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Los cristianos, objetivo de la ‘fábrica del terror’ iraní

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En la imagen, la cárcel de Evin en Teherán.
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Por Uzay Bulut (Gatestone Institute).-La hija de un antiguo pastor iraní —Dabrina Bet-Tamraz— describió hace poco la persecución y el sufrimiento a los que está siendo sometida su familia tras haber sido sentenciada a una larga condena de cárcel por “delitos” relacionados con el cristianismo.

Al hablar sobre la seguridad del refugio en Suiza, donde logró huir con la ayuda de unos amigos, Dabrina Bet-Tamraz, hija de Victor y Shamiram Bet-Tamraz, declaró al Gatestone Institute:

“Fui arrestada muchas veces en Irán. Me amenazaron, y me obligaron a cooperar con el Gobierno contra los pastores, los líderes cristianos y los miembros de la Iglesia. Me retuvieron en custodia sin ninguna orden judicial, sin ninguna funcionaria mujer y rodeada de hombres.

Ahora me siento segura en Suiza, pero cuando los funcionarios del MOIS iraní [los servicios de inteligencia] publicaron en las redes sociales mis fotos y mi dirección —animando a los hombres iraníes que viven en Suiza a “hacerme una visita”— tuve que mudarme a otra casa”.

Ha pasado casi un año desde que Dabrina apeló al Consejo de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra para que interviniera y revocara las “acusaciones falsas y sin fundamento” contra su padre, su madre, su hermano y otros cristianos y conversos cristianos en Irán. La cronología de las detenciones de su familia es la siguiente:

  • En 2014, el pastor Victor Bet-Tamraz fue arrestado, junto con dos conversos al cristianismo desde el islam, durante una reunión privada en Navidad, en su casa en Teherán.

  • En 2016, Ramiel Bet-Tamraz, el hijo del pastor (hermano de Dabrina), fue detenido junto a cuatro amigos suyos, todos musulmanes convertidos al cristianismo, durante un picnic en Teherán. Fueron retenidos e interrogados en la cárcel de Evin, famosa por sus maltratos y torturas a los disidentes.

  • En 2017, el pastor Victor Bet-Tamraz y dos conversos fueron encausados y condenados a 10 años de cárcel por “actos de evangelismo” y por llevar a cabo actividades ilegales en la iglesia”.

Mientras, la mujer del pastor, Shamiram (madre de Dabrina) fue llamada al despacho del fiscal en la cárcel de Evin, y después sentenciada a diez años de cárcel por “pertenencia a un grupo con el propósito de perturbar la seguridad nacional” y por “reunirse y conspirar para cometer delitos contra la seguridad nacional”.

Todos sus familiares han recurrido sus sentencias. Aunque los recursos aún están pendientes, todos están bajo fianza y esperando la celebración de nuevas vistas.

Dabrina dijo que su familia ha estado viviendo en un limbo, algo que les está cobrando un peaje psicológico y económico en su vida y su posibilidad de subsistir:

“Están intentando sobrevivir, sin saber qué va a pasar después, sin poder hacer planes sobre su futuro. Sus vidas están en suspenso.

Viven con una constante ansiedad, impotentes, sin estar seguros ni a salvo ni siquiera en su propia casa. Son plenamente conscientes de los peligros que los rodean, pero no pueden hacer nada para protegerse. Están vigilados, controlados y con los teléfonos pinchados. Esa es su vida diaria. Cada vez que reciben una llamada, les entra el pánico: pueden ser los funcionarios de la inteligencia iraní para un interrogatorio o una vista en la audiencia.

Han congelado todo el dinero de mi padre. No tiene ingresos ahora y no puede trabajar para el Gobierno. Tiene 65 años y vive de una pensión que ni siquiera le da para comer.

Además, los interrogadores acusan constantemente a mi hermano de estar haciéndose cargo de las tareas parroquiales de mi padre, de enseñar y predicar la Biblia, ya que él no puede hacerlo”.

La parroquia, la Iglesia Pentecostal Asiria de Teherán, fue cerrada por el Ministerio del Interior iraní en 2009 por dar misa en persa, algo que las iglesias étnicas de Irán no tienen permitido. A la parroquia sólo se le permitió abrir otra vez después de que Bet-Tamraz fue expulsado y sustituido por otro líder religioso que daba misa en asirio.

Amnistía Internacional lanzó una campaña para reclamar que el Gobierno iraní “anule las condenas y las sentencias” de Bet-Tamraz, su esposa y los otros dos acusados cristianos, y que “respete el derecho a la libertad de opinión, conciencia y religión”.

El Instituto de Políticas Públicas Asirias envió una carta abierta al presidente del Supremo iraní y al fiscal general de Teherán en la que les pedía que desestimaran las acusaciones contra estos cristianos y “cese el acoso, las detenciones arbitrarias y el encarcelamiento de los cristianos, conversos incluidos, de Irán”.

El año pasado, un grupo de “relatores especiales” de Naciones Unidas sobre derechos humanos emitió un comunicado conjunto en el que pedían a Irán que “asegurara un proceso final justo y transparente” para Bet-Tamraz y los dos cristianos conversos. El comunicado decía:

“Somos conscientes de que constan otros varios casos donde los miembros de la minoría cristiana han recibido duras sentencias tras ser acusados de “amenazar la seguridad nacional” por convertir a otras personas o por ir a misas en domicilios privados.

Esto demuestra un preocupante patrón donde los individuos son puestos en la diana por su religión o sus creencias, en este caso, una minoría religiosa del país.

Los miembros de la minoría cristiana de Irán, en particular los que se han convertido a esta fe, se están enfrentando a una grave discriminación y a la persecución religiosa”.

La historia de la familia Bet-Tamraz es parte de lo que la organización pro derechos humanos International Christian Concern ha llamado la “fábrica del terror iraní”, cuyo objetivo son los cristianos:

En Irán, cualquier práctica que contradiga al islam se considera una amenaza a la seguridad nacional, duramente castigada por el poder juidicial.

Los tribunales revolucionarios se crearon para velar contra todas las amenazas al islam. Estos tribunales se han desarrollado y convertido en una máquina bien engrasada de opresión que actúa con impunidad bajo la protección del Estado. Los juzgados están estrechamente entrelazados con el Ministerio de Inteligencia. Los jueces tienen a su disposición a las Guardias Revolucionarias (la policía secreta) y una red de cárceles utilizada para torturar e interrogar a los cristianos.

Según International Christian Concern, Mike Ansari, de Heart4Iran, una parroquia cristiana iraní, dijo sobre las víctimas de este sistema judicial: “Si te retractas y te arrepientes, irás a la cárcel. Y si no lo haces, te matarán”.

El informe de International Christian Concern añadía:

“En el código penal no hay una guía para los jueces en lo relativo a los musulmanes conversos. Los cristianos pueden enfrentarse a elevadas multas, a detenciones y largas condenas de cárcel, o incluso la ejecución, bajo la ley de la sharía. Las sentencias de los cristianos conversos dependen de la interpretación del juez y pueden no fundamentarse en nada: del ánimo que tenga el juez ese día, de lo que haya tomado para desayunar, de su interpretación de la ley de la sharía o de su nivel de odio hacia el cristianismo”.

La situación descrita, siguió explicando Dabrina, es la responsable del sufrimiento de su familia.

El juez ni siquiera ha encontrado suficientes pruebas para sentenciar a mi madre. El caso no estaba claro para él. Pidió más información y documentos a los interrogadores. Lo más probable es que admita y agrupe todos los casos —el de mi padre, mi madre y mi hermano— y los convoque a todos en la próxima vista en el juzgado.

El problema es que, como dijo Dabrina, ni siquiera se ha fijado una fecha para la próxima vista.

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Miles de personas atacan un colegio y un templo hindúes en Pakistán por una supuesta ofensa al islam de un profesor

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Imagen de archivo de unos soldados vigilando la zona tras un ataque en Pakistán.
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Miles de personas han atacado un colegio y un templo hindú en la provincia de Sindh, en el sur de Pakistán, en represalia por una supuesta ofensa al islam que habría cometido en una charla un profesor hindú que ha sido arrestado este lunes por las autoridades paquistaníes.

La Policía del distrito de Ghotki ha arrestado al profesor en aplicación de las leyes antiblasfemia de Pakistán, un país con una mayoría de población musulmana. La polémica en este caso surgió porque un estudiante musulmán le contó a su padre que el profesor había cometido una blasfemia durante una charla el sábado.

“Un acusado en un caso sensible en Ghotki está ahora bajo custodia de la Policía”, ha contado en la red social Twitter Jamil Ahmad, un alto mando de la Policía en esta provincia.

Tras las informaciones sobre este supuesto caso de blasfemia, miles de manifestantes atacaron un colegio privado y un templo hindú y bloquearon la autovía nacional durante la jornada del domingo. Jalid Saleem, subcomisionado en el distrito de Ghotki, ha explicado a DPA que habrá consecuencias para los autores de los disturbios. “La Policía ha lanzado una campaña contra los que están tras el ataque contra el templo”, ha indicado.

El tema de la blasfemia es un asunto polémico en Pakistán y los que son acusados de blasfemar pueden llegar a convertirse en víctimas de ataques de grupos de musulmanes. En algunos casos, los acusados han llegado a ser quemados vivos o abatidos a disparos o golpes.

Asia Bibi, una mujer cristiana, pasó casi una década en el corredor de la muerte por una acusación de blasfemia que terminó siendo rechazada por el Tribunal Supremo en 2018. Su liberación contrarió a islamistas radicales que organizaron manifestaciones para exigir que no fuera liberada.

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Irán niega su implicación en los ataques contra la petrolera saudí Aramco

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El Ministerio de Asuntos Exteriores iraní negó este domingo la implicación de su país en los ataques del sábado contra la petrolera saudí Aramco y denunció planes de servicios de inteligencia para “destruir la imagen” de Irán.

El portavoz de Exteriores, Abas Musaví, calificó en un comunicado las acusaciones de Estados Unidos sobre la responsabilidad iraní en los citados ataques de “sin sentido”.

Dos refinerías saudíes de Aramco sufrieron ataques con drones el sábado que supusieron una reducción de cerca del 50 % en su producción y que fueron reivindicados por los rebeldes hutíes yemeníes, que cuentan con el apoyo de Irán.

El secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, acusó a Irán de haber lanzado “un ataque sin precedentes contra el suministro de energía del mundo”, indicando que “no hay evidencias” de que esa ofensiva tenga su origen en el Yemen.

Musaví dijo que esas “acusaciones ciegas” carecen de “un mínimo de credibilidad” y que los estadounidenses tienen tendencia a “la mentira máxima”.

“Este tipo de medidas se parecen más a los planes de las agencias de inteligencia para destruir la imagen de un país (Irán) con el objetivo de allanar el camino para llevar a cabo algunas acciones en el futuro”, advirtió.

El portavoz destacó que “los yemeníes han mostrado su resistencia” ante los bombardeos de la coalición árabe liderada por Arabia Saudí contra los rebeldes hutíes y en apoyo del presidente Abdo Rabu Mansur Hadi.

“La única vía para crear paz en la región y para acabar con ese conflicto en el Yemen es parar los ataques y las violaciones de la coalición saudí”, afirmó Musaví.

Para ello, también es necesario, según el portavoz, “eliminar las ayudas políticas y armamentísticas de los países occidentales” a los miembros de esa coalición.

Buena parte de las armas que Riad usa en el Yemen provienen de manos del Gobierno de Donald Trump, que ha ofrecido su apoyo inquebrantable a Arabia Saudí y con quien se ha aliado para hacer frente a Irán.

El Gobierno iraní, por su parte, asegura que su respaldo a los hutíes es solo político y de asesoramiento, pero es acusado por EE. UU. y otros países de financiar y armar a los rebeldes.

La guerra del Yemen comenzó a finales de 2014 cuando los rebeldes se hicieron con el control de Saná y se generalizó en marzo de 2015 con la intervención de la coalición liderada por Arabia Saudí.

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Asia

La lucha de las iraníes por la libertad

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En la imagen, una policía iraní (izquierda) advierte a una mujer por su pelo descubierto y la ropa que lleva durante una redada para hacer cumplir el código de vestimenta del régimen. Teherán, 22 de abril de 2017.
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Uzay Bulut. Tres iraníes presas en la célebre prisión teheraní de Qarchak acaban de ser sentenciadas a lo que podrían ser más de 10 años de prisión. ¿Su crimen? No llevar el velo y, por tanto, desafiar el código islámico de vestimenta que rige en el país.

Las tres fueron detenidas luego de que en el Día de la Mujer subieran a las redes un vídeo que se hizo viral y en el que se las veía desveladas en el metro de Teherán repartiendo flores entre las pasajeras.

“Llegará un día en el que las mujeres no se vean obligadas a luchar”, se oye decir a una de ellas, mientras otra expresa su deseo de que llegue el día en que pueda verse caminar juntas a mujeres con y sin hiyab.

La lucha por el derecho de las mujeres a no cubrirse el cabello llevó a la premiada activista y periodista irano-americana Masih Alineyad –autora de The Wind in My Hair: My Fight for Freedom in Modern Iran (“El viento en mi pelo: mi lucha por la libertad en el Irán contemporáneo”)– a fundar un movimiento mediático-social denominado My Stealthy Freedom (“Mi Furtiva Libertad”).

Como parte de sus esfuerzos, el movimiento creó el hashtag #WhiteWednesdays (#MiércolesBlancos), para que las iraníes pudieran compartir vídeos y fotos en que se les viera en espacios públicos sin el velo –o luciendo simbólicos velos blancos– y exponer sus puntos de vista sobre los derechos de las mujeres.

Desde su fundación, hace cinco años, My Stealthy Freedom ha recibido miles de fotos y vídeos y conseguido más de un millón de seguidores.

En una reciente entrevista con Gatestone, Alineyad, que vive autoexiliada en Nueva York, declaró:

“Desde hace 40 años, las autoridades de la República Islámica utilizan la coerción, los avergonzamientos públicos y la violencia para reprimir a las mujeres. Lo que es diferente ahora es que las mujeres están resistiéndose y demandando sus derechos. Puse en marcha la campaña My Stealthy Freedom contra el uso forzoso del hiyab en 2014, y desde entonces se ha expandido masivamente, con iniciativas como los Miércoles Blancos que provocan quebraderos de cabeza al régimen, porque las mujeres cada vez son más corajudas a la hora de desafiar a las autoridades en pro de sus derechos civiles.

La autoridades de la República Islámica dicen que el hiyab obligatorio es la ley y que la ley ha de ser obedecida. Pero las leyes malas han de ser desafiadas y cambiadas. Hoy, la lucha de las mujeres contra la retrógrada ley del hiyab obligatorio es el mayor desafío que afronta el régimen clerical iraní y, como un río que acaba superando un obstáculo, a esas mujeres no se les podrá detener.

Pero necesitamos el apoyo de la comunidad internacional, que tome medidas y plantee este asunto a las autoridades iraníes”.

Sus escritos y su activismo político le han costado caro a Alineyad. Como escribió el año pasado en el New York Times, lleva desde 2009 sin poder visitar Irán, pues teme ser detenida. Asimismo, su familia, que “sigue viviendo en la humilde aldea del norte de Irán en que [Masih] se crió”, ha sido sometida a intimidación por el régimen, tanto que su hermana la repudió públicamente en un programa de televisión en horario de máxima audiencia.

En cuanto al interrogatorio de dos horas que sufrió la anciana madre de Alineyad en fechas recientes, Amnistía Internacional ha expresado su preocupación por que, “dado su historial de prácticas abusivas, las autoridades puedan utilizar declaraciones que hiciera bajo presión en futuros vídeos propagandísticos”.

Los activistas no violentos por los derechos humanos son a menudo puestos en la mira por el régimen iraní. Así, Akbar Mohamadi, hermano de Nasrín Mohamadi, activista por los derechos de la mujer residente en EEUU, fue detenido durante las protestas estudiantiles de 1999. Akbar fue torturado y finalmente ultimado tras pasar siete años en prisión. Nasrín publicó en 2012 Ideas and Lashes: The Prison Diary of Akbar Mohammadi (“Ideas y Latigazos: el diario de prisión de Akbar Mohamadi”), sobre las torturas infligidas a su difunto hermano.

“La violenta represión contra las mujeres es sólo un ejemplo más de la opresión cotidiana que padece el pueblo iraní”, ha declarado Nasrín Mohamadi.

.El pilar de esta tiranía es la legislación religiosa que el Gobierno lleva imponiendo desde la revolución de 1979. Las mujeres son ciudadanos de segunda, esencialmente son esclavas en Irán. La comunidad internacional ha de tener el coraje de deslegitimar la legislación religiosa y condenarla por su naturaleza tiránica. Así como deslegitimó al comunismo durante la Guerra Fría, el mundo libre ha de hacer lo propio con la ley religiosa.

La comunidad internacional debería igualmente centrarse en Irán, luchar por poner fin a ese régimen y otros similares existentes en el mundo. En lo relacionado con Irán, debería asimismo hacer énfasis en la corrupción, pues la religión es una excusa para quitar poder y dinero al pueblo.

Otra activista iraní residente en EEUU, Nasim Basiri, profesora ayudante en el Departamento de Estudios sobre la Mujer, el Género y la Sexualidad de la Universidad Estatal de Oregón, ha afirmado que, a pesar de los riesgos que entraña, el movimiento feminista está creciendo en Irán. Basiri cree que “las feministas extranjeras pueden ser aliadas y servir de altavoz para las mujeres y los activistas por los derechos de las mujeres iraníes”.

Basiri agrega: “Muchas feministas iraníes creen que las políticas occidentales vienen favoreciendo a la dictadura en Irán, lo cual resulta en un aumento de la violencia política y cultural contra las mujeres. Las iraníes no quieren vivir lo que vivieron las afganas y las iraquíes como consecuencia de las guerras, las cuales no llevan a la liberación y dan excusas a los regímenes autoritarios para silenciar a las mujeres en pro de la protección de la nación y la lucha contra el imperialismo”.

Faranak Rostami, refugiada iraní en Qatar, manifestó: “Las iraníes quieren verdaderamente cambiar este régimen por uno liberal. Necesitamos libertad e igualdad de género en todos los ámbitos. Si no, en el extranjero se nos debería conceder el estatus de refugiado”.

Fuente: Gatestone Institute

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