España
Pedro Sánchez volverá a ser presidente gracias a la dispersión del voto de la derecha
Cuando sacas 800.000 votos más que la izquierda y te pones 40 diputados por debajo, no hace falta que mires fuera: el problema lo tienes dentro. La derecha está dispuesta a cometer el mismo error que en abril y posibilitar una nueva victoria de Pedro Sánchez. Es científicamente imposible que la derecha pueda arrebatarle el Gobierno a la izquierda concurriendo tan dispersa y agrietada. Afortunadamente me hice de derechas mucho antes de conocer a esta derechona española zafia y garbancera. De haberla conocido tanto como ahora, probablemente mi perspectiva sería distinta. Pedro Sánchez y todos los gurús del progresismo sí la conocen bien, y es por ello que cifren sus expectativas de victoria en el trabajo sucio que les hace Vox. De no existir Vox, la izquierda española tendría que haberlo inventado.
Vox va a dinamitar las elecciones del domingo haciéndole el trabajo sucio a la izquierda. Solo hay que ver estos días la labor propagandista en favor de Vox de medios como LaSexta. Si esta gente temiera y odiara a Vox tanto como odian al PP, no le estarían dado tanto cancha a los del partido verde que te quiere verde. Pero ya se sabe que el objetivo de la mafia progresista es que no gane Casado. Y también de la gobalista, y a tal fin tendremos algún día que explicar la vinculación de Soros con los creadores de Vox en 2014.
Aclaro que me parece muy bien que la derechona quiera pegarse un tiro en el pie el domingo. Igual de bien que el que quiera suicidarse. He conocido a mucha gente de Vox que prefiere un Gobierno presidido por Sánchez a que gobierne Casado. Lo respeto. Tanto como el derecho de cualquier persona a salir de fiesta y ponerse ciego de alcohol, pero no a que su resaca la descargue sobre los que no bebimos nada. Tras las elecciones del 26 de abril, con la izquierda saboreando su victoria, aproveché mi intervención en el programa radial de Santiago Fontenla para reconvenir a Pilar Gutiérrez, presidenta de Movimiento por España: «Has apoyado fanáticamente a Vox y lo que has ayudado es a que tengamos un Gobierno de izquierda que en cuestión de meses exhumará a Franco. Cuando eso se produzca, no cuentes conmigo».
Pilar Gutiérrez ha sido probablemente la mayor activista española contra la exhumación de Franco al mismo tiempo que una ardiente defensora de Vox, el partido que ordenó a sus dirigentes que no hablaran del «dictador» ni a favor ni en contra. Son las contradicciones ideológicas y morales de una derechona mayoritariamente inculta e insolidaria, aferrada a media docena de tópicos cuarteleros y chascarrillos patrioteros, siendo el «Arriba España» el más avanzado intelectualmente de todos ellos. Es la derechona que produce poco porque mayormente vive del Estado, que hace asco a la inmigración pero recurre a moras y sudamericanas para el servicio doméstico. O contrata a inmigrantes ilegales a tres euros cada hora para la recogida de frutas, como hacen muchos empresarios agrícolas en El Egido, uno de los feudos de Vox. Finalmente, pese a Pilar Gutiérrez, AD hizo lo que en conciencia debía, que fue oponerse a la exhumación de Franco, con toda la virulencia que ustedes conocen. Aquí sí hay principios. Mal negocio.
Han pasado más de seis meses y la derechona reivindica su derecho a tropezar otra vez en la misma piedra. Los mandamaces de la Fundación Franco están todos ellos en la órbita de Vox y con el objetivo puesto en que Pablo Casado no sea presidente. Han contribuido a dinamitar cualquier acuerdo electoral entre PP y Vox y, por consiguiente, están ayudando a que Pedro Sánchez siga siendo presidente. Pedro Sánchez ya dijo el lunes que ilegalizaría la Fundación Franco y que penalizaría como delito cualquier exaltación del ex jefe del Estado.
Por un lado, la perspectiva de que ilegalicen el chiringuito del que pacen personajes tan despreciables como Jaime Alonso no debería predisponernos en contra de Sánchez. Pero al final, otra vez, prevalecen los principios, por lo que AD defenderá con uñas y dientes lo que por respeto a los lectores nos corresponde. En cualquier caso, tiene gracia que Jaime Alonso y ese tal Chicharro estén trabajando electoralmente para que gane quien terminará poniéndolos fuera de la ley. ¿Tontos? No. Lo que viene después.
Y respecto al parásito de Amurrio, desnudado por Rivera en lo que se refere a su infame curriculum laboral, poco que decir que los liberados del sectarismo no sepan o detecten. Es un farsante que plantea cosas científicamente imposibles de hacer en el contexto de un régimen político que él acata y defiende.
Solo un indigente mental podría dar crédito a sus proclamas fraudulentas, que van desde ilegalizar al PNV, a acabar con las autonomías, o encarcelar a Torra, sin rechazar al mismo tiempo la Constitución que les da sustento legal. ¿Qué órganos jurisdiccionales avalarían al antiguo becario de Esperanza Aguirre para detener a Torra, o para ilegalizar al PNV? Imposible dentro del actual marco constiticional, del que Vox se declara defensor sin tacha.
Sus propuestas impúdicas encajarían más en el TBO que en un debate serio. Juegan los dirigentes de Vox a alimentar a su masa descerebrada de votantes y nada más. A esta gente lo que le importa es la fama y el dinero. Ni siquiera el poder, que saben que no van a conseguir nunca. Se nutren de un puñado de hooligans que habrían votado a favor de Abascal en un debate de física con Stephen Hawking.
Ayer hicimos la prueba. A las 19 horas publicamos la encuesta sobre quién estuvo mejor en el debate que se celebraría tres hoas más tarde. A las 20 horas, Abascal ya le sacaba 236 votos al segundo.
Esta es la derechona de la que nos hablaba Machado, la que embiste con la cabeza, la que José Antonio detestaba profundamente, la que Pemán veía incapacitada salvo para dar palmas, la que está más cerca de Manolo «el del bombo» que de Maeztu, la que preferirá quedarse ciega el domingo con tal de que los españoles nos quedemos a oscuras. Esta es la derechona que hará otra vez presidente a Pedro Sánchez. Todo mi odio y mi desprecio a lo que esta derechona es y representa.
Pd. Les recomiendo el detalladísimo estudio realizado por el profesor Jano García, votante de Vox, sobre la incidencia que puede tener la dispersión del voto de la derecha en las elecciones del domingo.
https://www.youtube.com/watch?v=agcG073v7-Q
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
