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Opinión

Filmografía del Profanador: más dura será su caída en el crepúsculo de los dioses

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Tuco se volvió hacia el gordinflón soldado yanqui que le custodiaba, y le dijo: «Los gordos como tú me gustan, porque cuando caen de espaldas hacen mucho ruido».

Gran verdad, porque, aprovechando que el gordinflón le quitó las esposas para que pudiera orinar, se arrojó del tren en marcha, tirando de su carcelero. Una vez en las vías, remató al soldado, y le dijo al cadáver que le acababa de demostrar que era verdad eso de que haría estrépito al caer.

Esta escena es de la película «El Bueno, el Feo, y el Malo», obra maestra del «spaghetti western», escrita y dirigida por el mítico Sergio Leone en 1966: gran título para metaforizar la actual situación política española, en la cual es innecesario explicar qué personajes desempeñan los roles de esa trilogía.

Parafraseando las palabras de Tuco, yo podría decir que a mí me gustan los políticos ambiciosos, megalómanos, ególatras y con trastornos psicopáticos como el Profanador, porque también hará mucho ruido cuando caiga, no por gordinflón, sino porque, cuanto mayor sea su poder y su ambición, más dura será la caída, que, mira por dónde, es el título de otra película, dirigida en 1956 por Mark Robson, protagonizada por Bogart, que narra una historia de corrupción en el mundo del boxeo. Película que viene pintiparada, pues en ella aparece el personaje de «El Toro Moreno», un luchador de peso y estatura impresionantes pero de nula habilidad para el boxeo, a pesar de lo cual es contratado por el promotor Nick Benko como su nueva estrella, quien le encarga a Bogart que le haga una campaña publicitaria. ¿A qué personaje de la política española les recuerda este «Toro Moreno»? Y les doy una pista: está enamorado de la luna de la Monkloa.

No hay que ser ningún profeta para vaticinar que El Profanador caerá más pronto que tarde, con todo su equipo de hierofantes y tiorras perturbadas, y no solo porque no hay Profanador que cien años dure ni cuerpo que lo resista, sino porque este tipejo va de dios, y todos los dioses tienen su ocaso, su crepúsculo, su caída en las ciénagas pestilentes del olvido, en las cloacas justicieras del karma-que-no-perdona. ¿Con cuántos decibelios de ruido atronará el Profanador a España en su caída? ¿Equivaldrán a las que hace su Falcon cuando cruza los cielos caminito de Mojácar?

El crepúsculo del dios de los profanadores será apocalíptico, sin duda… Imperial como se cree, su caída se puede ilustrar haciéndole protagonizar una variada filmografía sobre caídas y ocasos. Para empezar, el Profanador me recuerda a la estrella cenicienta que protagonizó Gloria Swanson en la película «El crepúsculo de los dioses» ―bajo el nombre de Norma Desmond―, donde encarna a una famosa actriz del cine mudo que enloquece envuelta en las tinieblas de una mansión ruinosa, soñando con volver a ser la estrella que fue. Y ahí tenemos al Profanador, bajando con ademanes de estrella por la gran escalera de su mansión de Pozuelo, como un triste orate, imbuido de la creencia de que todavía es presidente del Gobierno tras su castañazo.

También podría encarnar el personaje de Joe Gillis, el guionista sin talento que siempre había soñado con tener una piscina, a lo mejor como aquella en la que apareció su cadáver, asesinado por la loca Norma Desmond. Como dice una voz en off, «un precio demasiado alto por una piscina». El Profanador siempre quiso una Monkloa, lo cual es muy arriesgado, porque las Monkloas son mucho más caras que las piscinas.

Y si le dijeran al Profanador que, antes de su caída, era un tipo grande, respondería algo como esto, parafraseando a la Desmond: «Soy grande: es España la que se ha hecho pequeña». Y su programa político también podría resumirse en estas palabras de la loca, explicando la superioridad del cine mudo sobre el sonoro: «No necesitábamos diálogo: teníamos rostro». Pues eso: cara dura tiene, pero al fin y al cabo es un rostro.

Siguiendo con la filmografía del Profanador, es inevitable hacerle también protagonista de la película «La caída de los dioses», dirigida en 1969 por Luchino Visconti, la cual está inspirada en la ópera wagneriana «El ocaso de los dioses», donde se muestra la decadencia de una familia aristocrática alemana durante el III Reich sobre un fondo tremendo de incesto, pedofilia, homosexualidad, travestismo, prostitución, ambiciones desmedidas de poder y traiciones, desnudos masculinos y femeninos… Como se ve, un ambiente parecidillo al de la España de hoy, con lo cual la caída del Profanador tendrá una escenografía de verdadera película.

La única diferencia está en que, si en la ópera de Wagner el anillo maldito hecho con oro robado al Rhin por el enano Alberich ―«¡mi teshoooorooo!»―, perteneciente a la raza de los nibelungos, causa la muerte de Sigfrido, y también la destrucción del Walhalla ―la morada de los dioses, donde moraba Odín―, la caída del Profanador supondrá la destrucción de justo lo contrario.

Y si ponemos un cucurucho con estrellitas al Profanador, ahí le tenemos, protagonizando «El aprendiz de brujo», solo que sustituyendo a Merlín por George Soros, y a Morgana por la Carmen Calvo: mola cantidad ver la Monkloa convertida en el «Grimhold», la prisión en forma de muñeca rusa, solo que en nuestro caso con la apariencia de muñeca miliciana, con gorrilla y todo.

Y hasta podríamos poner al Profanador a protagonizar algún mito griego, como el de Ícaro, el que se pegó un colosal batacazo porque pretendió volar cerca del Sol con sus alas de cera… o el de Narciso, el que se ahogó en un estanque absorto en la contemplación de su belleza.

Pero, hasta que llegue el ocaso, hasta que un crepúsculo justiciero provoque la caída de los dioses y diosas que atormentan la Patria, recuerdo las palabras de Norma Desmond, que parafraseadas vienen a decir: «Han hecho una cuerda con las palabras y han ahorcado España. Hay micrófono para captar los últimos suspiros, y tecnicolor para fotografiar la España destruida».

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España

Los sindicatos reactivarán algaradas y movilizaciones. Por Jesús Salamanca Alonso

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«La falta de experiencia en la formación de equipos de trabajo y en gobernar instituciones puede hacer que VOX interfiera en cuestiones que deben darse por superadas»

 

Con tanta ayuda pública, los sindicatos mayoritarios viven en la abundancia como señores feudales venidos a menos. Permiten llevar una vida de lujos y privilegios; eso hizo hace unos años que, en algunas sedes de las formaciones mayoritarias, colgaran longanizas como forma de llamarlos «chorizos»: esas debieron de ser bien acogidas porque no las devolvieron, confirmando lo que ya se sabía.

Mientras se dan una vida de lujo y sin sobresaltos, los trabajadores ven cómo los recortan y aprietan cada vez más. Por eso, la ciudadanía en general, exige que sean los afiliados quienes mantengan a esas organizaciones tan costosas, tan poco rentables y desprestigiadas. Protestar, deben de protestar mucho, pero en lo de trabajar ya tengo más dudas y una prueba es que más del 30% de los convenios colectivos siguen sin aprobar, pero como no afecta directamente al bolsillo de ellos, pues tranquilidad, no hay prisa. Si esa es su forma de actuar en todo, mejor que cierren sus sedes, envíen al tajo a sus liberados y se jubilen los dirigentes, que ya chirría y molesta hasta su imagen degradada y despreciada sindicalmente.

¡Qué diferencia, de lidiar con esta gente que se agarra como lapas al sillón, a negociar con Marcelino Camacho, Nicolás Redondo y, posteriormente, José Mª Fidalgo y Cándido Méndez! Hay que destacar que Nicolás Redondo luchó y padeció el franquismo y siempre fue un referente en la lucha obrera en las acerías navales de Vascongadas. Y puesto que vive en el mismo municipio del que es natural Patxi López, no estaría de más que le diera unas lecciones de urbanidad, educación básica, cortesía, dignidad y protocolo; tal vez de esa forma dejaría de hacer el ridículo en las controladas y sesgadas ruedas de prensa del Congreso de los Diputados, más propias de un dictador que de un demócrata. No por casualidad lo llaman «el zorro del Congreso» por sus espantadas.

Volvamos al gran logro que ya planifican las comunidades donde la derecha y VOX trabajan para formar Gobierno: la eliminación y dependencia de las ayudas públicas. Andalucía lo tiene claro y ya ha anunciado que retirará el 50% de las ayudas sindicales. Sin duda, es un intento fallido, ya que debe ser el 100% si no quiere tener problemas a corto plazo, lo mismo que Castilla y León. De Aragón apenas ha trascendido nada al respecto, pero es firme el convencimiento de seguir la misma línea que las demás comunidades. Extremadura también acabará con ese atropello que ha existido durante años: tal vez se chupen menos cabezas de gamba y se respete más a los pobres crustáceos emparentados con el langostino y el camarón.

Lo prometido por Andalucía es el camino que seguirán las demás, excepto las dos comunidades rebeldes, más egoístas y aprovechadas e insolidarias. También es el momento de que los trabajadores se organicen contra los sindicatos sectarios y de clase y convoquen movilizaciones contra ellos. En una reunión de amigos, el más político de todos comentaba que «si VOX no cumple su compromiso, lo mejor es que no participe en los gobiernos autonómicos y calle en lo sucesivo» La falta de experiencia en la formación de equipos de trabajo y en gobernar instituciones puede hacer que VOX interfiera en cuestiones que deben darse por superadas. Desde que se celebraron las elecciones ya va siendo hora de que se formen los gobiernos. Han perdido demasiado tiempo con la constitución de las mesas de cada Parlamento y cualquiera diría que les da miedo dar el paso de formar los gobiernos. ¡A trabajar, gandules!

A ver si es verdad que se les acaba el abuso público y se inicia la transparencia que nunca ha existido, ni en las comunidades y no digamos en el Gobierno central donde nos ocultan hasta los viajes viciosos, lascivos y deshonestos del Falcon al ser declarados treinta y nueve de ellos como secreto de Estado. Eso no huele bien y menos los que llevaban destino a República Dominicana y a Venezuela vía Colombia.

Llevamos sin una huelga general muchos años y no será que no ha habido motivos para ello: corrupción, latrocinio, malversación, mordidas, comisiones, nula transparencia, ataques a los jueces, corrupción del exfiscal general y otras instancias más respetables que el Gobierno del felón «cum fraude». Ahora que se sienten rechazados los sindicatos, las huelgas se cuadruplican en este año 2026, debido al bloqueo de las negociaciones salariales. Más de un 30% de los trabajadores están afectados.

Hay que recordar que desde 2022 parecía que la relación entre empresas y trabajadores se había normalizado o, por lo menos, se había calmado debido al acuerdo entre CEOE, Cepyme y el sindicalismo fantasma de la izquierda bolchevique, protegidos por doña Yolanda «Tucán», hoy caída en desgracia en el Gobierno sanchista. Sus traiciones al sanchismo y a Podemos le han pasado factura. Nadie le admite en sus filas porque lo que toca, lo desgobierna. ¡Si tendrá capacidad de traición y facilidad para la misma que hasta a su principal mentor lo «apuñaló» por la espalda! ¿Se acuerdan de Xosé Manuel Beiras, político y economista gallego, además de líder del BNG? Si a ello añaden la protección y encubrimiento al pederasta Ramiro Santalices por pare de Yolanda, pues ya tienen todos los ingredientes para que nadie se fie de ella y genere un rechazo brutal, menos en UGT y CC.OO. a quienes ha regado de euros y prebendas.

Las solicitudes de huelga y los conflictos laborales ya han comenzado y aumentarán si hay adelanto electoral y se hunde, como es previsible, la zurda sindical, falsaria y ruinosa. Quienes llevan siete años tirándose a la bartola se reactivarán con las algaradas y las movilizaciones.

Tan sólo las huestes del felón tranquilizan a esos sindicatos radicales y reaccionarios cuyo logro de la «derechita cobarde» será eliminar por completo las abundantes ayudas y subvenciones públicas que reciben los dos sindicatos sectarios y falsarios amparados y amamantados también por la mafia criminal sanchista.

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