España
Las íntimas relaciones de Pablo Iglesias y familia con organizaciones terroristas
Los padres de Pablo colaboraron con el FRAP
Pablo Iglesias nunca ha ocultado que su padre perteneció a una sangrienta organización terrorista. Es más, posiblemente le ha servido para escalar posiciones en la izquierda radical. Padre e hijo se enorgullecen de esa militancia terrorista que llevó a Javier Iglesias a la cárcel en 1973 por su pertenencia al FRAP. El mismo Javier Iglesias cuenta en su blog cómo estando en la cárcel le van a visitar, en el locutorio de abogados, Enrique Tierno Galván, Gregorio Peces Barba y José Bono, al que Javier Iglesias define como “un oscuro pasante del despacho de Tierno”.
María Luisa Turrión, madre de Pablo Iglesias e hija del fundador de la UGT, militó en el Partido Comunista Español. Su pareja, Javier Iglesias, tuvo también relación con Izquierda Unida, en cuyas listas por Zamora se presentó como candidato en varias oportunidades.
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A comienzos de los setenta tanto Javier Iglesias como María Luisa Turrión, militaron en el Frente Revolucionario Antifascista y Patriota (FRAP), una organización formada al amparo del Partido Comunista y que contó con la colaboración activa de laUnión Socialista Española, entonces dirigida por el ex ministro de Estado durante la II República, Julio Álvarez del Vayo.
Los Iglesias y la izquierda radical
El padre de Pablo Iglesias fue condenado a muerte por participación en actos subversivos. Finalmente, José Bono lo salvó de la pena máxima.
Hay que recordar que el Frente Revolucionario Antifascista y Patriota (FRAP) se dedicaba fundamentalmente a segar la vida de policías y guardias civiles. Según la Asociación de Víctimas del Terrorismo, esta organización de extrema izquierda asesinó a:
1/05/1973 Juan Antonio Fernández Gutiérrez Policía Nacional-Madrid
27/09/1973 Francisco Jesús Anguas Barragán Policía Nacional-Barcelona
14/07/1995 Lucio Rodríguez Martín Policía Nacional-Madrid
16/08/1975 Antonio Pose Rodríguez Guardia Civil-Teniente-Madrid
14/09/1975 Juan Ruiz Muñoz Policía Nacional-Barcelona
29/09/1975 Diego del Río Martín Policía Nacional-Barcelona
La participación de Javier Iglesias en “acciones subversivas” contra el régimen de Franco lo llevaron a la cárcel. José Bono fue su abogado y consiguió librarlo de una condena. Y aunque hay quienes están convencidos de que Javier Iglesias llegó a cometer delitos de sangre, su hijo Pablo asegura que lo encarcelaron por “repartir propaganda antifranquista”, tal y como recoge Iván Gil en su libro Pablo Iglesias. Biografía política urgente.
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Javier Iglesias, un alto funcionario jubilado
Actualmente, el padre del líder de Podemos es un alto funcionario del Estado jubilado, que trabajó como Inspector de Trabajo y Seguridad Social y Delegado del Ministerio de Trabajo en varias provincias. Ejerció en Soria, Guipúzcoa, Zamora y Almería antes de recalar en Madrid. Fue profesor de Historia Contemporánea e Historia de Relaciones Laborales en la Escuela de Relaciones Laborales de Zamora, dependiente de la Universidad de Salamanca.
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Javier Iglesias contó en mayo de 2015 en una entrevista concedida a La opinión de Zamora que “Pablo vino a verme en las Navidades de 2013 y me dijo: ‘Padre vamos a dar el paso’. Me explicó con la gente que contaban, grupos que habían surgido a partir del 15-M. Como a mí me preocupaba en un primer momento que el proyecto se hiciera al margen de Izquierda Unida -Javier Iglesias era, hasta entonces, militante-, me dijo: ‘No, vamos a invitarla a que hagamos un proceso de primarias, yo me presento con el candidato que ellos quieran. Enseguida me di cuenta de que aquello no iba a ser aceptado por IU’. Lo que me sorprendió enormemente fue el fenómeno en que se convirtió Podemos”.
Cuando Javier Iglesias inició a su único hijo en la lectura de Maquiavelo sabía perfectamente lo que hacía: empujar una herencia a la generación siguiente.
España
Se les acaba la alfalfa en el pesebre. Por Jesús Salamanca Alonso
.«Es un hecho que la afiliación sindical ha descendido del año 2000 para acá; son los sectores de servicios los que acaparan mayor afiliación: educación, biblioteca, etc. Hoy no supera el 12-13% y bajando, según la OCDE»
El pesebre sindical se va quedando sin alfalfa. Al sindicalismo en desuso, consagrado casta y de buen vivir se le acaban los haces de alfalfa como a los aviones de ciertos países, que se van quedando sin queroseno de reserva. Sea por improvisación de los Gobiernos, mala gestión de las políticas o simplemente la conflagración de una guerra inesperada, el caso es que quienes comían ya no comen, al igual que los que vivían del lujo, malgastando fondos de la Junta de Andalucía o del Fondo europeo ya no vive igual y comprueba como Anticorrupción, la UCO o Hacienda le tienden trampas. Algunas iguales a las que tienden a los contribuyentes, que ponerlas las ponen.
Hacienda, la UCO y la Fiscalía Anticorrupción lleven a cabo una investigación en profundidad sobre la opacidad del patrimonio sindical y, en algunos casos, el de los líderes que llevan años enclaustrados con tumbona, porrón, cacahuetes y naipes de ocio alargado. Algunas sanciones a esos sindicatos machistas, privilegiados y casta se han pagado con patrimonio sindical, cuando las sanciones han sido aplicadas por la mala gestión efectuada. No echen en saco roto cómo uno de esos sindicatos amamantado por el Erario Público pagaba a su gente viajes al Caribe con cargo de los fondos que recibía de la Junta de Andalucía. Investiguen, investiguen, verán como no es necesario que me retracte.
Durante muchos años han vivido de los presupuestos y del dinero público. Ahora parece que el grifo se queda sin agua o tiene fugas por otros sitios. Grifo sin agua y vaca sin leche ya se sabe. Han tirado tanto de la ubre que no da más de sí. Están obligados a pedir perdón a los trabajadores por usos y representación fraudulenta. En España, entre los trabajadores de 25 a 44 años, está afiliado a un sindicato el 18% de los empleados a tiempo completo. Parece que ese porcentaje desciende al 10% entre los trabajadores que trabajan parcial. Es un hecho que la afiliación sindical ha descendido del año 2000 para acá; son los sectores de servicios los que acaparan mayor afiliación: educación, biblioteca, etc. Hoy no supera el 12-13% y bajando, según la OCDE.
«Más allá de su función institucional (…), el grado en que los trabajadores deciden afiliarse a un sindicato refleja su nivel de identificación con estas organizaciones y la capacidad de éstas para atraer y retener nuevos miembros. En los últimos años, diversos estudios han señalado un proceso de debilitamiento de la afiliación sindical en muchas economías avanzadas, especialmente entre los trabajadores más jóvenes y aquellos con trayectorias laborales más inestables». Eso se debe a una transformación estructural del mercado de trabajo, el aumento de la temporalidad y una mayor rotación en el empleo, así como por los cambios habidos en las relaciones laborales.
El nivel de identificación en España con este tipo de organizaciones no supera el cuatro por ciento. Están obligados a cambiar su estructuración, su dedicación al afiliado o usuario y a un aumento de las exigencias para la mejora de sus servicios. El gran logro del siglo XXI se habrá alcanzado cuando aprendan a mantenerse con sus propios presupuestos para ganar independencia respecto al Estado. Ahora es ese momento: vivir de sus afiliados y mantener sedes y servicios de ellos, ajenos al Estado y a las empresas. «Han vivido del robo y la venta de los trabajadores y se han dado lujos de los que se privaban los trabajadores: mariscadas, vicios mayores, orgías a destiempo, etc.», dice E. San Román, afiliado hasta su desengaño.
Ahora empezarán las huelgas que llevan años sin hacer porque, estando lleno el buche, no dan ganas de algaradas ni de quema de contenedores. Les interesan más sus intereses y llenar sus bolsillos que las necesidades de los trabajadores. Movilizaciones las llaman, pero solo recurren a ellas si les tocan el bolsillo. ¡Vividores a trabajar! Castilla y León se han comprometido a quitar las subvenciones a los sindicatos y a enseñarlos a vivir de lo que generen. Ya lo hizo en la legislatura anterior, pero solo mientras VOX permaneció en el Gobierno. Si se ha hecho en casi todos los países, ¿por qué en España seguimos sin evolucionar, pringados en naftalina y con estructuras sindicales anquilosadas? A Alfonso Fernández Mañueco le hemos dado un plazo prudencial para cerrar el grifo de las subvenciones inútiles, que las hay, y muchas. Si no lo lleva a cabo tendrá que soportar movilizaciones de la ciudadanía que produce y si no, al tiempo.
Mientras este tipo de sindicatos no cambie y se modernice, solo merecen patatas cocidas (marraneras) y no tantas gambas. ¡Ya está bien de fiestas! Para el 1º de mayo ya está organizado el comité de seguimiento para comprobar cómo desciende el «montante gambeto» de España. Contabilicemos gambas y liberados.

Carmen
07/07/2019 at 13:21
De padres cochinos, hijos marranos…
Carmen
21/02/2019 at 11:25
De padres cochinos, hijos marranos…