Opinión
Historia electoral, algunas observaciones y la Cocina para los Intereses de Sánchez (CIS)
Sabemos que la historia electoral de la España Constitucional empieza el 1 de marzo de 1979, ya que el “ensayo” democrático del 15 de Junio de 1977 fue eso, una especie de anticipo de sufragio tras la aprobación en Noviembre de 1976 por parte de las propias Cortes franquistas -que paradójicamente firmaron su disolución en un gesto de extrema generosidad- de la Ley para la Reforma Política, refrendando la conocida y repetida frase de Torcuato Fernández Miranda, “de la ley a la ley a través de la ley”, y su entrada en vigor en enero siguiente.
Desde entonces se han celebrado doce elecciones generales y estamos a menos de tres semanas de la decimotercera convocatoria -“treceava”, que diría Javier Solana (ministro de Educación con Felipe González) dando señales de hacia dónde iba esa competencia- y, hasta la décima, dominadas por el bipartidismo imperante, bajo la zarpa en muchas de ellas de los nacionalismos catalán y vasco, hoy mucho más extendidos que en aquellos ya lejanos finales de los setenta y principios de los ochenta.
Sin ánimo de ser exhaustivo -vuelvo a utilizar la conocida entradilla de César Vidal- y para no cansar con demasiadas cifras y resultados que muchos recordarán o pueden encontrar en las hemerotecas, me voy a centrar en algunos de los producidos después de la refundación del centroderecha que hizo José Mª Aznar en 1990 y voy a tratar de analizar tendencias y exponer algunas reflexiones y pronósticos con el evidente riesgo de caer en el error más absoluto. Mis disculpas anticipadas.
Las primeras elecciones para el nuevo Partido Popular, 1993, no consiguieron el objetivo de ganarlas, hay quien dijo que por un error de cálculo y un exceso de confianza que recomendaba “levantar el pie” del acelerador -de ser cierto, mi opinión es que nunca se debe relajar uno cuando va en cabeza, que no sé si era el caso, aunque el primer debate de entonces con Felipe González así lo aparentase- y los 8’2 millones de votos obtenidos no fueron suficientes para superar los casi 10’5 que sumaron PSOE y PSC -su sucursal catalana, hoy dominante sobre la matriz-, aunque significaron la pérdida de casi tres mayorías absolutas de González -recordemos que en 1989 el PSOE se quedó en 175 escaños, a 1 de esa mayoría- y dejaban el terreno abonado para que la ya manifiesta corrupción de altos cargos socialistas -Director Gral. Guardia Civil, Presidente Cruz Roja, Directora Gral. BOE, Presidente RENFE, financiación del partido mediante facturas falsas (FILESA, MALESA y TIME SPORT), etc.- pudiera perpetuarse. La crisis económica que arrastraba ese Gobierno -primera ruina curricular de Pedro Solbes, a la sazón Vicepresidente y ministro de Economía- y una tasa de desempleo cercana al 23% en 1995 desde el 4’7% de 1976, primera fecha comparable de los datos de la EPA -Encuesta de Población Activa- permitieron la llegada al Gobierno del Partido Popular en Marzo de 1996, que para empezar se encontró sin reservas en la Caja de las Pensiones para abonar la extraordinaria de Julio, teniendo que pedir un préstamo a la Banca- y llevándole a crear en 1997 el Fondo de Reserva de la Seguridad Social, sensiblemente mermado tras la crisis dejada en 2011 por José Rodríguez Zapatero.
Algo más de 9’7 millones de votos, frente a los 9’4 del PSOE, con el a la postre nefasto apoyo del nacionalismo catalán de Jorge Puyol -Pactos del Majestic- le dieron una victoria que tras una buena gestión refrendaron en una mayoría absoluta con más de 10’3 millones. Conseguir esa mayoría sin ser fruto de un “pendulazo” sentimental o visceral sino de una buena gestión fue algo inédito y no repetido en nuestra ya medio veterana democracia.
Poco que añadir, no reflejado en otros artículos, a las causas que originaron el sorprendente cambio de 2004, cuando las malditas vísceras, bien alimentadas por una sucia y manipulada publicidad, cambiaron la previsión generalizada de unas elecciones que nunca debieron celebrarse sólo tres días después de semejante conmoción social y casi 11’3 millones de votos y 164 diputados del PSOE -de nuevo con el apoyo nacionalista- se impusieron a los cerca de 9’8 del PP, empezando el desmoronamiento de España que ahora no es el asunto mollar de esta reflexión. Estos resultados se repitieron en 2008 tras la negación sistemática de la crisis económica, evidente en el resto del mundo desde la segunda mitad de 2007, y las mentiras de Pedro Solbes -que él mismo reconocería posteriormente- en su con Manuel Pizarro, hasta que la amenaza de intervención por la Comunidad Europea ante la pésima gestión de la “no crisis” forzó el adelanto electoral y, en noviembre de 2011, el PP logró la más holgada mayoría absoluta de su historia, casi 10’9 millones de votos y 186 escaños, primera vez desde 1993 que alguno de los dos grandes partidos bajara de lo que se consideraba su suelo electoral, situado desde entonces en los 8 millones de votos, que el PSOE de Alfredo Pérez Rubalcaba rompió, para dejarlo en los 7 raspados que su heredero Pedro Sánchez perforara dos veces más en 2015 y 2016, para dejarlo en algo más de 5’5 millones y 90 escaños y de 5’4 y 85, respectivamente, que forzaron también la dimisión del todavía desconocido como Dr. Fraude, tras un “fallido pucherazo” -ya apuntaba maneras- orquestado por su entonces número dos, César Luena -hoy premiado con la inclusión en las listas europeas-, mediante una “consulta” que “pretendía el fracaso del Comité Federal para permitir su continuidad” -como denunció en su día La Razón-.
En 2015 se rompería nuevamente ese suelo de 8 millones de “voto fiel” atribuible, oficiosamente, a cada uno de los dos grandes partidos que conformaban el ya citado bipartidismo imperante hasta entonces, esta vez por parte del Partido Popular, que se quedó en casi 7’3 millones de votos, cifra algo superior pero muy parecida a la del PSOE cuatro años antes, que entonces llevaron aparejada la dimisión del “joven” Rubalcaba, pero en esta ocasión con un escenario político muy diferente, ya que se consolidaba la presencia -incipiente en las elecciones europeas de 2014- de los dos nuevos partidos, Podemos -la gran sorpresa, que con sus Mareas obtuvo casi 5’3 millones de votos y 70 escaños- y Ciudadanos -con algo más de 3’5 y 40, respectivamente-.
Aquí va mi primera observación: Tras esa perforación y seis meses de parálisis, en la obligada repetición de elecciones de Junio de 2016, el mismo Partido Popular del desencanto por la no gestión política y social de Mariano Rajoy, no sólo no cae más sino que rebota significativamente hasta algo más de 7´9 millones de votos -casi su “suelo” y 700.000 más que en diciembre anterior (un 9’25%, que no está mal)- y 137 escaños -14 más que los 123 anteriores-, mientras los otros tres descienden, como decía dos párrafos antes, respecto al PSOE y casi 1’1 millones de votos Podemos, aunque con los mismos 71 escaños, tras su unión con IU, por eso de los repartos de la penosa Ley D’Hont y casi 400.000 votos y 8 escaños menos, Ciudadanos. Por eso, allá por Octubre de ese año y después de diez meses de gobierno en funciones y las tendencias que se veían entonces, recomendaba al PP ir a unas terceras elecciones antes de final de año, ¿qué más daba un par de meses más de impasse?
Ahora, tras esas doce elecciones generales constitucionales, todas ellas sin duda importantes y algunas transcendentales, como las antes citadas del 14 de marzo de 2004, que significaron un cambio de rumbo de nuestra historia democrática que se pudo reconducir pero se perdió la ocasión, llegan ahora otras, adelantadas al próximo 28 de abril, que pueden no ya continuar con ese nefasto cambio de rumbo iniciado entonces y retomado más que claramente a peor por el actual gobierno -ahora en funciones- resultante de la moción de censura apoyada por un nuevo frente popular, sino directamente acabar con la España unida que heredamos, construida por nuestros abuelos y padres a base de sacrificio y esfuerzo y que, en lugar de mejorarla en aquello que fuera mejorable sobre lo ya hecho, algunos se empeñaron en querer cambiar y otros en romper en aras de espurios intereses fruto del odio sectario y el resentimiento que se intentaron enterrar para siempre en 1978.
Arranca la campaña este viernes -de Dolores para más inri-, aunque realmente empezó desde que se anunció el adelanto electoral allá por mediados de febrero pasado, abriendo un periodo de quince días en el que los diferentes líderes políticos prometerán “el oro y el moro” con promesas para no cumplir en su mayoría -bueno, circula por ahí un meme que dice que “el moro” sí que lo trajeron algunos ya-. Fuera de bromas, no sé si ser las elecciones constitucionales número trece hará buena la superstición sobre la mala fama del guarismo 13 o, por el contrario, romperán ese tópico y significarán el punto de inflexión de la nefasta tendencia de caída que estos nueve meses muestran.
Como anticipo, el pasado martes, ese tinglado, antes casi innecesario y ahora mucho más costoso al haber convertido sus desfasadas encuestas trimestrales en mensuales, que era el Centro de Investigaciones Sociológicas y ahora convertido en la Cocina para los Intereses de Sánchez -una máquina de dar jabón al patrón-, nos deja una nueva “estimación” de voto que “sorpresivamente” vuelve a dar la victoria a su jefe y único “elector” para tan bien remunerado puesto, al que augura un 30’2% del voto con una exagerada horquilla de entre 123 y 138 diputados, dejando a mucha distancia como segunda fuerza al Partido Popular, con un eximio 17’2% y entre 67 y 78 diputados -en su límite inferior la mitad exactamente de los que tenía-, tercero Ciudadanos, con un 13’6% y 42-51, cuarto, Podemos -ahora feminizado en “Unidas”-, con un 12’9% y 33-41 y como quinta fuerza VOX, con un 11’9%, esta vez con un fuerte crecimiento respecto a la encuesta anterior (5’9%)-parece que el patinazo de Andalucía dejó huella- y entre 29 y 37 diputados. Parece que un 41% de indecisos “justifica “esa amplitud. Todo bien estudiado para que su jefe pueda elegir con quién pactar, en el peor de los casos para España con los mismos que lo llevaron a la Moncloa y en el teóricamente menos malo con Ciudadanos, que si suma, no tengo la menor duda de que pactarían, eso sí, haciendo un “enorme sacrificio por el bien de los españoles”. Y, claro está, para que las mal llamadas “tres derechas”, una claramente de centro izquierda y la otra “transversal”, como ellos se definen, pero desde un núcleo evidentemente más extremo, nunca sumen lo suficiente para constituir gobierno pese a que la mayoría de las encuestas le dan la mayoría en el voto aunque dudosa en escaños.
Y aquí mi segunda observación para terminar: si en pleno descrédito del PP de Rajoy, en 2015, el suelo más bajo del PP le permitió ganar claramente las elecciones -33 diputados más que el PSOE- aunque no pudo formar gobierno y una consideración no mucho mejor en Junio de 2016 incrementó la “confianza” de los españoles, esta vez aumentando la diferencia -52 diputados más- y permitiendo una investidura en precario, ¿es muy optimista por mi parte pensar que este nuevo Partido Popular de Pablo Casado, mucho más cerca de la ideología del verdadero votante de esta opción, es casi imposible que obtenga la mitad o poco más de respaldo que su antecesor? ¡Ah! Que eso no gusta.
Y para preocupar un poco a los contrarios añadiré que nadie daba un euro por Casado en las primarias del partido y las ganó; mucho menos daban por él en Andalucía, en donde pese a contar con un, a priori, mal candidato -que está resultando ser un buen Presidente- ganó y recuerdo nuestro sabio Refranero que dice que “no hay dos sin tres”. Aquí lo dejo y feliz campaña.
Opinión
Cutre sanchismo bolivariano, corrupto y caprichoso. Por Jesús Salamanca Alonso
«Esa penetración en las instituciones se ha hecho de forma cutre, rácana y con intención de engorde de bolsillos, a pesar del desprestigio que ello supone…»
Ya no lo pueden ocultar. Se les ha visto enseguida el pelo de la dehesa y han mostrado un alto grado de chulería, bandolerismo e inusual acomodo sin importarles la ciudadanía. Con muy mala fe y peores intenciones, el sanchismo de bragueta caliente ha penetrado en las instituciones como elefante en cacharrería. Y lo han hecho con la colaboración y aquiescencia de esos pequeños partidos asalvajados, sin perspectiva, sin futuro y con miedo a quedar fuera del parlamento; me refiero a los socios del sanchismo, hoy corrompido por los cuatro costados, sin nada que ofrecer y mucho que penar por sus desmanes, presuntos delitos, comisiones ilegales, mordidas brutales, enriquecimiento ilícito, contrabando de joyas y cuentas opacas entre otras gracietas. Ayer decíamos que «el que paga por llegar, llega para robar». Y así ha sido. ¿Ha cambiado algo de ayer a hoy?
Esa penetración en las instituciones se ha hecho de forma cutre, rácana y con intención de engorde de bolsillos, a pesar del desprestigio que ello supone, el riesgo de ser juzgado y la garantía de ser un pasante más de centro penitenciario. Solo apreciaremos una brisa de esperanza cuando el castigo de la prisión acoja a los comisionistas, golpistas, francotiradores del deshonor, corruptos, titulares de «offshore» y abusadores aprovechados del Erario Público. Tranquilos que en Hacienda también se refugian algunos, como se ha podido comprobar. ¿Acaso creen que la cúpula del ministerio de Hacienda, recién dimitida, ha dado el paso por deporte? «Átate los machos, María Jesús, que empiezan a sonar esquilas, vociferar denunciantes y llegar documentación a quien debe basarse en ella y después condenar».
La situación política de corruptos, acosadores y jueces responsables se pone interesante. No hay más que fijarse en la judicialización del sobre de Víctor de Aldama. En este sentido, Donald Trump se ha comprometido a que, de no decir la verdad la «cacatúa» venezolana, acabará en prisión. Pero ha ido más lejos el «amenazador» presidente, de ahí que haya comprometido su palabra. Antes o después, y tras ser buenos amigos, Aldama y Delcy han acabado como el rosario de la Aurora. Para quien no lo sepa, o no lo recuerde, Delcy Rodr´guez ha sido la primera responsable de asesinatos, abundante narcotráfico, procuradora de presuntas riquezas con destino a Rodríguez Zapatero y ha saqueado el petróleo venezolano para dárselo a Cuba, lo que ha supuesto un incontable enriquecimiento para ella. Con ese petróleo no se podía traficar.
Me gustaría saber qué ha tenido que ver Delcy Rodríguez en la muerte de Paco Suárez. Tal vez, todo. No lo puede negar. Quizá nada tuvo que ver Zapatero. Yo no le creo capaz, pero no pongo la mano por un sanchista ni para colgar su abrigo. Están empezando a recoger lo que han sembrado. La delincuencia sanchista me agobia, delinquen más deprisa de lo que puedo abarcar. Hoy me entero que PDVSA estaba defendida por Baltasar Garzón; conste que lo cuenta el «Pollo» Carvajal, el mismo que acusa a Garzón de haberse «llevado mucho dinero», pero ni da pruebas ni lo aclara ni lo explica, ¿será que esa información no me ha llegado o es que tira la piedra y disimula la mano?
Tras las fechorías de Delcy, se nota que ha ganado en inseguridad sobre su persona. ¿Venían las «joyas de Nefertiti» en alguna de las cuarenta maletas del aeropuerto? Ha demostrado que colaboró con el PSOE a tiempo total, desde callar trapacerías hasta ocultar las mentiras que se han dicho sobre la falsa liberación de presos por parte de Zapatero y el episodio de Edmundo González, pasando por la posible entrega de mina de otro y joyas sin controlar tras expropiarlas, al menos es lo que cuenta el «Pollo», que más tiene de gallo que de cobardica. Eso, sí, el expresidente, Rodríguez Zapatero, que no vuelva a hablar de liberación de presos bolivarianos porque no lo ha hecho.
Esa falsa liberación y sus amenazas a presos del helicoide, tan solo son palabras vacías del ministro Albares para tapar su propia inutilidad en el exterior. No coincide lo dicho por el «joyero» Zapatero con lo que cuentan los presos y la ciudadanía venezolana. Al «Zapa», como le llaman en Caracas, le consideran una de las personas que más ha colaborado con el régimen y más daño ha hecho a los venezolanos, de ahí su miedo a que hablen Corina Machado, Trump, Edmundo González, Diosdado Cabello y el «Pollo» Carvajal. Ya solo le falta decir a Rodríguez Zapatero que el helicoide y la tumba eran un «resort», un invento de la oposición y un chiringuito financiero para los presos políticos, con ahorro obligatorio.
¿De dónde venía el dinero de las comisiones y mordidas de Rodríguez Zapatero y sus hijas? Canta, canta, José Luis, que te va a arder la lengua. Se habla de unos trabajos, llevados a cabo por las «góticas», que no tenían el valor de lo que ingresaban. ¿Y pensaba ZP que no se iban a investigar esas cantidades astronómicas? Todos sanchistas y «zapateristas» nos toman por imbéciles hasta que alguien los orina en la oreja para que crean que llueve. José Luis estaba convencido que nadie le metería mano por haber sido presidente. Demostraba ser un chulo de estantería, sin más, como Patxi López ante las preguntas del considerado y profesional de la comunicación, Vito Quiles.
A la vista de lo sucedido, estamos ante un mentiroso compulsivo y lo hemos visto en el tema de las joyas: ha dado varias versiones diferentes y difíciles de creer. Es tan torpe que, con tal de que nos creamos sus inventados relatos, lo mismos le da planchar huevos que freír corbatas o arrastrar catedrales. Si bien es tan chapucero y mentiroso como Sánchez, también es falso, corrupto y zángano, además de irresponsable. ¿A quién se le ocurre pringar a sus hijas en su trama, sabiendo que pueden acabar en prisión como él? El tiempo dará fe de cuanto digo. De momento, la doy yo. Al «Bambi» se le ha caído el sombrajo. Hoy tiene menos credibilidad que la directora general de la Guardia Civil, el DAO y la fiscalía general del Estado juntos.
¿Tendrá Zapatero la hombría, categoría moral y dignidad de renunciar al doctorado que la Universidad de León (ULE) le regalo por desconocimiento de sus fechorías y abusos posteriores? ¿Qué mérito y merecimiento tenía este señor? ¿Tendrá dignidad Fernández Mañueco para exigir a la ULE que le retire el doctorado?
Supongo que algo tendrá que decir la Junta de Castilla y León de este caso y de las acusaciones de corrupción al todavía presunto, y tal vez futuro imputado por la UCO, exalcalde soriano.
