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Opinión

Los oscuros negocios del pseudoperiodista del periodista de ABC Javier Chicote

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Javier Chicote, se define como un periodista de investigación y trabaja para el diario cortesano ABC.
Durante casi cuatro años ha ido publicando falsos e injuriosos reportajes sobre los procesos en que Manos Limpias y Miguel Bernad están inmersos.

Lo paradójico es que en su libelo “Manos Limpias- mano sucias. La justicia como negocio” donde acusa a Miguel Bernad de lucrarse a consta de la justica, cuando ha sido él, que está utilizando procesos judiciales para enriquecerse publicando un libelo y donde utiliza a ex fiscales (Pedro Horrach) y a la ex fiscal General del Estado (Consuelo Madrigal) para presentación y prólogo de su libelo.

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Se va paseando por platós de televisiones y emisoras de radio, vendiendo un libelo sobre procesos judiciales, y sirviendo dócilmente al amo que le paga, el periódico monárquico ABC, para difamar, injuriar y calumniar con informaciones que le filtran de sumarios judiciales, supongo que la propia fiscalía, o algún abogado personado en la causa. (No quiero pensar que sea algún funcionario judicial o fiscal, pero tal como está la administración de justicia en España, tampoco me extrañaría nada).
Flaquísimo favor le está haciendo al periodismo serio y de rigor de lo que tan necesitados están los lectores, pero lo más indecente es una información falsa, mendaz, como negocio en los procesos judiciales.

Tanto acusar a aquellos personajes que utilizan sociedades instrumentales para evadir impuestos o el mejor de los casos beneficiarse y él con el mayor descaro registra una sociedad instrumental con el nombre de Producciones Periodísticas Potomac S.L. el 22 de junio de 2012 donde el activo mayor de la referida sociedad, es un casoplón (infinitamente superior al de Pablo Iglesias) valorado en más de un Millón de euros.

A todo ello, sí que se le puede llamar: “La justicia como negocio”, autor Javier Chicote.

Jurista y secretario general del sindicato Manos Limpias


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Cartas de los lectores

¡EXCLUSIVA! Un miembro de la Guardia Civil nos envía esta impresionante carta: «Esos perros de la Guardia Civil»

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CARTA AL DIRECTOR

ESOS PERROS DE LA GUARDIA CIVIL

Vaya por delante que no se trata de una critica a ningún tipo de ideología política ya sea esta roja, verde, azul, morada, naranja, rosa o de cualquier otro color.

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Los recientes acontecimientos han demostrado que a la Guardia Civil la tratan como a perros.

Pero no como a esos animales de compañía dóciles y bien atendidos, sino como a esos chuchos callejeros que algunos acogen porque apenas hay que cuidarlos, que piensan que comen cualquier cosa y que no hace falta tratarlos bien porque con un buen palo serán más obedientes.

Aviso para navegantes, no somos dóciles, somos guardianes, custodios y garantes de la legalidad.

Cumplimos con nuestra obligación porque así nos lo exige la ley y nuestro Honor. Sí, el Honor, esa palabra maldita que gobierna nuestro sino y nuestro servicio, porque no es una labor o un trabajo, es un servicio y una vocación al ciudadano. El Honor, palabra que en boca de casi cualquier político se le espesa, porque la suya es profesión de vender el alma propia para beneficio propio donde no cabe el Honor, porque con tanto colorido cuando hoy un problema es marrón mañana se vuelve amarillo, porque si hoy eres de un color mañana serás de otro.

Por el contrario la Guardia Civil es monocromática: o se está con la ley o no se está.

Se olvidan los políticos que el título de «Benemérita» se adquirió 85 años después de su fundación, tras serle otorgada la Gran Cruz de la Orden Civil de Beneficencia en octubre de 1929. Sin embargo, mucho antes de este reconocimiento, la Guardia Civil ya se habían ganado el respeto de los ciudadanos gracias a la protección de los caminos que ejercieron en el siglo XIX. Precisamente por ese título, por ser el cuerpo policial mas antiguo de España y por nuestro reglamento “El Honor ha de ser la principal divisa del Guardia Civil; debe por consiguiente conservarlo sin mancha. Una vez perdido no se recobra jamás”.

Todo ello está en lo más profundo de nuestro ADN, es la impronta que nos marcan y la que guía nuestras actuaciones. Por mucho empeño que los políticos pongan en tratar de desmilitarizarnos, influirnos o hacernos desaparecer no conseguirán modificar nuestra esencia de mas de 176 años de historia. Aunque algún político intente mancillar nuestro nombre con calumnias como la de que el Gobierno nos manda para asesinar inmigrantes, seguiremos cumpliendo con nuestros cometidos, incluso el de proteger sus domicilios y familias, ya sean marqueses o hijos de terroristas, sin importar el color de la chaqueta o si han sido delincuentes condenados.

Prevaleceremos, no lo duden, porque “Lo demandó el honor y obedecieron, lo requirió el deber y lo acataron” lo nuestro es vocación de servicio a España y sus ciudadanos, a ellos nos debemos.

Tuve el privilegio de servir con el Teniente General Laurentino Ceña y con el General de Brigada Manuel Contreras todos ellos nos han recordado con su servicio y actitud lo que es el Honor, nos han marcado el camino a seguir. Gracias

Francisco Jose Duarte Amores. Miembro de la Guardia Civil.


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A Fondo

Ayer, hoy, mañana y SIEMPRE: Pase lo que pase y ocurra lo que ocurra, Alerta Nacional con la GUARDIA CIVIL.

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Son tiempos oscuros.

Hay indeseables en los ministerios; hay delincuentes condenados en los partidos de Gobierno; hay imputados por delitos gravísimos en el Congreso de los DiPUTAdos; y hay miembros de este Gobierno comunista que han blasonado, negro sobre blanco, de su ascendencia terrorista. Sin más. Sin menos. Había que decirlo, y se ha dicho. Con un par, Cayetana: eso es hacer honor a tu apellido; y brindar un servicio a España que te iguala a tus mejores antepasados.

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Desde una posición de sometimiento indigna para un cuerpo como el de la Guardia Civil, su impecable e inmaculado Honor hace que este cuerpo sufra los más viles ataques del desquiciado, acomplejado y sovietizado poder gubernativo contra sus mandos, templados en el acero de las armas que en su celo de servicio demasiado pocas veces desenfundan porque se saben desprotegidos por ese poder rufianesco que les usa pero les impide defenderse.

Ese acero que ellos mismos han sentido mecanizar milisegundos antes de recibir el tiro en la nuca; la bomba en el coche: siempre a traición; siempre por la espalda: indefensos ante la hez del ser humano que tomó forma en los alrededores de Elgoibar y que se surtió de armas en la vecina Eibar.

A esos hombres, que exponiendo la vida para salvar la nuestra, junto con nuestros más banales y estúpidos estilos de vida y pasatiempos ordinarios, que se juegan el tipo ante borrachos atiborrados de drogas en las autovías, siguiendo un modo de vida despreciado por los mismos que nos gobiernan a todos, para los que el honor es algo casposo y ridículo, les debemos no solamente la vida, sino la existencia despreocupada y cretina que todos hemos llevado mientras ellos sangraban, morían, se quedaban parapléjicos mientras el ministrillo de turno abusaba de sus más altos oficiales, hombres en un sentido tan completo y admirable del término que la sola comparación con el político de turno hace palidecer de vergüenza a éste último.

Hombres, siendo humillados por rufianes. Presuntos criminales. “Castrati” con purgaciones; repugnantes ejemplos de cuan bajo cae el ser humano en la inmundicia comunista alienante, que destruye todo y nada bueno hace.

Por eso, hoy, les dejamos con un vídeo que expresa -debe expresar- con claridad, meridianamente, y sin la menor duda, de qué lado cae el Honor, el respeto y la caballerosidad, y de qué lado cae el deshonor, la abyecta vergüenza del salivazo convertido en político enfermo con cara de vicioso irredento comido por sus verguenzas íntimas y sus complejos histéricos.

 


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Opinión

Rafael Bardají: “El PP debe desaparecer”

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Rafael Bardají. (*)

El mantra anda ya instalado en muchas mentes: si la derecha quiere ganar algún día, no puede ir a las elecciones dividida. Poco importa que la izquierda si acuda a las urnas fragmentada, la derecha así no vencerá. Eso es lo que se dice sin preguntarse por qué el centro-derecha lo disputan tres partidos.

No voy a entrar aquí y ahora a explicar  por qué existen Ciudadanos, PP y Vox. Lo que sí parece claro es que, independientemente de la palabrería sobre la unidad, quienes más quieren una suerte de refundación de los constitucionalistas suelen ser siempre los más débiles políticamente hablando.  Es decir, en estos momentos los C’s de Inés Arrimada. Tal vez por eso se haya topado con la falta de generosidad de un PP que sigue soñando con su antiguo carácter imperial de ser el único sol que brillaba a la derecha del socialismo español. La nuestra es una política de horcas caudinas, no de generosidad.

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No sé si Ciudadanos acabará por sucumbir al empuje del PP de Pablo Casado o podrá recuperar a los cientos de miles de sus votantes que se quedaron en casa en los anteriores comicios. Pero de lo que si estoy convencido plenamente es de que para salvar a España de sus demonios el PP y Vox no pueden competir por un mismo espacio. Es más, me atrevería a decir  que para salvar a España de su suicidio colectivo sólo Vox podría intentarlo. Esto es, que el PP es más bien y todavía un obstáculo y que por eso debe desaparecer.

Los problemas de España hoy no hunden sus raíces económicas (aunque la crisis los agudice). Son problemas de índole cultural o civilizacional, mucho más relacionados con qué somos y qué aspiramos a ser, que con lo que tenemos y podemos gastar. Y eso es algo que nunca el PP llegó a entender, dada su visión esencialmente economicista de la política. Su empeño en presentarse siempre como grandes gestores se debe a su forma de separar política e ideas, gestión y batalla cultural.  Bien por desdén hacia el pensamiento, bien por cobardía a la hora de enfrentarse a la izquierda, se ha permitido una hegemonía contracultural en la España postfranquista que está en la raíz misma de nuestros males. Que los jóvenes en buena parte quieran ser funcionarios y no arriesgarse como emprendedores; que los parados prefieran cobrar los subsidios antes que trabajar en una labor que no sea lo suficientemente cómoda para ellos; que la palabra sacrificio haya desaparecido a favor del disfrute inmediato; que la educación se centre en cualquier cosa –desde enseñar felaciones a cómo defender a las mariposas autóctonas- menos en lo importante educativamente hablando, matemáticas, cálculo, lógica, historia…; que la licenciatura y másters se hayan sobrevalorado y convertido en un derecho universal, relegando otras alternativas formativas, como la antigua FP; que las instituciones esenciales de nuestra sociedad, como la familia estructurada, de padres y madres, se considere algo arcaico y que la modernidad de las uniones de todos los géneros sea vea como lo vital; que los hijos no sean ya más una apuesta existencial, sino un capricho o una carga insufrible; que la fe sólo se vea como una creencia a ridiculizar  en una sociedad absolutamente materialista y pagana… todo eso se debe no a un corrimiento de valores natural e inexorable con el paso de los tiempos. Es el resultado de opciones políticas y en nuestro caso concreto, de la falta de visión de un PP que nunca ha querido o sabido calibrar el peso y el impacto de las ideas en nuestra forma de vida.

Es más, pasado el anuncio de la regeneración con el que se aupó a Pablo Casado al frente de los populares, en anunciada ruptura con los años de rajosorayismo, las aguas han vuelto a su cauce natural y poco o nada ha cambiado a mejor. Da igual donde se mire, si a Alonso en el País Vasco, a Feijó en Galicia o Díaz Ayuso en Madrid. Su planteamientos existenciales están más cerca de la socialdemocracia y la izquierda, que de planteamientos de centro-derecha o conservadores.  No se han enterado que ya no se trata de impuestos, sino de identidad.

Habrá muchos que discrepen de mi opinión y estarán dispuestos a darle al PP su voto, aunque sea pinzándose la nariz, y conseguir así echar a la izquierda del poder. Mi única defensa es que echen cuentas y miren el pasado cercano: una cosa es estar en el gobierno y otra el poder. Cuando el PP ha estado reinando en la Moncloa si, tenia el gobierno, pero ejercía el poder como se viniera de la izquierda. Y nada, nada, me lleva a pensar de que no volvería a hacerlo otra vez. Sólo hay que escuchar a los marotos de turno que tanto abundan en el equipo de Casado. Aunque se lograse echar a Sánchez e Iglesias, se volvería a alimentar el monstruo de las anti-España, porque lo único que saben hacer es tenderle la mano y alimentarlo, no combatirlo para acabar con él.

El PP tuvo todo su sentido histórico, pero su tiempo es ya algo del pasado. Que los españoles se den cuenta de ello a tiempo dependerá de muchas cosas, entre ellas la inteligencia de quienes compiten por su espacio. No podemos olvidar tampoco que no siempre que se nos da la libertad de votar, elegimos bien. Que no se nos olvide la España del Chiquilicuatre. Pero, esta vez, el riesgo de pegarnos nosotros mismo un tiro mortal, es demasiado alto como para permitirnos frivolidades y equivocaciones. Espero.

 

Rafael L. Bardají.

Badajoz (1959). Rafael Bardají es experto en política internacional, seguridad y defensa.

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