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Internacional

Muere el hijo de Osama Bin Laden y líder clave de Al Qaeda, según NBC

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Hamza Bin Laden, en una imagen de archivo
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Los servicios de inteligencia de Estados Unidos han recibido informes que indican que Hamza bin Laden, hijo de Osama bin Laden y considerado uno de los actuales líderes del grupo terrorista Al Qaeda, ha fallecido, informó este miércoles la cadena de televisión NBC.

De acuerdo con la cadena, tres fuentes del Gobierno estadounidense, que pidieron no ser identificadas, han confirmado la muerte de Hamza bin Laden, si bien por el momento cómo y dónde perdió la vida sigue sin saberse.

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Se desconoce también si EE.UU., que había ofrecido una recompensa de un millón de dólares por cualquier información que condujera a su localización, ha desempeñado algún papel en la muerte del hijo de Osama Bin Laden.

A pesar de que se desconocía el paradero de Hamza bin Laden, de 30 años, las autoridades estadounidenses sospechaban que podía encontrarse en algún lugar de la frontera entre Afganistán y Pakistán, posiblemente esperando una oportunidad para cruzar a Irán.

En un principio, era Saad bin Laden quien estaba llamado a relevar a su padre al frente de la organización terrorista, pero su muerte en Pakistán durante un ataque con drones obligó a éste a nombrar como su nuevo heredero a Hamza, diez años más joven que el primogénito del terrorista saudí fallecido en 2009.

El secretario adjunto para Seguridad Diplomática de EE.UU., Michael Evanoff, explicó el pasado febrero, durante una rueda de prensa, que Osama bin Laden, fallecido en mayo de 2011, pasó años preparando a Hamza para asumir el liderazgo de la organización yihadista, que desempeña en la actualidad el egipcio Ayman al Zawahiri.

El funcionario sustentó esta afirmación en una serie de cartas que fueron halladas en el complejo paquistaní de Abbottabad, donde Osama bin Laden perdió la vida en una operación de las fuerzas especiales de EE.UU.

A pesar de que en los últimos años Al Qaeda ha estado a la sombra del grupo terrorista Daesh, Washington considera que el grupo extremista mantiene la capacidad y la intención de continuar su lucha contra EE.UU. y sus aliados, por lo que consideraba prioritaria la captura de Hamza bin Laden.


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La «Teoría Crítica de la Raza» y cómo el socialismo Chino la está usando para destruir Occidente

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La Teoría Critica de la Raza es un enfoque que plantea que el racismo en Estados Unidos es estructural y que sólo ocurre cuando se ejerce por parte de los blancos hacia otras razas.

La izquierda socialista y progresista en Estados Unidos está inyectando cada vez con más fuerza la llamada Teoría Critica de la Raza (CRT, por sus siglas en inglés). Lo ha hecho desde su surgimiento académico en los años 70, apuntalada en liderazgos del Partido Demócrata que buscaban el voto de la comunidad afroamericana.

La Teoría Critica de la Raza es un enfoque que plantea que el racismo en Estados Unidos es estructural, por lo que se centra en intentar deconstruir los factores que lo propician y que supuestamente permanecen implícitos en las leyes, en la educación, y en las políticas públicas, como también en otros ámbitos de la cultura.

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Ahí está el caso del jugador de futbol americano de la NFL, Colin Kaepernick, quien en protesta contra supuestos abusos racistas contra afroamericanos, se hincaba mientras era tocado el himno nacional al inicio de un partido.

Kaepernick –cercano ideológicamente al grupo supremacista negro Black Panthers Party– y pro campañas de Black Lives Matter, dio un buen ejemplo de actitud antipatriótica con gran eco en la mainstream media que socavaba culturalmente a las instituciones (el himno, la bandera, el patriotismo americano) y que no acabó con ningún racismo, pero sí con la carrera de este jugador, quien fuera abandonado antes de nacer por su padre biológico afroamericano, y adoptado luego en el seno de una familia por padres blancos.

Donald Trump combatió las protestas de Colin Kaepernick desde que iniciaron y, congruente en su nacionalismo, durante su reciente aparición en Ohio, hace unos días, mencionó incluso cómo se les está imponiendo la Teoría Crítica de la Raza a los militares en la Administración Biden, debilitándolos, y distrayéndolos en opinión del neoyorkino y líder de MAGA, de temas realmente importantes.

Sin duda los demócratas respaldan este absurdo adoctrinamiento woke sólo para buscar ganar simpatías entre la diversidad racial no blanca en Estados Unidos, pero el resultado es atizar el odio racial hacia gente inocente, buscar destruir la herencia republicana tachándola de racista, y dar poder a los afroamericanos pero al mismo tiempo buscar arrodillar a los blancos. Debería llamarse: “Teoría de la Venganza Racial”.

Este tipo de líneas de acción política sustentadas con facciosa argumentación académica, son una embestida más del socialismo postmarxista para sumar deconstrucciones a los valores tradicionales y subvertir más rápidamente el orden actual.

Por supuesto, sería ingenuo pensar que el Partido Comunista de China no sonríe mientras sus aliados en las universidades americanas le abren camino para alcanzar la hegemonía mundial absoluta.

Para este fin, no basta con el poderío económico y militar: la ideología es el veneno con el que se vence a la mente, lo que habilita la reestructuración social bajo “valores” ex profeso, útiles para el Gran Dragón Rojo.

La Teoría Crítica de la Raza, aunada a la muy perniciosa ideología de género, al feminismo radical, al supremacismo homosexual, y a la cultura de la cancelación, son el moho que carcome los cimientos de la democracia americana, diluye la herencia de los padres fundadores, y afloja la estamina militar y a la derecha nacionalista y patriótica.

El objetivo es normalizar e imponer el socialismo en Estados Unidos, para que China lo colonice totalmente. El método es la venganza histórica, algo típico de la izquierda progresista, deconstruir a la raza blanca, haciendo sentir a sus miembros vergüenza  sólo por ser blancos, y pesar y culpabilidad por lo que habrían hecho sus antepasados.

¿Qué clase de «justicia social» es esta, según la cual los descendientes de una raza deben pagar por los supuestos pecados de sus abuelos?

Un ejemplo explícito de que estos resentidos sociales de izquierdas no buscan justicia sino venganza puede hallarse en la letra de la canción de la banda de metal industrial Ministry, intitulada, precisamente, “Antifa”, en la que se expresa que: “El ala derecha está en caída libre, Antifa viene por ti, ellos no sobrevivirán”.

El cerebro de Ministry, cabe recordar, es un cubano de nombre real Alejandro Ramírez Casas, pero con nombre artístico Al Jourgensen, apellido prestado por un esposo de su mamá. El mismo resentimiento por origen racial que Colin Kaepernick…

El socialismo y el progresismo no buscan ninguna justicia, ni equilibrio social, sino revancha y poder a través de la narrativa del victimismo.

Este revanchismo es la alegría del Partido Comunista de China, frotándose las manos y relamiéndose los bigotes ante los conflictos internos en su principal enemigo a vencer, los Estados Unidos. No dudarán en financiar lo que haga falta.

Por esto hemos escrito que el combustible de la izquierda marxista como de la progresista es el rencor con ánimos asesinos contra todo lo que les estorbe para imponer su propia hegemonía, expresado en tres frentes posmodernos: el feminismo radical, la cultura de la “diversidad sexual”, y el supremacismo negro. En el fondo se trata de tres nuevos supremacismos.

El feminismo radical prioriza en su agenda la destrucción del varón como tal, de un supuesto patriarcado (que sirve para castrar civilmente al hombre), fomentar la lucha y división entre mujeres y hombres, el impulso al aborto incluso hasta los 9 meses de embarazo, y la paridad de género –aun siendo injustificable al aplicarse sólo a puestos de alto rango–.

La cultura de la “diversidad sexual” incluye en su agenda: legalización de uniones y adopción gay, renta de vientres, apertura legal al transexualismo desde la infancia, e incluso del sexo consentido entre adultos y menores de edad.

El supremacismo negro considera en su agenda imponer una nueva hegemonía racial, como presunta compensación a abusos de la raza blanca en siglos pasados, normalizar legalmente la Teoría Crítica de la Raza como visión oficial de la historia, generar programas de apoyos económicos identitarios, basados en la raza “oprimida”, financiar a Antifa y a Black Lives Matter (que deberían ser catalogados como grupos terroristas domésticos), llevar a Kamala Harris a la presidencia, o a Michelle Obama, y retirar fondeo para cuerpos policiacos, en la lógica socialista explícita de la boricua del Bronx, Alexandria Ocasio-Cortez.

La Teoría Crítica de la Raza hace las veces de humedad y hongos en las columnas del gran edificio que es Estados Unidos, buscando derruirlas desde adentro.

Favorece directamente a China, país que pugna por la hegemonía mundial, y que para ello debe esperar ver devastados los cimientos de Estados Unidos, y subvertido su orden actual. Para ello la ideología socialista y progresista resulta muy útil.

Los representantes demócratas que defienden la Teoría Crítica de la Raza que hoy se aplica en 21 estados de la Unión, hacen las veces de tontos útiles del Partido Comunista de China, ayudándolo a coronarse ante la debilitación de las estructuras sociales de Estados Unidos, envenenadas con ideología de izquierda en la educación, la política, el arte, el mainstrean media, los negocios y las leyes.

La llamada perspectiva de género es una forma de dividir a la población y enfrentarla fomentando odio para ganar seguidores y votos. A ese enfoque debe oponerse la perspectiva de familia. No hay razones para dividir todo por género y enfrentar hombres contra mujeres.

La Teoría Crítica de la Raza va un poco en ese mismo sentido, y es otra manera de dividir a los ciudadanos enfrentándolos, pero ahora según su raza, y promoviendo la revancha histórica.

En Estados Unidos es obvio que no existe un racismo “estructural”, ya que si lo hubiera sería imposible que Barack Obama hubiera llegado al cargo más importante de representación popular siendo afroamericano.

Puede haber racismo de parte de una persona hacia otra, en cualquier momento, y puede haber zonas con poblaciones un poco más homogéneas y por tanto cerradas, y en la otra mano ciudades sumamente cosmopolitas, como Nueva York.

Pero no hay un racismo “estructural” o “sistémico” de ninguna manera. Y esto queda claro en la política, como en la música, y en el deporte. No hay obstáculo alguno para alcanzar puestos, fama, dinero o reconocimiento social.

Finalmente, cabe destacar que el racismo, por supuesto, se trata del sentimiento de superioridad de una raza por encima de cualquier otra. No como afirma la delirante Teoría Crítica de la Raza, según la cual el racismo sólo ocurre cuando se ejerce por parte de los blancos hacia otras razas.

La racionalidad detrás de tal narrativa es socialista y sólo intenta minar a las instituciones para implantar esa “igualdad” social donde los “oprimidos” valen más que los demás, y todos deben ahora arrodillarse ante ellos.

Todos los que somos de derecha, conservadores, no podemos permitir estos lances de socialistas y progresistas, los tontos útiles del Partido Comunista de China.


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INFORME COMPLETO: Así ha liquidado Occidente la libertad de pensamiento: de las mentiras del 11S a los asesinatos de estado contra periodistas. La historia de Thierry Meyssan

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Thierry Meyssan en 2012, después de 3 días de ataque contra su domicilio en Damasco (Siria), ‎donde estuvo bajo el fuego de los yihadistas armados y respaldados por el entonces ‎presidente de Francia, Francois Hollande.‎
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Thierry Meyssan en 2012, después de 3 días de ataque contra su domicilio en Damasco (Siria), ‎donde estuvo bajo el fuego de los yihadistas armados y respaldados por el entonces ‎presidente de Francia, Francois Hollande.‎

Occidente ha utilizado todos los medios a su disposición, para tratar de silenciar a aquellos de ‎sus ciudadanos que han revelado su verdadera política, desde los hechos del 11 de septiembre ‎de 2001, y que se han levantado contra ella. ‎

En 2002 publiqué mi libro L’Effroyable imposture [1], un trabajo de ciencias políticas donde cuestionaba la versión oficial ‎de los atentados cometidos el 11 de septiembre de 2001 en Nueva York, Washington y ‎Pensilvania y auguraba lo que sería la nueva política de Estados Unidos: una generalización de la ‎vigilancia sobre sus propios ciudadanos y la dominación sobre el Gran Medio Oriente o Medio ‎Oriente ampliado. Después de la publicación de un artículo del New York Times, que ‎mencionaba con sorpresa el impacto que mi libro había tenido en Francia, el Departamento de ‎Defensa de Estados Unidos asignó al Mosad israelí la misión de eliminarme. ‎

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El entonces presidente de Francia Jacques Chirac, quien había solicitado a sus propios servicios ‎de inteligencia verificar el contenido de mi libro en cuanto a los atentados del 11 de septiembre, ‎decidió entonces protegerme. En una conversación telefónica, el presidente Chirac hizo saber al ‎primer ministro israelí Ariel Sharon que cualquier acción contra mí –no sólo en Francia sino en ‎cualquier país de la Unión Europea– sería interpretado como un acto hostil contra Francia. ‎El presidente Chirac también asignó a uno de sus colaboradores la tarea de velar por mí y de ‎informar a todos los países no europeos que me invitaran que al hacerlo se hacían directamente ‎responsables de garantizar mi seguridad. Efectivamente, en cada país donde fui invitado siempre ‎se me asignó una escolta armada. ‎

En 2007, cuando el presidente Jacques Chirac terminó su mandato y fue reemplazado por Nicolas ‎Sarkozy, este nuevo presidente aceptó la solicitud de Washington de ordenar a la Dirección ‎General de la Seguridad Exterior (DGSE) que se encargara de eliminarme. Sabiendo lo que ‎se preparaba, hice las maletas y me fui de Francia. En 2 días llegué a Damasco, la capital ‎siria, donde recibí protección del Estado. ‎

Michele Alliot-Marie, desde su puesto de ministro de Justicia de Francia, ‎trató de utilizar a las autoridades libanesas para detener injustificadamente a un opositor ‎político. ‎
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Michele Alliot-Marie, desde su puesto de ministro de Justicia de Francia, ‎trató de utilizar a las autoridades libanesas para detener injustificadamente a un opositor ‎político. ‎

Meses después decidí instalarme en Beirut ya que Al-Manar –la televisión del Hezbollah– ‎me proponía hacer un programa semanal en francés. Aquel proyecto nunca llegó a concretarse ‎porque Al-Manar renunció a realizar transmisiones en francés, aunque ese idioma es una de las ‎lenguas oficiales en Líbano. Fue entonces cuando la ministro francesa de Justicia, la señora ‎Michele Alliot-Marie, solicitó a Líbano que me interrogara porque un periodista, autor de un libro ‎contra mí, me acusaba de difamación. Era la primera vez en 30 años que la justicia francesa ‎dirigía un pedido así a Líbano. La policía libanesa me hizo llegar una citación pero yo sabía que ‎el pedido francés carecía de base legal en derecho francés. El Hezbollah me protegió y ‎desaparecí voluntariamente. Meses después, el primer ministro libanés, Fouad Siniora trató de ‎desarmar a la resistencia libanesa, pero el Hezbollah logró invertir la correlación de fuerzas. ‎Me presenté entonces ante un juez libanés, en medio de los aplausos de la policía que sólo 3 días ‎antes todavía estaba buscándome. Aquel juez libanés me dijo que en su carta oficial, la ministro ‎francesa Michèle Alliot-Marie había agregado de su puño y letra una nota para que ‎me arrestaran y me mantuviesen tras las rejas el mayor tiempo posible mientras que el caso ‎siguiera su curso en Francia. La ministro de Justicia de Francia aplicaba así el procedimiento de ‎las llamadas «lettres de cachet» de los reyes franceses, que simplemente metían en la cárcel a ‎cualquier personaje incómodo, sin someterlo a juicio ni ocuparse siquiera de justificar el ‎encarcelamiento. El magistrado libanés me leyó el pedido oficial de Francia y me invitó a ‎responder yo mismo por escrito. En mi respuesta subrayé que, a la luz del derecho francés y ‎también del derecho libanés, el artículo que se invocaba para acusarme ya había prescrito desde ‎hacía tiempo, además de que no me parecía que su contenido pudiese ser considerado ‎difamatorio. La Corte de Casación de Beirut conservó una copia de la carta de la ministro ‎francesa y de mi respuesta. ‎

Algunos meses más tarde, asistí como invitado a una cena en casa de una alta personalidad ‎libanesa. También estaba presente un colaborador del presidente Sarkozy y tuvimos una dura ‎discusión sobre nuestras concepciones opuestas del laicismo. Aquel señor aseguró a los demás ‎presentes que él no rechazaba el debate… pero abandonó la cena y tomó de inmediato un avión ‎de regreso a París. Al día siguiente, recibí una citación según la cual un juez me recibiría para ‎discutir una cuestión administrativa. Cuando me hallaba en camino hacia el lugar donde ‎supuestamente debía ver al juez, recibí una llamada telefónica del príncipe Talal Arslane ‎avisándome que, según el Hezbollah, aquello era una trampa y que no debía presentarme en ‎aquel lugar. Finalmente resultó que aquel día ningún funcionario libanés estaba trabajando –era feriado ‎por tratarse de la celebración del nacimiento del Profeta Mahoma– pero una unidad de la ‎DGSE francesa estaba esperándome para secuestrarme y entregarme a la CIA. La operación ‎había sido organizada por el mismo consejero de la presidencia francesa con quien yo había ‎cenado el día anterior. ‎

Después de aquello, he sido objeto de varios intentos de asesinato pero siempre ha sido difícil ‎determinar quién o quiénes han dado la orden de eliminarme. ‎

Por ejemplo, en Venezuela, en medio de una conferencia en el ministerio de Cultura, la escolta ‎del presidente Hugo Chávez vino inesperadamente a sacarme del estrado mientras yo hablaba. ‎Un oficial me empujó detrás del escenario, llevándome a los camerinos. Sólo tuve tiempo de ver ‎como varios hombres sacaban armas en la sala. Dos bandos se vieron frente a frente. ‎Un disparo habría iniciado allí un sangriento enfrentamiento a tiros. En otra ocasión, también ‎en Caracas, fui invitado con mi compañero a una cena. Él no tenía mucho apetito y, cuando ‎trajeron nuestros platos, en el mío había menos comida que en el suyo, así que hicimos un ‎discreto intercambio. Ya de regreso en nuestro hotel, mi compañero comenzó a sufrir temblores, ‎cayó al suelo y perdió el conocimiento. Cuando llegaron los médicos, rápidamente determinaron ‎que se trataba de un envenenamiento y lograron salvarle la vida. Dos días después, una decena ‎de oficiales del SEBIN (Servicio Bolivariano de Inteligencia) nos visitaron para presentarnos sus ‎excusas y comunicarnos que habían logrado identificar al agente extranjero que había ‎organización el envenenamiento. Mi compañero, en silla de ruedas después del incidente, ‎demoró 6 meses en recuperarse. ‎

Posteriormente, a partir de 2010, los intentos de asesinarme siempre implicaron la participación ‎de yihadistas. En Líbano, un discípulo del jeque yihadista Ahmed al-Assir tendió una emboscada a ‎mi compañero y estuvo a punto de matarlo. Lo salvó la intervención de un militante armado del ‎PSNS. El agresor fue arrestado por el Hezbollah, que lo entregó al ejército libanés, y fue ‎posteriormente juzgado y condenado. ‎

El general Benoit Puga fue jefe del estado mayor particular de los ‎presidentes franceses Nicolas Sarkozy y Francois Hollande. Todo indica que este general ‎francés impartía directamente órdenes a los soldados franceses que el estado mayor ‎interarmas ponía a la disposición del jefe de las fuerzas armadas, soldados que fueron utilizados ‎en las guerras secretas contra Libia, contra Siria y en el Sahel, para dirigir secretamente ‎las acciones armadas de los yihadistas. El general Benoit Puga ostenta hoy el título de ‎Gran Canciller de la Orden de la Legión de Honor.
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El general Benoit Puga fue jefe del estado mayor particular de los ‎presidentes franceses Nicolas Sarkozy y Francois Hollande. Todo indica que este general ‎francés impartía directamente órdenes a los soldados franceses que el estado mayor ‎interarmas ponía a la disposición del jefe de las fuerzas armadas, soldados que fueron utilizados ‎en las guerras secretas contra Libia, contra Siria y en el Sahel, para dirigir secretamente ‎las acciones armadas de los yihadistas. El general Benoit Puga ostenta hoy el título de ‎Gran Canciller de la Orden de la Legión de Honor.

En 2011, la hija del líder libio Muammar el Kadhafi, Aicha, me invitó a Libia, después de haberme ‎visto criticar duramente a su padre en televisión. Aicha Kadhafi puso el mayor empeño en que ‎yo visitara su país para sacarme del error. Viajé a Libia y llegué ser parte del gobierno libio, que ‎me solicitó preparar su participación en la Asamblea General de la ONU. Cuando la OTAN atacó ‎la Yamahiriya Árabe Libia, yo estaba viviendo en el hotel Rixos, donde se hospedaba toda ‎la prensa extranjera. La OTAN sacó de Libia a los periodistas que colaboraban con las fuerzas ‎atlantistas, pero no pudo tener acceso a los que se hallaban en el hotel, defendido ‎personalmente por Khamis, el hijo más joven de Muammar el-Kadhafi. Khamis tenía su puesto ‎de mando en el sótano del hotel, cuyos ascensores habían sido previamente condenados. ‎Los yihadistas libios que posteriormente conformaron el “Ejército Sirio Libre”, bajo las órdenes de ‎Mahdi al-Harati y controlados directamente por militares franceses, asediaron el hotel durante ‎días, baleando a quien se aproximara a las ventanas. ‎

El ministro francés de Exteriores, Alain Juppé, aprobó en secreto la eliminación de Thierry ‎Meyssan. Hoy es miembro del Consejo Constitucional de Francia. ‎
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El ministro francés de Exteriores, Alain Juppé, aprobó en secreto la eliminación de Thierry ‎Meyssan. Hoy es miembro del Consejo Constitucional de Francia. ‎

Finalmente, la Cruz Roja Internacional vino a sacarnos del hotel Rixos, con la capital libia ya en manos ‎de los mercenarios de la OTAN, y nos trasladó a otro hotel, donde ya se conformaba el nuevo ‎gobierno. En cuanto llegamos a aquel hotel, dos Guardianes de la Revolución iraníes ‎se presentaron a mí, el presidente iraní Mahmud Ahmadineyad y el vicepresidente Hamid ‎Baghaie los habían enviado para protegerme. Los dirigentes iraníes habían obtenido un ‎documento que contenía las decisiones adoptadas en una reunión secreta de la OTAN ‎en Nápoles (Italia) y en una de esas decisiones se precisaba que sería conveniente matarme ‎durante la toma de Trípoli. Aquel documento mostraba que el ministro francés de Exteriores, ‎Alain Juppé, amigo de mi padre, había participado en la reunión. Sin embargo, la oficina de Juppé ‎aseguró posteriormente que aquella reunión nunca existió y que aquel día el ministro estaba de ‎vacaciones. ‎

Creyendo el problema resuelto, los Guardianes de la Revolución regresaron a su país. Pero en ‎la capital libia circulaban pasquines con retratos de 12 personas “buscadas”: 11 libios y yo. ‎Un grupo de “rebeldes” llegó a registrar el hotel buscándome. Primero me salvó una periodista ‎de la televisora Russia Today, que me escondió en su habitación y se negó a permitir que los ‎‎“rebeldes” penetraran en ella. Otros colegas también me escondieron después, incluyendo una ‎periodista de la televisión francesa TF1. Al cabo de toda una serie de peripecias, durante ‎las cuales escapé a la muerte unas 40 veces, logré salir de Libia, como un boat people, junto a ‎unas 40 personas, en un pequeño barco de pesca que nos llevó a Malta… en medio de los ‎navíos de guerra de la OTAN. Cuando llegamos a La Valeta, la capital maltesa, el primer ‎ministro de Malta nos esperaba en el puerto, junto a los embajadores de los países de ‎las personas que llegaban de Libia en aquel barquichuelo, todos… menos el embajador ‎de Francia. ‎

El yihadista Mahdi al-Harati –aquí lo vemos besando en la frente ‎al presidente turco Erdogan– fue uno de los principales organizadores de la Flotilla de la ‎Libertad por Gaza y después fue sucesivamente cuadro del Grupo Islámico Combatiente ‎en Libia y del “Ejército Sirio Libre”. Contó con financiamiento de la CIA y fue formado ‎por Francia. ‎
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El yihadista Mahdi al-Harati –aquí lo vemos besando en la frente ‎al presidente turco Erdogan– fue uno de los principales organizadores de la Flotilla de la ‎Libertad por Gaza y después fue sucesivamente cuadro del Grupo Islámico Combatiente ‎en Libia y del “Ejército Sirio Libre”. Contó con financiamiento de la CIA y fue formado ‎por Francia. ‎

Cuando se inició en Siria la llamada «primavera árabe» –o sea, la operación secreta planeada ‎por los británicos para poner a la Hermandad Musulmana en el poder, como ya lo habían hecho ‎‎100 años antes con los wahabitas en Arabia Saudita–, regresé a Damasco para ayudar a quienes ‎me habían acogido cuando me vi obligado a salir de Francia. Y en Damasco también estuve ‎varias veces en peligro de muerte, pero allí había una guerra. No obstante, al menos una vez ‎fui blanco de un ataque directo de los yihadistas. Una de las veces que los “rebeldes” respaldados ‎por el presidente francés Francois Hollando trataron de tomar Damasco por asalto, mi domicilio ‎fue atacado directamente. El Ejército Árabe Sirio instaló un mortero en la azotea de ‎mi apartamento y los atacantes fueron rechazados. Eran al menos un centenar de yihadistas contra 5 soldados sirios ‎pero tuvieron que retirarse después de 3 días de combate. Entre aquellos “rebeldes” no había ‎sirios sino pakistaníes y somalíes sin entrenamiento militar. ‎

Volví a Francia en 2020 para reunirme con mi familia. Varios amigos me habían asegurado que, ‎al contrario de sus dos predecesores –Nicolas Sarkozy y Francois Hollande–, el presidente ‎Emmanuel Macron no practica el asesinato político. Pero eso no significa que estoy enteramente ‎libre. La aduana francesa recibió una denuncia que aseguraba que el contenedor donde venían ‎mis pertenencias y las de mi compañero en realidad estaba lleno de explosivos y armas. ‎La aduana interceptó nuestro contenedor y envió 40 funcionarios para registrarlo. Todo fue una ‎operación montada por un servicio de inteligencia extranjero: la aduana francesa permitió que ‎una empresa privada se ocupara de volver a poner en el contenedor las pertenencias ya revisadas. ‎Aquello demoró 2 días, durante los cuales nuestro contenedor fue saqueado. Los documentos ‎que traíamos desaparecieron en el proceso. ‎

Pero mi caso no es único. Cuando Julian Assange reveló la existencia del sistema Vault 7, que ‎permite a la CIA hackear cualquier ordenador o teléfono celular, también se convirtió en blanco ‎de los ataques de Estados Unidos. Con el consentimiento del Reino Unido, el director de la CIA, ‎Mike Pompeo, montó varias operaciones para secuestrar a Assange o asesinarlo. Cuando Edward ‎Snowden publicó el importante volumen de información que había acumulado sobre las violaciones de la ‎privacidad cometidas cotidianamente por la National Security Agency (NSA) estadounidense, todos ‎los países miembros de la OTAN se concertaron contra él. Francia incluso cerró su espacio ‎aéreo al avión del presidente boliviano Evo Morales porque Estados Unidos “suponía” que ‎Snowden podía hallarse a bordo. Hoy, Snowden vive como refugiado en Rusia. ‎

La Libertad ya no está en Occidente. ‎


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Internacional

MANIPULACIÓN MEDIÁTICA PARA TONTOS: Medios e instituciones intentan blanquear la matanza en Waukesha del ‘terrorista negro’ Darrell Brooks

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LOS ANTECENDENTES DEL AUTOR DEL ATAQUE DIFICULTAN EL RELATO ‘PROGRE’

Inspiran cierta compasión los esfuerzos que están haciendo los medios convencionales estadounidenses para minimizar una matanza, la de Waukesha, que ha causado seis muertos y veintenas de heridos.

Sencillamente, la semana en que tocaba ponerse estupendo de indignación contra la absolución del ‘supremacista blanco’ Kyle Rittenhouse, que abatió en defensa propia a dos violentos amotinados en Kenosha durante la serie de pillajes de Black Lives Matter y Antifa, la noticia de que un hombre de la raza equivocada se lanza a matar lo que se ponga por delante, niños incluidos, en un pacífico pueblecito durante un desfile navideño, se lo pone muy difícil a la narrativa oficial.

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Así que lo han intentado todo, empezando por hablar de ‘accidente’. A eso, por cierto, se ha apuntado la propia Conferencia Episcopal de Estados Unidos, que ha publicado en redes un pésame curiosamente redactado: “Rezamos por todos aquellos que han sido heridos o han perdido la vida en el trágico accidente en #Waukesha, Wisconsin, especialmente para las familias, los fieles y el sacerdote de la @archmil. Señor, escucha nuestra oración”. El contraste con la reacción a la muerte de George Floyd es bastante significativo.

El caso es que lo del accidente no se sostiene, con lo que han optado por enterrar el asunto todo lo que se pueda. CNN llega a echar mano de un ‘truco’ pueril al que ya ha recurrido en otras ocasiones, consistente en ‘aclarar’ la piel del perpetrador en las fotos.

Desgraciadamente para los propagandistas del relato ‘woke’, internet es para siempre y cualquiera puede consultar las vicisitudes y opiniones pasadas de cualquiera. Y las de Darrell E. Brooks, el conductor homicida, son para echarle de comer aparte, no tienen desperdicio.

Brooks, no sorprenderá a nadie saberlo, es un delincuente habitual, condenado por delitos sexuales, y aparece en un vídeo presumiendo de prostituir a menores. A pesar de un historial penal de varias páginas, salió a la calle tras pagar una fianza de 1.000 euros, una broma.

Y aquí es necesario hacer un incisivo esencial para entender lo que está pasando en los juzgados. George Soros, nuestro perejil de todas las salsas favorito, a través de su entramado de fundaciones está contribuyendo financieramente a la carrera judicial de un importante número de juristas norteamericanos con una cosa en común: su renuncia a ordenar el ingreso en prisión de los delincuentes y, por tanto, la imposición de fianzas ridículas (que ni siquiera paga siempre el acusado).

Ahora, lo esencial es el motivo. ¿Por qué nadie mataría indiscriminadamente a personas en una multitud de extraños reunidos por un motivo tan inocente como un desfile navideño? Naturalmente, a todo el mundo se le ocurrió el motivo racista, pero los medios oficiales no pueden permitirse reconocer algo así.

Veamos qué nos dice de él lo que sabemos de Darrell. Sus comunicaciones en redes sociales son un indigerible cúmulo de fantasías en las que esclaviza, tortura y esclaviza blancos. Y encontramos que nuestro hombre no es otro que el rapero conocido por su nombre artístico Mathboi Fly, ensalzador de Black Lives Matter, furibundamente racista, con letras que destilan el más puro odio contra los blancos, contra los que anima al terrorismo y el crimen explícitamente. En una de sus canciones, “Loudmouths,” Brooks se define como ‘terrorista’.


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Internacional

Un pedófilo estadounidense que se declaró mujer fue recluido en una prisión femenina y violó a una compañera de celda

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La "prisionera" femenina...

En el estado de Washington (EE.UU.), un pedófilo que se declaró mujer fue recluido sin comprobaciones en una prisión femenina, donde algo después habría violado a una compañera de celda, informa National Review al citar a antiguos y actuales empleados del centro penitenciario para mujeres de esa entidad territorial.

Al tenor de leyes locales, los prisioneros que allí se identifican como mujeres pueden ser admitidos en una cárcel femenina.

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Teóricamente, quienes se definen como transexuales deben presentar un argumento sólido para justificar su solicitud de reclusión en una cárcel de mujeres, pero de hecho los requerimientos son mínimos, explicó Scott Fleming, exguardia de la prisión. “El único requisito es que declaren que se identifican como mujeres”, indicó Fleming.

Es el caso de Hobby Bingham, quien tras ser encarcelado por contacto sexual con una menor declaró identificarse como mujer y decidió llamarse Andrómeda Love.

Trasladado a una prisión femenina, fue encontrado allí sin ropa junto a su compañera de celda, Heather Lee Ann Trent. Debido a que en el sistema penitenciario todas las relaciones sexuales se consideran como no consentidas, Trent habría sido técnicamente violada.

Al cumplir su condena y salir de la cárcel, Bingham se cortó el pelo y empezó a hacerse llamar de nuevo como hombre.

Según Fleming, el personal carcelario se desentendió de la supuesta violación, sin aplicar peritajes ni presentar un informe del incidente. El exguardia consideró que “fue muy irresponsable por parte del estado ponerlos juntos en una misma celda”.

“Esto es solo el principio, ya que está previsto que lleguen unos 150 presos más procedentes de cárceles de hombres de todo el estado”, agregó.


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