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Sociedad

Los interrogantes del “caso Julen”

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Los padres de Julen llegaron al tanatorio de la barriada malagueña de El Palo rotos por el dolor, pero arropados por amigos familiares y miles de vecinos que quisieron acompañarles
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LR (R).- Según relató la familia de Julen a la Guardia Civil, alrededor del mediodía del domingo 13 de enero, el menor se despistó mientras José, el padre, echaba leña al fuego de la paella que estaban preparando.

1. ¿Cuándo y cómo cayó el pequeño en un pozo de 25 cm de diámetro?

Según relató la familia de Julen a la Guardia Civil, alrededor del mediodía del domingo 13 de enero, el menor se despistó mientras José, el padre, echaba leña al fuego de la paella que estaban preparando. Por su parte, Vicky, la madre, hablaba por teléfono y pidió a su esposo que le vigilara. Fue la prima paterna, Adriana –que también estaba con ellos junto a su esposo y su hija de la misma edad que Julen– quien vio como el pequeño se acercaba al pozo y caía «recto y con las manos hacia arriba» en un agujero minúsculo. Según José, estaban a cuatro o cinco metros de distancia de él, pero ninguno llegó a alcanzarle. Los investigadores han tomado declaración a los cuatro adultos presentes en más de una ocasión, ya que había detalles contradictorios. El contenido del informe está bajo secreto de sumario.

2. ¿Fue posible escuchar su llanto tras la caída?

José Roselló asegura que tras caer el niño al pozo escuchó cómo lloraba. Él mismo relata que trato de sacarle, que apartó la tierra de la boca del pozo e introdujo sus brazos sin éxito en el interior. Su primo asegura que José tenía destrozadas las manos tras el intento de rescate. Sin embargo, ayer, el delegado del Gobierno en Andalucía afirmó que fue una caída libre de 71 metros y que se topó con el suelo. Un golpe que podría haber ocasionado su muerte instantánea. Algo que confirmará la autopsia.

3. ¿Por qué los padres no llamaron a emergencias?

«Un niño ha caído por un agujero pequeño, de unos 40 centímetros de diámetro. Hace falta un rescate. La madre está llorando y gritando». Ésta fue la llamada que quedó registrada al filo de las dos de la tarde para pedir auxilio. Pero no eran los familiares de Julen los que la realizaban, sino una mujer que en aquel momento hacía senderismo por la sierra malagueña y escuchó gritos y jaleo en la zona. Según consta en la declaración de la familia, la falta de cobertura fue la que impidió que ninguno de los presentes pudiera ponerse en contacto con Emergencias, unido a un estado de nervios que les impedía atinar a marcar el 112.

4. ¿Cómo se formó el tapón?

Éste es uno de los mayores escollos del caso. Pocos se explican cómo por encima del niño pudo formarse un tapón tan compacto y grueso. Según geólogos consultados por este diario, es «algo muy extraño», porque no había llovido y, además, los materiales propios de la montaña no forman este tipo de obstrucciones. Es más, dudan también que fuera material de las paredes del pozo que pudiera haber arrastrado el menor en su caída. Durante las primeras horas se intentó succionar con una máquina especializada este cúmulo de arena, pero el volumen era tal que tan sólo se consiguió rebajarlo unos centímetros. «Tuvo que abandonarse esta opción, ya que se temía que si el niño estaba debajo del tapón, con una succión más potente se arrastrara también al pequeño», explica un miembro del equipo de rescate que fue de los primeros en llegar a la zona. El análisis de la composición de este tapón será clave para determinar su formación. Si no coincide con el tipo de tierra de la zona supondría un giro importante en la investigación.

5. ¿Por qué el pozo finalmente no era tan profundo como se estimó desde el primer momento?

Inicialmente si afirmó que dicha prospección, elaborada por Antonio Sánchez (el pocero), tenía 107 metros. Sin embargo, fuentes consultadas por este diario confirman que los que realizan este tipo de trabajos no siempre perforan la profundidad que prometen a sus clientes cuando les contratan para esta labor en busca de agua y se quedan «varios metros por encima». En su declaración a la Guardia Civil, Sánchez afirmó que se había echado escombro en la perforación. El hecho de que se observara un tapón en a la altura del metro 70 y que el pozo tuviera (supuestamente) 107 metros de profundidad hacía pensar que el pequeño pudiera estar en ese «hueco de vida» de más de 30 metros. Sin embargo, se confirmó que Julen quedó atrapado entre dos cúmulos de tierra.

6. ¿Estaba sellado el pozo?

Partiendo de la base de que se trata de una prospección ilegal, ya que la Junta de Andalucía no tiene la solicitud de ningún permiso para realizarlo, el pocero, Antonio Sánchez, afirma que sí, que él mismo lo hizo «con unas piedras pesadas» y que cuando regresó a la zona tras el incidente descubrió que el terreno había sido modificado. David, el propietario de la finca y marido de la prima de José, padre de Julen, también ha prestado declaración por este asunto, ya que existe la posibilidad de que las piedras que indica Sánchez sí hubieran sido movidas. Aún así, unas piedras, según la ley, no es la manera de sellar un pozo. Ayer, tras extraer el cuerpo sin vida del pequeño Julen, la boca del pozo fue clausurado con una placa de acero de 600 kilos.

7. ¿Qué hacía aquella tarde la familia Julen en Totalán?

David y Adriana, primos paternos del padre del fallecido Julen habían comprado recientemente un terreno en dicha sierra con la intención de construirse una vivienda.

El matrimonio no reside en El Palo, pero les gustaba la zona del campo por su tranquilidad. Aquel domingo habían invitado a José, Vicky y Julen para, según Reme, la abuela del niño, «hacer una paellita» antes de que comenzaran las obras. De hecho, se estaba ultimando la preparación del terreno para iniciar la edificación y por aquel motivo se había realizado la prospección previa en el pozo en el que cayó Julen, para averiguar si había agua.

8. ¿Por qué se puso en duda que el niño estuviera en el fondo del pozo?

Porque algunos expertos en geolocalización aseguraron que era imposible que por debajo de aquel sólido tapón hubiera una persona. También se pensó en la dificultad de que un niño de dos años cupiera por un agujero de 25 cm de diámetro, pero Julen era delgado, apenas pesaba 11 kilos. Más tarde, el hallazgo de una bolsa de gusanitos que estaba comiendo en los momentos previos a la caída, así como restos de su pelo y un biberón hicieron que la Guardia Civil afirmara que la única hipótesis con la que se trabajaba era con la presencia del pequeño en el pozo.


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