Connect with us

Deportes

Impiden a un piragüista sevillano recoger su medalla en Zaragoza por llevar la bandera de España

Redacción

Published

on

Aunque los hechos ocurrieron el 29 de junio en Mequinenza, Zaragoza y en Verducido el 29 de julio, Pontevedra, han trascendido ahora. En los dos actos de entrega de medallas se les impidió a los piragüistas sevillanos, que participaban bajo el pabellón del Círculo Mercantil de Sevilla (CMIS), recoger sus trofeos porque llevaban la bandera de España a sus espaldas.

En Mequinenza, Pablo Ogazón Rodríguez Tabernero (campeón de España en la categoría C2 de canoa el año pasado), acompañado de Carlos Sánchez, (ambos de 14 años), tuvo que quitarse la enseña nacional que llevaba sobre sus hombros cuando subió al podium para recoger el trofeo de este campeonato. Como se aprecia en el vídeo y la fotografía la bandera de la comunidad aragonesa sí estaba presente en la mesa de las medallas. El vicepresidente del Círculo Mercantil de Sevilla y delegado de su sección de piragüismo, Fernando Rodríguez Galisteo, no sale de su asombro por los hechos ocurridos: «Desde nuestro club apoyamos a estos deportistas y creemos que la Federación Española de Piragüismo debe tomar cartas en el asunto porque no hay normativa alguna que impida recoger los trofeos con la bandera de tu nación». Rodríguez Galisteo explica que han elevado sus quejas a la Federación y que lo único que han recibido es una contestación donde les dicen que es obligatorio ir equipados con la ropa del club, cosa que en todo momento cumplían.

Abucheos en la sala

Si sorprendente fue la reacción de Zaragoza al ir con la bandera de España, no menos lo fue en Pontevedra. Allí le dijeron a Pablo Ogazón de malas maneras «quítate la bandera», según relata Rodríguez Galisteo, cuando fue a su recoger la presea que había conseguido en el Campeonato de Jóvenes Promesas de Sprint en Verducido. El malestar del joven era tal que esta vez se dio media vuelta y se negó a recibirlo. Se escucharon abucheos en la sala.

Rodríguez Galisteo pide ante todo respeto para los deportistas, que son muy libres de llevar la bandera que quieran. «En el Círculo Mercantil tenemos 16 disciplinas deportivas, algunas veces nuestros deportistas han subido con la bandera andaluza, otras con la española, pero nunca nos había ocurrido nada de esto», argumenta.

En el escrito del Círculo Mercantil que mandó a la Federación de Piragüismo reza que el club «es una entidad con 150 años de historia, tenemos deportistas seleccionados a nivel nacional y andaluz en distintas disciplinas deportivas, hemos tenido varios deportistas olímpicos y mas de 700 deportistas, en la actualidad, que están compitiendo por España. Nuestros deportistas han sido en diversas ocasiones campeones nacionales y en varias de ellas han lucido la bandera de España sin que ello haya supuesto controversia ni ofensa alguna».

La Federación Española de Piragüismo contestó a un primer escrito que «los palistas galardonados deberán recoger su trofeo inexcusablemente con el atuendo deportivo oficial del club al que representan.

Una bandera de España portada sobre los hombros no forma parte del vestuario oficial, y por tanto no se le permitió acceder de esa manera a recoger el trofeo. Esperamos haberte aclarado dicha circunstancia, que desde la organización de la competición no ha tenido mayor repercusión», explica el presidente de la Real Federación Española de Piragüismo, Juan José Román, en su respuesta al presidente del Círculo Mercantil e Industrial de Sevilla, Práxedes Sánchez.

Ante este planteamiento, el CMIS envió a la federación un segundo escrito en el que solicita una explicación sobre si existe algún tipo de normativa o reglamento aprobado para que un deportista no pueda subir al podio de un campeonato nacional con la bandera de España, «ya que la normativa que alegan en su anterior carta de respuesta entendemos, tras haberlo examinado jurídicamente, que no impide subir al podio con la bandera de España. De no existir otra normativa, interesamos una explicación sobre lo ocurrido y cesen en su impedimento», reclama el Circulo Mercantil a la Federación en su segunda carta.

«Que no sancionen a nuestros deportistas»

En cuanto al trato otorgado, el CMIS ha sido tajante: «Exigimos se dirijan a nuestros deportistas siempre con el máximo respeto, evitando conductas como la protagonizada esta semana por miembros organizativos del Campeonato en Verducido, y mientras se resuelva esta cuestión, no sancionen a nuestros deportistas sin poder recoger sus medallas en el podio por llevar la bandera de España».

El presidente del grupo parlamentario Vox en Andalucía, Francisco Serrano, puso un tuiter haciéndose eco de la noticia. «Que a un joven deportista sevillano, andaluz y español, se le impida, de malas maneras, subir al podio en un campeonato de España, portando su bandera, resulta vergonzoso.
Exhibirla con orgullo entraña una provocación para algunos que la odian. Dimisión de los responsables».

Fuente: ABC

Advertisement
Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Deportes

Zapatillas: comodidad, moda y decisiones de compra en el Perú de hoy

Redacción

Published

on

zapatillas: la palabra suena cotidiana, pero en el Perú de hoy concentra una discusión más grande sobre consumo, identidad y hasta salud pública, porque lo que nos ponemos en los pies dice mucho de cómo vivimos y de lo que priorizamos. En Lima y en regiones, la escena se repite: gente que se mueve más, que combina trabajo con trayectos largos y que, en medio de un ritmo acelerado, busca algo que aguante el trote sin castigar la espalda ni el bolsillo.

La “zapatilla” ya no es un objeto reservado para el deporte. Se metió en la oficina (cuando el código de vestimenta se relajó), en el campus, en la combi, en el mall, en la salida familiar del domingo y en la caminata improvisada por el malecón cuando el día se presta. Y, sobre todo, se instaló como una compra que no se hace a ciegas: se compara, se calcula y se decide con una mezcla de gusto, necesidad y presupuesto. Lo interesante es que el mercado lo entendió antes que muchos: el abanico de opciones se ha ampliado al punto de que, en una sola vitrina digital, conviven líneas urbanas, deportivas y “de uso diario”, con marcas globales y otras más accesibles que apuntan al volumen.

Ese crecimiento se nota en la oferta. En el catálogo de marcas de zapatillas de Ripley, por ejemplo, la variedad es tan amplia que el listado se cuenta por miles de resultados y reúne nombres que van desde Adidas, Nike y Puma hasta New Balance, Converse, Skechers, Reebok y Steve Madden, entre muchas otras marcas presentes en el mismo espacio de búsqueda. No es un detalle menor: cuando el consumidor encuentra tanta diversidad en un solo lugar, la competencia deja de ser únicamente “quién vende” y pasa a ser “quién orienta mejor”, “quién ofrece mejor experiencia” y “quién resuelve rápido” si algo no calza como uno esperaba.

También hay un componente económico que empuja la conversación. Las campañas de descuento, cupones y temporadas comerciales han convertido a las zapatillas en uno de los productos emblema del e‑commerce, con mensajes agresivos de precio y urgencia. En esa misma página se promocionan ofertas “hasta 30% OFF” y se menciona incluso la dinámica de cupón en app, un guiño directo al nuevo consumidor que compra desde el celular y caza promociones con paciencia. No estamos hablando solo de calzado: hablamos de un hábito de compra cada vez más sofisticado, donde la gente no solo busca “algo bonito”, sino “algo que rinda” y que, si puede, salga con descuento.

Pero la zapatilla no vive únicamente en la lógica del ahorro. Hay un fenómeno cultural, silencioso y persistente: el calzado se volvió una forma de pertenecer. En el Perú urbano, sobre todo entre jóvenes, la zapatilla comunica. Una silueta ancha o minimalista, un color sobrio o una combinación llamativa, un modelo clásico o uno más “tech”: todo eso funciona como lenguaje. No hace falta decirlo en voz alta. Se ve. Y esa lectura se ha normalizado tanto que hoy hay personas que planifican su outfit alrededor del par que tienen, no al revés.

En paralelo, la demanda de comodidad dejó de ser “un gusto” para convertirse en criterio principal. El ciudadano promedio camina más de lo que cree: para llegar al paradero, para atravesar centros comerciales, para hacer trámites, para moverse en jornadas largas. En ese escenario, la amortiguación, el soporte y la durabilidad pesan tanto como la apariencia. Por eso se ha vuelto común que una misma persona tenga distintos pares según uso: uno para entrenar, otro para calle y otro para el día a día, incluso si todos se llaman “zapatillas”. Y esa segmentación explica por qué los catálogos se han hecho tan extensos y detallados: no se compra lo mismo para correr que para caminar o para estar de pie ocho horas.

La otra cara de esta historia es la digitalización del consumo. Comprar zapatillas por internet —antes visto con desconfianza— hoy es rutina, especialmente cuando el usuario siente que puede filtrar por marca, talla, estilo y precio en segundos. Esa “sensación de control” es clave. La navegación por grandes listados, donde aparecen decenas de marcas y una cantidad muy alta de opciones, refleja que el consumidor peruano ya no quiere una tienda con pocas alternativas: quiere un buscador con muchas puertas. Y el retail ha respondido con páginas que organizan el caos: filtros, categorías y un lenguaje comercial que insiste en el beneficio inmediato (descuento, envío, cupón, campaña).

Ahora bien, en medio de tanta oferta, surge la pregunta que vale oro para cualquier comprador: ¿cómo elegir sin perderse? Aquí, más que recetas, hay criterios prácticos. Primero, tener claro el uso: no es lo mismo una zapatilla urbana, pensada para caminar y combinar, que una de entrenamiento, que debe priorizar estabilidad y soporte. Segundo, mirar el material: la promesa de “ligereza” puede ser buena, pero si el uso es intenso conviene revisar costuras, suela y ventilación. Tercero, no subestimar la talla: el pie cambia con el tiempo, con el calor y con el tipo de media; comprar por impulso suele ser el camino más corto a la incomodidad.

Al final, las zapatillas concentran un retrato bastante exacto del Perú contemporáneo: un país que se mueve, que mezcla lo formal con lo práctico, que compra con más información que antes y que, pese a las diferencias de ciudad y bolsillo, comparte una misma idea básica: caminar cómodo ya no es un lujo, es una necesidad. Y en esa necesidad caben muchas historias: la del estudiante que quiere durar todo el ciclo con un solo par, la del trabajador que prioriza salud y resistencia, la del padre o madre que busca calidad sin desbalancear el gasto, y la de quien —simplemente— encuentra en un buen par una pequeña certeza para enfrentar el día.

 

Continue Reading
ALERTA NACIONAL