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Muertes y torturas, el padecimiento que desangra a los granjeros de Sudáfrica

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Mariandra Heunis con sus hijos en el cementerio durante un encuentro de solidaridad contra los asesinatos en las granjas. Su vuda cambió desde el asesinato de Johan. Ahora mantiene sola a su familia trabajando como organizadora de entierros
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LN.- Mariandra Heunis cuenta que fue feliz en su pequeña granja en Leeuwfontein hasta la noche del 30 de septiembre de 2016.

Estaba embarazada de ocho meses de su cuarto hijo cuando dos hombres negros violaron la puerta de su casa y la apuntaron con dos armas mientras su familia dormía.

“Empezaron a gritar agresivamente y a pedirnos plata, pero no teníamos. Les dijimos que se lleven lo que querían, pero que se fueran”. Cuando su marido Johan se levantó, jamás elevó el tono, cuenta Heunis, pero sin piedad lo balearon enfrente de su mujer y de sus hijos.

Mieke, su hija de cuatro años empezó a correr y a gritar, los hombres le dispararon. “Afortunadamente no le embocaron”.

La pequeña les ofreció la plata que tenía en su alcancía. Los delincuentes tomaron a Heunis para llevarla al piso de abajo, pero ella se resistió. Con el último suspiro Johan se puso de pie. “Por favor”, suplicó.

Pero fueron sus últimas palabras, porque uno de los hombres dijo: “Matalo”. Uno de los seis tiros fue a parar entre sus ojos. Los dos hombre se fueron. Se llevaron únicamente los celulares para que no puedan llamar a la policía. Johan ya no respiraba.

Desde esa noche, Heunis solo volvió a su granja para abrirle a los forenses. Tuvo a su hijo cinco días después del funeral de su padre.”Casi dos años y medio después seguimos con tratamiento post traumático. Esto nunca para”, dice. Heunis tuvo que revivir el episodio en los tribunales. Uno de los dos hombres fue sentenciado, al otro nunca lo encontraron.

“Poco después del episodio me dije que tengo que levantarme, mantenerme firme, construir una buena vida para los niños. Ellos merecen la felicidad. No quiero que recuerden esa noche. Si me rindo, la muerte de Johan habrá sido en vano”, dice la víctima.

El caso que destruyó a la familia Heunis fue uno de los 49 homicidios y 446 que sufrieron los granjeros sudafricanos en el período 2015/2016 según las estadísticas del Servicio Policial Sudafricano (SAPS, por su siglas en inglés). Fue en 1990 cuando las estadísticas empezaron a dar evidencia de los ataques como un fenómeno patológico. Desde entonces, las estadísticas muestran que los ataques fueron oscilando hasta que en 2012 tanto la cantidad de homicidios como la cantidad de ataques crece de manera pronunciada. Según las estadísticas recopiladas por SAPS en el período 2017/2018 hubieron 62 muertes y 561 ataques.

Afri Forum es una organización que promueve la protección de la cultura afrikaner (los sudafricanos de origen neerlandés). Se ha encargado de aglomerar y contener a los granjeros sudafricanos frente a la creciente hostilidad. Hillel Coetzer e Ian Cameron, autoridades máximas de AfriForum, narran algunos casos tan o más violentos y sangrientos que el de Heunis y que en no pocos casos incluyeron torturas.

Según los análisis de Afri Forum los granjeros en Sudáfrica tienen cuatro veces más de probabilidades de sufrir un asesinato que todos los sudafricanos en su conjunto. “Lo que exigimos es que los delitos rurales sean considerados “únicos” y tengan una atención y un abordaje específico”. No se remiten únicamente a las estadísticas sino al carácter especialmente violento de los crímenes. Sin embargo, optan por la prudencia a la hora de ensayar las razones que llevan a los criminales a cometer delitos innecesariamente sangrientos y violentos:

“En Sudáfrica tenemos demasiados problemas económicos y sociales como para determinar que se puede tratar de agresiones relacionadas con temas políticos o raciales, pero el grado de violencia de los crímenes no nos permite descartar esta hipótesis”.

“El odio que hay detrás de estos crímenes es obvio. Torturas fatales en muchos casos. ¿Por qué disparar seis veces a la víctima?”, dice Heunis. Hace referencia al asesinato de su marido.

Bernardette Arlain es otra de las víctimas. Delante suyo dos hombres ejecutaron a su marido cuando los sorprendieron en el establo de su granja. Cuenta que los episodios se repiten día a día y narra los casos de personas que fueron torturadas durante horas. “No puedo decir definitivamente que se trata de problemas con motivaciones políticas o raciales. Creo que los criminales vienen a buscar armas y si buscan armas es evidentemente para cometer más crímenes”, explica.

Golden Mitka es un reconocido periodista sudafricano especializado en criminalística. “Son criminales organizados quienes asesinan a los granjeros en Sudáfrica. Entre ellos intercambian información para los próximos crímenes” Mitka explica que lo que buscan los delincuentes es generalmente plata o armas y que los granjeros son un blanco fácil porque están aislados, a kilómetros unos de otros y de las estaciones policiales”.

Los crímenes rurales en Sudáfrica se dan en el contexto de un país que que sufre 20.336 homicidios por año y que en el año 2016 se encontraba séptimo en el ránking de países por tasa de homicidio, según las cifras de la ONU. Es por esta razón que Gareth Newham analista jefe del reconocido Instituto de Estudios de Seguridad (ISS, por sus siglas en inglés) pide prudencia a la hora de hablar y de catalogar el fenómeno de los “asesinatos de granjeros”.

“El año pasado los asesinatos en las granjas representaron el 0,3% del total de los homicidios en Sudáfrica. Además los agricultores tienen una probabilidad mucho menor de ser asesinados que otras categorías de personas en Sudáfrica”, argumenta Newham. Y agrega: “Y si es una cuestión de raza hay que decir que las personas negras tienen mucha más probabilidades de ser asesinadas que las personas blancas”.

En un informe el ISS recomienda que como otros delitos específicos se debe poner en práctica una estrategia focalizada que localice a los delincuentes para este tipo de crímenes, que deben ser tratados como una categoría separada.

Terence Corrigan es Jefe de proyectos en el Instituto de Relaciones Raciales, un think thank con sede en Johannesburgo. Opina que la violencia en las granjas es definitivamente un problema relevante para Sudáfrica y que lo que más deja en evidencia es el fracaso en la administración de la seguridad por parte del gobierno. “Los ataques son contra los granjeros independientemente del color de su piel y son también contra los empleados de los granjeros”, acota. Cree que el carácter extremadamente violento de los ataques a los granjeros obedece más bien al hecho de que los campos están muy aislados y eso permite a los criminales permanecer durante mucho tiempo en las granjas porque no corren el riesgo de la llegada de la policía. “Sudáfrica es un país en general muy violento y los crímenes en el resto del país tampoco se salvan de la agresión”, comenta. “Este tipo de delitos necesitan de inteligencia específica y equipamiento y de hasta helicópteros. No hay profesionalismo para resolver estos casos en donde muchas veces hay corrupción de por medio”. Bernardette Aralin dice que las autoridades de seguridad dicen que “hacen lo que pueden” y que no ve que puedan hacer mucho porque los puestos policiales están generalmente a más de 50 km de las casa de los granjeros.

Pérdidas millonarias

Corrigan hace también hincapié en las desangre económico que la violencia y el delito están causando en el sector agropecuario sudafricano. Como los Heunis no son pocas las familias que prefieren huir de los campos hacia los distintos pueblos o ciudades y así dejan a las granjas sin su mano de obra más idónea. Corrigan advierte también que los gastos en cercar y contratar guardias de seguridad, la matanza del ganado y la vandalización de equipos y activos le está costando a la industria miles de millones de rands anualmente.
También cuenta que en consecuencia muchas familias involucradas en estas actividades deciden irse a Zambia en donde el nivel de delitos es mucho más bajo y en donde su conocimiento y sus habilidades son muy requeridos.

Además Corrigan señala un problema directamente asociado:”Vemos una caída muy definida en la inversión agrícola en los últimos años. Si esto se debe a la amenaza de violencia no está claro. Yo diría que el entorno político, en particular la amenaza de expropiación sin compensación, es un problema mayor”.

El 22 de agosto de 2018 con su cuenta de Twitter, Donald Trump disparó hacia Sudáfrica. 182 caracteres fueron suficientes para traer controversia y confusión al problema de la violencia rural y para provocar la reacción del gobierno sudafricano.

Para Corrigan detrás del tweet de Trump había intereses propios de grupos de derecha americanos que sin estar muy informados sobre el asunto pretendían hacer trascender sus posiciones ideológicas. Pero Corrigan hace hincapié en que las respuesta del presidente sudafricano también es sesgada porque niega el problema de la existencia de violencia extrema en las granjas sudafricanas y deja así de manifiesto el fracaso de su política de seguridad.

En marzo de 2018 el gobierno australiano también intervino en el asunto cuando el Ministro de Asuntos Internos Petter Dutton declaró que “los agricultores sudafricanos merecían la atención especial de un país civilizado como Australia por motivos humanitarios. Un tiempo después el pedido de asilo fue bloqueado porque la evidencia mostraba que la mayor cantidad de crímenes en las granjas sudafricanas no tenían motivaciones raciales.

Expropiación sin compensación

La expropiación de tierras en Sudáfrica es un tema candente y que suele mezclarse dentro del debate de la violencia que azota a los agricultores. Actualmente, la controversia gira en torno al cambio en la Constitución que promueven el ANC, el partido gobernante y el partido comunista EFF con el objetivo de poder formular una nueva ley que permita la expropiación de tierras sin ninguna compensación.
Heunis dice que ya escuchó casos de tomas y asentamientos en tierras privadas y situaciones en los que los dueños fueron violentamente agredidos por los ocupantes.

Para Golden Mitka la violencia que sufren los agricultores no tiene ninguna relación con la reforma en la ley de tierras porque los ataques y los crímenes hacia los granjeros sudafricanos comenzó mucho antes de que algunos partidos entonen consignas cuyo contenido hiciera referencia a las expropiaciones.
Huenis dice que muchas veces los grupos que militan la confiscación de tierras sin compensación promueven la violencia hacia los granjeros afrikaners. Heunis dice que muchos de los ataques a los granjeros se producen bajo la consigna “tenemos que retomar lo que nos quitaron”. ” Kill the boer, kill the farmers”, es una de las canciones que entonan los seguidores de Jules Malema el líder del partido EFF, agrega Heunis.

Los sudafricanos se preparan para votar en mayo próximo. Pero en AfriForum no creen que la violencia y la muerte con la que conviven los granjeros sudafricanos sea un tema de campaña porque definitivamente no es un tema popular en la República de Sudáfrica.

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Rescatan a 23 víctimas de trata en “una fábrica de hacer bebés” en Nigeria

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La Policía de Nigeria rescató a 19 mujeres embarazadas y 4 niños víctimas de trata de seres humanos en una “fábrica de hacer bebés” en la ciudad de Lagos, donde eran obligadas a quedarse embarazas y vender a sus recién nacidos, según dijo este lunes un portavoz policial.

Las embarazadas rescatadas tenían entre 15 y 28 años y procedían de zonas rurales del sur de Nigeria, de donde eran llevadas a la capital comercial -la segunda ciudad más grande de África-, bajo promesas de trabajo como trabajadoras del hogar.

Sin embargo, las jóvenes acababan en lo que se denomina localmente como “fábricas de bebés”, según detalló el portavoz de la Policía, Bala Elkana, a la Agencia de Noticias Nigeriana (NAN).

Tras dar a luz, a las mujeres se les pagaba unos 1.400 dólares si el bebé era niño y unos 800 dólares si era niña. Las compradoras, por su parte, son mujeres infértiles.

La Policía ha detenido a dos sospechosos de estos abusos y está buscando a una mujer, presunta responsable de la red.

En 2017 se produjo un aumento del 600% en el número de posibles víctimas de trata sexual llegadas por mar a Italia, la mayoría de ellas desde Nigeria, según los últimos datos disponibles de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).

Esta organización estima que el 80% de las mujeres y niñas nigerianas, con cifras que se dispararon de 1.454 en 2014 a 11.009 en 2016, constituían potenciales víctimas de explotación sexual en las calles y burdeles de Europa.

En 2018, Nigeria desbancó a la India como el país con el mayor número de personas viviendo en pobreza extrema -más de 99 millones- lo que junto a la exclusión, la desigualdad de género, la corrupción y la violencia lo convierten en lugar predilecto para traficantes.

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Occidente no puede ayudar a África

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Kim du Toit (R) Cuando toca analizar los problemas de África, Occidente desconecta la lógica y los análisis más precisos se hacen imposibles. Esta desconexión la provoca el concepto de lo que es la vida en Occidente (es preciosa, ha de ser protegida a cualquier coste…) en comparación con la manera en la que la vida y la muerte son contempladas en África. Voy a explicar mi posición.

En África la vida es barata. Hay tantas manera de morir en África que la muerte es algo mucho más común que en Occidente. Puedes morir de tantas cosas, serpientes, insectos, animales salvajes atacando, enfermedades, hambre, intoxicación alimentaria…La lista no tiene fin. Una vez hubo más muertos por ataques de cocodrilos que por armas de fuego en África, por ejemplo. Ahora añadamos las típicas tragedias humanas (asesinatos, asaltos, guerras y demás) y podemos empezar a entender por qué la esperanza de vida de un africano es tan baja. Horriblemente baja de hecho si quitas a los africanos blancos de las estadísticas (suelen vivir en zonas más civilizadas, y tener comportamientos y actitudes occidentales). Para terminar, añade la aberrante incidencia del SIDA a la ecuación y tenemos que cualquier nacido en el África Negra este siglo alcanzará con suerte los 40 años de vida.

He vivido más de 30 años en África. Por crecer ahí tengo muchas cosas de África que no existen en Occidente. La actitud relajada hacia la muerte es una. Otra es el miedo atroz a las serpientes.
Así que gracias a mi pasado africano, es raro que me conmueva ver la muerte a menos que sea un accidente o afecte a alguien cercano. La muerte cuando afecta a gente desconocida es algo que simplemente ignoro. De mi círculo cercano de más o menos 18 amigos con los que crecí y a los que considero los míos, sólo diez sobreviven hoy y ninguno de ellos ha sobrepasado los 50 años.

Dos amigos murieron al pisar un campo minado estando en el ejército en Namibia. Tres murieron en horribles accidentes de coche (y aunque esto no sólo pasa en África, uno de ellos sucedió por un antílope que entró volando por el parabrisas y empaló a mi amigo con las pezuñas, no es precisamente el accidente de tráfico típico en por ejemplo, Florida). A otro le mordió una serpiente venenosa y murió de un ataque al corazón. Otro también murió de un ataque al corazón pero era un borracho sin remedio. Dos fueron asesinados por criminales. El último salió con su tabla de surf un día y nunca lo volvimos a ver. ¿He mencionado que hay muchísimos tiburones en las costas de África y en los ríos más grandes?

Mi situación no es poco común en Sudáfrica. Creo que otros podrían mostrar unas cifras aún peores.

La lista de muertos no se queda sólo en mis amigos. Cuando aún vivía en Johannesburg, los periódicos sacaban cada día historias de gente devorada por leones o atacada por tribus rivales o muriendo por alguna enfermedad inexplicable (antes del VIH-SIDA) y en general, gente que sucumbía ante alguna de las respuestas que tiene África a la explosión demográfica. Añadamos a las cifras de muertos el crimen, la pobreza, la enfermedad, el hambre, el tráfico y la policía y ya empiezas a coger la idea.

Mi historia africana favorita es de después de haber abandonado el país. Un ejecutivo americano aceptó un trabajo ahí y en su primer día, se podía leer en el periódico el siguiente titular: encontrados tres cuerpos sin cabeza.

Al día siguiente: encontradas tres cabezas.

El tercer día: las cabezas no pertenecen a esos cuerpos.

Son cosas que no te puedes inventar. Es África.

El resultado de todo esto es que la muerte es tratada de forma mucho más relajada por los africanos que por los occidentales. Yo, y también sospecho que al resto de africanos le pasa igual, estoy totalmente insensibilizado cuando leo o veo las noticias sobre el sufrimiento africano, da igual el motivo. ¿La sequía hace que las cosechas se arruinen y entonces miles de personas van a pasar hambre? Sí, eso ha pasado muchas veces cuando era pequeño. ¿Rivalidades tribales y guerras que causan matanzas brutales? Sí, ha estado pasando durante miles de años antes de que los blanquitos llegaran ahí. ¿Gobiernos corruptos enriqueciéndose mientras su población pasa hambre? Unas nueve o diez veces. A lo largo de mi vida han pasado las siguientes tragedias provocando millones de muertes; hambruna en Biafra, genocidio en Ruanda, guerra en Angola, inundaciones en Sudáfrica, hambruna en Somalia, guerra en Sudán, hambruna en Etiopía, inundaciones en Mozambique, matanzas en Uganda y peleas tribales en todos y cada uno de los países de África. Hay más, pero creo que no hace falta contarlo.

Sí, también es algo que ha pasado en Europa. Quizá hace 1000 años. Pero ya no. Y Europa no tiene cocodrilos ni serpientes venenosas ni nada de eso.

Los holandeses han controlado las inundaciones. En toda Europa está bajo control las hambrunas, ya no existen. Quitando un par de ejemplos de matanzas masivas (Alemania Nazi y Rusia Comunista) Europa desde 1700 no se parece en nada a la África de hoy. Incluso los asesinatos son algo extraño en Europa mientras que son comunes en África.

Más aún, Occidente ha evolucionado a una sociedad con un sistema de gobierno estable que se guía por sus leyes y que respeta los derechos y la vida de los individuos. Cosa que no sucede en África.

Muchos de nosotros tenemos un dicho que acompañamos normalmente de un encogimiento de hombros; África vuelve a ganar. Esto lo solemos decir después de algún incidente como: “Un querido misionero es descuartizado por su congregación sin motivo aparente”.

“Un jefe de una tribu prefiere que los suyos mueran de hambre a aceptar comida de la Cruz Roja” (significaría que no es todopoderoso)

“Un país entero se muere de hambre mientras su gobernante acumula riquezas en bancos extranjeros”

“Un nuevo gobierno toma el poder, promete democracia, elecciones libres” (Siempre que la libertad no se aplique a la otra tribu; la otra tribu toma el poder mediante un golpe de estado sangriento y entonces destruye a la tribu anterior) Etc, etc, etc, ad nauseam, ad infinitum.

Las perspectivas son malas porque esta violencia no tiene pinta de terminar en ningún momento. Las conclusiones son igualmente nefastas porque sinceramente, no hay ninguna respuesta a los problemas de África. No quedan soluciones que no se hayan probado y fracasado.

Si vamos al CIA World Fact Book, escogemos cualquier país africano (Kenia, Tanzania, Malawi…) y lo comparamos con cualquier país Occidental (Portugal, Italia, España, Irlanda…). Las diferencias son brutales y se harán más grandes, no más pequeñas. De hecho se han hecho más grandes desde los 60 cuando la mayoría de los países de África consiguieron su independencia. Nosotros, con esto quiero decir Occidente, hemos intentado muchas formas de ayudar a África. Todos los intentos han fallado.
La caridad no es la respuesta. El dinero simplemente se lo queda el primero, o el segundo o el tercero en recibirlo. Más de 17 países vieron cómo su renta per cápita caía entre 1970 y 2000 a pesar de recibir más de 100.000 millones del Banco Mundial.

La comida no se reparte. O porque no hay infraestructura de transportes o porque el mandatario local la retiene para que la gente pase hambre y se someta.

El material se rompe, roba o vende por una fracción de su valor. El resultado de décadas de ayuda internacional ha resultado en una infraestructura continental que, quitando Sudáfrica, no podría mantener en funcionamiento una ciudad occidental de tamaño medio.

La conclusión es inevitable, resignación. Esto va contra nuestros instintos humanos de solidaridad. Nos hemos acostumbrado a liberar al mundo de este o aquel problema como la viruela, la polio o cualquier otra y aceptar que fracasamos nos resulta anatema. Si trasladamos esto a un escenario africano, veríamos cómo la vacuna de la polio no funciona porque algún mandamás impide que los niños se vacunen o un temeroso jefe de alguna tribu hace lo mismo. O porque no hay carreteras. O porque los criminales roban las vacunas para venderlas. Si se encontrase una cura para el SIDA mañana y se ofreciera gratuitamente a todas las naciones de África, la enfermedad crecería casi al mismo ritmo y menos aún se revertiría. Tendrías que vacunar a todos los menores de dos años que pudieras y olvidarte de las dos generaciones más viejas.

Así que sólo hay una respuesta, y es una respuesta brutal; aceptar que no está en nuestro poder cambiar África.

Tenemos cosas mejor que hacer y a veces lo único que tienes que decir es: “No puedo hacer nada al respecto”.

La violencia, la crueldad, la corrupción, la duplicidad, el salvajismo y la incompetencia es endémica en todo el continente. Es como un anatema para cualquier persona que tenga más de dos neuronas que la imaginación civilizada simplemente se bloquea cuando se enfrenta con la ubicuidad y la enormidad del problema y el tratar de arreglarlo. Los medios occidentales ni siquiera deberían molestarse en informar del asunto. Lo único que hacen es despertar nuestros horrores y la necesidad instintiva de hacer algo. Y todo se ha intentado ya y ha fracasado. Todo, excepto por supuesto, dejarles a su rumbo.

Todo lo que tenemos que hacer es asegurarnos de que nada de África se trasplante a Occidente porque el riesgo para nuestra sociedad sería enorme si así sucede. Tengo que decir que muchas iglesias americanas pretenden llevar refugiados africanos a los EEUU y que muchas iglesias europeas pretenden lo mismo en Europa. Error. Recuerden mis palabras; esta caridad mal entendida se revolverá contra nosotros para mordernos a lo grande.

Sería incluso peor pensar que el primitivismo de África encierra algún tipo de respuestas para Occidente. Créanme en esto; no hay nada que nos pueda dar África y que Occidente no haya probado antes y fracasado. Nada que no sean retrocesos o que no sea peor que lo que tengamos ahora o que lo contradiga.

Aquí va mi solución al fiasco africano; un muro rodeando toda Europa.

Inevitablemente los seguidores de Kissinger y la realpolitik hablarán a favor del intervencionismo porque el vacío de la Ayuda Occidental lo llenará China incrementando su influencia en la zona. Hay dos motivos por los cuales esto no va a suceder.

Lo primero es que la República Popular China no tiene dinero para malgastar. Lo segundo es que cualquier ayuda comunista será del mismo estilo que la ayuda occidental. Conste además que Mozambique y Angola son países socialistas y son ambos zonas totalmente desastrosas. Las perspectivas son terribles para ambas naciones, igual que para muchos otros países africanos.

África tiene que curarse a sí misma. Occidente no puede ayudarles. Ni debe tampoco; el récord de fracasos habla por sí mismo.

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Liberan en Nigeria a más de 300 chicos torturados y violados en una escuela coránica

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La escuela coránica de Nigeria donde más de 300 personas han sido liberadas por la Policía
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La Policía de Kaduna, en el norte de Nigeria, ha liberado a más de 300 personas de «diferentes nacionalidades», en su mayoría menores, víctimas de torturas y violaciones en una escuela coránica en la ciudad de Kaduna.

Una redada realizada el jueves por la noche en una casa del barrio de Rigasa condujo al descubrimiento de estos jóvenes que vivían «en condiciones inhumanas y degradantes con el pretexto de enseñarles el Corán y enderezarlos», según afirmó el portavoz de la policía de Kaduna, Yakubu Sabo, y recoge Afp. El propietario del edificio y sus seis asistentes fueron detenidos.

«Encontramos a un centenar de estudiantes, incluidos niños de apenas 9 años, encadenados en una pequeña habitación, con el pretexto de corregirlos y educarlos», dijo Sabo antes de precisar que muchos de ellos tenían cicatrices en la espalda.

«Las víctimas fueron maltratadas. Algunas denunciaron haber sido violadas por sus maestros», añadió.
La Policía también encontró una «cámara de tortura», donde los estudiantes eran colgados de cadenas y golpeados cuando sus profesores pensaban que habían cometido una falta.

La redada policial se inició a raíz de las repetidas quejas de los vecinos, que sospechaban que algo anormal ocurría dentro de la escuela.

«Las víctimas eran de diferentes nacionalidades y dos de ellas dijeron durante el interrogatorio que sus padres las habían traído desde Burkina Faso», agregó el portavoz policial.

La escuela, que abrió hace unos diez años, albergaba a estudiantes llevados por sus familias para aprender el Corán y sobre todo, para reconducir a pequeños delincuentes o drogadictos.

En el norte de Nigeria, mayoritariamente musulmán, existen multitud de «correccionales» más o menos formales que brindan una estricta educación religiosa, ante la falta de instalaciones públicas que se encarguen de estos jóvenes.

Los padres no podían entrar

Los padres de algunas de estas víctimas de Kaduna, convocados por la Policía, se han mostrado «conmocionados y horrorizados» cuando han visto cómo vivían sus hijos porque ignoraban lo que estaba pasando, según Sabo. Les llevaban comida regularmente y solo se les permitía verlos una vez cada tres meses.

«No se les permitía entrar a la casa para ver lo que pasaba, los estudiantes eran llevados afuera para que se encontraran con ellos un momento», precisó el portavoz policial.

«Se supone que es un centro islámico, pero intentar escapar de aquí conlleva un grave castigo», ha contado Bello Hamza, un hombre de 42 años que llevaba tres meses recluido tras ser engañado por su familia. «Atan a la gente y la cuelgan del techo», ha ilustrado, según recogen los medios nigerianos.

«Nos dan muy mala comida y solo comemos dos veces al día», ha añadido Hamza, que asegura haber sido testigo de la muerte de «una persona por torturas». «Otros habían muerto antes de mi llegada por torturas y problemas de salud», ha precisado.

El comisario de Policía de Kaduna, Ali Janga, ha prometido que se va a investigar el caso y «llegar a la raíz del asunto» y ha asegurado que se presentarán cargos llegado el caso. Pero lo primero, ha subrayado, «es evacuar a todas las personas de este lugar» y posteriormente se informará a los padres para que puedan recoger a sus hijos.

Por su parte, el propietario ha negado «todas las denuncias de torturas» y demás abusos: «Lo único que hacemos aquí es enseñar a la gente el islam». Según ha explicado, «los encadenados son los más obstinados, que intentaron escapar». «Los que no intentan escapar no están encadenados», ha subrayado.

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