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España

La derecha sin remedio

Redacción

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Luis Herrero.- El socialismo es una opción política con identidad propia. El comunismo, también. Por separado son comunidades ideológicas básicamente homogéneas. En comandita diluyen sus diferencias en un recipiente común. El progresismo defiende un modelo social parecido. Cuando se juntan, socialistas y comunistas dicen lo mismo. O casi lo mismo. La locución «progresismo» no tiene antónimo político. ¿Conservadurismo? Hay muchos votantes no progresistas que no se reconocen como tales. ¿Liberalismo? Tampoco sirve como denominador común.

El PP, durante sus años de esplendor, hizo una síntesis de esos dos términos y acuñó la voz «liberal-conservador» para definirse a sí mismo. Era un rótulo tramposo porque, en el fondo, ocultaba la filiación democristiana de la mayoría de sus dirigentes. Los homólogos europeos del PP eran los partidos democristianos. Y así sigue siendo. El PP europeo es un club mayoritariamente democristiano. La convivencia de liberales, conservadores y democristianos nunca ha sido en España una tarea fácil. Ricardo de La Cierva hablaba, con razón, de la derecha sin remedio. El único elemento de verdadera cohesión entre las tres familias ideológicas de la derecha era el enemigo común.

A diferencia del progresismo, el conglomerado antónimo no tiene un proyecto alternativo homogéneo. Sus señas de identidad son tan dispares que ni siquiera son agrupables bajo una misma denominación ideológica. Al PP, que era la síntesis de conveniencia –heredera de UCD, que era otra síntesis de conveniencia incluso de más amplio espectro–, le ha sucedido lo que damos en llamar «bloque de la derecha». La génesis es interesante.

El PP empezó a perder el monopolio del mercado electoral no progresista cuando una facción de la izquierda socialdemócrata y otra de la derecha indefensa se juntaron en Cataluña para llenar el vacío constitucionalista que habían dejado libre el PSC de los tripartitos y el PP de las acciones invisibles. Luego, la deriva de la política territorial de Zapatero –que convirtió la Nación en un concepto discutido y discutible– y la inacción de Rajoy cuando accedió al Gobierno, hizo posible que las dos corrientes que habían confluido en Cataluña volvieran a confluir en el resto de España. Ciudadanos emergió como consecuencia del voto de castigo de socialistas y populares a sus respectivas marcas.

La posterior eclosión de Vox, como resultado del deterioro del PP –carcomido por la corrupción y la falta de iniciativa de su líder– hizo posible que muchos de los que votaban a Rivera con el único objetivo de castigar a Rajoy se sintieran más cómodos votando a Abascal. Conclusión: Cs se quedó sin clientela. Los más conservadores se fueron a Vox y los más socialdemócratas, en vista de la inutilidad de su apuesta, a la abstención. Así es como llegamos al panorama de la derecha actual.

Cs se ha quedado sin apoyos, y por lo tanto sin papel. Ahora mismo es irrelevante. Su lucha es por la supervivencia. Pero el PP no saca demasiado beneficio de esa circunstancia. Cs ha mandado más votos a Vox y a la abstención que a las urnas de Génova. Casado aún no ha rehabilitado el deterioro de sus siglas. La marca PP sigue siendo veneno para una parte importante de la taquilla. Vox, por su parte, con el impulso coyuntural del desastre colindante, aspira a dar el sorpasso y a convertirse en el gran beneficiario de los errores de sus vecinos en el arco parlamentario. No parece que, de momento, le preocupe nada más.

Un moribundo, un apestado y un oportunista buscan un frente común para pararle los pies al felón que ha puesto la idea de España en almoneda. ¿Lo conseguirán? Pincho de tortilla a que no. Mientras combatan entre sí no encontrarán ninguna razón para cabalgar juntos. Si ya ni siquiera les une el enemigo común, la cohesión entre ellos es imposible.

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España

SIEMPRE LO HEMOS DICHO AQUÍ: Federico Trillo atribuye los atentados terroristas del 11M a comandos “enviados por Marruecos” y “bajo control de los servicios secretos franceses”

Redacción

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El exministro Federico Trillo ha atribuido este lunes los atentados terroristas del 11 de marzo de 2004 en Madrid a comandos “enviados por Marruecos” y “bajo control y coordinación de los servicios secretos franceses”. Así lo ha apuntado en el acto de presentación de su libro ‘Memorias de anteayer’, en el Círculo Ecuestre de Barcelona, presentado por el exdiputado del PP Manuel Milián Mestre.

Trillo ha expuesto una teoría sobre la autoría de los atentados del 11M que se contrapone a la que sostuvo el Gobierno de José María Aznar y que atribuía responsabilidades a ETA.

“Tengo la absoluta convicción de que fueron los comandos ‘moritos’, enviados por Marruecos, bajo control y coordinación de los servicios secretos franceses. Esa es mi conclusión. Siento ser tan claro”, ha afirmado.

Según Trillo, “tanto la CIA como el MI6 coinciden en que detrás de los moros había un servicio de inteligencia continental”. Trillo ha destacado la “torpeza” con la que su Gobierno gestionó aquella crisis, una gestión que “fue no mala, lo siguiente”.

El Gobierno de Aznar, ha comentado, cometió el “error” de no reunir al gabinete de crisis, lo que en ese momento dejó fuera del núcleo que debía analizar las causas y consecuencias de los atentados a los vicepresidentes Rodrigo Rato y Javier Arenas y al ministro de Defensa, el propio Federico Trillo.

“José María se encerró el jueves y el viernes con el ministro portavoz, Eduardo Zaplana, y el ministro del Interior, Ángel Acebes, y no quiso de ninguna manera que estuviéramos Rodrigo Rato, el ministro de Defensa o el vicepresidente Javier Arenas”, ha señalado.

Fraga sugirió relevar a Rajoy como candidato

También ha explicado que el expresidente gallego Manuel Fraga Iribarne, meses después de la derrota del PP en las elecciones generales de 2004, sugirió reemplazar a Mariano Rajoy como candidato del PP a la Moncloa.

En julio de 2004, ha recordado, Rajoy le pidió que fuera a hablar con Fraga para intentar convencerlo de que renunciara a presentarse a la reelección como presidente de la Xunta de Galicia.

Trillo se reunió con Fraga, que no solo no transigió con la idea de ceder paso como candidato a la reelección, sino que le dijo a su interlocutor: “No tenemos candidato a la presidencia del Gobierno”.

“A mí me había mandado Rajoy, que acababa de perder las elecciones, pero eran sus primeras elecciones. No podía admitir semejante planteamiento”, ha razonado Trillo, que ha justificado la derrota electoral de marzo de 2004 por el impacto del 11M. Según Trillo, en ese momento Fraga le sugirió dos nombres que a su juicio podrían relevar a Rajoy: “Tú o Alberto Ruiz Gallardón”.

Llama a “quitarnos de encima al tirano de Sánchez”

Refiriéndose a la política actual, se ha mostrado muy crítico con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que en su opinión no está a la altura del expresidente socialista Felipe González.

“Felipe nunca llegó al nivel de inmoralidad al que está llegando en este momento Sánchez”, ha afirmado Trillo, que ha hecho un llamamiento a “sacar del poder de España a esta mafia que está acabando con la idea de España misma”.

Y ha planteado: “Si fuimos capaces de quitarnos de encima aquellas corruptelas de González, a pesar de ser el mejor gobernante socialista que hemos tenido, deberíamos ser capaces de quitarnos a este tirano de encima”.

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