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¿Hacemos memoria, don Mariano? Tal vez entendamos lo que pasó (3ª parte y final)

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Dejaba la segunda parte con «La resaca del 26J y unas propuestas» apelando al Sentido Común tan escaso en esta casta política y con la pregunta «¿Por qué no terceras elecciones?» que, a mi juicio, hubiera sido entonces «lo mejor para España y para el PP» ante la falta también del sentido de Estado que hubiera propiciado un gran pacto PP-PSOE con la posible colaboración de Ciudadanos.

Recordaremos que la repetición de elecciones dejó la subida del PP de casi 700.000 votos y 14 escaños para llegar a los 137 que posibilitaron la investidura de Mariano Rajoy-; una nueva caída del PSOE de Sánchez que perforó el suelo casi subterráneo hasta 85; la pérdida de casi 1.000.000 de votos de la extrema izquierda de Unidos Podemos que gracias a la Ley D’Hont mantuvo sus 71 escaños y el paso de “mecánica” a casi “pocha” de la formación naranja que cayó casi 400.000 votos y 8 escaños, aunque ninguno de los tres líderes perdedores dimitieron y el resultado dejaba la trampa de que “la suma de todos los que no querrían nunca nada bueno para España” era la única mayoría absoluta posible en la cámara. Al final, se conformó un gobierno en solitario del Partido Popular con “apoyo” de Ciudadanos y la abstención de 62 de los 85 diputados socialistas, que acabó con la entrega del acta de diputado del propio Sánchez y su salida hacia una “travesía del desierto” que ya sabemos cómo acabó y más adelante comentaré.

Más de diez meses de “Gobierno en funciones” llevaron a una etapa de “Gobierno en precario” cuando menos incierta. Ya en Enero de 2017, y “Después de casi cinco años”, le recordé al Sr. Rajoy las “Medidas Urgentes” sugeridas en Marzo de 2012, recién llegado a Moncloa con su inigualable mayoría absoluta.

Le decía que “el ‘enfermo’ que recibía, ‘España’, necesitaba ‘cirugía a tronco abierto’, y que no aparecieran más metástasis de las esperadas”, que había que “darle la vuelta al calcetín que la crítica situación exigía” y terminaba así: “con dos elecciones generales en seis meses, cuatro debates de investidura y un Gobierno en minoría que hace prever una difícil, y tal vez breve, legislatura, si bien con una situación económica mucho mejor que la recibida -España crece y se crea empleo- gracias al esfuerzo de todos los españoles y con algo más de confianza exterior, parece que sigue faltando la decisión firme de aplicar las leyes…” y me preguntaba: “¿Hay que seguir confiando en que Rajoy sabrá gestionar esta difícil situación política con un Gobierno en minoría cuando no lo hizo con una mayoría absoluta aplastante en todos los niveles de la Administración? ¿Será capaz el “diálogo sin fecha de caducidad” de aplacar los desafíos soberanistas de Cataluña?

En ese 2017 no faltó casi de nada. Llegó en Febrero, con dos años de retraso, la celebración del esperado 18º Congreso del PP bajo el lema “España Adelante”, que tuvo como escenario la Caja Mágica, nombre apropiado para un “prestidigitador” de la política como Rajoy, en el que en una nueva demostración de la imprevisible “previsibilidad” del personaje, no pasó nada y lo más destacable fue la conclusión del Presidente: “¿Para qué cambiar lo que funciona bien?”. Afirmación dudosa si se refería al partido y mucho más si era al Gobierno después del batacazo del 20D edulcorado seis meses después. Significativo también que Javier Maroto dijera en ese Congreso que “Hemos refundado, rearmado ideológicamente nuestros principios, por ejemplo en materia social”, pues no me parecía que representara él, precisamente, ese “rearme ideológico” de los principios del antiguo PP ni de una gran mayoría de los que seguíamos votando su “futuro imperfecto”. Y como si de una contraprogramación se tratase, ese mismo fin de semana se celebró el Congreso de Podemos, Vistalegre 2, que demostró que los morados y sus franquicias se rompían por las diferencias entre PabLenin Iglesias y su colega Íñigo Errejón.

Destacable también por esas fechas fue el último cambio de tendencia de Alberto Rivera, ahora “liberal progresista”, renegando de su pasado socialdemócrata que justificaba en su web la razón de la llegada de su partido “por el vacío de representación en el espacio electoral de centro izquierda no nacionalista”, pero había que intentar pescar en todos los caladeros, ya expandido a escala nacional. Más avisos Sr. Rajoy.

No mucho después, “La militancia eligió muerte” en las nuevas primarias del PSOE y las luchas internas derivadas del desastre Zapatero -que yo creía que iba a significar el adiós al “histórico” PSOE para una larga temporada- con tres candidatos de muy bajo perfil -Pachi “Nadie”, la “Sultana” Díaz y el defenestrado Sánchez, “Tres eran tres, pero ninguno era bueno”- y con un denominador común, “No haber hecho nada en la vida fuera de la política salvo medrar y vivir de ella”, pero la exigua militancia cayó en la trampa del encantador de serpientes y el tramposo errante se llevó el gato al agua. El histórico PSOE se convertía en el PS, Partido de Sánchez, que volvió declarando su “arrepentimiento por no haberse puesto de acuerdo” con PabLenin tras las elecciones del 20D y un guiño al nacionalismo separatista: “España es una nación de naciones” que abría el camino a que su enfermiza ambición por llegar a la Moncloa, “como sea” y, lo peor, “con quien sea”, pudiera propiciar el acercamiento a Podemos y nacionalistas de uno y otro signo recreando el Frente Popular de 1934, que ya sabemos cómo acabó.

Aquello, y lo que llegó, que tuvo su ensayo en la fracasada moción de censura de Unidos Podemos en Junio de 2017, sólo apoyada por ellos mismos. Otro aviso.

Mientras tanto, seguía el órdago separatista catalán “no hay ningún poder que pueda frenar el voto”, junto al nuevo órdago de un desafiante Puigdemont, aprobar una ley que “en 48 horas permita declarar la independencia”, a lo que la Vicepresidente Soraya Sáenz de Santamaría respondió con firmeza que «al Estado le bastan 24 horas para recurrirla y obtener su paralización». Se iba calentando todo de cara al cada vez más cercano 1 de Octubre, fecha anunciada para el inicio de la “rebelión” y otrora fiesta nacional del “Día del Caudillo”. Recordaba entonces algo que le escuché a Ignacio Astarloa: “Cuando se incumple la ley, la solución no es reformarla sino hacerla cumplir”, lo contrario de lo usual en nuestra querida “Monarquía parlamentaria” que cobija la ansiada democracia, muy próximo de lo que decía Rousseau en su Contrato Social: «Dondequiera que las leyes se debilitan, el Estado no existe ya». Los atentados yihadistas de Agosto en Barcelona y Cambrils dieron paso al “nuevo” curso político que iba a ser peor y tras la nueva Diada precipitaría los acontecimientos. Seguían los avisos.

Como podía esperarse “Se consumó la felonía secesionista” y llegó el segundo “referéndum” que “tampoco se iba a celebrar”, en el que hubo de todo, actos de rebelión, agresiones a los CC. y FF. de Seguridad del Estado, destrozo de vehículos, corte de autopistas y toda una serie de desafíos que no tuvieron la respuesta adecuada, la que el Gobierno de la Segunda República dio en 1934 al golpe de Estado de Luis Companys. Pero se siguió apelando al diálogo y sólo el Rey compareció con un discurso, aparentemente contundente y sin duda consensuado con el Gobierno, que se quedó en eso, más palabras. Lo que vino después y ante la declaración de independencia más breve de la Historia cuatro semanas después y al día siguiente la huida a Bélgica del que tendría que haber sido detenido el 1-O y, por supuesto, el día anterior. Pero nuestro “hombre bueno”, pese a no necesitarlo por tener mayoría absoluta en el Senado quiso llamar al acuerdo a PSOE y C’s -enemigos, no oponentes- para aplicar el Art. 155 en su forma más suave y además, por exigencia de sus “socios”, sin actuar con rigor sobre tres factores fundamentales, un parlamento manipulado que había que intervenir y disolver, unos medios de comunicación controlados por los golpistas que había que cerrar y un sistema educativo público adoctrinador que había que controlar. Para colmo, “olvidó” su compromiso inicial de mantenerlo “El tiempo necesario hasta recuperar la normalidad” y convocó elecciones regionales en menos de dos meses, cuando la situación era todo lo que se quisiera menos normal. Levantó además el control de las cuentas, propiciando de nuevo financiar con dinero público la deriva separatista. Y es que, Sr. Rajoy, aunque se deba ser Presidente del Gobierno de todos los españoles, de haber conocido bien al pueblo español y su Historia, debió haber gobernado preferentemente para los que lo votaron. Tratar de hacerlo para los que por mucho que se les dé nunca estarán satisfechos y siempre pedirán más hasta tener lo suficiente para rebelarse, como ha ocurrido en Cataluña, sólo podía suponer perder la confianza de los que se la dieron ¿Lo entiende? Nada es porque sí, sino que siempre hay unas causas con las que se podrá o no estar de acuerdo, pero existen.

Como decía Karl Popper: «Yo puedo estar equivocado y tú puedes tener la razón y, con un poco de esfuerzo, podemos acercarnos los dos a la verdad”, pero esto no reza con los separatistas y mi experiencia personal y profesional me dice que, en esta vida, es mejor ser blanco o negro, con la capacidad negociadora que haga falta para obtener ciertos tonos de gris, pero sin renunciar a los principios y valores que sustentan las convicciones. Querer quedar bien con todos, aceptando esa “transversalidad” impostada de “ideas” es metafísicamente imposible.

Podría alargarme mucho más, pero lo resumo en este párrafo, del que cualquiera de sus puntos daría casi para un libro: Cuatro años de gobierno débil desatendiendo el clamor de casi once millones de españoles que pedían el cambio integral que España necesitaba después del desarme moral y educacional -no sólo económico- de la etapa de Zapatero; casi un año en funciones, y pareció no haber aprendido las razones del batacazo del 20D, medio salvado por la campana el 26J; casi otro año viendo venir, sin reacción clara, lo que era voz populi sobre la secesión catalana que podía ser modelo de otras latentes, hasta que no tuvo más remedio que aplicar, tarde, mal y lo más light posible, el Artículo 155 de la Constitución; se aguantó la tomadura de pelo a nuestro Tribunal Supremo por parte de países “socios” -Bélgica y Alemania-; salvó los PGE para 2018 a base de concesiones al PNV traidor, que días después colaboró en echarlo; y, como remate, su actuación en las jornadas de debate de la moción de censura, de las que desapareció transmutándose en bolso en una sesión de tarde que dio mucho que hablar y en la que sin duda le hizo un flaco favor a su partido y creo que a España -no digamos a su sucesor-, ya que hasta el último momento tuvo en su mano aceptar el órdago del candidato a investir que insistía: “si presenta la dimisión decaerá la moción de censura”, seguramente una falsedad más del personaje, que no hubiera hecho más que retrasar el proceso porque el daño ya estaba hecho desde la legislatura anterior con las nuevas distribuciones de partidos en el “hemicirco” y la suma antiespañola mayoritaria, pero hubiera demostrado un último intento de evitar lo que vendría y que nos puede llevar de nuevo a lo que dice la frase bíblica “sin efusión de sangre no hay redención” (Hb, 9-22), que parece que es lo que buscan algunos enemigos de España.

Conste que creo que no ofrece dudas que Mariano Rajoy sea una persona honrada, pero parece que tampoco las ofrece que no hizo bien los deberes que le encargamos casi once millones de españoles en 2011 y casi ocho en 2016 y ahora cabe esperar que este aparentemente renovado Partido Popular de Pablo Casado, que vuelve a ilusionar con reservas y “pagó los platos rotos” el pasado 28A, haya aprendido la lección y sea capaz de aglutinar todo el descontento que en su gran mayoría se fue a la abstención, buena parte a esa bisagra cambiante de Ciudadanos y no pocos de los primeros, junto a algunos irredentos más extremos, que picaron con VOX. Al menos, la mitad de estos últimos, y creciendo, parece que se dieron cuenta pronto del bluf que eran el de Amurrio y sus cuates.

Según Ortega y Gasset “La memoria es clave para el progreso ya que permite al hombre aplicar las lecciones que aprende de sus éxitos y fracasos superando el mero instinto animal”. Atención pues a no engañar con la historia para no repetir catástrofes y, si llega Casado, que espero que no se haya dejado barba como aviso de continuidad, a presidir un Gobierno, ya sabe cual es la primera Ley a derogar.

Como decía Einstein: «Si quieres resultados distintos, no hagas siempre lo mismo». Pues eso y a seguir intentando aquello que publicaba hace un tiempo The Wall Street Journal: “España es el ejemplo de la recuperación europea”, pero para eso hay que echar a los socialistas del poder en las próximas elecciones, que ojalá sean en noviembre.

Me despido con una frase de Julián Marías que ya he utilizado alguna vez: “España está entre nosotros”, ahora sólo falta que seamos capaces de impulsarla.


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«Volveremos a pasar» Por Fátima Pellico

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A la que esto escribe le horroriza profundamente que nadie, en nombre de una etérea Libertad, venga a amordazar, a golpear, a torturar, a humillar, a intentar, en fin, masacrar de manera democrática a otras personas no afines a su estercolero de pensamiento (llamarlo «ideológico» sería darle una clase que no merece ni pagando por el título).

Madrid es de todos.

Madrid es Patrimonio de la Humanidad, porque quien va a Madrid nunca se siente forastero, primero porque es donde reside gente de toda España y segundo porque los madrileños acogemos a todo aquel que viene a nuestra amada tierra. Y lo digo yo, madrileña gata, que vivo exiliada voluntariamente de mi tierra desde hace varios años y no puedo evitar sentirme orgullosa cuando alguien me dice que se nota mucho que soy madrileña por mi acento.

A lo que iba: en Madrid nadie es extranjero. Cada barrio de esta ciudad tiene sus peculiaridades y quizás ciertos mitos algunas de ellas que han pasado de generación en generación.

Tal es el caso de Vallecas. Yo he vivido muchos años muy cerca del puente de Vallecas, dado que la plaza de Mariano de Cavia estaba a un tiro de piedra de Ciudad de Barcelona y desde allí son unos quince minutos a buen paso hasta el Puente. Quiero recordar a todos que en el Puente de Vallecas los amigos de nuestros gobernantes el 11 de diciembre de 1995 tuvieron a bien ASESINAR a 6 personas y HERIR  a 44 más. Sí, amiguitos, sí: LOS AMIGOS DE NUESTROS GOBERNANTES.

Me da un asco profundo, una náusea que me sale de lo más profundo, que tres partidos de lo que se llama la izquierda en España ,y que para mí son simplemente sicarios de la Libertad y del progreso, tenga la poca o nula vergüenza de hacer un llamamiento para que nadie vaya a escuchar qué tiene que decir de bueno VOX para Madrid y los madrileños.¿Quién es esa patulea para llamar a nadie a machacar en nombre de la Libertad a nadie?
Que yo sepa Podemos es comunista, es decir, lleva más de cien millones de muertos en sus hediondas y nauseabundas chepas, al igual que Más Madrid, que es lo mismo que Podemos pero disfrazado de plataforma ciudadana. Y ya del PSOE para qué hablar: corrupción, terrorismo de Estado ( recordemos a los Gal, que tan chapuceramente estaban hechos)… Es decir, los mismos perros con distintos collares.

Pues bien, queridos compatriotas de izquierdas de Madrid (y de toda España por extensión): la Libertad es patrimonio de todos, y vosotros, adalides de la pobreza y la miseria, no vais a tapar la boca a nadie ni con piedras, ni con botellas ni con insultos. Ya podéis guardar en el armario al intelectual rodante que tenéis en vuestras filas ( por favor, que devuelva la silla y se pague una) y a todos esos pobres esperpentos que se pasan la vida en Twitter haciendo que hacen y creyéndose alguien y que tan buenos ratos me proporcionan ( y a todos aquellos que les hacemos el favor de hacerles un poco de caso para que se ganen el jornal… aunque  a ministra no se llega sólo tuiteando desde la caja de ninguna superficie comercial).

Vallecas es de todos, al igual que todos y cada uno de los barrios de Madrid. Que sea el teórico punto caliente obrero de la ciudad no os da permiso para intentar echar a nadie, y como veréis podéis intentar asustar, pero nada más. Juntitos parecéis muy valientes pero por separado hedéis a excremento orgánico en vuestra ropita interior.

VOX llegó para quedarse y nadie va a acallar la voz de la libertad y los derechos civiles de todos los españoles. Hagáis lo que hagáis y que ya sabemos todos lo que soléis hacer cuando las cosas no os van como os gustaría.

Y, por favor os lo pido: el intelectual se ha ganado una silla nueva. Pagádsela con los curiosos  fondos de Podemos y que devuelva la que le han pagado los españoles.

Una y mil veces volveremos a pasar.


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Opinión

Los grandes peligros del relativismo moral socialista que se impone en nuestros tiempos

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Siempre les resultó problemático justificar que sus profetas, intelectuales y políticos fueran de todos clase burguesa.

El relativismo nunca se extendió tanto ni se entendió peor que en estos tiempos. Todo conocimiento científico, por ejemplo, es relativo a la información conocida –y paradigmas– del momento. Y variará con el avance de la ciencia. De eso no se deduce lógicamente que no exista la verdad. O que sea inalcanzable. Pero eso postula el actual relativismo como –paradójico– absoluto. Y es para imponer la negación de toda posibilidad de certeza moral.

Algo muy peligroso –y justamente por eso lo propagan, quienes lo propagan– porque el hombre común es capaz de crímenes  atroces, sin sentir culpa, cuando los realiza bajo una autoridad en la que aprendió a confiar irracionalmente.

Pero no somos incapaces de descubrir imperativos morales, absolutos y verdaderos, en nuestra propia naturaleza. Tan capaz es el hombre común de obedecer la autoridad criminal como de rebelarse contra su opresión. Ambas cosas han ocurrido una y otra vez en la historia. Pero el relativismo –especialmente como se lo entiendo hoy en día– niega la posibilidad de tales imperativos. Y adopta al positivismo moral y jurídico. Moralidad y Ley serán hoy, única y exclusivamente, voluntad del soberano. En democracia moral será lo que la multitud desee.

Ley lo que los legisladores decreten. Sea lo que sea. Y eso defienden, de una u otra forma, todos los socialistas –incluida la tan influyente como ultra elitista agenda socialista difusa de nuestros tiempos, generalmente denominada globalismo– porque ¿cómo sino podrían establecer cualquier forma de socialismo, si su pretensión última fue y será crear un hombre nuevo, es decir, cambiar la naturaleza de la especie humana por la fuerza, en una o dos generaciones?

Joseph Ratzinger –papa emérito Benedicto XVI– explicaba como cardenal prefecto de la “Congregación para la Doctrina de la Fe” en 2004 que:

“El relativismo puede aparecer como algo positivo, en cuanto invita a la tolerancia, facilita la convivencia entre las culturas reconocer el valor de los demás, relativizándose a uno mismo. Pero si se transforma en un absoluto, se convierte en contradictorio, destruye el actuar humano y acaba mutilando la razón. Se considera razonable solo lo que es calculable o demostrable en el sector de las ciencias, que se convierten así en la única expresión de racionalidad: lo demás es subjetivo. Si se dejan a la esfera de la subjetividad las cuestiones humanas esenciales, las grandes decisiones sobre la vida, la familia, la muerte, sobre la libertad compartida, entonces ya no hay criterios. Todo hombre puede y debe actuar solo según su conciencia. Pero “conciencia”, en la modernidad, se ha transformado en la divinización de la subjetividad”

Y Ratzinger –nos guste o no– es uno de los más notable teólogos y filósofos realistas de nuestros  tiempos. Pero no es necesario ser creyente para entender los peligros de ese relativismo moral. La cumbre de la filosofía racionalista –nos guste o no– la alcanzó una filósofa realista rigurosamente atea con su filosofía objetivista del siglo XX. Y Ayn Rand explicaba que:

“La supervivencia del hombre requiere la guía de valores conceptuales obtenidos a partir de un conocimiento conceptual. Pero el conocimiento conceptual no se obtiene automáticamente (…)”

“(…) Un ser que no sabe automáticamente qué es verdadero y qué es falso, tampoco puede saber automáticamente qué es correcto y qué es incorrecto, es decir qué es bueno para él, y qué es malo. Sin embargo necesita de éste conocimiento para poder vivir. No está exceptuado de las leyes de la realidad, es un organismo específico, con una naturaleza específica, que requiere acciones específicas para mantenerse con vida.

No puede lograr su supervivencia por medios arbitrarios, ni con actos efectuados al azar ni por ciegas urgencias, ni por casualidad, ni por capricho. Es su naturaleza la que determina qué requiere para sobrevivir, y esto no queda sometido a su arbitrio. Lo que sí está sometido a su elección es si lo descubrirá o no, si habrá de elegir las metas y valores correctos o no. Es libre de efectuar una elección errada pero no de tener éxito a través de una mala elección (…)”

“(…)Es libre de evadir la realidad, de desenfocar su mente y trastabillar a ciegas a lo largo de cualquier pendiente que le plazca, pero no es libre de evitar el abismo que se niega a ver. El conocimiento, para todo organismo consciente, es un medio de supervivencia: para una conciencia viviente todo es implica un debe. El hombre es libre de elegir no ser consciente, pero no es libre de escapar a la pena que merece la falta de conciencia: la destrucción. El hombre es la única especie viviente que tiene el poder de actuar como su propio destructor (…) y ésa es la manera en que ha actuado a lo largo de la mayor parte de su historia.”

Y no deja de ser curioso que el socialismo en sentido amplio –y el neo-marxismo como su principal corriente radical contemporánea– sean absolutamente relativistas hoy en día, porque el viejo marxismo no era relativista en ese sentido. Su teoría clasista del conocimiento lo parecía –y ha terminado por serlo– pero no lo era originalmente.

El marxismo era una variante clasista del racismo, y así como los racistas sostenían que las diferentes razas tenían diferentes capacidades mentales y con ello diferentes percepciones de la propia realidad, unas mejores que otras, los marxistas sostenían claramente –y todavía sostienen, pero de manera relativista y difusa actualmente– que es la pertenencia a una clase social la que determina la capacidad de compresión de la realidad del individuo. Siempre les resultó problemático justificar que sus profetas, intelectuales y políticos fueran de todos clase burguesa.

Pero sus supuestas leyes deterministas de la historia pretendían ser objetivas y verdaderas, en sentido realista. Que finalmente adoptaran un relativismo absoluto para inventarse clases oprimidas transversales, dialécticas materiales cruzadas e infinitos relativos “proletariados” revolucionarios –como conejos del sombrero del mago– muestra cómo el relativismo inevitablemente oculta absolutos encubiertos especialmente perversos.

 

Guillermo Rodríguez.

Guillermo es profesor de Economía Política en el área de extensión de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad Monteávila, en Caracas, investigador en el Centro Juan de Mariana y es autor de varios libros.

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La campaña electoral va a ser de todo menos limpia. Por el General Chicharro

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Mal comienzo tuvo ayer la precampaña electoral para las próximas elecciones del próximo día 4 de mayo en Madrid. Y digo mal comienzo por la violencia inusitada que la izquierda radical desencadenó ayer en Vallecas, que no por previsible dejó de ser sorprendente. Azuzada e instigada por sus líderes ricachones desde sus buenas “dachas” una banda de deshecho social se lanzó cumpliendo las consignas recibidas al ataque directo contra los representantes de un partido legal como lo es VOX. A mí lo primero que me viene a la cabeza es cómo es posible que esta panda de energúmenos se deje todavía engatusar y engañar por quienes, aprovechándose de la política, hasta ahora lo único que han hecho por el pueblo al que dicen defender ha sido “forrarse” económicamente con un descaro y cinismo sin parangón. Se ve que el odio inoculado por el Sr. Zapatero y ahora por el Sr. Sanchez con sus proclamas y leyes ideológicas está dando desgraciadamente sus frutos. El enfrentamiento y división entre españoles inexistentes hace 20 años están hoy presentes como vimos ayer en Vallecas o con anterioridad en Barcelona o en las provincias vascongadas.

Ayer, salvo algunos heridos , no ocurrió una desgracia mayor porque Dios no lo quiso pues a la vista de los objetos lanzados todo podía haber ocurrido. La inoperancia de la Policía Nacional al establecer un dispositivo inadecuado así como su tibieza en la respuesta a los ataques que se produjeron no me deja otra idea de que respondieron a órdenes recibidas. No me cabe otra opinión pues no dudo de su eficacia si así se lo hubieran ordenado. Y esto es muy grave pues nos indica que quienes mueven los hilos de la división y el enfrentamiento, o sea el Gobierno socialcomunista, no da puntadas sin hilo al permitir que hechos como el de ayer se hayan producido. Me temo que esto no es más que el comienzo de lo que está por venir. Está escrito en los libros de historia y en las tácticas subversivas en curso y ante cuya aplicación estamos asistiendo. Es todo de libro. Y si de historia hablamos no está de más que la parte socialista de este Gobierno recuerde que el comunismo siempre intensifica sus acciones violentas cuando tiene la sensación de la debilidad del Estado. La apariencia del poder comunista es siempre inferior a su verdadera realidad. Ojo a esto. Deberían tomar buena nota los ideólogos de la Moncloa.

Nos encontramos, nos vamos a encontrar, con una campaña electoral que va a ser de todo menos limpia. La previsible victoria en las urnas de la derecha sociológica ha desatado una especie de terror mental en la izquierda sectaria que todo apunta que están dispuestos a todo. No son pocos los ejemplos históricos, algunos no lejanos, que nos lo demuestran.

Y si seguimos bebiendo de la historia es menester igualmente que la denominada derecha liberal, en concreto, hoy, el Partido Popular, aprenda de hechos pasados y que no caiga en errores como otrora hizo al condenar por ejemplo el Alzamiento de 1936 en un afán ridículo y cobarde por no sufrir la congoja de que se dudase de su liberalismo. Parece que aún no han aprendido que por ser fieles a esa falsa idea fueron en su momento asesinados o tuvieron que huir sus antecesores ideológicos en el liberalismo como Marañón, Ortega y Gasset o Ramón Pérez de Ayala.

Y en estas estamos cuando en España, al igual que ha sucedido siempre en nuestra larga historia, aparece un grupo de jóvenes liderados por Santiago Abascal, que no se arredran ante el peligro y hacen frente de cara a la inquina totalitaria que representa el marxismo. Para mí esto no supone ninguna novedad. Les conozco desde hace años y soy consciente del valor demostrado muchas veces en su día en elecciones en las vascongadas o en Cataluña o en la reivindicación de Gibraltar. La dirección del contubernio marxista en España, que sí bebe de la historia, sabe y conoce que solo unos cuantos hombres de acción, decididos a todo y bien organizados acaban imponiéndose a la mayoría siempre. Y digo que lo saben pues no se han olvidado de que la revolución rusa triunfó por el esfuerzo de un grupo insignificante en su día de bolcheviques. He aquí la razón de sus desaforados ataques a VOX. No les quepa duda.

Es la hora de los valientes y estos están representados hoy en España por quienes lideran VOX, herederos directos de aquel Partido Popular de Miguel Ángel Blanco, Gregorio Ordóñez o María San Gil entre otros muchos y quiero pensar que también hoy por Ayuso en Madrid.

Y finalizando estas líneas un recuerdo a modo de aviso a esa caterva de mala gente, que es lo que son los adinerados dirigentes socialistas y comunistas, para que no menosprecien a los que despectivamente llaman “Cayetanos” o del “barrio de Salamanca” porque a la hora de la verdad en el momento oportuno siempre aparecen y su valentía y apego a la Patria ya la han demostrado en muchas ocasiones anteriores. Sin ir más lejos nutriendo las filas del bando nacional en 1936 y regando el suelo patrio con sangre.

A lo largo de estas líneas he apelado a la historia e incluso dado algún aviso recordatorio, por lo que desde la Fundación Nacional Francisco Franco que en ningún caso es plataforma de ningún partido político, aunque sí de ideas , recuerde a los valientes, que lo son, y mucho, que si bien el Generalísimo Franco está ya en la historia pues murió hace casi medio siglo no así los enemigos a los que él venció que precisamente son los mismos que ayer gritaban “ A por ellos, a Paracuellos” y que es hora de evitar complejos  y recordar su nombre y su puesto en la historia. ¿Se atreverán? Les aconsejo que lean sin temor sus últimas palabras: su testamento. Siguen siendo de actualidad. La historia es maestra del arte de la política.

 

General de División (R) Juan Chicharro Ortega.

Ingresó en la Escuela Naval Militar en 1969.
Ha participado en las siguientes operaciones: Campaña del Sáhara en 1975, En Nicaragua/Honduras en 1989 y en Bosnia Herzegovina en 1999.
Es General de División de Infanteria de Marina y Diplomado de Estado Mayor del Ejercito de tierra.
Actualmente en la situación de reserva ha sido el Comandante General de la Infantería de Marina entre el 2006 y el 2011 y fue Ayudante de Campo de SM el Rey durante 4 años.
En la actualidad es Presidente de la Fundación Nacional Francisco Franco.

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Opinión

Una guía para evitar los cuentos que son dañinos para los niños. Por Roberto Marchesini

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Pocos cuentan cuentos a los niños, olvidándose de su utilidad, pero los enemigos del ‘Logos’ continúan produciendo cuentos para los más pequeños. ¿Cómo entender qué libro tenemos en nuestras manos? Aquí hay algunas preguntas. Las respuestas te ayudarán a orientarte.

Algunos padres me han preguntado cómo reconocer, qué pistas seguir para detectar los libros que portan ideologías sospechosas.

Personalmente, antes de ocuparme de los libros, me preocuparía por la televisión. A decir verdad, sugeriría tirar a la basura la televisión… pero no me gustaría pasar por un talibán. Ocupémonos pues de los libros para niños y adolescentes.

Las ideologías revolucionarias tienen como objetivo la destrucción de la filosofía aristotélico-tomista, es decir, esa filosofía que se basa en el finalismo y en la ley natural, que conocemos en forma de ley moral y religiosa.

Según esta filosofía, los seres no son realmente como son, sino como deberían ser. Cada ser -ente- tiene su propio proyecto (una «naturaleza») que guía su desarrollo, su realización. Esto, obviamente, se aplica al ser humano: todo hombre tiene un proyecto; una vocación, para decirlo en términos religiosos. Por tanto, existe un must be [deber ser], superior a lo que es actualmente. La razón es la facultad humana más elevada; tiene la tarea de discernir el bien (lo que es según la naturaleza) del mal (lo que está en contra de la naturaleza) y guiar a la persona hacia su propia realización.

La literatura y el cuento han sido la herramienta fundamental para la construcción de la civilización europea, fundada en el ‘Logos’

Las ideologías más recientes, por supuesto, lo niegan. No hay naturaleza humana, no hay proyecto, no hay necesidad de serlo. Somos quienes queremos ser. Como no hay fin, la moralidad, el bien y el mal también son obviados. La razón, destronada, es reemplazada por las pasiones, por los movimientos del cuerpo. Todo esto, evidentemente, se refleja en la literatura infantil y juvenil.

La literatura y el cuento han sido la herramienta fundamental para la construcción de la civilización europea, fundada en el Logos. Basta pensar en los poemas homéricos, los relatos bíblicos, la literatura caballeresca, la Divina Comedia… Ahora Europa parece haber olvidado la importancia de este instrumento: pocos cuentan cuentos a los niños antes de dormirse, el narrador parece una figura perdida en la niebla mientras la televisión ha sustituido a la chimenea y el bafle al abuelo. Pero los enemigos del Logos, no: continúan produciendo cuentos y narraciones, especialmente para los más pequeños. De los cuentos del Marqués de Sade a Little Egg y Daddy’s Secret, la literatura revolucionaria ha cambiado el destino y el idioma.

He aquí, entonces, algunas sugerencias para distinguir la literatura infantil «tradicional» de la literatura ideologizada.

1) ¿Quién es el enemigo? En la literatura tradicional, el enemigo es una persona. El mal no es abstracto, sino que actúa bajo la apariencia de un ser personal. Alguien ha elegido el mal, ha decidido estar de su lado y actuar en consecuencia. En la literatura ideológica, sin embargo, el enemigo es impersonal: es tradición, prejuicio, expectativas. No hay «buenos» ni «malos».

En la literatura tradicional, frente al enemigo, el protagonista cambia, crece, se convierte en lo que debería ser. La lucha es una circunstancia que permite la propia realización

2) ¿Cómo luchas contra el enemigo? En la literatura tradicional, el enemigo lucha a través de una lucha real, luchando también físicamente; es decir, arriesgando su propia seguridad e incluso su vida. En la literatura revolucionaria, el enemigo se vence convenciendo a los demás, mostrándoles que están equivocados, gracias a los buenos argumentos.

3) ¿Hay crecimiento y cambio? En la literatura tradicional, frente al enemigo, el protagonista cambia, crece, se convierte en lo que debería ser. La lucha es una circunstancia que permite la propia realización. En la literatura ideológica el protagonista no cambia: está bien como está, con sus rarezas y peculiaridades (que otros consideran defectos). Todos los demás cambian. Es el vuelco de la materia de la paja y la viga (Lc 6, 41).

4) ¿Cómo termina la historia? En la literatura tradicional, el protagonista triunfa y se regocija. Pagó un precio por su victoria, pero enfrentarse al enemigo lo ayudó a lograr su propia realización. El enemigo es derrotado: si no está muerto, es exiliado y se muerde a sí mismo por la derrota. En la literatura ideológica, por lo general, todos están felices y en armonía. Nadie ha perdido, nadie ha sido derrotado.

El modelo de la literatura ideológica es, para simplificar, El patito feo de Andersen (1805-1875). Es la historia de un patito que se siente diferente: feo, en comparación con otros patitos. Luego huye y, tras varias aventuras, es recibido por una bandada de cisnes. Descubre así que su malestar se debe a que se obliga a asumir un papel que no le pertenece. Habiendo cambiado el contexto social, ahora es libre de ser lo que quería: un hermoso cisne. Un ejemplo más reciente de un cuento ideológico es, nuevamente, por ejemplo, el Cuento del tiburón (Dreamworks 2004).

Obviamente, estos son solo algunos puntos ilustrativos; no es seguro que en todo relato ideológico haya todos y sólo estos. Pero me parecen un buen punto de partida para evaluar si el libro que los tíos le regalaron a nuestro cachorro es adecuado o, más bien, un tortuoso vehículo propagandístico.

 

 Roberto Marchesini es filósofo. Publicado en la Nuova Bussola Quotidiana


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