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Cine y Televisión

Las series de televisión ponen fin al modelo de padres tradicionales

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Fotograma de "Homeland".

Homeland, Breaking Bad, Dexter, Mad Men, Perdidos, The Wire, True Detective, Juego de tronos… Las series de televisión están de moda. Son el producto cultural del siglo XXI. Las miramos donde queremos y cuando queremos. Nuestra forma de mirar la televisión está evolucionando a marchas forzadas. Pero ¿y los contenidos? ¿Son iguales o también van cambiando? El libro “Padres y madres en serie” (Editorial UOC) repasa algunas de las series que han hecho más fortuna en los últimos años y analiza qué tipo de personajes las protagonizan. Especialmente se fija en los modelos de padres y madres que nos muestra esta nueva ficción.

Nadie se sorprende ya cuando en un trayecto de autobús o de tren más o menos largo en el asiento contiguo alguien está mirando una serie por el móvil o una tableta. Las pantallas se han multiplicado, y la tendencia es que también en el ámbito familiar cada uno mire lo que le apetece en la tele, el ordenador, la tableta o el móvil. Se acaba aquello de esperar a las diez de la noche a que empiece el capítulo semanal de la serie preferida y al mismo tiempo se está perdiendo aquel momento familiar, después de cenar, en el sofá ante el televisor. Según el análisis del comportamiento de la audiencia televisiva de Barlovento Comunicaciones en cuanto a hábitos de consumo de televisión de septiembre de 2016, cada día uno de cada cinco españoles consume televisión en diferido, a pesar de que todavía el consumo en diferido representa solo el 1,4 % del consumo total.

Vivimos lo que se denomina la tercera edad de oro de la televisión, que ha supuesto cambios narrativos y también en la industria. La serie Los Soprano, que se emitió en 1999 por el canal de televisión por cable HBO, marcó un antes y un después. Desde entonces han proliferado las series de gran despliegue técnico, guiones de mucha calidad e historias que describen la intimidad y la rutina cotidiana de los personajes. Ya no son historias para todos los públicos, sino que se dirigen a espectadores específicos. Se trata, pues, de un consumo mucho más individualizado. «Las series ya no buscan gustar a una mayoría sino entusiasmar a una minoría», explica la doctora en comunicación Mariona Visa, que ha coordinado el libro Padres y madres en serie, publicado por Editorial UOC.

En el libro, en el que han participado veinticinco expertos, se ha analizado si el cambio formal que ha habido en la tercera edad de oro ha provocado también un cambio en los protagonistas de la nueva hornada de series de televisión, y concretamente en los modelos y los estilos parentales que aparecen. “Hemos pasado de unos modelos ampliamente aceptados por la sociedad a un tipo de ficción en la que ya no todo es o blanco o negro”, añade Visa. “En general, los personajes ya no son buenos o malos, sino que están llenos de matices. Muchas veces tienen comportamientos moralmente cuestionables, pero igualmente empatizan con el espectador porque su día a día puede llegar a ser muy parecido. Es el caso de Dexter, un asesino en serie pero que cae bien”.

Familias más diversas

La familia ha sido siempre, y sigue siéndolo, un tema muy presente en las series televisivas, pero ha evolucionado mucho. Más allá de la familia nuclear, ahora se ven en los dramas muchos tipos de familia que antes solo aparecían en las comedias de situación (sitcom): monoparentales, homosexuales, interraciales, con grandes diferencias de edad, disfuncionales… También aparecen familias sustitutivas, que cumplen la función de apoyo, como en Perdidos o en True Detectives.

En cuanto a los modelos parentales, se ha detectado que los padres siguen estando muy ausentes y mostrándose predominantemente en la esfera pública, mientras que las madres siguen más vinculadas al hogar y al cuidado de los hijos.

Destaca una pérdida de autoridad de la figura paterna: padres problemáticos (Perdidos), padres ausentes (Breaking Bad o Mad Men) e incluso padres que ya ni aparecen (Juego de tronos). También se percibe la frivolización de la relación padres-hijos con ejemplos de padres que pasan a ser “colegas” de sus hijos en vez de mantener una relación jerárquica o autoritaria. «La frontera entre la adolescencia y la edad adulta se diluye y padres e hijos se tratan más de tú a tú».

Las series en general siguen siendo muy masculinas y las mujeres tienen un papel muy secundario. Siempre son madres de…, mujeres de…, hijas de… Son ejemplos de ello Mad Men, Breaking Bad, The Wire, Los Soprano… «Con esta emergencia de tantas series y de tantos discursos, los hay que representan el papel de la mujer, pero no son ni mucho menos la mayoría». Y, cuando aparece, aún es la figura de la mujer muy tradicional, la madre centrada en el ámbito doméstico; pero ahora ya no es feliz viviendo así. Lo vemos en Carmela de Los Soprano o en el título original de Mujeres desesperadas: Desperate housewives.

(LTPV)

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