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España

PP, Ciudadanos y Vox, cada vez más lejos de la mayoría absoluta

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Casado, Ri vera y Abascal, en la plaza de Colón.
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Era lo previsible cuando permites a Torrente ser el inspirador de la campaña política de la derecha. Ni una sola propuesta económica. La derecha española debe ser la única en el mundo que no hace de la economía el eje de sus mensajes electorales. En cualquier país, el inquietante horizonte económico prefiguraría el debate entre los partidos. Si hay un partido al que debería interesarle ese debate es al PP, cuyos notables logros en esa materia nadie menciona. Todo se reduce a las propuestas casposas lanzadas por uno de los contendientes. Pareciera que al electorado conservador le ha dejado de interesar los asuntos de comer y que sus exigencias vitales no serían otras que la sobreactuación extremista aprovechando la estela del voto emocional «de moda», la caza, la tenencia de armas, el folclore irredento de Kiko Veneno, el nivel de las testosteronas  y llevar España en el corazón… y en el  bolsillo. Hay que insistir: si dejas que Torrente te marque el rumbo de la campaña, el rumbo de la campaña no podía ser más errático. Salvo que cifres tus expectativas en blindar económicamente tu futuro, rodeado de una caterva de diputados rancios, dóciles, mansos y displicentes. Algunos incluso cargados con charreteras de un Ejército en el que apenas nos reconocemos.

Victoria clara del PSOE

El PSOE de Pedro Sánchez ganará con claridad las generales del 28-A, pero quedará lejos de la mayoría absoluta en un Congreso en el que los dos grandes bloques de izquierdas y derechas empatan a escaños, según una encuesta de 40dB. publicada por El País. Los socialistas obtendrían 122 diputados y un 27,1% de voto válido, ocho puntos por encima del PP, segundo con 76 parlamentarios. Ninguno de los dos bloques logra por sí solo mayoría suficiente para formar Gobierno y necesitarían el apoyo de los partidos minoritarios nacionalistas, hoy casi todos enfrentados abiertamente a las derechas. La encuesta solo dibuja dos opciones de Ejecutivo estable: una alianza de los socios de la moción de censura que desalojó a Mariano Rajoy y un hoy por hoy improbable pacto entre los socialistas y Cs.

Bloques. Tanto el bloque de izquierdas (PSOE y Unidas Podemos) como el de derechas (PP, Cs y Vox) suman 162 diputados, a 14 de la mayoría absoluta (176 en un Congreso de 350 escaños). Pero solo el primero parece en estos momentos, con los datos del sondeo, capaz de armar esa mayoría, dado el rechazo total de prácticamente todos los partidos nacionalistas al PP y sus posibles socios.

PSOE. Once años después del segundo triunfo de José Luis Rodríguez Zapatero, el PSOE volvería a ganar unas elecciones generales, subiendo casi cinco puntos y 37 escaños sobre los resultados de junio de 2016, según apunta el estudio, realizado con 1.500 entrevistas entre los pasados días 14 y 19. Sánchez no se ve desgastado por la gestión del Gobierno en estos meses, su actitud ante el desafío independentista catalán o los crecientes ataques de la oposición, pero para mantenerse en el poder deberá buscar más de un socio parlamentario, ya que un acuerdo con Ciudadanos no tiene en estos momentos virtualidad política, si se atiende a la decisión que aprobó por unanimidad la ejecutiva de Albert Rivera en febrero de no pactar con los socialistas después del 28-A.

Partidos nacionalistas. En ese escenario resultará decisiva la actitud de los partidos minoritarios nacionalistas, que se repartirían los 26 asientos restantes de la Cámara baja, que el sondeo no desagrega por siglas. La mayor intención de voto directa la registra entre ellos ERC (4,1%), a distancia del PDeCAT, Compromís y las dos formaciones nacionalistas vascas.

Fidelidad de voto. El PSOE, además, puede presumir de fidelidad en sus apoyos, vistas las conclusiones de la encuesta: el 64% de quienes le votaron en 2016 dice que volverá a hacerlo ahora, mientras que en el resto de los casos ese porcentaje se sitúa en torno al 45%. Y es quien más está movilizando a los abstencionistas y quien registra mayor intención de voto directa (17%, siete puntos por encima de Ciudadanos y más de nueve sobre Unidas Podemos y el PP).

Partido Popular. Pablo Casado se estrenaría en las urnas como presidente del PP llevando al partido a su peor resultado desde su fundación en 1989 —incluso por debajo de las cifras de AP en 1982 y 1986—. Los populares ceden, según el sondeo, 61 escaños y 14 puntos desde los anteriores comicios, pero, además, no le serviría para llegar a La Moncloa la fórmula del pacto a dos bandas con Cs y Vox que acabó en enero con casi 36 años de poder socialista en Andalucía.

Unidas Podemos. Si el PP cae, el otro gran damnificado sería Unidas Podemos, la coalición del partido de Pablo Iglesias, IU y Equo, que parece pagar la crisis que Podemos lleva viviendo los últimos meses, particularmente desde la ruptura entre Iglesias y Errejón. Con 40 asientos en la Cámara, cedería casi nueve puntos. Uno de cada cinco votantes de la coalición en 2016 se va al PSOE, según el estudio.

Ciudadanos. El partido de Rivera se convertiría en la tercera formación de la Cámara, con 55 diputados y un 17,7% de respaldo, cuatro puntos más que en la pasada cita en las urnas. Su voto registra fugas muy heterogéneas: un 10,6% de sus electores se inclina ahora por Vox, pero casi un 10% se va al PSOE.

Pactos. En este escenario sin mayoría absoluta, el pacto de gobierno que prefieren los encuestados —o que, al menos, ven menos malo— es la alianza de la moción de censura que sirvió hace casi 10 meses para sacar a Rajoy de La Moncloa y convertir en presidente a Sánchez: un acuerdo entre el PSOE, Unidas Podemos y los nacionalistas es el preferido por el 33,9% de los encuestados, 11 puntos por encima de la siguiente opción, un tripartito PP-Ciudadanos-Vox similar al pacto a la andaluza.

Un posible acuerdo entre el PSOE y Cs (la apuesta del 21,5% de los sondeados) divide a sus respectivos electorados: es la opción que cita el 41,8% de quienes se declaran votantes de Ciudadanos (casi siete puntos por debajo de los que optan por una triple alianza de derechas) y el 40% de los del PSOE (casi 15 puntos menos que los que plantean consensuar con Podemos y los nacionalistas).

Movilización. Tras un largo ciclo político cuyo inicio puede remontarse al final del bipartidismo mayoritario en 2015, la sociedad se encuentra bastante movilizada. La intención de voto del conjunto de la población se sitúa en 8,6 en una escala de 0 a 10 (con más de dos tercios de los sondeados dando por absolutamente seguro que irán a las urnas) y por encima del 9 entre el electorado de cada grupo. Una de cada cuatro personas que en 2016 decidieron abstenerse se siente ahora indecisa respecto a quién votar, en tanto que uno de cada tres apunta que volverá a abstenerse (o votará en blanco o nulo). En las generales de 2016, la abstención se situó en el 30,2%.

SÁNCHEZ OBTIENE LA MEJOR VALORACIÓN, SEGUIDO POR RIVERA

La capacidad de los cinco aspirantes a La Moncloa para ocupar el cargo despierta entre los ciudadanos más recelos que apoyo en todos los casos, si bien Pedro Sánchez (único con una labor pública de gestión evaluable) es el que obtiene mejor valoración, según los datos del sondeo. El líder socialista logra la suma más favorable de opiniones entre los candidatos sobre su posibilidad de ser un “gran” o “buen” presidente (19%) —aunque el 39,9% lo ve “malo” o “terrible”—. La suya es la valoración media más alta (2,6 en una escala de 1 a 5). Y de todos es el más señalado como un jefe del Ejecutivo “normal” (28,8%).

En el lado opuesto, Santiago Abascal es, con diferencia, el candidato cuyo potencial mandato es peor visto. Su presidencia resultaría “terrible” para un 51% (la ratio más alta de todas las opiniones en este baremo, casi 20 puntos por encima del siguiente, Pablo Iglesias) y “mala” para un 13,4%, con una nota del 1,7.

Pablo Iglesias y Pablo Casado se asemejan aquí. Más del 56% cree que ambos serían “malos” o “terribles” mandatarios (muy ligeramente peor el secretario general de Podemos), con una imagen positiva en el entorno del 11% en ambos casos (algo mejor en el caso del dirigente popular).

Para un 16,6%, Albert Rivera sería un “buen” o “gran” jefe del Ejecutivo, frente a un 45,1% de rechazo. Su media es la segunda mejor (2,5 sobre 5).

Cruzar estas notas con los distintos electorados permite concluir que Abascal logra la mejor valoración entre los suyos (4,3 sobre 5), pero la peor en el conjunto de los ciudadanos (1,7). La imagen de Casado es mejor entre los que apoyan a Vox (3,1) que en el electorado de Cs (2,8). Para quien vota al PP sería con claridad preferible Abascal (2,6) que Sánchez (1,5).


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