limpieza celular de manera artificial?

Lo primero es convencer a la industria farmacéutica mediante una prueba de concepto. Hemos investigado mucho para descubrir por qué disminuye el efecto de la autofagia con el paso de los años y hemos creado un ratón al que ayudamos a mantener su sistema de recogida de basura celular cuando le empieza a fallar.

Esto lo hemos hecho experimentalmente en ratones, pero todavía no se ha podido hacer nada en personas porque los compuestos químicos que activan la autofagia son todos muy nuevos y requieren ser estudiados en detalle para asegurarnos de que no van a tener ningún efecto adverso.

Los ratones con los que hemos probado este proceso viven mucho más, están mucho más sanos, tienen menos cáncer y no paran de correr cuando les haces pruebas de ejercicio físico. Hemos mejorado su estado de salud solo manteniendo la autofagia. Ahora queremos convencer a las empresas farmacológicas, que al final son las que van a desarrollar las terapias.

En segundo lugar, hemos buscado en el laboratorio compuestos químicos que pueden activar la autofagia. Todavía no son medicamentos porque no están listos para humanos.

¿Y algo más?

Sí, hay una tercera estrategia, y aquí es donde me sale la vena médica: los hábitos de conducta. Hay muchas cosas que podemos hacer para modular la autofagia. Este proceso se activa en tu cuerpo, sobre todo, cuando no comes o cuando estás descansando. El problema es que cada vez dormimos menos porque por la noche nos exponemos a pantallas, y además cada vez comemos más y más a menudo, estamos picoteando todo el día. Cuando comes, tus células no activan la autofagia, porque esta solo se pone a reciclar cuando las células necesitan energía. Por eso también es importante el ejercicio moderado.

¿Qué y cómo debemos comer para ayudar a la autofagia?

Los azúcares refinados y algunos tipos de grasa son horribles para la autofagia porque la bloquean. Es importante hacer comidas moderadas y, sobre todo, espaciar las comidas.

Se ha investigado lo que se llama food clocking, es decir, las veces que comes y cada cuánto tiempo. La idea es que si ingieres la misma cantidad de calorías que hasta ahora pero las separas en solo dos comidas al día, tienes el efecto beneficioso que tendría hacer una restricción calórica en tu dieta. Lo ideal es separarlas, que haya un periodo de doce horas sin comida.

Mejorar la calidad de vida de las personas con demencia y de sus cuidadores supondría un ahorro para el Estado, entonces, ¿por qué no hay más interés en invertir en ello, teniendo en cuenta que nos dirigimos hacia una sociedad cada vez más envejecida?

Es una cuestión del Estado pero también de las compañías farmacéuticas. Para ellas es más fácil tratar una enfermedad que el envejecimiento en sí. Imagínate el tiempo y el dinero que costaría un estudio de envejecimiento, en el que hasta dentro de quince años no sabrás si los sujetos estudiados están viviendo mejor. Los gobiernos están empezando a concienciarse porque hay reuniones de gerociencia en cada uno de los continentes. Ahora, nuestro mayor miedo es que Trump tenga distintas prioridades y nos quite la financiación.

Hay evidencias de que el entrenamiento de la memoria a lo largo de la vida podría ayudar a soportar el deterioro cerebral debido a la edad. ¿Estas actividades previenen el alzhéimer o ayudan a sobrellevarlo mejor?

Retrasan la enfermedad, pero también ayudan mantener la actividad cerebral. Algo que hemos aprendido es que el cerebro es extremadamente plástico y que hay muchas formas de llegar a la misma conexión. La idea es mantener la actividad cognitiva y emocional, porque el aislamiento que viven algunos ancianos contribuye a aumentar su deterioro cognitivo. Y no solo porque no estemos con ellos, sino, por ejemplo, porque ellos tienen problemas de sordera y no pueden participar en las conversaciones. Un sonotone, aunque parezca una tontería, hace que puedan seguir teniendo interacciones con amigos y familiares que mejoran su desarrollo cognitivo.

Con la ayuda de la financiación del gobierno de Estados Unidos, ¿esperáis que haya un avance significativo?

De hecho, ya lo ha habido. Lo que pasa es que la población quiere una cura. Hay que ser pacientes. Como ha habido tantos errores, todos estamos muy concienciados de que hay que ir despacio, a lo seguro, comprobando todo para no volver a fallar.

Estamos todos entusiasmados con nuestros progresos científicos, pero el avance clínico tardará en llegar porque necesitaremos a las empresas farmacéuticas. Por eso, intentaremos dárselo lo más terminadito posible para que hagan lo que ellos saben hacer, que es el medicamento. El camino está ahí y yo espero que lo puedan seguir.

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Tribunales

Quim Torra desafía al Tribunal Superior de Justicia catalán y afirma que no retirará el lazo amarillo de la Generalitat

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El presidente catalán, Quim Torra, mantiene de momento la pancarta en favor de los “presos políticos y exiliados” que cuelga del balcón del Palau de la Generalitat y recurrirá la orden de retirarla emitida por el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC). A raíz de un recurso de la asociación Impulso Ciudadano, el TSJC ha ordenado a Torra retirar en un plazo de 48 horas la pancarta con el lema “Libertad presos políticos y exiliados”, acompañado de un lazo amarillo, que cuelga de la fachada del Palau de la Generalitat.

Según un comunicado de la Oficina del Presidente, Torra presentará a través de sus representantes legales un recurso contra la orden, y lo hará tan pronto como el TSJC “le haya notificado oficialmente la instrucción emitida”. Torra no retirará la pancarta por ahora porque el lema que contiene es, según afirma el comunicado, un “clamor muy mayoritario de la sociedad catalana y un compromiso democrático del Govern con las personas que sufren represión por haber defendido la democracia, los mandatos electorales y los derechos fundamentales”.

El presidente catalán considera que se trata de una nueva “vulneración flagrante del derecho a la libertad de expresión y de opinión, como ya se produjo cuando la Junta Electoral Central ordenó la retirada, de manera irregular y sin tener las competencias para hacerlo”, de esa pancarta, episodio por el que será juzgado por desobediencia. Justamente, hoy el TSJC ha decidido aplazar al próximo 18 de noviembre el juicio a Torra por no retirar esa pancarta en campaña electoral, al no poder resolver a tiempo las recusaciones que el president planteó contra los magistrados que deben juzgarlo.

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Tribunales

Absuelven a los tuiteros que desearon la muerte al niño enfermo que quería ser torero

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El titular del Juzgado de lo Penal 2 de Valencia ha absuelto a los tres acusados juzgados el pasado lunes por escribir en redes sociales mensajes ofensivos hacia un niño enfermo de cáncer que quería ser torero, al no apreciar delito de incitación al odio, contra la integridad moral ni de injurias graves.

Aunque el magistrado califica algunas de las expresiones vertidas de “deleznables” o “repulsivas”, no aprecia en ellas un delito de incitación al odio, contra la integridad moral ni de injurias graves, contrariamente a lo que sostenían, según el caso, la Fiscalía, la acusación particular y la acción popular, que pedían penas de entre uno y tres años de prisión para los implicados.

La sentencia, que puede ser recurrida en apelación ante la Audiencia Provincial de Valencia, alude a la jurisprudencia del Tribunal Supremo y concluye que el Código Penal no puede “convertirse en la primera respuesta ante este tipo de acciones”, según informa el Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana.

Los mensajes fueron escritos en octubre de 2016, tras la celebración de una corrida benéfica que tenía como finalidad recaudar fondos para Adrián, que entonces tenía 8 años, y quien falleció seis meses después a causa de su enfermedad.

El juez recuerda que en este procedimiento se analizaban exclusivamente los comentarios que cada uno de los acusados hizo en Twitter o Facebook, “y no el resto de mensajes que fueron publicados en distintas redes sociales o enviados por distintas aplicaciones de mensajería, conteniendo amenazas de muerte e imágenes explícitas de armas y fallecidos”, a los que tuvo acceso el denunciante, padre de Adrián.

El magistrado considera que las frases atribuidas a los acusados, y cuya autoría asumieron ellos mismos durante el juicio, no son constitutivas de un delito contra la integridad moral, pese a “lo deleznable” que puedan resultar.

“No se estiman de entidad suficiente para considerarlas como trato degradante apto para generar el menoscabo grave a la integridad moral que exige el tipo”, señala la sentencia.

El primero de los acusados, M.O.C., se quejaba en su cuenta de Twitter del gasto “innecesario” que conllevaba la recuperación del menor, cuya vida, según decía, le importaba “dos cojones”, porque probablemente ya estaba “siendo tratado en la sanidad pública” con su dinero.

La segunda, A.E.O., en un mensaje privado de su perfil de Facebook, deseaba la muerte de “un niño enfermo que quiere curarse para matar a hervíboros inocentes y sanos que también quieren vivir”, y B.E.S.L. criticaba a los internautas que apoyaban a “un niño que prefiere matar a un animal” y le deseaba también la muerte.

El juez entiende que esas expresiones tampoco encajan en el delito de odio tipificado en el artículo 510 del Código Penal.

El niño padecía una enfermedad terminal “de la que no se puede hacer responsable a ninguno de los acusados”, por más que éstos la aprovecharan para escribir “una repulsiva frase”, hacer “un alarde macabro” y de “incontinencia escrita” o expresar “el ponzoñoso deseo de la muerte del menor”, explica el juzgador.

Finalmente, el fallo descarta la comisión de un delito de injurias graves. En el caso del tuit de M.O.C., no puede considerarse que exista un insulto a Adrián, “sino una soez manera de exteriorizar una ausencia total de empatía”.

Respecto a los comentarios y frases usados por A.E.O. y B.E.S.L., indica que “resultan ciertamente ofensivos, pero la actitud denota desafío y taxatividad grosera como ánimo predominante” y no alcanzan “la gravedad suficiente para considerar que las mismas puedan tener repercusión penal”.

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