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Opinión

Según una sentencia aberrante y canallesca, en España no existe el fraude de paternidad

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Cuantas veces viene a cuento, siempre digo que en España, las mujeres pueden dejarse embarazar sin o con consentimiento de los hombres; una vez están en estado de buena esperanza, de preñez, de gravidez, pueden hacer dos cosas, o decírselo a los futuros padres u ocultárselo.

Si se lo dicen, pueden a su vez hacer múltiples cosas: permitir que ejerzan de padres o que no ejerzan, y por lo tanto, condenar a los hijos a ser huérfanos de padre, o por el contrario, permitir que ejerzan como tales, y participen en su educación y crianza.

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También pueden no ocultárselo, y decidir de manera unilateral y arbitraria si traen a la vida al hijo o no traerlo; si deciden abortarlo, los padres no pueden hacer nada por evitarlo.

También pueden dar a luz y demandar, ante los tribunales, a los padres para solicitarles que participen en la manutención de los hijos, lo cual no lleva aparejado que les permitan participar en su educación y crianza… Es más, si los padres tuvieran la feliz ocurrencia de querer participar en la educación y crianza de los hijos, las madres siempre tendrán la última palabra… y para garantizarse un completo éxito en sus pretensiones de convertir a los hijos en huérfanos de padre, siempre les cabrá hacer uso de la “LVIOGEN”, ley de 28 de diciembre de 2004, de “violencia de género”. Me dirán alguno que me he olvidado que aún existen más variantes, como que las mujeres se casen, se dejen embarazar, sea con o sin consentimiento de los padres, y una vez traídos los hijos a este mundo, repudiar y desahuciar a los futuros padres… por supuesto que no me he olvidado de ello…

También existe otro factor más del que poco o nada se habla y que guarda relación con la promiscuidad y las infidelidades, y me refiero al fraude de paternidad. España en este aspecto no es diferente respecto de los países de nuestro entorno cultural y civilizatorio. En España respecto de este asunto todo lo que podemos hacer son conjeturas, pues no existen datos oficiales, ni estudios, ni control de clase alguna. Hay quienes dicen que uno de cada diez, otros uno de cada siete, otros afirman que los el número de hombres que están manteniendo a niños y niñas de los que no son padres biológicos es una cifra absolutamente escandalosa.

Ambos, papá y mamá) están obligados a la manutención a sus hijos, a facilitarles, dotarlos de todo lo que es indispensable para el sustento, habitación, vestido, asistencia médica […] educación e instrucción de los hijos, mientras sean menores de edad y aún después, cuando no hayan terminado su formación por causa que no les sea imputable.

A lo largo de siglos, siempre se ha aplicado la máxima de “Mater semper certa est” (la madre siempre es cierta), pero, ya estamos en el siglo XXI, por si alguno aún no se ha enterado, y existe la posibilidad de saber con certeza quién es el padre del niño, para eso existen las pruebas de ADN.

A pesar de ello, el Código Civil Español afirma en su Artículo 115, que la filiación matrimonial materna y paterna quedará determinada legalmente: 1.° Por la inscripción del nacimiento junto con la del matrimonio de los padres, y 2.° Por sentencia firme.

Para más INRi, el Código Civil en su Artículo 116, remacha que “se presumen hijos del marido los nacidos después de la celebración del matrimonio y antes de los trescientos días siguientes a su disolución o a la separación legal o de hecho de los cónyuges.” Y el Artículo 117, insisto, a pesar de que estamos en el siglo XXI, continúa diciendo que “nacido el hijo dentro de los ciento ochenta días siguientes a la celebración del matrimonio, podrá el marido destruir la presunción mediante declaración auténtica en contrario formalizada dentro de los seis meses siguientes al conocimiento del parto. Se exceptúan los casos en que hubiere reconocido la paternidad expresa o tácitamente o hubiese conocido el embarazo de la mujer con anterioridad a la celebración del matrimonio, salvo que, en este último supuesto, la declaración auténtica se hubiera formalizado con el consentimiento de ambos, antes del matrimonio o después del mismo, dentro de los seis meses siguientes al nacimiento del hijo.”

Evidentemente, son muchos más los detalles que contiene el Código Civil al respecto, pero como dice un buen amigo mío, “si estás casado, estás cazado”… Por si cupiera alguna duda, el artículo 136 del Código Civil determina que los hombres disponen de un año, desde que tengan conocimiento o sospechas de que el hijo que le atribuyen no es suyo, para poder actuar. Un año y ni una hora más. A partir de entonces, el hijo es legalmente tuyo para y por siempre.

Y, la pregunta obligada ¿Cuándo conviene hacerse la prueba de ADN? Pues, cuanto antes mejor, a ser posible cuando el niño o la niña estén recién nacidos. Y, ¡Ojo! En España, desde el 28 de diciembre de 2015 hacerle la prueba del ADN a un hijo, sin consentimiento de la madre, es legal.

Bien, pues, a pesar de todo lo que venimos hablando, el Tribunal Supremo de España ha rechazado que una mujer indemnice a su exmarido por ocultarle que no era el padre de su hijo y por haberle hecho pagar casi 60.000 euros por «pensiones alimenticias» tras el divorcio. El alto tribunal ha estimado así el recurso de casación interpuesto por la mujer contra una sentencia de la Audiencia Provincial de Cádiz, que la había condenado a abonar a su ex marido más de 60.000 euros en concepto de devolución de las pensiones alimenticias fijadas en las sentencias de separación y divorcio, gastos y daños morales causados por la ocultación de la verdadera paternidad. En concreto, los magistrados de Cádiz habían sentenciado que la mujer pagase a su exmarido 45.971,56 euros por las pensiones alimenticias, 522,88 euros por gastos y 15.000 euros por daños morales.

Sin embargo, el Supremo descarta la indemnización al hombre por daños morales: «No se niega que conductas como esta sean susceptibles de causar un daño. Lo que se niega es que este daño sea indemnizable». Los magistrados admiten que el juicio de moralidad que se plantea en este caso es «indudablemente complejo y de consecuencias indudablemente negativas» para la familia afectada, si bien remarca que conductas como la de la mujer no contemplan indemnización de daño moral en caso de infidelidad y ocultación de ésta, pues lo que contempla la normativa es la separación o el divorcio, lo cual ya se ha producido.

Para el Supremo, que con esta sentencia dicta doctrina sobre si los efectos de una infidelidad, en este caso un hijo, son indemnizables por daños morales, la fidelidad son «deberes estrictamente matrimoniales y no coercibles jurídicamente con medidas distintas, como la nulidad matrimonial».

Por otro lado, el Tribunal Supremo de España considera que la mujer falsaria, no está obligada a devolver las denominadas “pensiones de alimentos”, alegando que el hijo, que ahora tiene 24 años, nació en el contexto de una relación de matrimonio y como tal se inscribió en el registro civil, por lo tanto en este marco se deben aplicar «las normas de protección de la familia». Esta función de protección, afirman los magistrados, «debía cumplirse y el hijo debía ser alimentado», lo cual, a su juicio, «impide que pueda solicitarse» la devolución de las pensiones alimenticias «por el hecho de que no coincida con la paternidad real».

Los magistrados basan su argumento de la no devolución en distintas sentencias de finales del siglo XIX y principios del XX, que confirman que «los alimentos no tienen efectos retroactivos»: «No se devuelven los alimentos como tampoco se devuelven los demás efectos asociados a estos derechos y obligaciones propias de las relaciones de los padres con los hijos», añade.

Para el Tribunal Supremo, «el derecho a los alimentos del hijo existía por el hecho de haber nacido dentro del matrimonio, y como consecuencia de esa apariencia de paternidad el padre hizo frente a todas las obligaciones que le correspondían, entre las que se encontraba no sólo la manutención económica, sino la de velar por él, educarlo, formarlo, representarlo y administrar sus bienes».

Los pagos de la manutención se hicieron, en definitiva, «como consecuencia de una obligación legalmente impuesta» entre el padre y el hijo, una relación que es «efectiva» hasta que se dicta una sentencia en la que se acredita que no existe tal vínculo biológico.

En definitiva, “cornudo y apaleado”, y nunca mejor dicho.

Así que ya saben: ¡Exijan que se les haga a sus hijos recién nacidos, la prueba de paternidad mediante el análisis de ADN! ¡El que avisa no es traidor!

Es más, habría que exigir que las pruebas de paternidad se hicieran de manera obligatoria, por ley, tal como, por poner un ejemplo, se hacen las pruebas de detección precoz de la sordera en la mayoría de los hospitales materno-infantiles de toda España.


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Las píldoras de Pío Moa: Es preciso que el PP desaparezca dejando libre el espacio político que usurpa

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Parece que es un escritor pornográfico el autor de los discursos del Doctor, informa LD.  Nada más  lógico en el yerno de empresarios de burdeles, homosexuales y otros. La pornopolítica en estado puro.

Las encuestas confirman avances de VOX y retrocesos del PP. Muy insuficientes aún. Es preciso que el PP, partido auxiliar de separatistas y PSOE, desaparezca dejando libre el espacio político que usurpa. Se le debe exigir a sus dirigentes que se disuelvan, si todavía respetan algo a España y la democracia.

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Suárez inauguró, entre otras cosas, la “democracia de amigachos”, uno de cuyos fundamentos era: “olvidemos el franquismo”. Es decir, rompamos con la historia, y dejemos que la izquierda mienta y calumnie sobre Franco. Y, finalmente, unámonos a los delincuentes en la condena. Esto ya fue una evolución de Aznar.

Hay algo impagablemente cómico en la escandalera de los golfos y corruptos que pueblan la casta política y mediática en torno a los chanchullos erótico-monetarios del emérito. Es cómico, y también terriblemente triste.

Casi nunca se señala cómo los artífices de la transición — salvo Torcuato– han  terminado sin honra: Suárez dimitido entre improperios; Fraga pasado a político regional y ensayando políticas proseparatistas; Carrillo expulsado de su propio partido; González salvado de la cárcel por los pelos. Faltaba Juan Carlos, durante tantos años en la gloria y hoy sufriendo el destino peor de todos ellos.

Dicen algunos que solo “Uropa” puede salvarnos de la banda del Doctor. No hombre, si hemos llegado hasta aquí ha sido “en Uropa”, y gracias a “Uropa”, como llama esa gente a la UE lgtbi, abortista, multiculturalista, proislamista y demás maravillas. ¡Qué falta de memoria y atención a los hechos en los sesudos análisis políticos!


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El MITO de Al-Andalus. ¿Eran españoles los moriscos? Por el Teniente Coronel Enrique Area Sacristán

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La imagen edulcorada de un al-Andalus idílico se suele apostillar por la extrema izquierda con la palabra paraíso; y en árabe, al-firdaws al mafqud, el paraíso perdido, donde convivían en estado de gracia perenne los fieles de las tres culturas y las tres religiones, es insostenible e inencontrable, apenas comenzamos a leer los textos originales escritos por los protagonistas en esos siglos. No fue peor ni mejor que el resto del mundo musulmán coetáneo o que la Europa de entonces. Disfrutó de etapas brillantes en algunas artes, en arquitectura o en asimilación de ciertas técnicas y supo transmitir, y no es poco, el legado helenístico recibido de los grandes centros culturales de Oriente, Nisapur, Bagdad, El Cairo, Ravy, etc. Y fue, antes que nada, un país islámico, con todas las consecuencias que en la época esto significaba.

Una lucha de supervivencia por parte de los Reinos cristianos y los califatos, con dos familias antagónicas y mutuamente excluyentes, en oposición radical y antagónica y animadas las dos por sendas religiones universales cuyo designio era abarcar toda la humanidad por entero. Es preciso decirlo con crudeza: si había al-Andalus, no habría España; y viceversa, como sucedió al imponerse la sociedad cristiana y la cultura neolatina. Cuestión que se está reviviendo y resucitando ahora por la izquierda y los progresistas para destruir España. Pero si decidimos retomar la lira y reiniciar los cantos a la tolerancia, a la exquisita sensualidad de los surtidores del Generalife , y a la gran libertad que disfrutaban las mujeres cordobesas en el siglo XI, fuerza será que acudamos también a los hechos históricos conocidos que, por lo general, no son los que nos pintan esta caterva de progres antiespañoles: aplastamiento social y persecuciones intermitentes de cristianos, fugas masivas de éstos hacia el norte, hasta el siglo XII, conversiones colectivas forzadas, deportaciones en masa a Marruecos, ya en tiempos almohades, pogromos antijudíos, martirios continuados de misioneros cristianos mientras se construían las bellísimas salas de la Alhambra…Porque la historia es toda, no como la de la Ley de la Memoria Histórica en la actualidad, y del balance general de aquellos sucesos brutales, de su totalidad, ayer y ahora, debemos extraer las conclusiones oportunas.

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Pero el éxito de alandalous en escritores e historiadores franceses, nuestro puente hacía la Europa del siglo XIX, ha contribuido en gran medida a difundir un concepto sumamente erróneo: la existencia de una unidad racial, social, cultural y anímica entre los andalusíes y los andaluces. De ahí ha derivado la confusión entre Andalucía y al-Andalus, que incluso los políticos de la izquierda radical manejan en la actualidad como si respondiera a una realidad tangible. Pero las objeciones a tal pretensión son dos y decisivas. La primera es que, en árabe, al-Andalus no significa Andalucía, sino la España islámica, fuera cual fuera su extensión. La segunda consiste en que la noción de Andalucía surge con la conquista cristiana del valle del Guadalquivir en el siglo XIII y no aparece en los términos territoriales con que la conocemos hasta 1833 cuando la división regional y provincial de Javier de Burgos, todavía vigente, incorpora un territorio netamente diferenciado hasta entonces, el reino de Granada (Málaga, Almería, Granada y parte de Jaén) a Andalucía para formar una unidad administrativa mayor. De ahí el absurdo de imaginar una patria andaluza cuya identidad se pierde en la noche de los tiempos, con Argantonio bailando flamenco y Abderrahman deleitándose con el espíritu de los futuros versos de García Lorca. Una mera medida administrativa ha generado un concepto identitario. Pero Andalucía era una cosa y el reino de Granada, otra, como lo prueba, hasta la saciedad y el aburrimiento, toda la documentación existente.

Expresiones como “los moros españoles”, “los árabes españoles” o, simplemente, “los españoles”, sin adjetivar y referido a musulmanes de al-Andalus, menudean en textos de historiadores incluso recientes. No se trata de negar la condición de españoles a los andalusíes, es que, y esto es lo principal, ellos no se consideraban tal cosa, a la que detestaban como lo detesta parte de la población catalana y vasca que se intenta islamizar, casualmente.

Unir a todo lo antiespañol es la misión de la izquierda más retrograda, alimentado en falsas visiones de la Historia y queriendo rememorar lo indecible en el espacio y en el tiempo para destruir la Nación española aunque sea islamizándola rememorando aquellos momentos históricos que quieren revivir.

Las famosas y muy jaleadas tres culturas de hecho vivían en un régimen de apartheid real en que las comunidades, yuxtapuestas pero no mezcladas, coexistían en regímenes jurídicos, económicos y de rango social perfectamente distintos, dando lugar a persecuciones muy cruentas, como la acontecida a mediados del siglo IX contra los cristianos, en tiempos de Abderrahman II, o contra los judíos en el siglo XII, hasta el extremo que cuando llega la Reconquista en el XIII en Andalucía, la región estaba limpia de ellos, deportados unos a Marruecos y fugados los otros a los reinos cristianos del norte.

Un último aspecto, decisivo para la pervivencia, o no, del mito de al-Andalus, es el de la población. A grandes rasgos y con muy fundamentados estudios poblacionales de Ladero Quesada y Gonzáles Jiménez, se puede afirmar que los actuales habitantes de Andalucía y de España en general no descienden de los musulmanes de al-Andalus sino de los repobladores norteños y francos que los sustituyeron. Por consiguiente, no hay continuidad étnica, cultural ni social, ni supervivencia de rasgos básicos de la Hispania islámica, por más que viajeros foráneos y españoles a la caza de pedigrees exóticos se hayan empeñado en hallarlos.

Por último, y para acabar de delinear el panorama, debemos recordar algo que con mucha frecuencia se pasa por alto: los movimientos de población, en todos los sentidos de la Rosa de los Vientos, dentro de España a lo largo de los siglos XVIII y XIX fueron constantes, por trashumancia, minería, trabajo agrícola estacional y, finalmente por la industrialización del XX. De ahí que la cohesión étnica y cultural de España sea un hecho irrebatible, por más que mitos de una u otra procedencia traten de crear impresiones más próximas a la fantasía que a cuanto podemos estudiar y observar.

 

Enrique Area Sacristán es Teniente coronel de Infantería y doctor por la Universidad de Salamanca


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Carta abierta a Irene Montero. Por Carlota Sales

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Irene Montero:

El feminismo no eres tú. El feminismo somos todas. El feminismo soy yo. Yo, que tengo una vida independiente, que me compré MI coche con MI trabajo, que me compré MI casa con MI trabajo, que decido el rumbo de MI vida cómo y cuando me da la gana.

El feminismo soy yo.

Y es la mujer que se levanta cada día a fregar escaleras, a abrir la tienda, el bar o la oficina. Es la mujer que decide tener hijos y la que no. Es la mujer que decide renunciar a su trabajo para cuidar de su familia. Es la que lucha cada día con sus actos y sin hacer ruido, por tener una vida mejor.

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Y tú no tienes ningún derecho a juzgar ni decidir quien es más feminista o menos. Porque todas lo somos, por el simple hecho de ser mujeres y de querer avanzar en la vida.

Es una vergüenza que tu te quieras apropiar de ese término y tener la exclusividad del derecho a usarlo. Que te quieras apropiar tú y toda la izquierda. Yo no pertenezco a ningún bando inútil de esos que os empeñáis en mantener, para fomentar el odio y mantener así vuestros chiringuitos y modo de vida.

Tú estás algo lejos del feminismo. Tú tienes el puesto que tienes por ser la novia del jefe. No por tu valía ni por tu trayectoria. Si su novia hubiera sido otra, pues otra sería la ministra. Por no hablar de tu odio constante, algo que perjudica al movimiento.
Así que deja de azuzar, enfrentar y maltratar al feminismo. Las mujeres somos mucho más que todo lo que tú vas sembrando por ahí.

El 8M no necesitamos salir a ningún sitio para seguir avanzando. No saldremos porque somos conscientes de la situación en que vivimos, somos responsables, somos solidarias con todas las personas que lo están pasando mal y queremos proteger a nuestros seres queridos.

El 8M recordaremos a todas las mujeres y hombres que hicieron posible que tantas y tantas puertas se abrieran para no volver a cerrarse nunca.

FDO: Carlota Sales

#feminismo
#mujer
#8marzo
#tunomerepresentas

 

 


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Las píldoras de Pío Moa: A Podemos le vendría mejor llamarse “Las chicas del Coletas”

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A Unidas Podemos le vendría mejor llamarse “Las chicas del Coletas”

Dicen que el feminismo odia al hombre. No es verdad, odia a la mujer, a lo que la mujer  tiene de específico, empezando por la maternidad. Al varón lo envidia.

Unos corruptos y mangantes se dicen demócratas, y con ese título pretenden abolir las libertades de expresión, opinión, investigación y cátedra, y negar a los españoles el derecho a una información independiente sobre su historia. ¿Entienden su “democracia”?

Dice un embajador de no sé qué que Cuba no es una dictadura. Y no lo es. Es un régimen totalitario. No es lo mismo, aunque para la penosa teoría política que manejan nuestros políticos y periodistas todo se confunda.

Ni a Pedro el del Doctorado le conviene meterse con Pablo el del Master ni a la recíproca. “La política y nosotros somos así, señora”, podrían decir ambos.

Hay algo que une a PP, PSOE y separatistas: el lazo de la delincuencia, de la corrupción.

 

Unos jueces que aceptan ser nombrados por unos partido corruptos, participan de la corrupción.

 

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Una banda que se autodenomina “Juezas y jueces para la democracia” ya revela en el título que va contra la democracia. Y contra el idioma.

 

Dos fenómenos que definen la república: a) En diciembre de 1930, los republicanos quisieron derrocar la monarquía mediante un golpe militar. Fracasaron, y cuatro meses después estaban en el poder tras unas elecciones ganadas por los monárquicos. b) En octubre de 1934 PSOE y separatistas se alzaron en armas contra la república. Fracasaron, y  dieciséis meses después estaban en el poder tras unas elecciones fraudulentas. Sucesos dignos de honda meditación,  en los que no reparan las historias al uso. Pero en este cuádruple golpe se resume la historia de la república.

 

Cómo pudo la monarquía derrumbarse tan fácilmente?, me pregunta un amigo. Porque no se sentía legítima, respondo. ¿Por qué no se sentía legítima? Por haber perdido el respaldo de los intelectuales y por haber traicionado a Primo de Rivera, que la había salvado in extremis. Lección histórica: hoy, la monarquía corre el mismo peligro, pues proviene del franquismo. Para los enemigos de España y de la libertad, ese origen la deslegitima, y vemos a los monárquicos jugando a hacerse también los antifranquistas. 


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