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Opinión

«La escombrera moral alemana» Por Hermann Terstch

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“Les ha de parecer muy hipócrita a los ucranianos que les digamos que se defiendan contra la invasión de Putin, pero que lo hagan sin armas”.

Estas palabras las dirigía este domingo en el mitin del 1 de mayo el canciller Olaf Scholz a un grupo de asistentes que le interrumpían sin cesar con el lema de la rima alemana del pacifismo del último medio siglo “Frieden schaffen! Ohne Waffen!” (¡Hacer la paz, sin armas!). Este grito es el antónimo de la sabiduría romana “Si vis pacem, para bellum! (Si quieres paz, prepara la guerra)”, como también es contrario de toda experiencia y del sentido común.  

Pero es una de las grandes mentiras que han determinado la “conciencia política alemana” desde los años setenta. Ese pacifismo pararreligioso y predicador alemán se nutre, como el buenismo benefactor y antinacional de Angela Merkel, del mismo arrogante sentimiento de superioridad que todos los arrebatos totalitarios alemanes del pasado, incluido el nacionalsocialismo. El “Wir schaffen es” (“Nosotros podemos” con énfasis en el “nosotros”) de Merkel en su delirante apertura de las fronteras a todo el que llegara de cualquier parte del mundo es una versión sentimental socialdemócrata del “Deutschland über Alles in der Welt” (Alemania por encima de todo en el mundo). 

Una renovada versión de los más repugnantes alardes alemanes de superioridad, sea racial, mental o moral, lo han dado ahora treinta “intelectuales” ―cantantes, actores y, por desgracia, algún escritor notable como Martin Walser― que exhortan directamente a los ucranianos a rendirse ante el invasor para evitar a los alemanes el dilema del armamento, pero dejando claro que, si los ucranianos no hacen el favor de rendirse, hay que obligarles a ellos colaborando con los rusos en desarmar a los heroicos defensores de su patria ucraniana. Cierto que no representan al pueblo alemán y que han sido criticados en ciertos medios, pero son símbolo de esa certeza extendida de que todo vale más que la dignidad y la libertad.    

Piden a Scholz que no ceda armas a Kiev “para evitar la tercera guerra mundial» y un ataque nuclear ruso. La nauseabunda epístola de apología de la rendición es muy propia de una izquierda alemana en la permanente creencia que compensa el genocidio alemán del pueblo judío con la obediencia a cualquier poder que no sea occidental. Se lo enseñó el poder soviético y sus aliados políticos, culturales y eclesiales allá en la posguerra, y siguen en ello. La amenaza del fin del mundo siempre sirve para presentar la tiranía como el mal menor. Lo hacen con el cambio climático como con la bomba nuclear. Es el mensaje de una izquierda venenosa que en Alemania se convirtió en mensaje general cuando Angela Merkel consumó la destrucción de la democracia cristiana y su plena absorción por la socialdemocracia más intolerante, igualitarista y totalitaria.   

Scholz acudía a Düsseldorf a la manifestación del desde mucho antes del COVID muy raquítico 1 de mayo a pedir “solidaridad internacional”, otro de los lemas favoritos de la izquierda alemana a la hora de pedir apoyo para comunistas y fuerzas antioccidentales en cualquier lugar del mundo, desde Vietnam a Palestina, desde Chile al Irán del Sha. Estos lemas de la izquierda occidental se han generado desde la época de Lenin en Moscú; en todo caso tenían que tener desde allí el beneplácito para su éxito.   

Pero, esta vez, la “solidaridad internacional” tiene un serio problema para cierta clientela de Scholz y es que se demanda contra Moscú, porque Scholz llegaba un día después de que su Gobierno decidiera poner fin a su ya escandaloso veto a la entrega de armamento pesado a Ucrania. Que llegaba, a su vez, días después de que el Gobierno alemán entendiera, en una cumbre de ministros de defensa en la base militar de Ramstein en Alemania, que su aislamiento en la posición ante el suministro de armas a Kiev amenaza con quebrar toda la confianza en Berlín de sus aliados en un daño irreparable para seguridad y economía de todos.

Hacer distingos entre armas para la defensa de Ucrania, ante la vesania agresora, destructora y asesina de la que hace gala el ejército ruso, es pura hipocresía. Todas las armas que reciba Ucrania, se le dijo a Alemania, sean taques o aviones, son defensivas porque su guerra es una defensa ante el agresor. Scholz ha tenido enormes dificultades para verbalizar esta obviedad porque él, como todo su partido, son rehenes de su pasado de corrupta complicidad con el Kremlin que llega a niveles de escándalo con Vladimir Vladimirovich Putin. Aunque nadie debe excluir el freno o marcha atrás en la actitud alemana, lo cierto es que Scholz ha dado pasos inimaginables hace unos meses; entre tantas cosas inimaginables hace poco.     

“Hacer la paz sin armas” era la invitación al desarme unilateral que siempre ha sido el lema de la izquierda occidental para hacerle más fácil el chantaje o, llegado el caso, la invasión a las fuerzas del este, el mundo comunista hasta 1989 que era su aliado; por unos, reconocido oficialmente; por otros, no. Las excepciones a esta regla, que eran socialdemócratas anticomunistas por experiencia, como Kurt Schumacher, el propio Willy Brandt, o Helmut Schmidt, fueron jubilándose y muriendo, y todos sus sucesores, empezando por los nietos de Brandt, como Oskar Lafontaine, siempre fueron más antiamericanos que anticomunistas, aunque nunca tuvieran un arrebato de coherencia que los decidiera a irse a vivir a la RDA.    

La gran paradoja está en que el socialdemócrata Olaf Scholz es uno de esos grandes artífices de que el pacifismo alemán, nutrido por el sentimiento de culpa por un pasado belicista, y en especial por el Holocausto, fuera masivamente manipulado por la Unión Soviética y sus satélites para generar una voluntad de indefensión como forma de expiación en Alemania occidental que afectaba a toda la capacidad de defensa de Occidente. Lo cierto es que Scholz se mantiene en la mentira cuando dice en larga entrevista en el semanario Der Spiegel que la socialdemocracia alemana siempre ha sido fiel a la alianza trasatlántica; y él menos que nadie.   

El actual canciller era vicepresidente de las Juventudes Socialistas a principios de los ochenta y fue especialmente activo en coordinar, con autoridades de la dictadura comunista de la RDA, la política contra la doble decisión de la OTAN de instalar misiles Cruise y Pershing en Europa en respuesta a otros similares ya desplegados por la URSS. Scholz viajaba con frecuencia a Berlín Este a recibir instrucciones sobre la movilización contra el rearme que había decidido años antes la OTAN y el Gobierno alemán del valiente canciller Helmut Schmidt, que era de su propio partido.

Así, Olaf Scholz, nacido 13 años después de finalizar la guerra es todo un símbolo, tanto de las mentiras alemanas de la colaboración con la tiranía de Moscú, como de la crisis moral, intelectual y política que se ha abierto en Alemania. Porque ha quedado en evidencia el profundo fracaso de la impostura que transformó luto y lamento por el inconcebible crimen perpetrado en su nombre bajo el nazismo con la pretensión de arrastrar a todo occidente a expiar crímenes alemanes con la indefensión de todos ante los crímenes del futuro. Lo que eclipsaba una codicia prepotente que nos ha llevado a todos a una dependencia de un enemigo.    

El debate en Alemania acaba de comenzar en lo que es otra de las conquistas de una voluntad de defensa nacional y un heroísmo ucraniano que ha cambiado toda la faz de Europa. Porque todos saben que si Putin llega a lograr, como esperaba, la rendición del Gobierno de Kiev en cuatro o cinco días, Europa y todo el mundo habría vuelto a la cotidianidad con una Ucrania sometida a Rusia. Pero ha sido la voluntad de ser, ese “Ser es defenderse” que dijo Ramiro Maeztu, la que ha hecho que Ucrania se convirtiera en el epicentro de un terremoto de dignidad que avergüenza a muchos.

 

Hermann Terstch

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Opinión

Cutre sanchismo bolivariano, corrupto y caprichoso. Por Jesús Salamanca Alonso

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«Esa penetración en las instituciones se ha hecho de forma cutre, rácana y con intención de engorde de bolsillos, a pesar del desprestigio que ello supone…»

 

Ya no lo pueden ocultar. Se les ha visto enseguida el pelo de la dehesa y han mostrado un alto grado de chulería, bandolerismo e inusual acomodo sin importarles la ciudadanía. Con muy mala fe y peores intenciones, el sanchismo de bragueta caliente ha penetrado en las instituciones como elefante en cacharrería. Y lo han hecho con la colaboración y aquiescencia de esos pequeños partidos asalvajados, sin perspectiva, sin futuro y con miedo a quedar fuera del parlamento; me refiero a los socios del sanchismo, hoy corrompido por los cuatro costados, sin nada que ofrecer y mucho que penar por sus desmanes, presuntos delitos, comisiones ilegales, mordidas brutales, enriquecimiento ilícito, contrabando de joyas y cuentas opacas entre otras gracietas. Ayer decíamos que «el que paga por llegar, llega para robar». Y así ha sido. ¿Ha cambiado algo de ayer a hoy?

Esa penetración en las instituciones se ha hecho de forma cutre, rácana y con intención de engorde de bolsillos, a pesar del desprestigio que ello supone, el riesgo de ser juzgado y la garantía de ser un pasante más de centro penitenciario. Solo apreciaremos una brisa de esperanza cuando el castigo de la prisión acoja a los comisionistas, golpistas, francotiradores del deshonor, corruptos, titulares de «offshore» y abusadores aprovechados del Erario Público. Tranquilos que en Hacienda también se refugian algunos, como se ha podido comprobar. ¿Acaso creen que la cúpula del ministerio de Hacienda, recién dimitida, ha dado el paso por deporte? «Átate los machos, María Jesús, que empiezan a sonar esquilas, vociferar denunciantes y llegar documentación a quien debe basarse en ella y después condenar».

La situación política de corruptos, acosadores y jueces responsables se pone interesante. No hay más que fijarse en la judicialización del sobre de Víctor de Aldama. En este sentido, Donald Trump se ha comprometido a que, de no decir la verdad la «cacatúa» venezolana, acabará en prisión. Pero ha ido más lejos el «amenazador» presidente, de ahí que haya comprometido su palabra. Antes o después, y tras ser buenos amigos, Aldama y Delcy han acabado como el rosario de la Aurora. Para quien no lo sepa, o no lo recuerde, Delcy Rodr´guez ha sido la primera responsable de asesinatos, abundante narcotráfico, procuradora de presuntas riquezas con destino a Rodríguez Zapatero y ha saqueado el petróleo venezolano para dárselo a Cuba, lo que ha supuesto un incontable enriquecimiento para ella. Con ese petróleo no se podía traficar.

Me gustaría saber qué ha tenido que ver Delcy Rodríguez en la muerte de Paco Suárez. Tal vez, todo. No lo puede negar. Quizá nada tuvo que ver Zapatero. Yo no le creo capaz, pero no pongo la mano por un sanchista ni para colgar su abrigo. Están empezando a recoger lo que han sembrado. La delincuencia sanchista me agobia, delinquen más deprisa de lo que puedo abarcar. Hoy me entero que PDVSA estaba defendida por Baltasar Garzón; conste que lo cuenta el «Pollo» Carvajal, el mismo que acusa a Garzón de haberse «llevado mucho dinero», pero ni da pruebas ni lo aclara ni lo explica, ¿será que esa información no me ha llegado o es que tira la piedra y disimula la mano?

Tras las fechorías de Delcy, se nota que ha ganado en inseguridad sobre su persona. ¿Venían las «joyas de Nefertiti» en alguna de las cuarenta maletas del aeropuerto? Ha demostrado que colaboró con el PSOE a tiempo total, desde callar trapacerías hasta ocultar las mentiras que se han dicho sobre la falsa liberación de presos por parte de Zapatero y el episodio de Edmundo González, pasando por la posible entrega de mina de otro y joyas sin controlar tras expropiarlas, al menos es lo que cuenta el «Pollo», que más tiene de gallo que de cobardica. Eso, sí, el expresidente, Rodríguez Zapatero, que no vuelva a hablar de liberación de presos bolivarianos porque no lo ha hecho.

Esa falsa liberación y sus amenazas a presos del helicoide, tan solo son palabras vacías del ministro Albares para tapar su propia inutilidad en el exterior. No coincide lo dicho por el «joyero» Zapatero con lo que cuentan los presos y la ciudadanía venezolana. Al «Zapa», como le llaman en Caracas, le consideran una de las personas que más ha colaborado con el régimen y más daño ha hecho a los venezolanos, de ahí su miedo a que hablen Corina Machado, Trump, Edmundo González, Diosdado Cabello y el «Pollo» Carvajal. Ya solo le falta decir a Rodríguez Zapatero que el helicoide y la tumba eran un «resort», un invento de la oposición y un chiringuito financiero para los presos políticos, con ahorro obligatorio.

¿De dónde venía el dinero de las comisiones y mordidas de Rodríguez Zapatero y sus hijas? Canta, canta, José Luis, que te va a arder la lengua. Se habla de unos trabajos, llevados a cabo por las «góticas», que no tenían el valor de lo que ingresaban. ¿Y pensaba ZP que no se iban a investigar esas cantidades astronómicas? Todos sanchistas y «zapateristas» nos toman por imbéciles hasta que alguien los orina en la oreja para que crean que llueve. José Luis estaba convencido que nadie le metería mano por haber sido presidente. Demostraba ser un chulo de estantería, sin más, como Patxi López ante las preguntas del considerado y profesional de la comunicación, Vito Quiles.

A la vista de lo sucedido, estamos ante un mentiroso compulsivo y lo hemos visto en el tema de las joyas: ha dado varias versiones diferentes y difíciles de creer. Es tan torpe que, con tal de que nos creamos sus inventados relatos, lo mismos le da planchar huevos que freír corbatas o arrastrar catedrales. Si bien es tan chapucero y mentiroso como Sánchez, también es falso, corrupto y zángano, además de irresponsable. ¿A quién se le ocurre pringar a sus hijas en su trama, sabiendo que pueden acabar en prisión como él? El tiempo dará fe de cuanto digo. De momento, la doy yo. Al «Bambi» se le ha caído el sombrajo. Hoy tiene menos credibilidad que la directora general de la Guardia Civil, el DAO y la fiscalía general del Estado juntos.

¿Tendrá Zapatero la hombría, categoría moral y dignidad de renunciar al doctorado que la Universidad de León (ULE) le regalo por desconocimiento de sus fechorías y abusos posteriores? ¿Qué mérito y merecimiento tenía este señor? ¿Tendrá dignidad Fernández Mañueco para exigir a la ULE que le retire el doctorado?

Supongo que algo tendrá que decir la Junta de Castilla y León de este caso y de las acusaciones de corrupción al todavía presunto, y tal vez futuro imputado por la UCO, exalcalde soriano.

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