Connect with us

Europa

En Bélgica caen como moscas: «Coronavirus: la masacre belga»

Published

on

Ministro belga (el que protege a Puigdemont, por cierto) demuestra su absoluta incapacidad para ponerse una mascarilla.
Comparta este artículo.
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  

 

 

Loading...

Por Drieu Godefridi.- (*)

Aún es muy pronto para hacer una evaluación definitiva sobre la gestión del covid-19 en cada país, pero una cosa está clara: Bélgica está viviendo una auténtica masacre.

Todo empezó en 2015, cuando el Gobierno del primer ministro Charles Michel (actual presidente del Consejo Europeo) decidió destruir todo el ‘stock estratégico’ del país –63 millones de mascarillas, entre las cuales figuraban las tan valiosas FFP2–, cuidadosamente almacenado por el Ejército en un cuartel de Belgrade (Namur), porque estaba «desfasado», según declaró la ministra de Sanidad, Maggie de Block, que aún sigue en el cargo. «Para nada», afirmó el principal sindicato del Ejército; «esas máscaras fueron incineradas… para hacer sitio a los refugiados». En 2015, Bélgica y Europa se vieron inundadas de inmigrantes por la invitación a acudir al continente que les cursó la canciller alemana, Angela Merkel, y tanto las leyes de la UE como la Convención Europea de Derechos humanos hicieron materialmente imposible rechazarlos.

Todo el stock estratégico fue incinerado, sí; y nunca fue reemplazado, otra decisión de De Block que, dada la frecuencia con que se producen epidemias y pandemias, equivale a un crimen. «Gobernar es prever», que dijo Emile de Girardin.

Así que cuando la pandemia del coronavirus se extendió por Bélgica, este desgraciado país apenas tenía máscaras: ninguna para los ciudadanos, ninguna para la Policía, ninguna para las residencias de ancianos y casi ninguna para los hospitales.

La pandemia hizo erupción mucho antes en Italia que en Bélgica. El norte de Italia, tan ligado a China por medio de las industrias textil y de la moda, fue el epicentro de la pandemia en Europa. El 31 de enero Italia prohibió los vuelos procedentes de China, decisión lamentablemente tardía, y el 21 de febrero varias localidades del país transalpino quedaron completamente confinadas.

Muchos belgas tienen raíces italianas, especialmente en el sur (Valonia), y muchos más adoran Italia. De ahí que, pese al brote, entre el 22 y el 23 de febrero decenas de miles de belgas partieran a Italia para festejar el Carnaval. Y el Gobierno belga no abrió la boca.

Cuando esa gente regresó, principalmente por los dos mayores aeropuertos del país –el de Bruselas Sur (Charleroi) y el de Bruselas (Zaventem)–, no fue sometida a ningún chequeo. Sí lo fue cuando arribó a Italia, pero no cuando regresó a Bélgica. En ese entonces la ministra De Block manifestó que tomar la temperatura a la gente era inútil, y que cerrar la frontera no tenía sentido: «Un virus no se detiene en una frontera», dijo. Cuando el doctor Marc Wathelet trató de advertirle de los riesgos, De Block le llamó, en un tuit que posteriormente borró, «histérico».

Parece que la epidemia hizo eclosión en Bélgica, mayormente, de la mano de esos viajeros no chequeados.

A primeros de marzo, el Gobierno de la primera ministra Sophie Wilmès –del mismo Movimiento Reformador centro-izquierdista que su predecesor, Charles Michel– no veía problema en que los belgas asistieran a acontecimientos de masas, como el Salón Batibouw (una feria inmobiliaria), la Feria del Libro y, por supuesto, la manifestación por el Día de la Mujer del 8 de marzo. Para ese día, en Italia ya habían muerto 366 personas como consecuencia del virus.

Cuando Wilmès decidió finalmente ponerse en acción, por medio de unas directivas fechadas el 23 de marzo, lo hizo principalmente para proscribir cualquier iniciativa privada relacionada con las mascarillas y los medicamentos: el Gobierno se iba a hacer cargo.

Por desgracia, esos políticos profesionales y sus expertos no tenían la experiencia necesaria en el campo del comercio internacional. El primer cargamento de mascarillas solicitado por el Gobierno belga jamás llegó; las mascarillas del segundo cargamento eran muy eficaces… para hacer cafés, y cuando un emprendedor local tomó la iniciativa y encargó millones de mascarillas para que les fueran entregadas a las autoridades, fue demonizado –sin la menor justificación– como un «bandido». Pero, «hey, esto es una emergencia, ¡no tenemos tiempo para aportar pruebas!».

A principios de abril, dos meses después de que la pandemia se extendiera por Europa, en Bélgica aún no había mascarillas prácticamente, ni siquiera para los profesionales sanitarios que se exponen a diario al contagio, así que imagínense para el ciudadano del común.

Como no había máscaras, el Gobierno decidió anunciar que las máscaras no eran necesarias. La muestra suprema de la ineptitud gubernamental aún se puede ver en la web personal de la ministra de Sanidad: «Llevar máscaras para protegerse del coronavirus no tiene demasiado sentido».

Junto con las máscaras, el otro elemento imperativo para combatir al virus son los tests; hasta la Organización Mundial de la Salud (OMS) lo ha reconocido. Los tests son bastante sencillos de producir y el primer requisito para una respuesta eficiente ante cualquier pandemia. Los recursos sanitarios belgas son notables –hospitales, médicos, laboratorios públicos y privados, una enorme cantidad de compañías químicas privadas–, y el gasto público en sanidad belga es uno de los más elevados del mundo. Así las cosas, el Gobierno tenía la oportunidad de maquillar su ineptitud criminal con los tests.

Por desgracia, ocurrió todo lo contrario. Premió con el monopolio de facto sobre los tests al laboratorio de un tal Marc van Ranst, de la Universidad Católica de Lovaina. No hay razón concebible alguna para esa decisión, y las consecuencias fueron exactamente las mismas que con las mascarillas: la exclusión del sector privado y el racionamiento de los tests, de los que ha habido una cruel carestía desde el primer día.

La decisión es aún más sorprendente cuando uno se entera de que Van Ranst es no sólo médico sino un activista político. Declarado comunista e israelófobo, llegó a hablar un día del «Gazacausto», y se quedó tan a gusto con la palabreja. Este es el tipo al que se ha coronado Míster Test de toda Bélgica.

Cuando compañías privadas desarrollaron nuevos métodos de chequeo, el Gobierno belga publicó inmediatamente una nueva orden para proscribirlos, con el pretexto de que quizá no fueran 100% fiables.

Sin máscaras, rastreos y con apenas tests: esta viene siendo la situación en Bélgica en medio de la peor pandemia desde la gripe española de 1918. Es una situación dramática enteramente debida a las ominosas decisiones del Gobierno. Cuando Wilmès rompió el monopolio de facto que ella misma había creado, permitiendo tests de empresas privadas como GSK, ya era demasiado tarde.

Desafortunadamente, no acaba aquí esta triste historia de incompetencia criminal. Lo peor estaba aún por llegar. En vista de lo que sucedía en Italia y Alsacia (Francia), donde algunos hospitales se han visto temporalmente desbordados con los pacientes del coronavirus, el Gobierno belga tomó la que, en perspectiva, puede que sea la peor decisión adoptada desde 1945: los residentes en residencias de ancianos infectados tendrían que permanecer en las propias residencias. Así pues, no hubo hospitalización para esa pobre gente anciana.

Junto con la práctica total ausencia de máscaras y tests, esta directiva tuvo consecuencias cataclísmicas: muertes, muertes y más muertes. Bélgica habla ahora no de una sino de dos epidemias: la de la población en general y la de las residencias de ancianos. Trágicamente, prácticamente la mitad de las muertes por coronavirus en Bélgica han tenido lugar en asilos. Pese a los esfuerzos heroicos de sus trabajadores, los asilos belgas son de hecho trampas mortales. Para evitar contagios, a los moribundos que yacen en sus habitaciones no se les permite siquiera ver a sus familias una última vez; otra decisión del Gobierno belga que se ha proclamado, cancelado y vuelto a proclamar.

Sin máscaras, sin tests y con los asilos convertidos en trampas mortales: ahora entiende uno por qué Bélgica es el país del mundo con más muertes por coronavirus per cápita, con una cifra diez veces superior a la de Alemania [1].

La masacre belga es completamente debida a la trágica incompetencia de las elites gobernantes, y era completamente evitable.

NOTA:

[1] La inefable Maggie de Block ha anunciado que «recontará» las muertes en las residencias de ancianos porque algunos de los incluidos en las estadísticas sólo eran «sospechosos» de tener el coronavirus. Ahora bien, numerosos países, empezando por EEUU, han incluido los casos sospechosos en sus conteos.

(Gatestone Institute) Drieu Godefridi, escritor liberal, es el fundador del Instituto Hayek de Bruselas. Tiene un doctorado en Filosofía por la Sorbona de París y gestiona inversiones en varios países europeos.


Comparta este artículo.
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
Advertisement
Deje aquí su propio comentario

Europa

Protesta en París contra la ampliación del aborto libre y por la objeción de conciencia

Published

on

Comparta este artículo.
  •  
  • 2
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  • 1
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
    3
    Compartidos

La modificación de la ley del aborto vigente en Francia prevé ampliar hasta las 14 semanas de vida prenatal el plazo del aborto libre. La nueva ley que sigue su curso legislativo en el Senado, prevé eliminar la posibilidad del personal sanitario de acogerse a la objeción de conciencia ante el aborto.

La Marcha por la Vida en Francia de este 2021 se celebrará este domingo bajo el lema «¡El aborto es violencia contra la mujer y el feto!» y con la vista puesta en la proposición de ley nº 3292 liderada por la diputada Albane Gaillot que se debate en la Asamblea Nacional francesa.

Loading...

Los convocantes de la marcha critican que en un contexto en el que muchos esfuerzos individuales y colectivos están puestos al servicio de salvar vidas amenazadas por el Covid19 y los franceses esperan «que el gobierno tome decisiones efectivas para luchar contra sus graves consecuencias económicas y sociales y les permita recuperar rápidamente el pleno uso de sus libertades», el Poder Legislativo esté ocupado en una ley para matar vidas humanas antes de nacer.

En este contexto, que califican de «convulso», la Marcha por la Vida tendrá lugar este año en una convocatoria especial que tendrá lugar en la Plaza del Trocadero de París y a la que se podrán sumar los franceses, además de en persona hasta el aforo que las restricciones por la pandemia permita, a través de Internet.

El pasado 20 de agosto la proposición de ley fue registrada en la Asamblea Nacional y a partir del 20 de enero próximo se debatirá en el Senado, con el objetivo concreto de ampliar el plazo legal de aborto libre de las 12 a las 14 semanas de vida prenatal del bebé y eliminar la cláusula de conciencia contenida en la Ley Veil y que permite al personal sanitario no involucrarse en el procedimiento homicida prenatal del aborto.

Por otro lado, la ley prevé que las matronas, dedicadas durante siglos a ayudar a las madres a traer a los hijos al mundo, puedan realizar abortos quirúrgicos.

La ley carga además contra la objeción de conciencia para el personal sanitario que no quiere pervertir la deontología profesional mediante la participación en la práctica homicida del aborto.

El proyecto de ley subraya que «la cláusula específica de conciencia frente al aborto mencionada en el artículo L. 2212-8 del Código de Salud Pública es una señal preocupante«. y, subraya, «consagra el derecho de la profesión médica a impugnar la ley en nombre de sus convicciones personales» por lo que aunque tuvo sentido en la ley de aborto de 1975, «hoy nada justifica el mantenimiento de esta cláusula de conciencia específica».

El artículo L 2212-8 del Código de Salud Pública vigente estipula que «un médico o partera nunca está obligado a realizar una interrupción voluntaria del embarazo, pero debe informar inmediatamente a la persona interesada de su negativa y notificarle de inmediato los nombres» de los profesionales que sí acceden a acabar con la vida del nonato.

Este precepto también protege a los centros sanitarios privados que objetan en bloque a realizar abortos en sus instalaciones, siempre y cuando haya una alternativa.

Campaña publicitaria de impacto

La Marcha por la Vida de París ha optado este años por una campaña publicitaria de alto impacto que trata de interrogar a los ciudadanos sobre el discurso dominante contrario al maltrato animal y la realidad del aborto en la que se mutila, desmembra, quema y, finalmente, mata a miles de seres humanos cada año.

La campaña critica la mutilación de los caballos de carreras, la caza de las ballenas o el triturado de los pollos y, con impactantes imágenes, pregunta al espectador, si el sentimiento que producen estas realidades podría aplicarse a los bebés de edad prenatal.

 

 

 

 

 

 

 

 


Comparta este artículo.
  •  
  • 2
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  • 1
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
    3
    Compartidos
Continue Reading

Europa

Francia, la nación que glorifica a sus pederastas gracias a la masonería… o de cómo destruir el espíritu de un país

Published

on

Comparta este artículo.
  •  
  • 8
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  • 3
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
    11
    Compartidos

Olivier Duhamel se ha convertido en otro miembro de la intelectualidad izquierdista francesa que enfrenta nuevas acusaciones por crímenes relacionados con la pedofilia, crímenes conocidos durante años por los miembros de la élite política y literaria francesa que prefirió guardar silencio. Duhamel, de 70 años, es un intelectual que se desempeñaba como jefe del órgano supervisor del prestigioso Instituto de Estudios Políticos de París antes de su renuncia. También es conocido por su rol como presentador de radio y comentarista popular de televisión.

Olivier Duhamel

Loading...

Las acusaciones han salido a la luz en un libro titulado “La Familia Grande” de Camille Kouchner, la hija biológica de Bernard Kouchner, quien cofundó Médicos Sin Fronteras y más tarde pasó a convertirse en un prominente ministro del Partido Socialista y activista de ONG. Camille escribió que Duhamel abusó de su hermano gemelo, renombrado en el libro como “Víctor” con el fin de proteger su identidad. El hermano también publicó una declaración en el periódico francés Le Monde en la que confirmó que lo que su hermana escribió sobre él es cierto, incluyendo las acusaciones de abuso sexual. Un fiscal anunció que Duhamel está siendo investigado por los cargos de incesto y violación expuestos en el libro.

Entonces, ¿por qué las acusaciones han tardado tanto en salir a la luz?

Según Camille Kouchner, que trabaja como abogada, su madre, Évelyne Pisier, no estaba contenta con que Camille contara su historia sobre el abuso sexual de su hermano a manos de Duhamel, que era el segundo marido de Pisier. Bernard Kouchner también conocía las acusaciones de violación, pero la familia, en parte por su amor por Duhamel, no quería que la información se hiciera pública. Camille afirma que Duhamel abusó de su hermano gemelo cuando este solo tenía 13 o 14 años. Supuestamente su madre le dijo que no había necesidad de montar un escándalo por la violación, cuando no había habido violación sino “sólo” una felación. Según la legislación francesa, el presunto abuso constituiría incesto ya que Duhamel era el padrastro de Víctor.

Dos años después de la apelación pro-pedófila de 1977, firmada por Bernard Kouchner y sus amigos izquierdistas, el periódico Libération publicó una petición a favor de otro pedófilo que había sido “encarcelado por el crimen de amor”. Lo que Libération llamó irónicamente un “crimen de amor” fue, de hecho, un caso de niñas abusadas sexualmente de edades entre 6 a 12 años. En marzo de 1979, varios miembros de la élite izquierdista francesa firmaron una petición donde se decía que “el deseo y los juegos sexuales realizados con libre consentimiento tienen un lugar en las relaciones entre niños y adultos”.

Libération publicó incluso un anuncio para un Frente de Liberación Pedófilo, constituido principalmente por sus propios lectores, y, junto con parte de la izquierda francesa, reaccionó a las severas críticas a la pedofilia por parte de la prensa conservadora comparando el destino de los pedófilos con el de los judíos durante la Segunda Guerra Mundial. Dicha retórica también se utilizó en 1981 en la principal revista semanal gay de Francia, Gai Pied, donde se comparaba a un gay que rechazase a los pedófilos con un “negro que denunciase a un judío” (sic). Desde su creación en 1979, Gai Pied defendió activamente la pedofilia contra la moralista “sociedad judeocristiana”.


Comparta este artículo.
  •  
  • 8
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  • 3
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
    11
    Compartidos
Continue Reading

Europa

Un 57 % de los jóvenes musulmanes que viven en Francia consideran que la ley islámica tiene preferencia frente a las leyes francesas

Published

on

Comparta este artículo.
  •  
  • 10
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  • 4
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
    14
    Compartidos

Los progres han potenciado este despropósito.

Hay estadísticas que dan auténtico miedo. Lo más preocupante es que la izquierda pretende esconderlas y minimizarlas y acusa a aquellos que las sacan a relucir de «racistas», «islamófobos» y otros adjetivos habituales. Pero la realidad es tozuda, y más en Francia donde el problema del islamismo golpea con más fuerza y cada cierto tiempo hay atentados, ya sean de lobos solitarios o más organizados.

Un sondeo de Ifop Opinion realizado entre jóvenes musulmanes que viven en Francia establece que un 57 % de ellos considera que la ley islámica, contraria a los más elementales derechos humanos y al modo de vida occidental, está por encima de las leyes de la República. En 4 años se ha incrementado diez puntos este porcentaje demostrando el elevado grado de radicalismo que existe en el mundo musulmán francés.

Loading...

Este porcentaje es más elevado que en el del conjunto de musulmanes, que está «solo» en el 38 %. Pese a las medidas más recientes tomadas por Macron – solo cuando ha visto que la situación se estaba descontrolado tras la decapitación de un profesor – la situación podría ya ser irreversible. Peor será en España con una clase política que difícilmente abordará el problema para que no les llamen «fachas».

 


Comparta este artículo.
  •  
  • 10
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  • 4
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
    14
    Compartidos
Continue Reading

Internacional

Noruega… ese país nauseabundo, paleto y «superprogre» es en realidad una película de TERROR: El Tribunal de Estrasburgo desampara a la familia Bodnariu, perseguida por su fe

Published

on

Comparta este artículo.
  •  
  • 3
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  • 7
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
    10
    Compartidos

Los servicios sociales de Noruega separaron a la familia Bodnariu por sus creencias cristianas. El Tribunal de Estrasburgo les desampara. Durante todo este calvario, la familia se ha mantenido fiel a su fe y a los demás. El suyo era un caso que valía la pena luchar.

Según Statistics Norway, 54.592 niños recibieron fueron atendidos por los servicios de bienestar infantil en Noruega sólo en 2019. Eso representa casi el 3% de los niños noruegos. Casi el 20% de las personas involucradas tenían hijos nacidos en Noruega de padres inmigrantes. Estas estadísticas representan familias reales y traumas de la vida real para todos los involucrados.

En el otoño de 2015, los cinco hijos de Ruth y Marius Bodnariu pasaron a formar parte de estas estadísticas cuando fueron separados de sus padres, sus amigos y la escuela, y entre ellos en 3 hogares diferentes, con horas de separación entre ellos. De hecho, en muchos sentidos, los Bodnariu se han convertido en el símbolo de las asombrosas estadísticas de los servicios de bienestar infantil de Noruega.

Loading...

Esta semana, cinco años después de los horribles eventos de 2015/2016, que incluyeron ser separados de sus hijos y obligados a dejar a la familia, la carrera, los amigos y su hogar, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha desestimado su desafío después de cuatro años de litigio internacional sobre la base de que la familia no había recurrido a posibles apelaciones internas por daños y perjuicios después de que la familia se reunió y huyó a Rumanía.

Pedirles que regresaran a la guarida del león habría sido cruel, y algo por lo que Ruth y Marius Bodnariu nunca harían pasar a sus hijos

La decisión es un golpe para la familia, que argumentó ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos que cualquier otro recurso en Noruega era, en el mejor de los casos, ilusorio. No se arriesgarían a un mayor castigo y separación de la familia al volver al sistema que los había maltratado, especialmente después de toda la atención de los medios de comunicación internacionales que había atraído el caso. Pedirles que regresaran a la guarida del león habría sido cruel, y algo por lo que Ruth y Marius Bodnariu nunca harían pasar a sus hijos.

La familia Bodnariu

Sobre el papel, Ruth y Marius Bodnariu hicieron todo bien, haciendo que la prueba que sufrieron sea aún más impactante. Según todos los informes, Ruth y Marius son personas impresionantes. Marius, de ascendencia rumana, tiene un título de ingeniero en informática aplicada con una maestría en redes informáticas. Ruth es enfermera pediátrica especializada en psicología para niños y jóvenes. Son padres educados, cariñosos y responsables que, en 2015, tenían dos hijas y tres hijos, el menor de apenas tres meses y aún amamantando.

Desde el principio de su matrimonio, Marius y Ruth decidieron que su «carrera final» era ser padres y formar una familia; tener hijos e invertir en ellos. En 2005, cuando Ruth estaba embarazada de su primer hijo, la pareja dejó Rumania para comenzar una nueva vida en una granja en Redal, en la costa oeste de Noruega. Redal y sus pueblos circundantes juntos consisten en 200 familias, y colectivamente forman una región cultural distinta de Noruega.

Poco después de que naciera su primer hijo en 2006, Marius comenzó a trabajar en el Ayuntamiento de Forde. En un año, fue puesto a cargo del departamento de Tecnologías de la Información en las diez escuelas de la aldea. Después de la expansión, se convirtió en responsable de todo el distrito escolar que abarca 10 comunidades y 50 escuelas. En 2007, Ruth comenzó a trabajar en la sala de pediatría del Hospital Central de Forde.

Marius y Ruth criaron a sus hijos en un entorno amoroso, activo y atractivo. Involucraron a sus hijos en una amplia gama de actividades que incluyen pesca, cuidado de animales, carpintería, dibujo, pintura y música.

La directora destacó las fuertes creencias cristianas de la familia y sugirió que esto puede retrasar el desarrollo de los niños

Carácter y aptitud

Los Bodnariu eran una familia increíblemente unida. Los padres de Ruth vivían en una casa vecina y eran una parte muy importante de la vida de los niños. Todas las personas entrevistadas por los funcionarios de Bienestar Infantil y la Policía, incluidos colegas, vecinos y la familia extendida, no tenían más que elogios para la familia.

De las 122 visitas médicas a las que los niños se sometieron colectivamente desde su nacimiento hasta que fueron puestos bajo custodia, ni una sola vez hubo una inferencia de que los niños eran todo menos amados y cuidados. Tampoco las pruebas realizadas después de la atención de los niños proporcionaron evidencia de abuso.

Intervienen los servicios de bienestar infantil

El 30 de septiembre de 2015, la directora de la escuela a la que asistían varios de los niños Bodnariu envió una carta al Departamento de Cultura que contenía las notas escritas de dos conversaciones mantenidas por la escuela con las hijas de Ruth y Marius. Las notas reflejaban que las chicas mencionaron recibir azotes ocasionales en casa. Esta carta fue remitida por el Departamento de Cultura al Barnevernet (Servicios de Bienestar Infantil) el 8 de octubre. Después de recibir la carta, Barnevernet se puso en contacto con la directora de la escuela para solicitar un informe detallado de la denuncia.

Durante un interrogatorio policial, uno de los niños incluso preguntó en su frustración qué más querían que ella inventara

La directora destacó las fuertes creencias cristianas de la familia y sugirió que esto puede retrasar el desarrollo de los niños. Sin embargo, la directora creía que Ruth y Marius eran padres buenos y amorosos. Tanto es así, que cuando los Servicios de Bienestar Infantil intentaron llevarse a las dos hijas de los Bodnarius del patio de la escuela, ella les negó la entrada a la propiedad escolar y no quiso identificar quiénes eran los niños.

Culpable hasta que se demuestre su inocencia

No obstante, ese día se llevaron a los niños sin notificación previa a la familia y se les interrogó sin que ningún miembro de la familia, representante legal o alguien en quien al menos pudieran confiar estuviera presente en nombre de los padres. Los niños, que solo querían irse a casa, les dieron a sus interrogadores la información que pensaban que querían escuchar. Este patrón continuó. Durante un interrogatorio policial, uno de los niños incluso preguntó en su frustración qué más querían que se inventara.

Como resultado de las entrevistas, les quitaron a los niños, incluido el más pequeño que todavía estaba siendo amamantado. Los funcionarios noruegos continuaron repitiendo el mantra de que se debe creer a los niños, incluso cuando gran parte de lo que se dijo era contradictorio o demostrablemente falso.

En las notas de investigación obtenidas por la familia en el juicio durante el descubrimiento, la investigadora principal incluso expresa sus propias dudas sobre que los niños estén inventando las acusaciones, pero luego sugiere que, no obstante, deben ser ciertas porque la educación cristiana es inherentemente violenta.

Analfabetismo religioso e intolerancia cultural

El expediente de Bodnarius está repleto de evidencia de ánimos y preconcepciones negativas hacia la familia. Un informe de un trabajador social va tan lejos como para describir cómo el señor Bodnariu estaba orando en una reunión supervisada con su hijo, e hizo la exclamación: “Después de un tiempo él (el padre) se pone de rodillas y su cuerpo (parte superior) sobre el sofá, ¡podría rezar!».

Los niños tampoco fueron llevados a la iglesia ni una vez mientras estaban en hogares de crianza. Se les prohibió hablar rumano entre ellos y se requirió que Marius firmara un protocolo en el que acordaba no hablar rumano con los niños como condición para poder tener visitas supervisadas con la familia.

Reunificación

Después de siete meses de separación, la familia finalmente se reunió tras los casos judiciales en Noruega. Por su propia seguridad, y temiendo nuevas acciones por parte de los funcionarios noruegos debido a la creciente popularidad de la familia en Noruega e internacionalmente, la familia huyó de su hogar en Noruega para trasladarse a Rumanía.

La familia, en colaboración con el abogado internacional Paul Susman, quien coordinó los esfuerzos legales del caso desde sus inicios, se puso en contacto con el Christian Legal Center para obtener ayuda con los procedimientos ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Juntos, a lo largo de los últimos cuatro años, defendimos su causa ante el más alto tribunal de derechos humanos de Europa. El apoyo internacional a la familia fue tan fuerte que los gobiernos de Eslovaquia, Rumania y la República Checa intervinieron en el caso en nombre de la familia.

Siempre fieles

Durante todo este calvario, la familia se ha mantenido fiel a su fe y a los demás. El suyo era un caso que valía la pena luchar. Los Bodnariu, con toda su humildad, tienen claro que llevaron este caso adelante con el objetivo de ayudar a otras familias en Noruega que están pasando por lo mismo.

Por mi parte, solo puedo expresar el honor que fue representar y conocer a esta increíble familia. Mi oración es que este caso y toda la atención que ha atraído, habiendo sucedido en el escenario legal más grandioso de todos, finalmente motive a Noruega a tomar las medidas necesarias para evitar que otras familias tengan pesadillas similares. El tiempo del cambio es ahora.

* Roger Kiska es abogado especializado en derechos humanos y miembro del Christian Legal Centre. Originalmente publicado en Christian Concern.


Comparta este artículo.
  •  
  • 3
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  • 7
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
    10
    Compartidos
Continue Reading

Radio Cadena Española

¿Quiere recibir las últimas noticias en TELEGRAM?

ALERTA NACIONAL RECOMIENDA:

ESCALPELO LITERARIO Y CINÉFILO

LOS LÍMITES DE LA MENTE

LA BANDERA ESPAÑOLA

Advertisement
Advertisement
Advertisement
Translate/Traducir »