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PSOE, una historia de crímenes y traiciones: del golpe de estado de 1933 a los GAL; del pésame por la muerte de un etarra al indulto a los líderes del ‘procés’

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El presidente del Gobierno no pudo caer más bajo hace pocas semanas al dar su más sentido pésame por Igor González Sola, un terrorista de la banda terrorista ETA que se suicidó en la cárcel de Martutene.

Ahora se anuncia que el Gobierno comenzará la semana que viene a tramitar las peticiones de indulto para los condenados por delitos de sedición.

Si bien el Gobierno está obligado a tramitar las peticiones de indulto que le llegan y que no tienen por qué prosperar, a nadie se le escapa que el Ejecutivo está negociando los apoyos para los Presupuestos y desde la Generalitat están presionando para activar cuanto antes la mesa de negociación entre La Moncloa y el gobierno autonómico.

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A este respecto, cabe recordar lo dicho por Pedro Sánchez hace casi un año, concretamente, el 14 de octubre, cuando garantizó que los presos del «procés» cumplirían de manera íntegra sus penas. «El acatamiento de la sentencia significa su cumplimiento, reitero, su íntegro cumplimiento», dijo, y añadió que «nadie está por encima de la ley y todos estamos obligados a su cumplimiento».

No debería extrañarnos esta nueva traición a los españoles si nos atenemos a las evidencias acerca de los antecedentes criminales del PSOE. Preferimos que se ocupe directamente la narración de los siguientes hechos históricos:

El 14 de septiembre de 1923, el capitán general de Cataluña, Miguel Primo de Rivera, marqués de Estella, encabeza un golpe de Estado. Antes dirige un telegrama conminatorio al capitán general de Madrid. Dice que tiene la fuerza y el pueblo. Alfonso XIII transige. Como algunos borbones a lo largo de la historia, lleva ya muchos años transigiendo en tono menor y quizás pensó que el animoso general jerezano le evitaría tomar por sí mismo decisiones más graves. Paradojas del destino, el PSOE recibe la dictadura ‘fascista’ con entusiasmo claramente mayoritario.

Primo de Rivera instaura al principio un Directorio exclusivamente militar. Más tarde entraron en sus gobiernos personajes tan notorios como José Calvo Sotelo, excelente ministro que fuera de Hacienda; el ex gobernador militar de Cataluña Martínez Anido, como responsable del Ministerio de Gobernación y Joaquín Benjumea y Burín, conde de Guadalhorce, al frente de Fomento. Junto a estos, la presencia nada menos que de un notabilísimo representante del PSOE. Y es que Primo de Rivera, implacable con anarquistas, separatistas y comunistas, buscó y obtuvo la cooperación oficial del Partido Socialista y de su central sindical, la UGT. El jefe de los socialistas españoles, Largo Caballero, fue nada menos que consejero de Estado en la dictadura militar primorriverista. El decreto de organización corporativa de noviembre de 1.925 instituyó los comités paritarios dominados por los socialistas que, luego, trataron de sacudirse el sambenito de colaboracionismo explicando el uso propagandístico que habían hecho de esos comités. Como siempre, embusteros compulsivos y tramposos con sus bases.

Las elecciones de 1933, las segundas que celebraba la agitada II república, se saldaron con el aplastante triunfo electoral de la CEDA de Gil Robles, lo que desconcertó por completo a las izquierdas. Aquel inesperado y rotundo triunfo vino a confirmar el fortísimo entronque popular de las derechas, algo que el PSOE no quiso ni pudo aceptar nunca. «Frente a la traición, nuestro deber es la revolución», peroraba Largo Caballero en uno de sus incendiarios discursos post electorales. Es decir, si las urnas no nos dan la razón, quitémosle la razón a las urnas y apostemos por la asonada revolucionaria. Ni Ceaucescu lo hubiese expresado mejor.

El Partido Socialista se pone francamente a preparar la revolución. Ojo, la revolución no fue otra cosa que el intento de revertir de facto el curso de los acontecimientos electorales. Si el PSOE hubiese tenido de su lado al ejército, es fácil deducir cuál habría sido su estrategia.

El diario «El Socialista» pasaba por alto los esfuerzos conciliadores de Besteiro para proclamar, contra los lamentos de concordia lanzados por «El Debate»: «¿Concordia? No, ¡guerra de clases! ¡odio a muerte a la burguesía criminal! ¿Concordia? Sí, pero entre los proletarios que quieran salvarse y librar a España del lubridio». El entonces líder socialista, Largo Caballero, inicia también su largo ciclo de amenazas con la invitación a la lucha callejera.

La responsabilidad golpista del Octubre Rojo fue predominantemente socialista. La Comisión organizadora de la revolución de octubre estuvo compuesta por Largo Caballero, Enrique de Francisco y Anastasio de Gracia. Detrás de Largo Caballero estaban ya los cerebros del socialismo de la época: Araquistain, Álvarez del Vayo y Baraibar. Amparándose en su condición de diputados, los conspiradores contra la legalidad resultante de las urnas republicanas buscaban armas y preparaban planes. Indalecio Prieto, con la colaboración del financiero bilbaino Horacio Echevarrieta, preparaba lo que luego se llamó «el alijo de la turquesa», fantástico contrabando de armas descubierto en la localidad asturiana de San Esteban de Pravia el 10 de septiembre de 1.934.

Otra prueba de la capacidad socialista para jugar todas las cartas la encontramos en un interesantísimo episodio ocurrido en las convulsionadas Cortes de entonces. Lo protagonizaron los en teoría antagónicos Prieto y José Antonio Primo de Rivera. En plenos preparativos de la revolución, el mismo Prieto defiende a Primo de Rivera de un suplicatorio para procesarlo por tenencia ilícita de armas. Ambos se elogiaron en una rocambolesca sesión plenaria.

Los resultados de aquella revolución golpista son por todos conocidos. Centenares de víctimas mortales, ciudades asturianas destruidas, una fractura social que tardaría décadas en restañar sus heridas y, para muchos, el preludio de la ya inevitable contienda civil. Solo el PSOE fue responsable de aquel agrietamiento súbito que, a partir de entonces, haría irreconciliables las posturas. Si pudiera emplearse en historia política el lenguaje penal, la culpa de aquella revolución-golpista y trasgresora de la voluntad popular fue de las izquierdas representadas por el Partido Socialista, en un puro movimiento de reacción ante la inminente toma del poder por las derechas, a quienes democráticamente correspondía.

Ni siquiera se esperó a que la tentativa golpista tuviese la complicidad de los errores gubernativos. El nuevo gobierno, con tres ministros de la CEDA, se conoció el 4 de octubre. A la mañana siguiente, cuando los ministros aún no habían tomado posesión aún de sus despachos, comenzó en toda España la huelga general revolucionaria decretada por el PSOE y la UGT.

El Consejo de Ministros decreta el día 6 el estado de guerra en toda España. En Madrid fracasa la revolución golpista tras esporádicos tiroteos en dependencias públicas. El ministro de la Guerra, Diego Hidalgo, nombró asesor especial al general Franco, quien llamó inmediatamente al teniente coronel Yagüe para mandar una columna de desembarco sobre Asturias, que desde el principio apareció como el foco principal de la rebelión golpista. Franco se convirtió así en el principal valedor y defensor de la legalidad vigente, recibiendo las mismos parabienes y las mismas adhesiones que 48 años más tarde recibió el jefe del Estado español, a la sazón Rey, con ocasión de los hechos, bien conocidos, del 23 de febrero.

Con la rebelión golpista de 1934, el PSOE perdió toda la autoridad para condenar el Alzamiento de 1.936, sin duda uno de sus argumentos recurrentes en los últimos años. No así el dato de que fuese un socialista, Prieto, el encargado de arramblar con todas las reservas del Banco de España. Pero eso ya es harina de otro capítulo.

Y es que los socialistas, como los nacionalistas, armados o desarmados, siempre han tenido un mismo objetivo: alterar la convivencia entre los españoles. Siempre se han distinguido por su resentimiento a España, a lo español. A diferencia de los comunistas, nunca lo han admitido, lo que eleva el grado de vileza de muchos de sus dirigentes.

El PSOE ha sido siempre un proyecto sin salida, un oximonon antiespañol, sustentado en las mentiras, la corrupción y las pistolas. Largo Caballero ya nos ofreció un amplio catálogo de propuestas violentas, como las aparecidas en «El Socialista» durante los agitados años de la república.

Cabe reseñar que socialistas fueron también los miembros de la Guardia de Asalto que asesinaron al dirigente derechista José Calvo Sotelo. O que ETA difícilmente habría sobrevivido tantos años sin el soporte y el apoyo político de una parte nada desdeñable de la izquierda nacional. O que un Gobierno socialista promovió y financió a una organización terrorista como los GAL.

Así que no nos engañemos más ni nos extrañemos de que hoy, este país no sea otra cosa que el resultado de aquello en lo que el PSOE ha querido convertirnos desde la famosa frase guerrista de que a España no la reconocería ni la madre que la parió.


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Los 13 de la fama y Santiago Abascal. Por el General Chicharro (Presidente de la Fundación Francisco Franco)

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Los 13 hombres que acompañaron a Pizarro en la Conquista del Perú
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La historia nos da ejemplos permanentes de las vicisitudes humanas. Nos decía el analista británico “Liddell Hart” que los generales debían saber muchas cosas pero que el conocimiento de la historia era fundamental. Según su criterio eran tantas las variantes de las situaciones que se presentan en la guerra que solo en el conocimiento de hechos pasados podrían encontrar similitudes aproximadas ante un dilema presente.

Viendo ayer a Santiago Abascal defendiéndose a brazo partido de todo un Parlamento atacándole – todos contra uno – me vino a la memoria lo ocurrido en mayo de 1527 en la isla del Gallo al sur de Panama. Francisco Pizarro decidido a conquistar el Perú desde hacía años no acababa de encontrar ni gente decidida ni apoyos suficientes para tamaña empresa. No era de extrañar, pues los riesgos de esa expedición eran incalculables : el enemigo inca, territorios inexplorados e incertidumbre. Solo Pizarro contra todo y contra todos. Nos cuenta la historia documentada que en un momento determinado marcó una linea en el suelo y pronunció la famosa frase que todos hemos oído. Recojo los que nos relató el historiador Jose Antonio del Busto : “ por aquí se va a Panamá a la pobreza y a la miseria y por aquí a la riqueza y a la gloria : escoja quien fuere buen castellano lo que más bien le estuviere”. Un silencio de muerte rubricó las palabras del héroe , pero pasados los primeros momentos de la duda, se sintió crujir la arena húmeda bajo los borceguíes y las alpargatas de los valientes, que en número trece cruzaron la raya .Sus nombres han quedado para la historia.

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Ayer en el Congreso Santiago Abascal definió en el aire una nueva raya. Hacia delante estarán los que sin temor a nada se alineen en la defensa de España ante la realidad calamitosa en la que ha sumido a nuestra Patria un gobierno socialcomunista y hacia atrás los que por omisión y cobardía se ponen al servicio de este y sus políticas.

El silencio de muerte que se produjo en la isla del Gallo se repitió ayer, en el Congreso,  si bien roto por los gritos e improperios resultantes que siempre se producen entre quienes no tienen las agallas suficientes para unirse en la lucha por España. Están por otros intereses espúreos y particulares. Los insultos que el líder del PP, Pablo Casado, pronunció contra el líder de VOX no son más que las  manifestaciones típicas de quien se siente acosado y sobrepasado. Casado, ayer, y sus mariachis palmeros, se quedaron ayer en Panama mientras Abascal cruzó la línea hacia el Peru en soledad. Sin duda ayer el inca Sanchez y su acólito Iglesias se revolvieron de satisfacción al comprobar la clara defección de quienes unidos a Abascal le hubieran plantado seria batalla. Más no fue así. “Memes” y mensajes de todo tipo inundan desde ayer las redes sociales atacando con saña al PP y a su líder. Apenas vi la intervención del Sr. Casado pero, hoy, extrañado de la dureza de los citados mensajes, y comoquiera que no me gusta opinar sin ver de antemano la causa de ellos, he visionado con tranquilidad, y sin ánimo de crítica, la intervención ayer del líder del PP. Tiene razón Santiago Abascal cuando dijo a continuación con animo sosegado que ante todo se había quedado perplejo. Y así me he quedado yo también. No deja de llamar la atención el que Pablo Casado acusara a Abascal de ser empleado del PP y que había vivido de este partido. ¿Qué le pasa a Pablo Casado? O sea, ¿ ser concejal del PP en Llodio en los años duros de los asesinatos de ETA era ser un empleado cualquiera? Me temo que el líder del PP anda algo despistado e ignorante de lo que significaba ser concejal en aquellos tiempos en las vascongadas. Su exabrupto no es más que un reflejo de un complejo de inferioridad notable. ¿Y decir que Abascal ha mancillado la sangre de los asesinados del PP? entre el júbilo de los mariachis paniaguados de los diputados de este partido. Honradamente creo que, en esta intervención, el Sr Casado se ha definido como un auténtico miserable e indigno representante de tantos millones de españoles. Y encima se vanagloria hoy sin duda influenciado por tantos vividores de la partitocracia que le hacen la corte temerosos de perder sus prebendas.

Volviendo la vista atrás, a Panamá, en 1527, sabemos que aquellos que faltos de los arrestos suficientes para seguir a Pizarro se enzarzaron en múltiples trifulcas internas donde la traición estuvo a la orden del día.

Hoy en el año 2020 veo a Pablo Casado entre los pusilánimes y faltos de coraje que no se atrevieron a seguir a Pizarro y se volvieron a Panamá.

Pizarro y los trece que le siguieron acabando conquistando el Perú no sin múltiples sufrimientos y pasaron a la historia más grande de España. De los “Casados” que no se atrevieron a nada nadie tiene noticias de ellos.

No sé si en el futuro Santiago Abascal y sus 52 diputados serán capaces de detener la avalancha marxista que nos domina cada vez más pero en cualquier caso sí quedarán para la historia como los que no tuvieron miedo y cruzaron la raya.

De Casado sólo quedará que habiendo podido hacerlo no tuvo el valor y el coraje para enfrentarse al inca Sanchez y a su socio Iglesias. Yo le aconsejaría que no festejara tanto lo que considera su victoria de hoy empujado por los que le rodean pues estos, como sucedió en Panamá ,acabarán abandonándole pues nada hay más cierto que lo que dice el viejo adagio de que  “Roma no paga traidores”.


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FRA CASADO

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El partido popular se ha ganado a pulso la medalla del deshonor ya que es un partido impopular y pusilánime que se vende a la dictadura de lo políticamente correcto.

La extrema izquierda nunca había tenido «una oposición» tan tibia que emplease argumentos depauperados y en desuso como un centrismo monocolor que engloba un paisaje desértico.

Pablo Casado, sigue la senda de Rajoy, Sáez de Santamaría y  Feijoo optando por el discurso moderado ya que aquel que se define como prudente o como tal es un cobarde sin convicción, parafraseando a Gilbert K Chesterton.

Nico Muñoz.- El partido popular siempre ha sido más cancerígeno que la extrema izquierda ya que al menos tiene el decoro de ir de frente y destruir la soberanía nacional en virtud de un marxismo cultural que arremete contra nuestros menores en las aulas.

Con un partido popular que pasa por el aro y al que le deseo un trágico final como ciudadanos, Casado debería recoger hoy mismo tras su patética intervención, la medalla del deshonor y lucirla con orgullo como Oyarzabal y Maroto, enarbolan la bandera del orgullo LGTB.

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¿A  qué  hora es el sepelio del partido popular y que epitafio piensan poner en su féretro?

Es conveniente que se apresuren porque le van a adelantar en los próximos comicios electorales por la derecha. Desde Fraga, gran masón y amigo del club bilderberg desde el año 1.977 hasta Aznar que votó no a la constitución, se arrodilló ante Arzalluz y Pujol sacrificando a Vidal Quadras, pasando por Rajoy que aplicó el mismo rodillo ideológico de la izquierda hasta Casado, queda retratado a la perfección lo que es el azul cian del pp.

Decir no a la investidura, es decir Si al separatismo, el comunismo, el socialismo y lanzar un esputo al pueblo Español que está harto de la taberna crapulosa que es el congreso y de la zafiedad que anida allí.

La ignorancia es supina y como tal muy atrevida ya que comparar a Vox con el fascismo es desconocer el sentido etimológico de la palabra.

Como diantres va a ser Vox fascista. Si este es liberal, conservador, monárquico y ampara al régimen del 78 que es el principio del mal. Lo único que Vox pone en jaque son las autonomías que son reinos de taifas de la casta política parasitaria.

Estómagos agradecidos del enchufismo, vagancia viviendo a costa de la España obrera que madruga. Cuando España se hace grande. Es gracias al sacrificio de sus empresarios, trabajadores, autónomos, hosteleros, obreros.

Una clase media expoliada por el bipartidismo convertida en clase trabajadora y una clase trabajadora convertida en paupérrima beneficiando así a la banca, al sionismo y a la masonería ya que pp y psoe a la salida del congresos se reparten la justicia.

La justicia social es no denostar a la Patria y que aquellos que la levantan con el sudor de su frente, tengan pan. Deseo de todo corazón que el pp desaparezca y que la extrema izquierda hunda definitivamente el País ya que solo así la gente reacciona cuando le «okupen» sus casas, los menas propagan el virus y contagien  enfermedades ya erradicadas.

«Si vis pacem para bellum» ya que cuando estos factores ocurran ya que empezará a organizar una estructura orgánica de estado, es decir de abajo hacia arriba hacia la conquista del estado. Que el trabajo sea reconocido como un derecho y un deber no como un lujo ya que el empresario y el trabajador es el pegamento necesario para devolver la dignidad a España como dice el sabio refranero castellano. A grandes males grandes remedios.

Después de la tormenta se podrá apreciar un oasis de paz y progreso pero para eso es conveniente que la situación sea más caótica.

La izquierda pone las leyes, la derechita pasa por el rodillo y a los que se salen del rebaño o mejor dicho lo cuestionan se les acosa.

Mejor no hablemos de lo que opinamos aquellos que estamos en contra de la partidocracia, de los sindicatos horizontales, a los que se nos atraganta la constitución. Si ese «santo grial» talmúdico que sus señorías pregonan pero no cumplen.

Echando la vista atrás del partido popular, más bien denominado impopular, sus votantes que depositan su confianza antes eran ignorantes y pobres de espíritu y solemnidad. Si lo siguen votando son cómplices de la destrucción de España, de los valores cristianos, el psoe, podemos, bildu etarras y conjunto de ratas separatistas su proyecto es claro y sincero, la destrucción de España.

Pero estimados, lectores, camaradas, amigos e incluso enemigos os planteo «unas incógnitas»

¿Que fue antes, el huevo o la gallina?

¿De verdad creen ustedes que toda la culpa es de la extrema izquierda?

 ¿Es la monarquía Española, una institución gloriosamente fenecida?

Si echamos la vista atrás ya que aquellos hombres que miran al pasado con nostalgia, al presente con desazón y al futuro con esperanza son los más persistentes aunque por ello tengamos que  renunciar a nuestra familia, amistades que se pierden por nuestras ideas y militancia e incomprensión constante por aquellos egoístas que lejos de entendernos y comprendernos, nos odian por ignorancia y cerrilidad.

La gran diferencia entre ellos es que jamás seremos como nuestros enemigos ya que como dijo el gran Camarada y escritor, Eduardo García Serrano. » La víspera del odio es la venganza»

 Nosotros al contrario que estos, luchamos por amor y no por odio.

No obstante en una cosa le tenemos que dar la razón al narcisista de Pedro Sánchez. A nosotros no nos gusta cómo está España. Nuestra España es una unidad de destino en lo universal y nuestro concepto de España es corporativista y soberano que se arrodilla ante Bruselas, la Otan y la  globalización e ideología de género aberrante junto con sus «borrascas» de inmigración. Que enturbian desde la gestación de un régimen nacido de la traición, amparado por traidores que nada se parecen a una. España, grande y libre por la que combatieron nuestros mejores.

El borbón emérito  fue quien habló con Nicolai Cseauescu para que este le allanara el camino a Carillo e Ibarruri, más conjunto de los separatistas y terroristas que han encontrado un aliado táctico en la democracia. Un régimen que premia la maldad convertida en socialismo y alza en valores a un partido que por el bien de España, debería de extinguirse me refiero «al mal menor» que a la larga es el peor de los males habidos y por haber, me refiero al partido popular.

De hecho que suene la orquesta del Titanic y que se pongan a bailar tanto ciudadanos como el pp que el pp ha cavado su propia tumba y es lo más pusilánime que ha pasado el putrefacto congreso.

Masones, sionistas, liberales, ateos y zafios, eso es el pp en toda su dimensión. Rastreros con el pueblo Español, debería de ser su eslogan próximo de campaña. Porque ni siquiera morir con dignidad, saben estos botarates.

PP, PSOE. LA MISMA BAZOFIA ES.

Pablo fracasado, se merece un razzie, La nueva normalidad se llama, la era Rajoy.

Nihil obstat, España prevalecerá.

La moción presentada por vox era sabido que era una crónica de una muerte anunciada, pero así se ve en donde está ubicado cada uno.


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El Partido Popular, o la insoportable cobardía de los necios

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A pocas fechas de cumplirse el día designado para desgranarse la tragedia, observamos desde nuestra trinchera varias cosas. La primera y más dolorosa, es la sempiterna actitud de la derecha. Esa derechita rancia, cobarde, apocada: esa derecha que nunca abandonó la pubescencia por una orquitis galopante condenada a sufrir por toda la eternidad una perenne falta de testosterona. Esa derecha, en fin, que se repite ad nauseam a lo largo de nuestra historia. La cobardía de la CEDA es la cobardía del PP. La chulería cobarde del señorito andalú de derechas es la misma cobardía miserable del Barón Gallego. Nada cambia. Nada cambia en la derecha.

Además, la derecha se niega a cambiar incluso cuando puede. ¿Recuerdan al atrevido y respondón Pablo Casado, replicando con recias y castellanas frases a la canalla roja en el Congreso? Recen por él. Murió de empacho buenista hace meses. Descanse en paz. Pero no demasiada.

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¿Recuerdan la ilusión de algunos cuando Cayetana Álvarez de Toledo se situó a la cabeza de la portavocía en el Congreso? ¿Calzando hos… como panes a un gobierno ensoberbecido pero cateto y gañán como solo puede serlo la izquierda? Soltada como lastre para subir a las alturas y averiguar a qué huelen las nubes.

Señoras y señores: la historia de la derecha es una historia de asco extremo, traición, cobardía a extremos monumentales y apocamiento de eunuco emasculado.

Y la culpa es por supuesto nuestra. Vimos llegar a esta derecha durante los últimos años del Caudillo. La vimos trepar a los puestos clave del poder. Y vimos como poco a poco, en una labor de zapa y mina tan lenta como cobarde, fue destrozando y esterilizando cualquier posibilidad de que los principios históricos del Movimiento -y la Revolución aún pendiente- tuvieran su nicho político en un país que los necesitaba desesperadamente. Fue tan perfecta la labor de Fraga al frente del Ministerio de Información y Turismo (Los periodistas de la época, me consta, lo llamaban Ministerio de “Deformación y Terrorismo”) que después de acabar con el idealista, gran político y pluscuamperfecto orador Blas Piñar, reventando desde dentro Fuerza Nueva, los efectos de aquel plan suyo tan perfecto, para definir que solo EL sería la Patria.

Pero volvamos a la tragedia. Calificada de este modo en su vertiente más teatral: una representación en la que todos los actores se saben su papel y todos acabarán muditos. Ya lo verán. O lo que es lo mismo: todo el elenco declarará al día siguiente que ha ganado la Moción, pese a que ni es censura ni está hecha para ser ganada.

Y eso, parece ser, es de lo que el digno estulto de Pablo -pablito, hijo, atiende- Casado no termina de entender: que hay cosas en la vida que uno hace porque debe hacerlas. Porque se lo piden las tripas. El honor, el deber, el orgullo o la vergüenza.

Honor. Deber. Orgullo. Vergüenza. Los 4 elementos de los que todo político carece por sistema. Por sistema democrático, evidentemente.

Bien; pues resulta que llega un político, o un grupo de ellos, que en un sistema político mentiroso, falso, ruin, obsceno y tramposo sacan alguno de esos elementos mágicos y se dicen -A la mierda. Hagámoslo-

Y hete aquí que ese partido de color verde cursi, con nombre inefable, de tres letras y voz latina, tira de alguna de esas viejas, rancias virtudes españolas y presenta batalla al monstruo de la Hidra Roja aún sabiendo que no ganará. Que no puede ganar. Sí señor. ¿Hay algo más español, más íntegramente patriótico que el Gran Don Quijote sabiendo sin saber que se lanza de cabeza contra un molino imbatible?

Ese desprecio por el resultado; esa magnífica soberbia del que se sabe en posesión de la justicia, de la verdad, del honor, del deber, del orgullo y de la vergüenza es algo maravilloso, emocionante y sublime: es la suprema victoria insuperable por cuanto es una derrota al estilo español: al estilo de Rocroi; al estilo de ese Tercio que no se rinde sabiendo perdida la batalla porque aún no le han matado a los suficientes.

Y en una épica de nivel histórico, aparecen los pajarracos azules – ¡azules! – del Partido Popular, con una manita cuyos nudillos golpean nerviosamente su hombro, y la otra sujetándose la diminuta minga envuelta en un papel de fumar, emitiendo grititos histéricos: “¡No nos importa la moción de vox!” “¡No nos importa” sin la valentía suficiente para reconocer su propia cobardía – ¿Puede haber peor cobardía que la que aparece incluso para reconocer un acto cobarde? –

ESO, señoras y señores, es el Partido Popular. La derecha. El centro reformista. Los liberales… llámenlo como ustedes quieran. Me limitaré a llamarles los cobardes. Así, con su permiso, me aseguro de no equivocarme.

Pero claro; las cobardías, en un mundo perfecto, se pagan. Y en los libros, y en las historias.

En la vida real normalmente no. Que va. Seguramente el PP votará NO a la moción, demostrando lo que muchos decimos: que obedecen al mismo Amo que el PSOE. ¿Qué podría hacerlo más claro?

Pero que calcule Pedro Casado los miles o decenas de miles de votos que le va a costar esta cobardía. Que los calcule. Porque, afortunadamente, la gente, a pesar de la epidemia de idiocia que nos invade -la del COVID es de coña en comparación- no va a tolerar que el Partido Popular defienda al PSOE. Y es que, señores políticos, reducir la cultura popular al fútbol es lo que tiene: que la gente entiende poco… pero saben perfectamente lo que es pactar con el enemigo y dejarse ganar en propio campo.

¿Quo Vadis, Pablito, hijo?


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De Madrid al infierno: crónica de una muerte anunciada

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Por Laureano Benitez Grande-Caballero.- Desde que un día lejanísimo a un primate se le ocurrió bajar de su árbol allá en la garganta de Olduvai, el ser humano ha tenido una marcada proclividad a realizar movimientos de protesta contra el orden establecido, que han recibido diversos nombres según su naturaleza y sus características subversivas: revolución, asonada, rebelión, revuelta, pronunciamiento, golpe… y motín.

Los españoles, raza animosa y corajuda -por no decir ese adjetivo que todos ustedes tienen en mente- hemos protagonizado también nuestras subversiones, claro está, aunque no exhibamos una revolución como la francesa, por supuesto -nada envidiable, por otra parte, esa rebelión masónica-. Más bien, nuestra especialidad han sido otro tipo de movimientos de protesta, especialmente los pronunciamientos militares o asonadas, y los motines populares.

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La esencia del motín es que consiste en una revuelta de las clases populares contra lo que se percibe como alguna forma de opresión e injusticia. Sin embargo, en ocasiones el motín va dirigido contra una potencia ocupante, una minoría étnica percibida como privilegiada, las élites oligárquicas, o una institución determinada causante de los agravios.

Quema de iglesias durante la Segunda República

Quema de iglesias en Madrid durante la Segunda República

Quema de iglesias en Madrid durante la Segunda República

Aparte de nuestras «Semanas Trágicas» y de las típicas matanzas de curas y quema de iglesias y conventos -de las que hemos tenido con profusión a partir del liberalismo jacobino del XIX- destacan en nuestra historia algunos motines significativos, todos protagonizados por el pueblo de Madrid.

Por ejemplo, tenemos el llamado «Motín de los -pues bajo ese nombre se conoce a los madrileños de pura cepa-, disturbio que se produjo en Madrid el 28 abril de 1699 como protesta a la carestía de alimentos -circunstancia motinesca que está en el origen de la mayoría de los motines que en el mundo han sido, por cierto-.

Un motín más conocido es el famoso «Motín de Esquilache», que estalló entre el 23 y el 25 de marzo de 1766, en el cual se aunaron la protesta por la carestía de los productos básicos de primera necesidad, y la contestación a la política reformista de la primera etapa del reinado de Carlos III, encarnada por el ministro italiano Esquilache. Una de estas reformas consistía en eliminar de la vestimenta de los madrileños las largas capas y el sombrero de ala ancha, objetando que favorecían el bandidaje y el crimen. Los amotinados pidieron, además de la bajada del precio de loprincipales comestibles, la caída del italiano y que desaparecieran los extranjeros de la administración. Por supuesto, también exigía que se revocaran las ordenanzas en contra de la vestimenta tradicional de los madrileños. Hoy, sin embargo, la mascarilla parece formar ya parte de la moda madrileña, aunque, como la castiza capa que quiso abolir Esquilache, suponga que los madrileños van embozados, lo cual puede favorecer el bandidaje. Y es que los tiempos cambian que es una barbaridad.

El Motín de Aranjuez

El Motín de Aranjuez

El tercer ejemplo lo constituye el motín de Aranjuez, que tuvo lugar entre los días 17 y 19 de marzo de 1808, de contenido más claramente político, pues perseguía la destitución del valido Manuel Godoy, y la abdicación de Carlos IV en su hijo Fernando.

Pero el motín más relevante, hasta el punto de que constituir uno de los hechos más destacados de nuestra historia, fue el glorioso levantamiento del 2 de mayo, durante el cual el pueblo de Madrid se sublevó contra la ocupación francesa, protagonizando una gesta legendaria que figura con letras de oro en la historia universal.

Cuando los franceses quisieron sacar del Palacio Real al infante Francisco de Paula -el único miembro de la familia real que permanecía en España-, al grito “!Que se lo llevan!”, grupos de madrileños se enfrentaron a las tropas francesas. Masacrados a cañonazos, la insurrección se extendió por la capital, produciéndose enfrentamientos entre el pueblo madrileño y los franceses, a pesar deje solo tenían como armas las castizas navajas, piedras, agujas de coser, y todo lo que pillaban a mano, llegándose a emplear como armamento el arrojar macetas desde los balcones. En cuanto al ejército, no hizo nada, excepto la rebelión que protagonizaron los capitanes Daoiz y Velarde en el Parque de artillería de Monteleon.

Las algaradas produjeron 409 víctimas y 170 heridos, de los que solamente la décima parte eran militares.

Según el historiador británico E. P. Thompson, la verdadera causa de los motines hay que buscarlo en lo que él llama la «economía moral de la multitud», definida como la conciencia compartida por un pueblo de estar siendo víctima de una injusticia sangrante, lo cual le mueve a sublevarse para recuperar su dignidad.

En la actualidad, en vista de los furibundos ataques a la identidad y a la unidad de nuestra Patria, que está siendo objeto de un asalto despiadado por parte del NOM para destruirnos como nación, el pueblo español tiene tantos y tan variados motivos para amotinarse en contra de tantas opresiones e injusticias sangrantes, que me resulta realmente imposible entender por qué no se ha echado todavía a la calle en masa para mostrar su repulsa y su protesta por tanto dislate, tanta felonía, tanta corrupción, tanta mentira, tanta ineptitud, tanta tomadura de pelo, tanta cobardía y tanta complicidad con el NOM.

Por qué he sacado a colación en este artículo los motines protagonizados por los madrileños, hablando de un hecho sucedido en mayo cuando estamos en octubre? Pues que cada cual piense lo que quiera, porque de Madrid no se va ya al cielo, sino al inframundo, tremendo acontecimiento que, pese a su tragedia, no es sino la amarga crónica de una muerte anunciada.


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