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Economía

Sánchez nos acerca al ‘invierno económico’: la sombra de la desaceleración ya se extiende sobre el ladrillo

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El mercado inmobiliario está perdiendo fuelle. Tras cuatro años de recuperación y bonanza (aunque nunca hasta los niveles precrisis), este verano los resultados de algunos indicadores han despertado cierta preocupación: se venden menos viviendas, hay menos transacciones y baja el precio medio y el número de hipotecas. Lo que ha hecho que muchos se pregunten si estamos ante un cambio de ciclo o se trata de un episodio conyuntural que desaparecerá en un corto espacio de tiempo.

Que este sector ha entrado en una ralentización es reconocido por muchos analistas. Pero existen diferencias entre ellos a la hora de valorar si el mercado inmobiliario se encuentra ante un nuevo escenario o se trata simplemente de una coyuntura que pasará. Desde luego, las cifras revelan cierta tensión: con datos del Consejo del Notariado, la compraventa de viviendas cayó un 20% en junio y en julio. Una tendencia en sintonía con las conclusiones de un informe de BBVA Research que indica que las ventas están perdiendo fuerza en el último trimestre de 2018 y el primero de 2019. Y también el precio medio de la vivienda se resiente: según Tinsa, ha caído ocho décimas entre julio y agosto. «Se está produciendo una estabilización del precio de la vivienda sobre todo en las grandes ciudades y sus áreas metropolitanas», afirma Rafael Gil, director del Servicio de Estudios de esta empresa de tasación. Ayer mismo, la Organización de Consumidores OCU emitía un comunicado en el que no recomendaba la compra de vivienda sobre plano por la incertidumbre económica y el riesgo de que algunas promotoras no puedan cumplir sus compromisos, como ocurrió en la crisis anterior, generando muchos problemas a los compradores.

Por ahora, el mercado inmobiliario ya no crece de la misma manera que estos años atrás. La actual situación política no ayuda a seguir el mismo ritmo, pero los analistas no creen que sea realmente la causa directa para que este sector esté perdiendo tracción. «La indefinición política influye al no consolidarse un Gobierno, pero España es un país con seguridad jurídica suficiente para determinar la decisión de invertir en nuestro mercado inmobiliario», considera Gil.

Es el contexto económico el que manda. «Las perspectivas económicas no son demasiado halagüeñas respecto a las amenazas que se ciernen y determinan las perspectivas de compra e inversión en vivienda. Hay demasiada incertidumbre a corto y medio plazo -asegura Gil-. La ralentización en la creación de empleo y la caída del consumo merma la capacidad económica de los hogares y eso se nota». Y el panorama internacional tampoco es muy esperanzador: la guerra comercial entre Estados Unidos y China, un Brexit inminente… «No sabemos hacia dónde se van a mover las economías de los países ni los precios de los activos. Eso hace que la gente se lo piense a la hora de comprar un vivienda o un lote», estima Miguel Cardoso, economista jefe para España en BBVA Research.

Se veía venir

El parón resultaba incluso previsible por la propia dinámica sobre cómo se ha desarrollado la recuperación del mercado inmobiliario en los últimos años. Se veía venir, como piensa Fernando Rodríguez de Acuña, gerente de Acuña & Asociados. «Se estaba creando un mercado artificial -explica-, en el sentido de que no se vendía vivienda como primera o segunda residencia». Por el contrario, «la recuperación -continúa- empezó en Madrid, Barcelona y zonas de costa.

Partíamos de precios muy bajos que se empezaron a disparar tanto en venta como en alquiler. Mucho inversor pequeño y grande quiso sacar beneficios muy rentables. Las expectativas de retorno eran buenas, con doble dígito, compraban carteras a los bancos y vendían en mercado con diferenciales brutales; y los alquileres igual. Se ha llegado a rentabilidades del 22%, cuando lo normal era entre el 12 y 16%. Ahora estamos en torno al 7%».

Por otra parte, el sector ha crecido a ritmos diferentes. Madrid y Barcelona eran las plazas que realmente estaban tirando de todo el mercado. Después, Valencia y zonas de costa. «En realidad todo el mercado se concentraba en unas cuantas provincias (además de las regiones citadas: Alicante Málaga, País Vasco, Baleares y Canarias), pero el resto del país se subió al carro de la recuperación cuando no había ninguna transacción», señala Rodríguez de Acuña.

Sin grandes crecimientos

Ha llegado, por tanto, el momento de la moderación, especialmente en esas zonas que fueron la locomotora para todo el sector. «El mercado no se encuentra en burbuja ni en mala situación», asegura el consultor. «Lo que vamos a ver en los próximos años es un suavizado». Algo que no podía ser de otra manera, en su opinión. «Los salarios no han subido. Los precios de venta y alquiler no pueden seguir subiendo, porque llega un momento en el que la gente no lo puede pagar.

Tampoco la banca puede dar hipotecas a gran parte de la población. El mercado se seguirá moviendo pero no justifica el crecimiento de precios absurdos, salvo zonas muy específicas de Madrid y Barcelona, donde hay mucha tensión entre la oferta y demanda».

También existen factores conyunturales que explican estos nuevos vaivenes en el sector. Los cambios normativos sobre el Impuesto de Actos Jurídicos Documentados (ahora lo paga el banco al constituir la hipoteca) y la puesta en marcha de la nueva ley hipotecaria han causado «unos efectos transitorios hacia un nuevo escenario», estima Cardoso. Pero la nueva regulación del alquiler de marzo de este año «tiene un impacto más incierto», en su opinión. «Esta regulación ha ido en la línea de proteger más al inquilino y probablemente sea una de las razones por las que veremos menor número de compras por parte de potenciales inversores mayoristas y minoristas. Esta demanda se habrá detenido para evaluar el impacto», considera.

Optimismo a corto plazo

Aún así, las previsiones de BBVA Research son optimistas. «A pesar de que en el acumulado hasta julio la venta de viviendas muestra una caída del 6,3% respecto al mismo período de 2018, esperamos que la disminución se modere hacia final de año hasta mostrar una caída en diciembre del 1%. Esto implicaría que se venderán aproximadamente 581.000 viviendas en 2019, frente a las 587.000 de 2018», cree Cardoso.

También, a mayor plazo, el economista no ve grandes convulsiones. «El sector va a ser particularmente beneficiado por el contexto de la política monetaria: el Banco Central Europeo ha garantizado bajos tipos de interés. Por eso, más allá de la incertidumbre vamos a ver una búsqueda de rentabilidad por parte de los inversores. Hay que recordar que sigue siendo un mercado demasiado expuesto a la especulación: una oferta que no crece mucho y una demanda que sí lo hace. Por eso, en 2020 y 2021 habrá crecimiento cuando se vayan las incertidumbres».

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Economía

Hoy volvemos a lo mismo, al tiempo de los escarabajos

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Al estudiar el pasado siempre me llamó la atención el carácter siniestro y absurdo de las dos repúblicas. Recoge Lerroux en algún escrito un dicho de la Restauración: “No todos los republicanos son canallas, pero casi todos los canallas son republicanos”. Lerroux fue uno de los republicanos más esforzados, fue quien convirtió el republicanismo en un movimiento de masas a principios del siglo XX, y tuvo ocasión de señalar en sus memorias las intrigas y odios feroces en su propio movimiento, sin excluir incitaciones a asesinarle. Tendencia a la algarabía, la maniobra ruin o la corrupción si llegaba la oportunidad.

Esa tradición pareció cambiar a principios de los años 30, cuando muchos de los principales escritores del país cobraron afición a la república, aportándole una especie de seriedad intelectual. Ortega y Gasset, uno de los más descollantes, quiso convertir a Cambó a la fe republicana, pero el catalán, buen conocedor del paño, le replicó que del nuevo régimen sólo podía esperarse una era de convulsiones. Ortega, furioso, se marchó dando un portazo, y poco después firmaba, con Marañón y Pérez de Ayala, un manifiesto antimonárquico que tuvo extraordinaria influencia sobre la opinión y valió a los tres el apelativo “Padres espirituales de la República”.

Vale la pena recoger las opiniones de dichos padres espirituales, sólo seis o siete años después, sobre el régimen que tanto habían ayudado a traer. Ortega criticaba ácidamente la frivolidad de los intelectuales extranjeros firmantes de adhesiones a una imaginaria democracia española de la que ignoraban casi todo. Pérez de Ayala escribía con dureza más directa contra los republicanos: “Cuanto se diga de los desalmados mentecatos que engendraron y luego nutrieron a sus pechos nuestra gran tragedia, todo me parecerá poco. Nunca pude concebir que hubieran sido capaces de tanto crimen, cobardía y bajeza”; “En octubre del 34 tuve la primera premonición de lo que verdaderamente era Azaña”.

Marañón expresa incluso más vívidamente sus sentimientos: “¡Qué gentes! Todo es en ellos latrocinio, locura, estupidez. Han hecho, hasta el final, una revolución en nombre de Caco y de caca”; “Bestial infamia de esta gentuza inmunda”; “Tendremos que estar varios años maldiciendo la estupidez y la canallería de estos cretinos criminales, y aún no habremos acabado. ¿Cómo poner peros, aunque los haya, a los del otro lado?”; “Horroriza pensar que esta cuadrilla hubiera podido hacerse dueña de España. Sin quererlo siento que estoy lleno de resquicios por donde me entra el odio, que nunca conocí. Y aun es mayor mi dolor por haber sido amigo de tales escarabajos”.

Y así sucesivamente. No menos significativas son las continuas invectivas de Azaña, rebosantes de amargura y despecho hacia los “botarates”, “incapaces” o “loquinarios” que, a su juicio –y los conocía bien, bastante mejor que a sí mismo–, componían los cuadros de mando del republicanismo. Capaces solo de una política tabernaria, de amigachos, incompetente, de codicia y botín sin ninguna idea alta». Las memorias de otros dirigentes de entonces tienen parecidos tonos. (En LD, 13-4-2o05)

¿Cómo es posible que estemos volviendo a lo mismo? Muy sencillo, porque estas frases son desconocidas para la inmensa mayoría. Porque la historia la han falsificado a fondo los herederos de aquellos estúpidos y canallas escarabajos, que ahora están en el poder, haciendo con él lo que siempre han hecho. Porque quienes tenían el deber de oponerse han obrado como sus auxiliares y la historia ha pasado en balde, sin permitir la experiencia. Mientras los auxiliares de los escarabajos «miran al futuro».

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Economía

Grupos de violentos saquean tiendas durante las protestas independentistas en Barcelona

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Los Mossos d’Esquadra han detenido en la noche del sábado a tres personas por saqueos a comercios y tiendas en el centro de Barcelona durante la violencia independentista registrada en Cataluña, según ha informado la policía autonómica.

Los detenidos están pendientes de pasar a disposición judicial por “robo con fuerza” en las tiendas del centro de la ciudad, especialmente las de telefonía, electrodomésticos y ropa.

En estas imágenes se puede observar como, amparados por la violencia independentista, saquean una tienda de una conocida marca de telefonía móvil.

En estas imágenes se puede ver también como los radicales se llevan televisores de una tienda.

Los Mossos d’Esquadra detuvieron en la noche del sábado al domingo a 13 personas en el marco de las protestas, en un dispositivo en el que cuatro agentes resultaron heridos, mientras que el Sistema de Emergencias Médicas (SEM) atendió a 14 personas, 11 de las cuales fueron en Barcelona.

Los grupos violentos que las últimas noches han provocado el caos en Barcelona dieron una pequeña tregua durante la noche del sábado al domingo, con momentos de tensión pero sin disturbios relevantes.

Así, la cifra de detenidos por parte de los Mossos d’Esquadra descendió respecto a anteriores noches, ya que las detenciones se redujeron a 13 personas, en un dispositivo en el que cuatro agentes resultaron heridos, según ha informado el cuerpo policial autonómico.

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Economía

Los transportistas se dejan 25 millones al día por las revueltas de Cataluña

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Las revueltas violentas producidas en Cataluña por la publicación de la sentencia del procés están generando una ingente factura económica para la región. Un impacto que a medio plazo puede frenar al turismo, pero que también afecta a otros sectores. El que se ha llevado el primer golpe de la traca económica que han generado las protestas ha sido el transporte de mercancías: cada día de disturbios el sector se deja 25 millones de euros.

Son los cálculos que maneja la Federación Nacional de Asociaciones de Transporte de España (Fenadismer). De estos 25 millones, quince proceden del transporte internacional que se deja de realizar y diez del comercio nacional interrumpido por las protestas. «Nos hemos convertido en rehenes de las movilizaciones», explica a este periódico el secretario general de la organización, Juan José Gil.

Los radicales han puesto en el punto de mira de sus protestas las principales infraestructuras de transporte de la región. En los últimos días estos grupos han paralizado el aeropuerto de Barcelona-El Prat, la conexión de alta velocidad entre la Ciudad Condal y Gerona y la autopista de peaje AP-7. Entre todas ellas, es la última la que tiene carácter estratégico para el transporte de mercancías.

Esto se debe a que la AP-7 es, a la altura de La Junquera, el principal paso fronterizo entre España y Francia por carretera. Una «puerta» por la que circulan el 60% de los productos españoles que se exportan a Europa por esta vía. Según Fenadismer, esto se traduce en que cada día más de 20.000 toneladas de productos agrícolas, mercancía general, hidrocarburos y productos siderúrgicos y de construcción cruzan hacia Francia. Esta semana, sin embargo, los 10.000 camiones que normalmente transitan diariamente esta carretera han sido sustituidos por convoyes de radicales independentistas.

Los transportistas no tienen alternativa a la AP-7. La Generalitat prohibió el año pasado que los camiones circulen por las carreteras nacionales cuando pasen por la región. «Es un problema adicional a las protestas. Los turismos pueden tomar desvíos, pero los transportistas no. Algunos se están arriesgando, pero se enfrentan a multas de hasta 500 euros», explica Gil. Ante esta tesitura, las organizaciones de transportistas han reclamado a la Generalitat que levante temporalmente el veto a los camiones. Además, han remitido cartas al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y a los Ministerios de Fomento e Interior, para que garanticen el tránsito de la AP-7.

Pese a ello, en el sector son bastante pesimistas respecto a la respuesta del Gobierno. «No es la primera vez que las protestas independentistas bloquean las carreteras. El Ejecutivo nunca toma medidas para evitar que esto suceda», explican fuentes de la Confederación Española de Transporte de Mercancías (CETM), que asimismo aseguran que el sector ya se dirigió al Ejecutivo de Pedro Sánchez antes de que se publicara la sentencia para conocer si tenía «algún plan» para evitar el colapso.

Toda esta situación amenaza con debilitar la demanda exterior, ya que el 80% de las exportaciones españolas hacia Europa viajan por carretera. «Los clientes están empezando a buscar alternativas. No pueden esperar porque muchos de los productos de los que compran a España son perecederos», explican desde Fenadismer.

El ataque impacta sobre un sector que se resistía a la desaceleración. Las exportaciones son el motor económico que estaba ganando peso en el PIB, ante el desplome del consumo interno. Pese al proteccionismo y la guerra comercial, las ventas al exterior crecieron un 2% hasta julio. Si bien a esta misma altura de 2018 aumentaban con más fuerza, un 3,8%, el déficit comercial se ha reducido un 3,6% frente al año pasado.

Repunte exportador

Todo ello provoca que la demanda exterior aportará este año, según el Gobierno, seis décimas al crecimiento, frente a la aportación negativa de 0,3 puntos del año pasado. Precisamente, Cataluña era, junto a Madrid, la comunidad que más estaba contribuyendo hasta julio a este avance, con 0,7 puntos del crecimiento total y un aumento del 2,8% de sus exportaciones. Una situación positiva para la maltrecha economía catalana que, ante los tumultos independentistas, ahora está en jaque.

Pero no solo el comercio transfronterizo se está viendo afectado por las protestas de los radicales. Los comercios urbanos están quedando desabastecidos por los disturbios violentos que se viven en las últimas horas en las ciudades. Una crisis que puede recrudecerse hoy, cuando está convocada una huelga general para toda Cataluña. El presidente de la patronal logística UNO, Francisco Aranda, califica de «ilegal» esta movilización y advierte de la «incertidumbre» que está generando en la industria catalana. «Nadie sabe cuando recobraremos la normalidad», sentencia.

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