Sociedad
Miles de personas se manifiestan en Madrid en defensa de la vida
Miles de personas recorrieron esta mañana una de las principales arterias de Madrid para reclamar a los partidos políticos una legislación «que defienda la vida sin fisuras». Convocadas por más de medio millar de asociaciones provida, la marcha –que congregó a unas 40.000 personas según la organización– discurrió sin incidentes por la calle Serrano hasta la Puerta de Alcalá, donde tuvo lugar una gran fiesta, con testimonios, actuaciones musicales y una suelta de globos por los millones de niños no nacidos a causa de una legislación permisiva con el aborto.
En la cabecera de la manifestación, la presidenta de la Federación de Asociaciones Provida de España, Alícia Latorre, explicó que «hay que derogar la actual ley del aborto y legislar una nueva norma que defienda sin fisuras a todo ser humano desde su concepción hasta la muerte natural». «La vida vale igual independientemente de cómo ha sido concebida o si hay una enfermedad. Una sociedad más avanzada es la que defiende y protege a las personas más vulnerables», aseveró.
Familias con sus hijos pequeños, abuelos, pero sobre todo un gran gran número de jóvenes participaron en esta cita que se celebra anualmente desde el año 2011, con motivo del Día Internacional de la Vida, el 25 de marzo. «La juventud unida luchamos por la vida» o «un hijo es un regalo, vamos a celebrarlo» fueron algunas de las consignas que más se corearon durante esta concentración «pacífica, constructiva y esperanzadora».
Entre esos muchos jóvenes se encontraba el presidente de Más Vida, Alvaro Ortega. Con apenas 20 años, este estudiante universitario, junto a un grupo de amigos, fundó la primera asociación de jóvenes provida. «No queremos heredar una sociedad que penalice la vida porque la vida es el principal derecho de cualquier ser humano», afirmó el chico.
El PP, presente en la concentración
Pese a ser, según sus organizadores, una marcha «aconfesional y apolítica», en ella estuvo presente el secretario general del Partido Popular, Teodoro Garcia. Su participación fue discreta, ya que no ocupó ningún lugar en la cabecera pero quiso manifestar el apoyo del PP a la causa de la defensa de la vida. «Todos tenemos una familia y por eso todos los partidos deberíamos estar aquí apoyando la vida, que es lo más preciado que tenemos como seres humanos», aseveró García.
Partiendo de esa visión favorable a la cultura de la vida, Garcia defendió la propuesta de su partido de sacar adelante una ley de apoyo a la maternidad si Pablo Casado llega a la Moncloa. «El aborto no es un derecho, es un drama. Por eso queremos apoyar a las mujeres embarazadas. Siento una gran afeminación por la labor que realizan organizaciones como Red Madre. El Estado debería apoyar con recursos a organizaciones como estas para hacer posible que muchas mujeres embarazadas puedan seguir adelante», señaló en dirigente, en ese sentido, durante la multitudinaria concentración.
España
Se les acaba la alfalfa en el pesebre. Por Jesús Salamanca Alonso
.«Es un hecho que la afiliación sindical ha descendido del año 2000 para acá; son los sectores de servicios los que acaparan mayor afiliación: educación, biblioteca, etc. Hoy no supera el 12-13% y bajando, según la OCDE»
El pesebre sindical se va quedando sin alfalfa. Al sindicalismo en desuso, consagrado casta y de buen vivir se le acaban los haces de alfalfa como a los aviones de ciertos países, que se van quedando sin queroseno de reserva. Sea por improvisación de los Gobiernos, mala gestión de las políticas o simplemente la conflagración de una guerra inesperada, el caso es que quienes comían ya no comen, al igual que los que vivían del lujo, malgastando fondos de la Junta de Andalucía o del Fondo europeo ya no vive igual y comprueba como Anticorrupción, la UCO o Hacienda le tienden trampas. Algunas iguales a las que tienden a los contribuyentes, que ponerlas las ponen.
Hacienda, la UCO y la Fiscalía Anticorrupción lleven a cabo una investigación en profundidad sobre la opacidad del patrimonio sindical y, en algunos casos, el de los líderes que llevan años enclaustrados con tumbona, porrón, cacahuetes y naipes de ocio alargado. Algunas sanciones a esos sindicatos machistas, privilegiados y casta se han pagado con patrimonio sindical, cuando las sanciones han sido aplicadas por la mala gestión efectuada. No echen en saco roto cómo uno de esos sindicatos amamantado por el Erario Público pagaba a su gente viajes al Caribe con cargo de los fondos que recibía de la Junta de Andalucía. Investiguen, investiguen, verán como no es necesario que me retracte.
Durante muchos años han vivido de los presupuestos y del dinero público. Ahora parece que el grifo se queda sin agua o tiene fugas por otros sitios. Grifo sin agua y vaca sin leche ya se sabe. Han tirado tanto de la ubre que no da más de sí. Están obligados a pedir perdón a los trabajadores por usos y representación fraudulenta. En España, entre los trabajadores de 25 a 44 años, está afiliado a un sindicato el 18% de los empleados a tiempo completo. Parece que ese porcentaje desciende al 10% entre los trabajadores que trabajan parcial. Es un hecho que la afiliación sindical ha descendido del año 2000 para acá; son los sectores de servicios los que acaparan mayor afiliación: educación, biblioteca, etc. Hoy no supera el 12-13% y bajando, según la OCDE.
«Más allá de su función institucional (…), el grado en que los trabajadores deciden afiliarse a un sindicato refleja su nivel de identificación con estas organizaciones y la capacidad de éstas para atraer y retener nuevos miembros. En los últimos años, diversos estudios han señalado un proceso de debilitamiento de la afiliación sindical en muchas economías avanzadas, especialmente entre los trabajadores más jóvenes y aquellos con trayectorias laborales más inestables». Eso se debe a una transformación estructural del mercado de trabajo, el aumento de la temporalidad y una mayor rotación en el empleo, así como por los cambios habidos en las relaciones laborales.
El nivel de identificación en España con este tipo de organizaciones no supera el cuatro por ciento. Están obligados a cambiar su estructuración, su dedicación al afiliado o usuario y a un aumento de las exigencias para la mejora de sus servicios. El gran logro del siglo XXI se habrá alcanzado cuando aprendan a mantenerse con sus propios presupuestos para ganar independencia respecto al Estado. Ahora es ese momento: vivir de sus afiliados y mantener sedes y servicios de ellos, ajenos al Estado y a las empresas. «Han vivido del robo y la venta de los trabajadores y se han dado lujos de los que se privaban los trabajadores: mariscadas, vicios mayores, orgías a destiempo, etc.», dice E. San Román, afiliado hasta su desengaño.
Ahora empezarán las huelgas que llevan años sin hacer porque, estando lleno el buche, no dan ganas de algaradas ni de quema de contenedores. Les interesan más sus intereses y llenar sus bolsillos que las necesidades de los trabajadores. Movilizaciones las llaman, pero solo recurren a ellas si les tocan el bolsillo. ¡Vividores a trabajar! Castilla y León se han comprometido a quitar las subvenciones a los sindicatos y a enseñarlos a vivir de lo que generen. Ya lo hizo en la legislatura anterior, pero solo mientras VOX permaneció en el Gobierno. Si se ha hecho en casi todos los países, ¿por qué en España seguimos sin evolucionar, pringados en naftalina y con estructuras sindicales anquilosadas? A Alfonso Fernández Mañueco le hemos dado un plazo prudencial para cerrar el grifo de las subvenciones inútiles, que las hay, y muchas. Si no lo lleva a cabo tendrá que soportar movilizaciones de la ciudadanía que produce y si no, al tiempo.
Mientras este tipo de sindicatos no cambie y se modernice, solo merecen patatas cocidas (marraneras) y no tantas gambas. ¡Ya está bien de fiestas! Para el 1º de mayo ya está organizado el comité de seguimiento para comprobar cómo desciende el «montante gambeto» de España. Contabilicemos gambas y liberados.
