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Opinión

Musulmanes buenos y musulmanes malos

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En estas líneas voy a tratar de aclarar cual es mi posición (sin pretender agotar la cuestión) frente a algunos temas de nuestro tiempo que concitan la atención y ocupan las inquietudes de quienes no somos del todo indiferentes a la marcha del mundo en el que nos toca vivir.

Una de las más candentes y acuciantes cuestiones que nos interpela es la irrupción del islam en nuestras vidas, la vida de nuestras naciones occidentales y la vida de innumerables personas que han visto modificados tanto su entorno físico como su misma existencia por la presencia de una población de reciente importación y creciente envergadura demográfica de origen norteafricano, medioriental o de otras regiones del planeta de religión y cultura islámicas. Los problemas ligados a esta inmigración musulmana son de sobra conocidos y los tratamos a diario, por lo que obviaré insistir en ello.

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Me opongo a la islamización de Occidente en general y de España en particular. Las razones son muchas, justificadas y fundamentadas, y suficientemente explicadas y expuestas en años de tratamiento del tema. No voy a extenderme aquí y ahora sobre esto. Para resumir largos debates y prolijas exposiciones sobre la cuestión diré que el islam es un cuerpo extraño en Occidente y su penetración y permanencia en el pasado en nuestras naciones europeas fue la crónica de un conflicto permanente, la fuente inagotable de un enfrentamiento multisecular.

En España y en otras comarcas europeas el islam trajo un reguero de sangre, una noche de oscuridad, siglos de opresión y atraso, un retroceso en todos los aspectos de la vida de los pueblos sometidos a su imperio. Resumiendo: el islam no es integrable en la civilización occidental, ni es soluble en la democracia, ni es compatible con la cultura de los derechos humanos, ni cabe en una sociedad abierta y tolerante, etc.

La cosmovisión islámica choca irremediablemente con el espíritu europeo, con los fundamentos de nuestra civilización. La historia está ahí para demostrar que esto no es una teoría, ni una ilusión, ni una fantasía, ni una construcción meramente intelectual. Hay un enfrentamiento (latente o abierto, según las épocas) entre ambos mundos que nunca ha cesado. En ciertos momentos esa rivalidad entra en una fase de baja intensidad, se atenúa, pero sólo está dormida, dispuesta a cobrar vida en cualquier momento. El mundo islámico se aletarga, recobra vida, se expande, vuelve a adormecerse, despierta de nuevo…

Hoy vivimos un nuevo capitulo de ese antagonismo histórico con la inmigración musulmana, una invasión de nuevo cuño, no guerrera (pero sí cargada de agresividad y hostilidad: cada vez más frecuentes episodios de violencia terrorista y hechos diarios de delincuencia común), tolerada e incluso justificada y fomentada por sectores de la propia sociedad de acogida, los mismos gobiernos europeos para empezar, y grupos de presión nacionales e internacionales.

El rechazo alarmado que sentimos ante esta invasión que está conmocionando las sociedades europeas y el convencimiento de la necesaria toma de consciencia de la naturaleza de este fenómeno que pone en peligro nuestra supervivencia como cultura y civilización no nos hacen perder de vista que el tema requiere ser tratado no con la irracionalidad de las vísceras, sino con las herramientas de la razón.

Por lo tanto, me opongo al islam como cuerpo extraño en mi país, como amenaza y como peligro para la existencia de mi cultura y civilización, al islam como fundamento ideológico de una invasión en marcha que pretende arrebatarme mi lugar al sol y mi derecho a vivir según mis propios valores, normas, leyes y reglamentos en la tierra de mis antepasados. Nos oponemos actualmente al islam conquistador y expansionista, no como consecuencia de un ejercicio intelectual en el vacío, sino como una actitud de legítima defensa ante una agresión real. De igual manera nos opondríamos al budismo o al confucianismo si estuviéramos ante una agresiva y violenta ofensiva de esas religiones, culturas o cosmovisiones contra nuestro país, contra nuestro pueblo y contra nuestra cultura.

Dicho esto, el islam no me interesa demasiado como tal. Dejamos la cuestión a los aficionados y estudiosos de las culturas y las religiones. Es decir, que no siento ni un excesivo interés ni una exagerada hostilidad ante un hecho cultural y religioso ajeno, siempre que este hecho no suponga una amenaza o una agresión para nosotros. Es un principio intelectualmente irrebatible y moralmente irreprochable el que nadie está obligado a soportar ni a admitir nada que lo dañe o lo ponga en peligro. Y el islam no está aquí para nuestro bien: a los hechos me remito.

Entre el islam y el islamismo no hay diferencia de naturaleza, sino de grado. El islamismo está presente en el islam como el pollito lo está en el huevo, o como el alcoholismo está presente como posibilidad en el alcohol. No hay un islam «moderado» y otro islam «radical». Lo que sí hay son musulmanes que sólo aplican parcialmente el islam y otros que lo aplican al pie de la letra en sus más intolerantes e intransigentes interpretaciones.

Ahora quiero dejar claro que si me opongo al expansionismo islámico en detrimento de mi cultura en mi propio país, no tengo por qué hacer extensivo esa oposición y antipatía a todos y cada uno de los musulmanes del mundo. Aquí tratamos de fenómenos de envergadura, no de individuos sueltos y dispersos. Cada persona es un mundo y creo sinceramente que en este ámbito el hábito no hace al monje, es decir que la religión, la cultura u otras circunstancias de similar tenor, no hacen buenas ni malas a las personas. Las cosas no son así de simples. Si podemos juzgar a los hombres y las mujeres es a través de sus actos, de sus hechos, de sus actitudes. Las personas se definen por sus comportamientos, no por sus palabras.

No condeno ni combato a los musulmanes por el mero hecho de serlo. Ni a los musulmanes, ni a los budistas, los hinduistas, los ortodoxos, los animistas u otros. Condeno y combato el islamismo como ideología de conquista y dominación. Condeno y combato el yihadismo, ideología aberrante en sus principios y monstruosa en su aplicación. Condeno y combato al fanatismo, provenga de donde provenga. Y éste proviene hoy desde eso que llamamos islamismo. Y si hacemos la crítica del islam y llamamos a la resistencia y a la lucha contra el islamismo, no por ello atacamos a los musulmanes sin distinción al margen de sus actos e intenciones. Combatimos la esclavitud, no a los esclavos, combatimos a la enfermedad, no a los enfermos, combatimos a la ceguera, no a los ciegos. Nos oponemos al islamismo violento y a los que tratan de propagar esa brutal forma de vida basada en creencias malsanas y enseñanzas criminales y pervertidas. Y también hacemos una crítica fundamentada y argumentada del islam, como otros pueden hacerlo del cristianismo, del marxismo o del ateísmo… Los musulmanes, como los judíos, los ateos, los católicos o cualquier otro grupo cultural o religioso son en principio personas dignas de respeto, aprecio y admiración o no, dependiendo de sus méritos y actos personales. Esta es mi posición al respecto.

Pero si el islam supone actualmente una amenaza real y concreta para nuestra existencia, ¿podemos decir otro tanto de 1500 millones de personas de confesión musulmana? Trataremos como enemigos sólo a aquellos que se declaren y actúen como tales. Son suficientes como para echarse encima a todos los demás. Además, no sólo tenemos enemigos en ese mundo, sino amigos, socios y aliados reales y potenciales. Volveré enseguida sobre esta cuestión.

Y aquí tengo que hacer un inciso de importancia: si tenemos enemigos declarados entre los musulmanes, no menos cierto es que esos no son los únicos. Entre nuestros mayores enemigos se encuentran muchos que no provienen de las filas musulmanas, sino que realizan su labor de renegados y traidores desde nuestras propias filas: el elemento occidental no será mayoritario en la tropa de enfrente pero tampoco son unos pocos descarriados que se han pasado al enemigo, por el contrario, son cada día más y constituyen una masa de importante envergadura.

Podemos resumirlo así: el bando de nuestros enemigos está compuesto no sólo por musulmanes, así como el bando de nuestros amigos no está compuesto exclusivamente por no musulmanes. Éste es en realidad el tema que quiero tratar, aunque sea brevemente, en esta ocasión.

Hemos escuchado algunas veces hablar de «musulmanes buenos» y de «musulmanes malos». Es un lenguaje simplista, pero que expresa de alguna manera un aspecto importante de esta cuestión. Primero tenemos que definir que significa aquí «bueno» y «malo», y qué significa esa catalogación en esta ocasión.

Pero quizás incluso antes de eso, tengo que hacer una puntualización. También oímos con frecuencia hablar de musulmanes «radicales» y musulmanes «moderados». Aquí, estas son categorías políticas que consideramos falsas y engañosas. En el discurso oficial los llamados moderados son demasiadas veces en realidad radicales a la espera de los cambios en la marcha de los acontecimientos, extremistas disimulados que proclaman su «moderación» mientras tanto no sea conveniente cambiar de actitud. Esa supuesta moderación en el campo islámico es frecuentemente un disfraz, un tiempo de espera, un paréntesis, una forma clásica y banal de taqiyya, nada más. Por otra parte, ¿quiénes son para los gobiernos occidentales los regímenes musulmanes «moderados», los que representan a ese nivel a esos «musulmanes moderados», representantes de ese mítico «islam moderado» (siempre en contraposición y conflicto con el «islam radical»)? ¿Turquía, Arabia Saudita, Qatar, Marruecos, Pakistán…? Esos son los dirigentes «musulmanes moderados» al gusto de los dirigentes y diseñadores del Nuevo Orden Mundial. Podemos deducir entonces que entienden por islam «moderado».

La denominación «musulmanes moderados» no nos sirve, pues de sobra sabemos que es un eufemismo piadoso que encubre diversas formas de engaño, simulación y mentira. Esos famosos «musulmanes moderados», al gusto de los grandes medios de comunicación al servicio de sus patrones, son en realidad, muchas veces, tan radicales como los que van sin disfraces, y están a la espera de que los acontecimientos se decanten para un lado u otro. Y según esa inclinación de la relación de fuerza y poder, esos «moderados» siguen con la máscara o la tiran al suelo. Esa «moderación» es en realidad un cálculo político de amplios sectores de la población musulmana, sobre todo la instalada en Occidente. ¿Cuáles son los referentes al nivel internacional de esos famosos «moderados». ¿Erdogan, Mohamed VI, Mohamed bin Salmán, los líderes de Pakistán, los «talibanes moderados» (¡sí, sí, al parecer existen!)?

Para nuestros gobiernos, los regímenes musulmanes «malos» son y han sido los de Saddam Hussein, Gadafi, ahora Al-Assad y algunos más… Gobiernos poco democráticos, autoritarios sin duda (no más y a menudo menos que los citados anteriormente, que estos si cuentan con el benéplácito de Occidente), brutales a veces, pero que no eran hostiles a Occidente, no servían al islamismo ni respaldaban el terrorismo y que contribuían a su manera al equilibrio y estabilidad de la zona. Y tampoco se sometían a los Amos del Mundo: he aquí su pecado mayor, su gran crimen inexpiable, la explicación de muchas cosas. Por lo tanto descartaremos esas engañosas denominaciones de «islam moderado» o «musulmanes moderados» que no son otra cosa que el ropaje de la mentira, la hipocresía y la falsificación. Queda claro que ese lenguaje no sirve a la verdad, no describe nada verdadero ni sincero, es cuanto menos sospechoso y poco fiable. No son ni siquiera los propios interesados los que se denominan así, sino sus protectores occidentales que les atribuyen a «sus» musulmanes (su mano de obra local) cualidades y méritos que no existen más que en su imaginación o en el discurso de su cínica propaganda.

Preferimos hablar de musulmanes «buenos y malos», pues esa terminología tiene el mérito, en su sencillez, de definirlos a través de una actitud moral. Es una calificación sin duda arbitraria, pero corresponde a nuestros intereses y simpatías, y emana de la verificable actitud de los propios interesados.

Hablaremos, pues, de «musulmanes buenos», porque hay que llamarlos de alguna manera y porque es un vocabulario carente de connotaciones políticas en una cuestión que queremos llevar al terreno de la estricta realidad que dictan los acontecimientos en curso. La bondad (la calidad de bueno) en los seres humanos nos remite a una virtud que no admite medias tintas ni sirve de tapadera hipócrita a discursos evasivos y manipulaciones descaradas. Preferimos, pues, esa terminología porque bueno y malo son cualidades morales que siempre son más sinceras que los posicionamientos políticos, oportunistas por naturaleza.

Entro de lleno en el centro de la cuestión con una una verdad de Perogrullo, con una evidencia innegable: hay musulmanes buenos. ¿Quiénes son? Tomemos el caso sirio para ejemplificar lo afirmado.

En Siria, la gente sencilla, patriota, noble y valiente, es decir los hombres y mujeres musulmanes en su mayoría de esa nación martirizada por la codicia occidental que ha armado a los degolladores del ISIS y de cien grupos terroristas más, es la que ha dado un ejemplo imborrable de dignidad y coraje al mundo resistiendo a la barbarie, a costa de la sangre de su mejor juventud derramada en cien campos de batalla. Son mayormente musulmanes, junto con los seguidores de las demás confesiones de Siria, los que han dado los mayores defensores de la Humanidad en estos años de plomo y ceniza, en ocho años de carnicería y devastación promovida por gobiernos occidentales «democráticos» de países nominalmente cristianos que se han ensañado con un país y un pueblo que no les había hecho nada. Si la expresión «musulmanes buenos» ha tenido alguna vez un sentido es aquí, en esta ocasión, no la única sin duda, pero la resistencia siria, llevada a cabo por esos buenos musulmanes reviste, sin caer en exageraciones literarias ni lirismos fuera de lugar, la dimensión de una epopeya que la historia reconocerá y pondrá en su sitio. Así como pondrá en su sitio a los muy cristianos (católicos y otros) que han asistido impasibles a la atroz degollina en Siria y en otros países mientras sus gobiernos respaldaban a los peones locales de sus intrigas políticas de alto vuelo. ¿Qué patriota europeo, qué persona decente, qué humano con el corazón bien puesto no siente la mayor admiración y reconocimiento por esos 200 000 combatientes sirios y sus aliados (repetimos una vez más: en su inmensa mayoría musulmanes) que han caído combatiendo contra la barbarie islamista, armada y financiada por nuestros gobiernos sin alma ni conciencia?.

¡Claro que hay musulmanes buenos! Los hemos visto subir al frente una y otra vez y caer a miles en medio del odio y la mentira arrojados sobre su sangre derramada. Una sangre que han vertido por su patria y su pueblo, qué duda cabe, pero también por todos nosotros, aunque lo ignoremos y nos neguemos a reconocerlo.

Frente a la dimensión del sacrificio y la brutalidad de la agresión no dudamos en decir alto y claro que estos musulmanes no sólo son nuestros aliados, sino nuestros amigos y nuestros hermanos. Separados por la geografía, la historia, la cultura y otras circunstancias, es sin embargo con esta gente con la que queremos ir mano con mano para enfrentar un mismo enemigo sin escrúpulos, un mismo monstruo sin entrañas, un misma empresa inhumana.

Esta es la humanidad que reivindicamos, por encima de razas, culturas y religiones, la humanidad con la que nos sentimos identificados. Hombres y mujeres honorables que defienden su patria, su lugar al sol, su derecho a la vida y a seguir su propio camino sin interferencias ni injerencias extrañas ni extranjeras. Estos musulmanes están en la misma trinchera que nosotros, frente a los malos musulmanes, los malos cristianos y, en definitiva, contra los malos a secas. Su combate es también el nuestro, y sólo nos queda desear para cuando nos llegue el momento (que nos llegará, sin lugar a dudas), que tengamos, nosotros los «buenos cristianos» o «los buenos europeos», la misma dignidad, el mismo espíritu y la misma determinación que ellos han tenido y siguen teniendo contra el enemigo común: la barbarie islamista, el salvajismo yihadista, los enemigos de la humanidad. Sólo deseo que, llegado el momento, seamos tan «buenos» como ellos lo han sido y lo siguen siendo.

Pero no se trata únicamente de afinidad espiritual o de simpatías personales siempre arbitrarias o caprichosas, sino de la necesaria solidaridad frente un enemigo común, de pragmatismo político, de sensatez en el tratamiento de la grave situación que nos toca vivir. Debemos formar un frente común con todos aquellos que están dispuestos a sumar fuerzas en esta guerra que la humanidad lleva a cabo en distintos campos de batalla contra el islamismo radical y sus tropas de choque, ya sea en los escenarios bélicos actualmente activos, ya sea en el corazón mismo de nuestras ciudades, en Europa o en otros continentes. La lucha de los patriotas sirios, de los buenos musulmanes de Oriente Medio, ¿no es acaso la misma, en otras condiciones y con otras armas, que la que llevamos en Europa los patriotas europeos contra ese mismo enemigo que adopta distintas estrategias y métodos de combate según los diferentes escenarios contra todo lo que no se doblega a su diabólico proyecto?

En esta guerra mundial que el islamismo ha desatado a nivel global, la primera y más abundante sangre derramada ha sido la de los musulmanes. Mientras tanto, nosotros… ¿Cómo describir la cobardía, la pusilanimidad, la ruindad, la desidia, la pereza, la incuria y la mezquindad de nuestras democracias occidentales y de nuestros propios pueblos (seamos sinceros, aunque duela) indiferentes y bostezantes frente al drama sangriento de nuestra época sin recurrir a los más gruesos epítetos para condenar tanta vileza y ruindad, tanto servilismo e indignidad?

Cuando veo a esas jóvenes mujeres del Kurdistán o a las mujeres del Ejército Árabe Sirio luchar contra los terroristas del ISIS y de las demás organizaciones terroristas siento asco por esos occidentales que desvían la mirada, que no ayudan en nada a esos pueblos que luchan contra esos monstruos. ¿Con quiénes nos hemos de sentir más cercanos e identificados, ¿con estos occidentales amorfos, indiferentes y muchas veces cómplices de la barbarie islamista o con esos musulmanes, hombres y mujeres de Siria y de otras naciones y pueblos vecinos, que caen a diario en su lucha contra los sanguinarios decapitadores protegidos y respaldados por poderosos Estados y grupos de presión internacionales, que no tienen nada de musulmanes? Sentimos admiración y respeto por unos y una profunda repugnancia por los otros. Así puestas las cosas, el aparente simplismo de la calificación de «buenos y malos musulmanes» cobra sentido y está plenamente justificado. Así vemos a esos musulmanes y así lo decimos sin complejos ni rodeos.

¿Y qué decir de Bashar Al-Assad, atacado y difamado por los medios que respaldan la cruel e injusta guerra que le hace a ese país y a su pueblo el terrorismo esponsorizado por Occidente? Bashar Al-Assad sin duda no es un un ángel en ese caldero en ebullición que es Oriente Medio, pero ha defendido y protegido a la población cristiana (y las demás minorías) de los extremistas sanguinarios que sólo esperan abalanzarse sobre ellos y exterminarlos. ¿Qué hubiera sido de la dos veces milenaria presencia cristiana en Siria sin ese líder providencial, de su determinación, de su coraje y de su inteligencia?

No son los gobiernos occidentales los que defienden a los cristianos en Siria (o de Medio Oriente, en general) y menos que menos el tal Francisco, sino las fuerzas armadas de Siria, compuestas mayormente por musulmanes bajo el liderazgo del musulmán Bashar Al-Assad.

¿Cuál ha sido la suerte de los cristianos en Irak después de la caída de Saddam Hussein? El terror la muerte y el exilio. En Libia, una vez asesinado Gadafi empezaron a degollar cristianos como ovejas. En Egipto, los Hermanos Musulmanes y otros extremistas no esperaron un minuto después del derrocamiento de Mubarak para empezar la caza de los coptos.

Los medios occidentales se ceban en Bashar Al-Assad, su «régimen», sus fuerzas armadas, sus aliados y apoyos internacionales, mientras ven con total indiferencia el sufrimiento y la degollina del pueblo sirio en general y en particular de los cristianos. Prefieren denigrar a Bashar Al-Assad para agradar a sus amos, ese auténtico (¡ese sí!) «eje del mal» que busca por todos los medios eliminar al presidente sirio para colocar a sus peones en su lugar. La Siria de Al-Assad no discrimina ni humilla a los cristianos como lo hacen la mayoría de los gobiernos de Europa. Bajo el «dictador» Al-Assad, los sirios celebran la Navidad en sus iglesias protegidas mientras nuestros muy democráticos y tolerantes amigos saudíes decapitan a los cristianos que se atrevan a mostrar un crucifijo en la calle. Tal vez esa circunstancia sea en realidad un motivo más del odio que despierta Bashar Al-Assad en los dirigentes europeos.

¿Quiénes son los que han ayudado al «régimen» sirio a luchar contra los terroristas islamistas, y a vencerlos? No han sido los europeos materialistas ni los americanos milenaristas, sino los chiitas de Irán y del Líbano, sunitas de muchos países del mundo árabe-musulmán (por no mencionar los soldados rusos, ortodoxos y musulmanes -o ateos, ¡qué más da!- presentes en el país). Aquí no nos importan consideraciones políticas, siempre sujetas a análisis y crítica, sino los hechos concretos. ¿Quiénes son los buenos y quiénes los malos en esta historia? ¿Quiénes combaten el mal y quiénes lo respaldan? ¿Es acaso un misterio la complicidad de Occidente con el islamismo? Para los líderes occidentales y sus medios a sueldo, desgraciadamente, los malos musulmanes son precisamente aquellos que combaten el yihadismo y protegen a las minorías cristianas y otras (recordemos cómo acabaron Sadam Hussein, Gadafi…) . Nosotros tenemos otra opinión. Y esa opinión está fundamentada en hechos que no admiten discusión. Es un hecho innegable que ningún terrorista que ha sembrado de sangre nuestras calles a salido de las filas de los seguidores de Gadafi, Sadam Hussein o Al-Assad, de sus regímenes nacionalistas laicos o socializantes, tolerantes con las minorías por regla general. Esos terroristas han salido de escuelas religiosas, políticas y filosóficas originadas en los regímenes aliados de Occidente: Arabia Saudita y otros países del Golfo Pérsico, además de otras monarquías y regímenes corruptos del mundo islámico.

Del mundo musulmán provienen hoy gran parte de nuestros enemigos, pero también es cierto, y es justicia reconocerlo, e insensatez ignorarlo o menospreciarlo, que del mundo musulmán también salen nuestros mejores aliados en la lucha contra el fanatismo islámico y la ofensiva del yihadismo. ¿Acaso el caso sirio (y otros) no son la mejor prueba de ello?

Las ciudades sirias liberadas del terror islamista y otra vez puestas bajo el control gubernamental, ¿no son acaso más seguras hoy frente a las amenazas del yihadismo, que las ciudades de Europa plagadas de células terroristas y de «lobos solitarios» dispuestos a golpear en cualquier momento? ¿No son acaso las ciudades y el territorio bajo control gubernamental sirio zonas más seguras para los cristianos (y todos los demás) que muchas ciudades europeas que viven permanentemente bajo la espada de Damocles de un posible atentado islamista? ¿No se celebran la Navidad y otras festividades del calendario cristiano con mayor seguridad en la Siria liberada del terror islamista que en la Europa bajo constante amenaza terrorista? (mercadillos, iglesias y catedrales bajo permanente vigilancia policial y extremas medidas de seguridad para evitar atentados). ¿Quiénes son los mayores luchadores contra los fanáticos islamistas, los degolladores y cortadores de cabezas, sino los musulmanes (sunitas, chiitas o de otras sectas o ramas del islam) sirios, iraníes, kurdos, libaneses, mayormente musulmanes?

Está claro que para los gobiernos occidentales y su servicio doméstico, los malos son los sirios y sus aliados que combaten el islamismo y los buenos son los degolladores internacionales que arman y financian.

No hay para nosotros un islam bueno, por razones históricas, culturales, etc… Lo hemos dicho en muchas ocasiones y nada de lo expuesto aquí viene a contradecir esa posición, pero reconocemos que hay musulmanes buenos, que no todos los musulmanes son nuestros enemigos, ni mucho menos. Lo son aquellos que se declaran y actúan como tales, y ejercen esa enemistad de manera tan explícita y brutal que sería ceguera y locura seguir ignorándolo.

En cuanto a los musulmanes buenos, no hay otro medio de reconocerlos: son aquellos que se oponen y luchan contra la barbarie islamista, una barbarie fomentada, dirigida y financiada por otros que son en su mayoría no musulmanes.

Ni nos declaramos antimusulmanes ni consideramos a los musulmanes en sí seres dotados de cualidades o vicios determinados exclusivamente por su filiación cultural o religiosa. Nos consideramos y proclamamos anti-islamistas. El antiislamismo es una reacción de legítima defensa de las sociedades democráticas o pluralistas. Los musulmanes no islamistas se ven diabolizados por los islamistas tanto como los musulmanes que tienen una actitud crítica hacia el islam y piden una revisión de los dogmas o promueven una libre interpretación de los textos de referencia. Los musulmanes hostiles al islamismo son los aliados naturales de los anti-islamistas no musulmanes. Los anti-islamistas son luchadores de la libertad, defensores de la laicidad, progreso, tolerancia, igualdad…. Es por ello que son los enemigos de los islamistas y sus aliados. En esta lucha, musulmanes y no musulmanes vamos codo con codo contra el islamismo.

Estos son los que considero musulmanes buenos: los que no se declaran ni actúan como nuestros enemigos, los que no invaden nuestro país ni buscan destruir nuestra cultura, los que no quieren imponernos la sharia ni taparme con el burka, los que no cuestionan nuestro modelo de sociedad, nuestra organización política, nuestras tradiciones, nuestro derecho a vivir en paz en nuestra tierra, nuestra seguridad, nuestro futuro y hasta nuestra propia existencia, los que no apoyan ni simpatizan con el islamismo, los que no respaldan al terrorismo, los que se oponen a los mismos bárbaros que tenemos que tenemos de enemigo común: los fanáticos yihadistas, sus cómplices autóctonos y sus patrocinadores internacionales.

Los buenos musulmanes se han organizado y unido contra el yihadismo, contra sus inicuos padrinos, sus sádicos peones, sus feroces métodos y sus malignos designios. Nos queda a nosotros tomar ejemplo y actuar de la misma manera, prepararnos para la lucha que ha de venir, y no equivocarnos de enemigo.

Esos musulmanes son nuestros aliados, nuestros amigos y nuestros hermanos. Es conveniente saberlo, es justo decirlo, es necesario valorarlo. Debemos colaborar mutuamente, estrechar lazos con ellos, unificar esfuerzos y estrategias. Estamos en la misma trinchera y hemos de estar unidos. Nuestro futuro y nuestra libertad están en juego. Nos va la vida en ello.


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GUERRACIVILISMO. Por Juan Chicharro Ortega, General de División Infantería de Marina ( R )

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El pasado día 14 de abril vimos desfilar por las calles de Madrid un cortejo de personas perfectamente disciplinadas, y con un orden casi militar, portando banderas republicanas y comunistas a la par que con carteles de recuerdo y homenaje a Lenin, Marx, Stalin…etc. Tal pareciera que nos hubiéramos trasladado en el tiempo a los días previos a la guerra civil. Es evidente que este acto se celebró con la anuencia de la Delegación del Gobierno en Madrid quien permitió dicha mascarada sin poner objeción alguna pese a que era un acto evidentemente ilegal al contravenir más de un artículo de la Ley de Memoria Histórica. Sí, ilegal; no obstante como el espíritu de esa Ley está en línea con lo que allí pudimos ver comprendo que se obviara lo que el artículo 15 establece de forma inequívoca. Allí los “nietos” ( entrecomillas porque realmente si uno hace cálculos son bisnietos y tataranietos, ahí es nada ) de los  perdedores de la guerra civil, sí, los vencidos por Franco, primero en la guerra y luego en la paz, revivieron las marchas de sus bisabuelos y tatarabuelos . Y aquí paz y después gloria. Al parecer no pasa nada porque se reivindique la memoria de quienes han sido responsables de los mayores genocidios de la historia. Mas de cien millones de muertos son los causados en el mundo por los defensores de la ideología comunista.

Es cíclico en la historia que olvidados los horrores de lo que supone una guerra las nuevas generaciones vuelvan a lo que se dice vulgarmente a las andadas. Siempre ha sido así y el pasado día 14 de abril aquellos que recogen el sentimiento de frustración y odio recibidos de sus ancestros  derrotados nos lo demostraron. Es grave, muy grave, el clima guerracivilista que allí se podía observar. Una situación provocada intencionalmente por las leyes ideológicas que primero el Sr Zapatero y ahora el Sr Sánchez y su amigo el “Marqués de Galapagar” han inoculado en nuestra sociedad y especialmente en la juventud. Sucede entre otras muchas razones que los actuales dirigentes y no digamos sus adoctrinados lacayos  desconocen por completo lo que significa una guerra y sus efectos. Desconocen lo que significa el sufrimiento de todos los que la vivieron. Esa ignorancia unida al resentimiento que padecen coloca a España en una situación peligrosa que nadie con un dedo de frente querría volver a ver. Me da igual lo que digan. En España hace mucho tiempo que las heridas estaban cerradas. Nadie hace veinte años hablaba de la guerra civil y todavía entonces, incluso los que vivieron aquella tragedia,  transigieron y consensuaron políticas para que nada parecido pudiera volver a suceder. No se dio la espalda a la historia pero se acordó no volver a utilizarla como arma política. Pactos que los actuales dirigentes socialistas, comunistas y separatistas han quebrado en aras de sus intereses partidistas despreciando al conjunto de la sociedad española.

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Allá por el año 1989 encontrándome encuadrado en la Organización de las Naciones Unidas en Centroamérica ( ONUCA ) que tenía como misión la implantación de los acuerdos de Esquipulas, para dar fin a la guerra en Nicaragua, pude observar muy de cerca los estragos que una guerra civil provocaba en la población. Nunca podré olvidar una visita a una residencia de lo que allí llaman tullidos ni el acompañamiento de protección que me tocó realizar de un elevado número de desplazados nicaragüenses de vuelta a su Patria desde Honduras. Años más tarde viví la misma experiencia en Bosnia, en concreto en la población de Gascko en la república Srpska. En ambos casos, Nicaragua y Bosnia, los militares españoles allí destacados vivimos el desgarro de las familias rotas y ayudamos a  los innumerables tullidos ( mancos, sin piernas …) a los que la incompetencia e irresponsabilidades de los políticos de turno les había llevado.

Quiero pensar que, incluso, pese a su maldad, si nuestros mandamases hubieran tenido la ocasión de ver lo que muchos militares vimos en Nicaragua o Bosnia serían más comedidos con sus proclamas guerracivilistas a las que nos tienen acostumbrados últimamente. Quiero pensarlo aunque no estoy muy seguro de ello pues bien instalados en sus suntuosas mansiones pierden por completo la perspectiva. Personas capaces de engatusar al pueblo al que dicen defender desde posiciones de privilegio económico y social no son muy fiables tal es el grado de sinvergonzonería al que han llegado; eso sí, merced al grado de imbecilidad supina de quienes les dan su apoyo con su voto.

En esta España descompuesta todo es posible. Hasta lo inimaginable. No me puedo olvidar como allá por 1975 encontrándome en una comisión en Inglaterra se le preguntó a un asistente yugoslavo si no temía la descomposición de su país a la muerte de Tito. Recuerdo bien su respuesta : “ fairy tales” ( cuentos de hadas) dijo. Ya saben lo que sucedió después.

Sí, los discursos guerracivilistas presentes en las políticas sectarias de los líderes de la izquierda española son muy peligrosos. ¿ Acaso no se ha estado al borde de la desgracia en el acto en Vallecas de VOX del otro día ?

¿ Acaso a nadie se le ocurre pensar que aunque aparentemente el principio de acción y reacción no exista en la política española actual la realidad es que está ahí latente?

Estamos en manos de unos políticos que más allá de su incompetencia lo que realmente son es unos irresponsables mayúsculos.

La cuestión es como echarlos de la escena y esto pasa de momento en Madrid por acudir en masa a votar a aquellos que puedan representar valores como los de la defensa de la unidad de España, de la familia, de nuestras tradiciones cristianas , del justo progreso social y desde luego de la concordia entre españoles. Yo lo tengo claro y si Vd. duda le aconsejo que simplemente se lea los idearios de cada partido. No es difícil decidirse . Se lo aseguro. Y así todos votaríamos en conciencia y no por empujados por las falacias que nos cuentan los vividores del cuento.


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La Generalidad Valenciana acosa vilmente a nuestra corresponsal Carlota Sales usando al mamporrero de PODEMOS, Joan Cantarero

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Señoras y señores, de analfabetos va la cosa.

Excepto la insigne compañera que firma este artículo, Carlota Sales, mujer valiente, patriota y con un cerebro bien amueblado es -además de rubia e inteligente- un raro caso de mujer que interviene en la política con valores, honor y capacidad de sacrificio.

El resto, la morralla, la canalla roja que la acosa, la persigue e incluso la agrede -ya ha sido agredida en más de una ocasión- son una caterva de acémilas analfabetas y ejemplo vivo de semovientes herbívoros y mansos como toros castrados. Empecemos por cualquiera de ellos; mismamente el ejemplar inefable que atiende al nombre de Joan (en realidad es JUAN CANTARERO SANZ) Cantarero. Un  individuo que fue DESPEDIDO como JEFE DE PRENSA de la Asociación de Clubes de Alterne (ANELA) por -y citamos textualmente- INCOMPETENTE.

No alcanzamos a imaginar –mentira, sí lo imaginamos– que tiene que hacer uno que se llama así mismo periodista para ser despedido como jefe de prensa de una asociación en la que se relajan y solazan miles de españoles y que, sin duda, cumple una evidente función social. Si este presunto –en portugués también le cuadra el adjetivo– periodista no supo cantar las bondades de ANELA, no nos explicamos que clase de actividad pueda haber ejercido en un panfleto como PUBLICO…

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… Panfleto del cual ha saltado, con la elegancia del mono chato de Birmania, hacia otro aún peor -si cabe- que no es otro que el pasquín de Dina Bousselham, la malquerida del Chepas, otrora Vicepresidente del Gobierno Rojo de Pedro Sánchez. Tal cual. Y ya es caer, ya.

.. Despido avalado y certificado como PROCEDENTE por parte del Juzgado 6 de lo Social del Reino de Valencia. Por si quedaban dudas.

Juan Canterero. Ese "hombre"

Juan Canterero. Ese «hombre»

Bien: pues este caballero (sí, es sarcasmo) ha tenido a bien deponer un articulito haciendo copia y pega de varias páginas de ultraizquierdistas criminales y demás fauna, exponiendo el terrible delito, criminal e inenarrable, de nuestra compañera, la señora Sales, que no se trata de otra cosa que la de portar, en la calle, en pleno y legal ejercicio de la libertad de expresión, una bandera española, tan legal hoy como ayer y desde hace muchos años, que no es otra que aquella que consta de dos franjas rojas que encierran una franja gualda de doble ancho. Adornada, eso sí, con el Águila de San Juan, que cualquier persona medianamente leída sabe, conoce y entiende que es un símbolo español que proviene de los REYES CATÓLICOS, por más que algunos inveterados analfabetos e ignorantes pertinaces insistan en vincularla a fantásticas fantasías de lamentables energúmenos sin cerebro ni conocimiento.

Que ciertamente es una bandera portada por una española de raza y clase, que reivindica las bondades del Régimen de 1936, del Glorioso Alzamiento Nacional y del sin par Caudillo y Generalísimo de los Ejércitos Francisco Franco Bahamonde.

Por desgracia, no ha sido Carlota Sales la única mujer que ha sido víctima de este ataque orquestado por la extrema izquierda. Otra mujer, que no tiene perfil público, también ha sido denunciada y su familia, expuesta. Por respeto a su provecta edad y delicado estado de salud, nosotros no la nombraremos.

En este caso específico, ha sido Cantarero el mamporrero de otro elemento de cuidado, que atiende por Joaquín Francisco Puig Ferrer, y es actualmente el Presidente de la Generalidad Valenciana. Y allá donde Cantarero apunta, la Generalidad dispara. Aunque tenga que disparar llevándose por delante la Constitución Española, que consagra el derecho a la Libertad de Expresión.

Lo mejor de todo este dislate es la demostración efectiva, pertinaz e insistente del analfabetismo e ignorancia de toda esta patulea izquierdista: pues usan de forma torticera y retorcida una extraña y peculiar Ley Autonómica -que suponemos que equivale a un tercera regional en fútbol- que prohibe la exhibición de símbolos franquistas (los Reyes Católicos, ¿Franquistas?) en las FACHADAS.

Infame comunicación de la Generalidad

Infame comunicación de la Generalidad

Señores de la izquierda paleta: estimadas acémilas progresistas; queridos ignorantes y gañanes patizambos rojos: Doña Carlota Sales es facha, vive Dios, pero NO FACHADA.

(PULSEN PARA AMPLIAR)

Como ven, todo esto es un sainete que no tendrá recorrido judicial, pero sirve para que el personal brame contra los fascistas mientras los políticos nos mantienen embozados y detenidos de forma eminentemente ILEGAL. Pero les funciona.

Gracias a Nuestro Señor, Carlota Sales es una mujer, como hemos dicho, valiente y luchadora. Ha peregrinado por varios partidos supuestamente -o no- patriotas, y en todos ellos ha sido apartada, señalada, castigada e incluso regañada públicamente -pagando las consecuencias de irritar a una mujer española de raza- por su constante exhibición de la bandera con el escudo en cuestión. Una mujer de principios inquebrantables. Una mujer que rompió el carné de PxC en las -habitualmente rojas- narices de José Anglada, cuando la enviaron una cartita afeándole que portase una bandera española en una manifestación a la que acudió ella sola, pues fue la única que tuvo valor para hacerlo, y de la que tuvo que ser salvada «in extremis» por miembros de España 2000 que la reconocieron por TV y que acudieron como un solo hombre a sacarla de un entorno en el que había sido rodeada por magrebíes con intenciones poco amistosas.

Una mujer a la que determinados personajillos de cuarta fila de VOX prohibieron la asistencia a las Carpas Informativas porque su presencia, ojo, «alteraba a la canalla roja que los rodeaba». Tal cual. Claro. Es que era la única que les mantenía la mirada.

Una mujer, en fin, que ha tenido la suerte de encontrar en su camino a Don Jose Luis Roberto, presidente de España 2000, partido en el que ella ni siquiera milita, y que está haciendo todo lo que puede para protegerla, defenderla y ayudarla ante una clamorosa injusticia, como todas las que emprende esta piara de gentuza de mal vivir y de baja cuna.

Quede aquí significado nuestro ánimo y apoyo inquebrantables a Carlota Sales, y nuestro agradecimiento a todos los miembros de España 2000 y en especial a D. Jose Luis Roberto.

Sea todo ello dicho en términos de estricta defensa,

ALERTA NACIONAL. 

Carlota Sales es corresponsal de Alerta Nacional en Cataluña y enviada especial a grandes eventos políticos. 

 

 


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Del 23-F y su 40 aniversario, por Carlota Sales

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Con retraso a la fecha a conmemorar, me he puesto a analizar el discurso que SM Felipe VI, hizo en el Congreso de los Diputados el pasado 23 de febrero, y del que me gustaría expresar y aclarar mi libre opinión en este tan cacareado sistema de libertades (sobre todo para los enemigos de Dios y de España) en relación con alguna de sus frases:

1.- Habla su Majestad, que el denominado golpe (yo diría autogolpe) “…sirvió para consolidar la transición política…”, yo creo que la transición, ya se encargaron de impulsarla y consolidarla la mayoría de los procuradores en cortes del régimen de Franco que aprobaron la Ley de Reforma Política del año 1976; posteriormente (en 1977) hubo las primeras elecciones “democráticas”; y finalmente en 1978 se aprobó la nefasta Constitución, que actualmente padecemos, por lo tanto, podemos concluir que tras más de 5 años, la transición política desde el régimen de Franco a la nueva “democracia” ya estaba más que consolidada. No nos venga con la excusa que el fracaso del “autogolpe” sirvió para su consolidación.

2.- “…los españoles sintieron la tranquilidad de que el orden constitucional prevalecía…”, que los españoles sintieron finalmente que el orden constitucional prevalecía, no tengo duda, pero que sintieron tranquilidad no tanto, la tranquilidad de que ese orden prevalecía, la tuvieron los enemigos de Dios y España, para poder seguir en su labor de destruir, en todos los órdenes, nuestra Patria. Y la mayor tranquilidad, la tuvieron los criminales de todo tipo, especialmente los integrantes de todas las organizaciones terroristas separatistas y rojas que actuaban alegremente con el beneplácito de los amplios derechos de defensa y protección que les confería la reciente “democracia”, ellos sí que sintieron tranquilidad, el ciudadano honrado, trabajador, cumplidor con sus obligaciones, ese español, en su mayoría se encogió de hombros.

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3.- Seguidamente dijo que el autogolpe “…fue un ataque al sistema democrático y a sus derechos y libertades…”, no manipule SM, una parte de los que participaron en el golpe (los que actuaron con honor y de buena fe) no atacaban al sistema democrático en sí, ni sus libertades, ni sus derechos, esos honrados Militares quisieron reconducir el desgobierno que provocaba una catastrófica gestión económica, el auge de la delincuencia (sobre todo de las drogas y el terrorismo), el nacionalismo desleal y traidor, la creciente amoralidad en todos los órdenes, etc llevadas a cabo por una serie de nefastos políticos, que actuaban, desde la cobardía de algunos, a la traición de los que más. No estaba en el empeño de esos valerosos hombres el derrocar la democracia por capricho o por no aceptarla como forma de gobierno, ya que en ese caso hubieran actuado en 1977 antes de celebrarse las primeras elecciones democráticas, o en 1976 impidiendo que se aprobara la ley de la reforma política.

4.- Antes de defender SM al funesto Adolfo Suárez y al mensaje televisado de su padre, el emérito, en la madrugada del 23 al 24-F, le vino un breve ataque de tos, por mi parte significativo, como señal de su mala conciencia de lo manipulado del discurso.

Majestad, no voy a entrar en analizar lo que pasó en aquellas fechas, ya bastante se ha escrito y estudiado, hablado en tertulias, etc y eso que faltan documentos por desclasificar, yo solo le expongo una reflexión, si los implicados en el 23-F tenían la intención de derrocar la Constitución y el sistema democrático, una de dos, o eran conscientes y sabedores que su padre apoyaba el golpe, o por el contrario, se les puede calificar de retrasados mentales en grado máximo (que me perdonen los que padecen esa enfermedad) ya que en el supuesto de que su padre estuviera contra el golpe o lo ignorara, lo más normal, es que los golpistas, además de tomar el Congreso de los Diputados, hubieran tomado también la Zarzuela con su padre dentro, y no dejar que el Capitán General de las FFAA actuara libremente y pudiera desbaratar el golpe… ¿no le parece?

5.- En un momento dado SM nos habló de lo “…difícil de alcanzar la democracia y la libertad…”, menos lobos Caperucita, sabe de sobra que la democracia y sus consiguientes libertades las trajeron en 1976 las cortes franquistas, engañadas por un grupo de chaqueteros traidores, que posteriormente también engañaron al ingenuo pueblo español, para que ratificara en referéndum lo votado en las citadas cortes.

6.- Citó que la “…democracia es un bien delicado, su erosión pone en peligro los derechos y libertades de sus ciudadanos… preservarla (la democracia) para garantizar el bienestar y progreso…”, lo que tengo claro SM, es que, desde que está vigente la actual democracia los derechos y libertades no han dejado de recortarse, ¿de qué libertades y derechos nos habla? Será las que disfrutan las mafias cada vez más asentadas en nuestra nación, los ciudadanos honrados cada vez estamos más acongojados ante la creciente (y ocultada, por los medios de comunicación) inseguridad ciudadana, aquí los derechos solo los disfrutan los delincuentes profesionales de todo tipo, y como no, los políticos que reiteradamente incumplen las leyes o las tuercen a su conveniencia, por no hablar de los actuales recortes de libertades de toda clase con la excusa de un virus. Y en relación con el bienestar y el progreso, no me haga llorar ¿A que llama bienestar? Creo que confunde bienestar y progreso con el creciente desarrollo natural de la vida en sí y el de las tecnologías. ¿Bienestar de qué?

Cada vez los jóvenes lo tienen más complicado para emanciparse, los insultantes precios de la vivienda, la precariedad laboral, el deterioro de los servicios públicos cada vez más mastodónticos, burocráticos e ineficaces, el infierno fiscal, suma y sigue… ¿y progreso? ¿De que progreso habla? El único progreso es el del mal, el de la cultura de la muerte, el aborto, la eutanasia, el fomento de las diversas alteraciones y comportamientos antinaturales sexuales, la destrucción de la familia tradicional, etc… libertades, derechos, bienestar y progreso no son monopolio de la democracia, también pueden desarrollarse en otros regímenes o estructuras políticas, no es cuestión de sistemas políticos, son producto de un gobierno honrado y sensible con los ciudadanos de bien, da igual que sistema lo ejerza.

7.- “La Constitución significa el reencuentro y entendimiento de los españoles…”, ¡de traca Majestad! En qué mundo vive, ¿reencuentro? Pero si España está más dividida que nunca, si no hay un conflicto bélico es gracias a la unidad de las Fuerzas Armadas, unión lograda por el Caudillo Franco. Véngase a vivir a Cataluña o las Vascongadas, verá SM que reencuentro y entendimiento existe, sobre todo para los que nos consideramos españoles, por no hablar de los conflictos en otras regiones, comarcas o poblaciones.

Que la Constitución tuviera esa esperanza (la del reencuentro y el entendimiento), no significa que se haya logrado, todo lo contrario. La política en su conjunto, y sobre todo el marco autonómico contemplado en esta Constitución nos ha desunido y enfrentado y lo que nos queda por ver.

Majestad, los españoles en 1975 ya se habían reencontrado y entendido, y ya sabe SM quién fue el artífice de ese reencuentro y entendimiento. No nos engañemos, la Constitución se redactó para contentar a los vencidos de la guerra civil, que en lugar de aprovecharla para consolidar esa reconciliación real ya existente, la han utilizado para fomentar el odio y la revancha contra los vencedores, para muestra un botón, la ley de memoria histórica.

8.- Vino a decir SM qué formamos parte de una generación de jóvenes que “…ha disfrutado de la libertad en una democracia consolidada, la profunda transformación en Europa y su avance colectivo…”, le vuelvo a recordar lo que he manifestado en el punto 6, el que realmente ha disfrutado de esa libertad que SM tanto ensalza ha sido el malhechor, esta democracia ha sido la portadora de los mayores peligros para la juventud; la naciente democracia de 1977 patrocinó el auge de las drogas, la delincuencia, el paro, la frustración, la desorientación, el desorden, etc. Esa juventud cayó en vicios mortales, esos vicios fueron los que tuvieron un gran amparo en aquella democracia, mermando una juventud hasta entonces san, y en la que el Estado, alegando una falsa libertad, desprotegió, quedando los jóvenes a merced de todo tipo de males.

Nos habla de la transformación de España y el avance colectivo durante la democracia, y yo le respondo que esa transformación y avance colectivo ya estaba más que realizado, más bien, la democracia vino a frenar la transformación y el avance de España, para alegría de sus enemigos internos y externos, solo hay que fijarse como mero ejemplo los indicadores económicos anteriores y posteriores a la democracia, un auténtico descalabro.

Nos quiere hacer creer SM que son las bonanzas de nuestro país gracias a la “integración” en Europa, Majestad, nos sobraba esa integración, pregúntele al sector pesquero, industrial, ganadero, agrario, energético, etc de qué sirvió la nefasta entrada de España en la CEE, y posteriormente en esa ficticia UE.

Perdimos toda la independencia, lo que se tradujo en una crisis económica casi endémica. En resumen, una Europa sin esperanzas, desunida, caótica, sin rumbo, sin fe en sí misma.

9.- Para finalizar, en sus palabras SM quiere involucrar al pueblo español, en la defensa de la libertad, la democracia y la Constitución, en la manifestación que se produjo días después del “autogolpe” del 23-F, no me haga reír Majestad, tan solo hubo una manifestación con una tímida asistencia, magnificada por los medios de comunicación, y eso que estaba patrocinada por casi todos los partidos políticos mayoritarios e instituciones del Estado, el resto del país apenas se movilizó, la inmensa mayoría de españoles estaban ya desengañados de la democracia, sabían que no era ninguna panacea, al contrario, estaban viendo que todo se ponía cada vez más difícil en todos los ámbitos de la vida cotidiana.

Sus habituales discursos simplistas sin profundidad, con palabras buenistas, tono sereno, están dirigidos para la cómoda y burocrática clase política, pero es estéril para los humildes trabajadores españoles.

No se engañe Majestad, los españoles saben ya con mayor o menor detalle que el 23-F no fue lo que la versión oficial nos cuenta, por mucho que nos la machaquen cada 23-F.

Sólo algunos historiadores y expertos en este suceso, ya histórico, pueden aportar más datos relevantes, pero me temo que todas las nuevas informaciones que puedan aparecer, no estarán en la línea de su discurso, y por lo tanto, no serán de su agrado.

Un saludo a todos los españoles de bien.


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«Volveremos a pasar» Por Fátima Pellico

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A la que esto escribe le horroriza profundamente que nadie, en nombre de una etérea Libertad, venga a amordazar, a golpear, a torturar, a humillar, a intentar, en fin, masacrar de manera democrática a otras personas no afines a su estercolero de pensamiento (llamarlo «ideológico» sería darle una clase que no merece ni pagando por el título).

Madrid es de todos.

Madrid es Patrimonio de la Humanidad, porque quien va a Madrid nunca se siente forastero, primero porque es donde reside gente de toda España y segundo porque los madrileños acogemos a todo aquel que viene a nuestra amada tierra. Y lo digo yo, madrileña gata, que vivo exiliada voluntariamente de mi tierra desde hace varios años y no puedo evitar sentirme orgullosa cuando alguien me dice que se nota mucho que soy madrileña por mi acento.

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A lo que iba: en Madrid nadie es extranjero. Cada barrio de esta ciudad tiene sus peculiaridades y quizás ciertos mitos algunas de ellas que han pasado de generación en generación.

Tal es el caso de Vallecas. Yo he vivido muchos años muy cerca del puente de Vallecas, dado que la plaza de Mariano de Cavia estaba a un tiro de piedra de Ciudad de Barcelona y desde allí son unos quince minutos a buen paso hasta el Puente. Quiero recordar a todos que en el Puente de Vallecas los amigos de nuestros gobernantes el 11 de diciembre de 1995 tuvieron a bien ASESINAR a 6 personas y HERIR  a 44 más. Sí, amiguitos, sí: LOS AMIGOS DE NUESTROS GOBERNANTES.

Me da un asco profundo, una náusea que me sale de lo más profundo, que tres partidos de lo que se llama la izquierda en España ,y que para mí son simplemente sicarios de la Libertad y del progreso, tenga la poca o nula vergüenza de hacer un llamamiento para que nadie vaya a escuchar qué tiene que decir de bueno VOX para Madrid y los madrileños.¿Quién es esa patulea para llamar a nadie a machacar en nombre de la Libertad a nadie?
Que yo sepa Podemos es comunista, es decir, lleva más de cien millones de muertos en sus hediondas y nauseabundas chepas, al igual que Más Madrid, que es lo mismo que Podemos pero disfrazado de plataforma ciudadana. Y ya del PSOE para qué hablar: corrupción, terrorismo de Estado ( recordemos a los Gal, que tan chapuceramente estaban hechos)… Es decir, los mismos perros con distintos collares.

Pues bien, queridos compatriotas de izquierdas de Madrid (y de toda España por extensión): la Libertad es patrimonio de todos, y vosotros, adalides de la pobreza y la miseria, no vais a tapar la boca a nadie ni con piedras, ni con botellas ni con insultos. Ya podéis guardar en el armario al intelectual rodante que tenéis en vuestras filas ( por favor, que devuelva la silla y se pague una) y a todos esos pobres esperpentos que se pasan la vida en Twitter haciendo que hacen y creyéndose alguien y que tan buenos ratos me proporcionan ( y a todos aquellos que les hacemos el favor de hacerles un poco de caso para que se ganen el jornal… aunque  a ministra no se llega sólo tuiteando desde la caja de ninguna superficie comercial).

Vallecas es de todos, al igual que todos y cada uno de los barrios de Madrid. Que sea el teórico punto caliente obrero de la ciudad no os da permiso para intentar echar a nadie, y como veréis podéis intentar asustar, pero nada más. Juntitos parecéis muy valientes pero por separado hedéis a excremento orgánico en vuestra ropita interior.

VOX llegó para quedarse y nadie va a acallar la voz de la libertad y los derechos civiles de todos los españoles. Hagáis lo que hagáis y que ya sabemos todos lo que soléis hacer cuando las cosas no os van como os gustaría.

Y, por favor os lo pido: el intelectual se ha ganado una silla nueva. Pagádsela con los curiosos  fondos de Podemos y que devuelva la que le han pagado los españoles.

Una y mil veces volveremos a pasar.


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